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Sal de Amanecer - Parte 1: Capítulo I.1

2020.04.26 06:04 DanteNathanael Sal de Amanecer - Parte 1: Capítulo I.1

Así termina el día: el reloj da la última hora sobre su circunferencia y reinicia, pero él, reflejado en el centro, lo único que puede ver es cuánto tiempo ha perdido.
Detrás del vidrio circular, vector mayor y menor del tiempo apuntan rectos hacía el opaco cielo. Desfigurados claustros posthervoreos avanzan lentamente en fila bajo la fría atmosfera de las ultimas suelas anuales de Leo. En las sonrisas de luna que logran aparecer de vez en cuando entre las grietas de la troposfera, se puede oler el petricor proveniente de la naciente Aura, cortesía de la recién bautizada Katia, vanidosa hija del vórtice tropical buscando la manera de tragarse en sus cabellos efluentes la luz del Sol, para escupirla fría, difuminada y obscura—Coyolxauhqui en el reino de Tonatiuh, imponiendo desde el ojo de su vientre atmosferas extranjeras con apocalipsis en mente, despertadores para los oxidados engranajes del mecanismo tectónico.
Debajo de todo, por fin arriba, él espera . . . no hay nada, ni tampoco ha llegado a su cuerpo. Cierra los ojos por pequeños lapsos que culminan en un esfuerzo por mantenerse despierto cambiando de posición, solamente para cerrarlos otra vez y hacerlo de nuevo. La noche cae en el horizonte lentamente, el invisible manto de estrellas moviéndose silenciosa mientras los sifones oculares, pupilas negro esterlino, llevan esa luz que hace posible verlos al reino de la inconsciencia, la promesa de vida progresivamente desvaneciéndose estrella a estrella, bulbo a bulbo, interruptor a interruptor. La cantidad de silencios a su alrededor crecen, los pasos del Sueño cada vez más audibles juntos con las campanitas llenas de almas chocando entre si paso a paso . . . el deseo de pertenecer a ellos aumenta, pero el brillo cuadrangular pide un poco mas de compañía. Y con un largo bostezo Somnolencia llega, y con ella . . .
. . . llega un bólido balido expulsado del interior de alguna casa vecina, atraído por la fina influencia de sus oídos. Refunfuña tal Caguamo, meneando la cabeza exhalando frustración en torrentes sincopados a las flautas tocadas por el viento entre árboles, edificios y telarañas de cobré y PVC. Deseando reanudar su ritual con ella, quién ya ha vuelto a la seguridad de las sombras, sin saber a estas alturas de su vida una manera constante de atraerla de nuevo cuando quisiera, y sin una vibración reciente en su mano, comienza a platicar con Caguamo, como ya es costumbre, que lo espera, con un poco de frío, en la base de la plegable escalera de aluminio que uso para subir a la azotea.
"¿Qué piensas de las ovejas, 'Wamo?"
"¡Aarf! Ggrarf, arf aarf raff . . . Raf."
"Claro, si son deliciosas, ¿pero alguna vez has visto una?—viva, no en carnitas, digo—no te parecen un tanto, no sé, ¿estúpidas? ¿inocentes?"
Caguamo levanta su rostro confundido, pequeños aglomerados de hielo hay en sus bigotes, hacia su dirección. No había comentado nada sobre su sabor . . . pero claro que lo amaba. El olor característico de un domingo, con todo y sus meteorológicos tintes religiosos, volviendo el aire más pesado, difractando la luz en un espectro más cálido, colores para algunos hogareño, que llenaría sus corazones de calor con tan solo recordarlos, pero para otros el más simple y doloroso indicador de su soledad. . . . Para nada. Caguamo compartía con su compatriota humano el dolor auditivo que era aquella nueva inquilina, con la furia propia de un chihuahua.
Dentro de las sombras, el panorama cae. Los antenados, cableados y apilados bloques negros del horizonte pronto y lejano, melenas construidas de borrosos aluzamientos y brillantes bocas poligonales adornando las caras de planas obscuridades, caen hacia arriba, inversa gravedad circadiana del profundo y fluido negro que ella ha derramado con un beso entre la superficie de sus ojos y el anverso de sus párpados. Al chocar con las magmoides nubes prekatianas liberan paquetes electromagnéticos atrapados en altas estacas de acero, vibrando al llegar a su celular, movimiento periódico que quizás no en fuerza, pero si en ritmo, es indistinguible del rebote asiento-trasero del puñado de pasajeros sentados en el metro. Todos, despiertos o no, recorren alabeadas e invisibles guías al destino de siempre . . . ¿Por qué habrían de dudarlo? En la ceguera impuesta por la subterraneidad (que dos días antes había celebrado su cuadragésimo octavo cumpleaños) las sensibilidades autogeolocalizadoras necesarias para notar que efectivamente, así como al dormir, flotando en los vientres del Sueño, el rumbo, el final, habían cambiado bruscamente por capricho de Alea, eran inmensamente escasas. Dormidos a la mitad, tan cerca y tan lejos de descansar en paz, frunciendo seños, formando sonrisas, asfixiándose a efecto retardado es su apilación horizontal, son llevados a un lugar que reconocen como el mismo, pero que no podría estar más lejos de serlo.
Las ofrendas de todos los alabastrones presentes se alzan hacía los ventiladores negros.. El sonido generado por el vórtice es solamente audible cuando el metro se paraliza en miedo, junto con todos adentro. Buscan quedarse callados, el más mínimo sonido puede ser malinterpretado. La respiración disminuye, las lenguas paran de moverse en sus cavidades bucales, los audífonos empiezan a susurrar, aquella comezón debe de esperar . . . ¿esa luz estaba parpadeando cuando subí? La obscuridad del túnel empieza a multiplicarse, extendiendo su cuerpo en contra de las ventanas, crujiendo, vibrando . . . nadie parece notarlo, pero, pero, lo oyen, ¿no? Cada vez todo se hace más fuerte. . . . Es . . . no no, solo es el reflejo de sus audífonos en la ventana. Ja. Juré que era un rostro afuera de la ventana . . . está dentro, ¿no? ammm, no . . . algo definitivamente se acerca . . . viene de muy lejos, corriendo por el túnel, trayendolo consigo . . . si, los oigo, oigo sus dientes castañeando de hambre, deletreando mi nombre en sus estómagos. . . . Aquí vienen. . . . Un gran borrón naranja pasa hecho la Mocha por las ventanas, silbando crujiendo, cientos de siluetas difuminadas entre si derritiéndose por la velocidad en la obscuridad de su anonimato . . . nada fuera de lo usual. Mira todo pasar, suspirando en alivio. Vuelve a cerrar los ojos. Por lo menos hasta que oye el rechinido de los frenos. Cara a cara, no se atreve ni a ver los reflejos que piden un poquito de sus ojos, una mordida visual, un grito inaudible clamando por digestión cerebral . . . siente que algo se abre paso sobre el mar capilar, sale por la ventana y aterriza en el techo con un estrudendo. Lo único que puede oír es el ventilador succionando sobre al aire que exhala pesadamente. Sudor empieza a ser secretado, el calor aumenta hasta que algo sobre ella empieza a decir, un susurro encantador, un gran siseo, mientras todo yace unánime y petrificado, "Si recuerdas qué es la luz al final del túnel, ¿no?" Ella no responde. "Parece que no . . . que lástima, pensé que lo recordabas." Trata de alertar alguien, pero todo está hecho piedra, incluso ella, de la cabeza para abajo, su miedo y eso lo único con aparente permiso de moverse. "Aura, Aura . . . la luz al final del túnel es otro tren . . . la luz al final del túnel—" Por fin logra alzar la cabezs, sumida en miedo, sudor y desesperación, en el momento exacto para ver cómo el ventilador ya no está girando, y entre la rejilla desciende rápido como la Miseria, "—s o y y o."
Al fondo del vagón, visibles a través de un infrecuente valle de espaldas, dos hombres se saludan con los puños, uno de ellos silbando la melodía de Mi destino fue quererte. Sin soltarse, el otro, vestido de azul, mangas arrugadas y recogidas hasta el codo, revelando un reloj en cada muñeca, empieza a cantar “. . . maldigo al amor.” Sus manos empiezan a bailar en el reducido espacio que tienen. Muchos empiezan a sentirse incomodos, no están acostumbrados a ver la felicidad nacer de la nada. Un muchacho empieza a sonreír con ellos mientras que en los altavoces se les da los buenos días a todos con información sobre la estación que se aproxima. Sí, sí, nunca debes de olvidar sonreír. . . . Parece que él pensaba lo mismo hasta que entre gritos inesperados, Aura despierta del trance y logra ver en su cara una mueca para que la tierra se lo tragase, tirando la pequeña sonrisa que había logrado extraer de su interior al aire, el ventilador succionándola . . . pero la tierra ya se los había tragado a todos: el roce de su pene contra las nalgas de un señor habían despertado las fantasías reprimidas de su juventud, liberando a manera de supresión insultos y movimientos para mentarle la madre:
“Para pendejo no se estudia.”
“¿Lo dice por experiencia?”
Pero el peso del Amanecer hunde su rostro y su vigilia de nuevo entre cientos de suaves pelos sintéticos, propios de su almohada—afelpada chaqueta color cobertor, modelo hombro, con olor a suavizante y perfume—dejándola salir seis estaciones después de la planeada. Su destino es la escuela, la maldita escuela.
“¿Si pasaste?”
“Si, y no gracias a ti, maldito ‘storbo,” corriendo a las escaleras, 4 pasos por cada paso de persona normal.
Ring-ring. Extraída de la cama, Alán expide una serie de bostezos indivisibles. Coloca su desnudo pie izquierdo sobre la fría gravedad, espera un segundo, y descansa el derecho sobre la rejilla del compañero delantero. Con una mano silencia la desesperada alarma, con la otra vierte tinta negra de su pluma en símbolos latinos, pigmentos diluidos formando cadenas que denotan en claro-obscuro las ideas recibidas sobre el papel adiestrado. Las lagañas que bordean sus ojos se extienden en trenzas segmentadas hasta la tenue cuadrícula azul con fondo blanco, medio centímetro cuadrado de blancura, treinta y seis por cuarenta y nueve cuadritos, más bordes—blanco como el de su pijama, procediendo a quitársela con sonambulico fervor: primero la camisa, revelando la falta de ropa interior superior, enseguida los pantalones, dejando como huella de su presencia un patrón pintado en carne viva, montañas en contracara a las presentes en el elástico que lo mantenía adherido a su cintura. Todo cayendo a la misma velocidad. Al pasar a la siguiente página, esquina superior derecha, continua cepillándose los dientes, arriba-abajo, escribiendo izquierda-derecha, palabra tras palabra, deslizando sus ya calcetados pies dentro de un cómodo calzado sucio. Primero izquierdo, cruz, orejitas, nudo iniciando por la derecha, otro nudo más, después derecho, lo mismo. Seguridad, firmeza, libertad, alas para volar hechas de nilón y algodón. Finalmente ha acabado, la clase ha terminado y todos podemos relajarnos hasta que arribe otro metro atrasado, trayendo el clima del túnel, los vientos estacionarios presentes en la obscuridad llenando las arcas del andén, aventados a treinta kilómetros por hora más su velocidad natural. Variable. Demasiado variable. Cierra los ojos, no quieres que nadie entre en ellos, no quieres que nadie vea lo que hay en ellos.
“¿Por qué siempre llegan tarde?" Y al verlas tomadas de la mano, Alán añade "—¿y juntas?”
Un par de huh's desentonados y unísonos, lagrimitas de bostezo saliendo de los ojos de Kessandra y la anillada por Insomnio mirada perdida de Aura le responden.
Se toman de las manos en la forma particular de "hermanas" recién reconciliadas. El pulgar e índice de Kessandra formando un anillo falángico que, con sus internas sombras, logra diferenciar los de otra manera indiferenciables pigmentos de sus pieles, PMS P 37-9 C, dinámico a la temperatura ambiental y corporal—la anchura y profundidad de sus pares de ojos el único punto de anclaje del que todos pueden decretarlas como amigas, en vez de familiares, diferentes constelaciones, misma obscuridad.
"¿No han visto qué hora es?" continúa Alán.
Kessandra al fin se atreve a verla—09:07—al levantar la cabeza hacia el cuadrangular reloj sobre el pizarrón. Al bajarla, la punta de su nariz despliega el panel de notificaciones del estratégicamente posicionado celular de Asán, donde antes de retroceder y levantar sus puños, vislumbra debajo de la hora atrasada por un minuto, una serie de mensajes insoportablemente falsos con una tal "Linx", que días antes, vagando por las calles que de alguna u otra manera conectan a la burbuja de existencia de la preparatoria con el mundo exterior, la había visto con él, tomados de la mano, compartiendo con bromas y risas altisonantes una orden de tacos de canasta, frijol y papa por el olor, con un helado de la nevería más cercana, fresa, uva y choco-chips, caminando a una velocidad casi lo doble que la suya hacia Tlalpan.
"Shiinga tu madre, pende—" Entre i'es y e's, burbujea a la superficie de su consciente sensorial el espacio negativo, ciento cuarenta y tres punto ocho por sesenta y nueve punto cinco por ocho punto cinco milímetros, dejado por el vacío que su celular creó en su mochila al saltar de su posesión a la de otro sin su permiso, retribución monetaria o ya de mínimo un "gracias," apagando el final de su oración mientras Aura, ahora libre, camina hacía su lugar. Una mirada registra cada uno de sus movimientos.
Caminando, suelta un suspiro. Todos creen que se trata de un lenguaje pneumático por descifrar, pero nadie se atreve preguntar. Ella misma se ha percatado de esto, por lo que de vez en cuando expira versos de Blake y Lorca en un amateur morse. Pero hoy no se trata de eso, pues al saludar al resto, se pregunta cómo es que llega todas las mañanas sin recordar el trayecto ("¿Qué onda?"), con la ligera sospecha de haber vivido ya éste día ("Hola Aury, te ves preciosa." Ay: "Gracias, bebé.") de manera exacta. ("Hola chicos.")
Al ajustarse los garabatos del pizarrón poco a poco a sus ojos, cree haber leído algo relacionado a lo escrito alguna vez, aunque la memoria visual de un "proceso subconsciente" no puede ser traída a la consciencia, y las palabras "arco reflejo" sólo le recuerden a la entrada de su hogar anterior, memorias de un domingo por la mañana. La sigue mirando.
Con el Sol alcanzando su cénit, montañas apenas visibles, rugir incesante de motores, cláxones, comercio, pasos y risas sobre los pasillos, las paredes haciéndose más chicas con el paso del día, el reducir inquebrantable de la paciencia y los niveles de atención, sobre las empolvadas losas gris penitencia y tras mucho debatir interno, una figura se alza por detrás de los bosques de queratina teñida de colores extracapilares, aproximándose a ella mientras su respiración se hace más pesada.
"¡A!—Aura . . ."
Pausa la escritura, su mirada asciende y desciende al confirmar la forma de la voz . . . y suspira de cansancio. Pero él continúa, titubeando en su nervio-sismo: "¿Cómo e-estás?"
Al recordar lo dicho por su madre, tan repentino pero esperado como un relámpago en medio de la tormenta, Aura se toma firme y bruscamente de la chaqueta blanca de Ródian, usando el impulso para levantarse unos centímetros de su asiento y decirle, en un tono desinteresado y ahogado, cerca de su oreja: "Ah. Hola, Rod."
"¿Recuerdas lo de ayer?"
"No," responde bruscamente, hundiendo los ojos en su siguiente aliento, "no recuerdo ni cómo llegué aquí hoy, mucho menos los días anteriores; ¿qué hay de ti?" Pero antes de dejarlo responder, su madre de nuevo presente, vuelve al tema: "Ammm . . . No. ¿Qué fue lo que dije ayer?"
"Bueno, me dijiste que te sentías sola y querías compa—"
"¡Ahhh! Si."
"Y . . . Y pues—"
"¿Ajá?"
"Quedamos en salir. Además, me dijiste que—"
"¿Enserio dije eso?"
"Ammm. Si."
"Ah . . ."
"—me dijiste que te recordara, porque estabas un poco ebria."
"Creo que no fue solamente un poco, Ródian."
"¿Mande?"
"No, nada . . . Demasiado."
"¿En-tonces?"
"Si, seguro. ¡Ya qué!"
Ródian, un momento sin decir nada, se convulsionaba con tan grandiosa oportunidad. Aura le despertó.
"Búscame al salir."
"Claro."
Aura, Aura, su nombre rondaba incansable en las espirales de su pensamiento. Por un lado, se generaban memorias de posibles futuros, por el otro, con considerable mayor peso, un torrente presurizado de ingeniosa envidia y excelente mentira dejaba caer frente a su tercer ojo las memorias del famoso—por lo menos para él—muro de su hermano. Una pared patronizada con lazos y clavos de los que pendía ocasio-nalmente una impresión de 10x13 centímetros de algún tiempo en el pasado, a pie de recuerdo el nombre de la acompañante en turno, y por debajo la fecha y una aproximación de las coordenadas, tomadas de Gmaps, del lugar y el tiempo donde fue extraído aquel momento. Los lazos varían en color: hay una gran cantidad de rojos, los cuales, retorciéndose en las ápsides de la pared, finalmente regresan, tras separarse en T'es y reconformarse en Y'es, hasta un circular vacío central donde pareciera que habría de colgar una fotografía que aún no había sido tomada; y azules, verdes y negros, brotando en pasajeros callejones, resaltando puntos y fotografías que Ródian no comprendía, pero que su hermano, encantado con su palacio mental exteriorizado, siempre miraba todas las mañanas, para revitalizarlo.
"Una foto de las fotos, eh."
"Así parece ser. Quizás no deberíamos de llamarles fotos, si no capturas . . . engramamos bucles de los cuales no sabemos en dónde está su origen."
"Oye, ¿y si nosotros somos el origen?"
"Mira pequeño . . . Deberías ya estar en camino, migrando hacia las regiones fronta-les, en donde con tus habilidades servirías más para lo que se lleva a cabo detrás de aquellos rangos misteriosos. Y-Y no me digas—"
"Oh, quiero intentarlo."
Sola de nuevo, nota el acre olor originado por la quema de sustancias ilícitas en la calle vecina alcanzándola tras haber envuelto a todo el salón, entrando por la lejana ventana paralela a ella. Había encantados y había asqueados. La plasta azulada leve-mente bosquejada que el Amanecer resalta siempre sus contornos de, al alzarse y transformarse en el Atardecer, ya ha desaparecido por la reducción por contamina-ción del horizonte y su lejanía según el observador. Juntos, función y límite se deslizan en el mismo plano que los anticuados pantalones obscuros del profesor. "Bienvenido 23, por favor, antes del 49. Y 16, al extremo derecho, si es tan amable." Sobre las abscisas siguen corriendo datos y líneas, mientras gira su cabeza hacia la ventana, con asco de frente, ora al pizarrón, ora a su cuaderno, mismo asco, recreando las mociones ritualistas con las que despierta cada mañana, mojando sus ojos con lágrimas que, negándose a correr expulsadas de las órbitas hacia el suelo, hacía el centro de la tierra, empiezan a flotar, haciendo todo el uso posible de su tensión superficial, frente a su visión para contaminarle la vista con atmosféricas imágenes de ella, ésta mañana, frente a su espejo, contorneada por la niebla de su Insomnio. . . . Pues un sueño no sería tan aburrido . . . ¿O sí? Pero ya ha ocurrido tanto, por tanto, que ya no se inmuta mucho . . . No, no, no es la rutina, es que la rutina ya no cuadra dentro de lo que según ella, en algún momento, pensó que la llevaría a ser feliz; la lista de Cosas que valen la Pena hace un tiempo que ya fue olvidada, tanto para agregar, como para tachar, pues ahora la dinámica de su vida funciona a partir de la búsqueda de pretextos para seguir despierta, seguir con su vida de cualquier manera . . . Recuerdos y sueños, pasado y futuro, nunca presente . . . Quizás allí esté el problema . . . Quizás. . . . Y quizás hoy mismo descubra sí, sus sospechas confirmadas, alguna vez ha despertado realmente.
A sus apagados ojos cafés llegan fumarolas expirándose en patrones circulares, llevando su mirada, con cada grado recorrido aumentando el volumen acumulado ya dentro de ella desde hace años de su desesperanza, hacia el típico cuadro en el que se la vive y regocija Alán—que en realidad es la imagen típica de cualquier semipareja que se pueda encontrar en ese lugar, en cualquier salón, en cualquier jardinera, intentos por vencer la manera en la que todo parece perder calor progresivamente, incluso dentro de los corazones de aquellos que juran amarse con todo el corazón—lo que concuerda mucho con él, pues lo único que tiene fuera de promedio es su panza y su altura, ambos sobre la norma.
Vaya.
Aura se pregunta si alguna vez podrá dejar de verla—en realidad, verlas—de esa manera. Se “aprieta” dentro de su pantalón al centrar su vista en nada más y nada menos que en una de sus tantas tontas fantasías de pobre enamorado. Chica original y despampanante. Realmente la quiere, la quiere para esto y el otro. La mezcla de sus simplezas, dadas por ser partícipes de un mismo espectro en género opuesto, le da sabor a todos sus encuentros, encuentros en cuyos rumbos se pinta la orgánica corona de una pura Necesidad de Amor. Trap y reggaetón resonando con rock y hip-hop. Las voces de vodka, tequila adulterado, las famosas y queridas aguas locas, encantan los sentidos con la mirada concentrada de erotismo de unas medias lunas en celo, un movimiento de cadera o de cabello o de ambos, tejiendo y empujando con sus atracciones y sus repulsiones la tan buscada Receta Hormonal. En crestas se dice "son sólo tuyas" y otras tantas invitaciones para iniciar el fuego, en sus valles se ven frondosos abandonos e idas-sin-despedidas, tan originales en argumentos y disculpas, como cuando Alán piensa en cómo se congela cada vez que la(s) ve y cómo se calienta cada vez que la(s) besa, mucho más si le permite(n) un par de toques—aunque no muchos, disculpa, tiene(n) novio. . . . Y piensa que todo ello lo acerca a algún día encontrar a la indicada, aunque no se dé cuenta que solamente, con cada capa de lubricante vaginal de distinta procedencia añadida sobre su cabeza, solo reduce el círculo en donde persigue su propia cola, llegando beso tras beso a un punto donde no tenga más remedio que escoger entre parar a encontrarse o tragarse a sí mismo “sin querer.”
O eso se pinta mentalmente ella, con todos los grises del pantalón de Alán y el azul mezclilla de los ajustados jeans de Linda: colores celestiales familiares de aquel día. Pues . . .
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2020.02.25 17:40 Holykris18 Sueño de los Guardianes - Volumen I Parte 1 - Capítulo 1 El Primer Paso

Todo comienza en un mundo dividido, las personas están llenas de desconfianza, miedo hacia lo incierto que es el futuro, no solo les temen a los monstruos sino a sus semejantes por las atrocidades de las que son capaces. Un joven en harapos y cubierto de suciedad cargando una espada un poco grande y un costal en cada mano se adentra al pueblo en busca de un sastre.
La gente le da las indicaciones correctas, y mientras el joven recorre su camino todos le echan miradas y hablan a sus espaldas. Después de un recorrido corto llega a su destino y en el interior se encuentra con un señor con cabello canoso tan blanco que los ojos del joven los entrecierra al intentar mirarlo directamente.
El viejo sastre suelta una ricilla, señal de estar acostumbrado a dar exactamente la misma primera impresión por mucho tiempo. A diferencia del resto de personas, él ignora la apariencia del joven, y al señalarlo el joven el sastre responde que “En esta línea de trabajo lo primero que ves en una persona es en lo que se puede convertir un cliente. Cada persona es una obra de arte aún por esculpir.”
El joven aprecia su sabiduría y mantiene conversación mientras toma sus medidas. ¿Qué clase de atuendo va a querer? ¿Colores preferidos? ¿Posturas habituales? El joven se queda callado tratando de responder lo suficientemente claro a cada pregunta, la conversación es más un interrogatorio.
“Quiero un atuendo para viajar, que cubra lo más esencial, para resistir el frío, caminar mucho, poder llevar objetos fácilmente. Supongo que azul y negro. Estoy más habituado a tener las piernas un tanto abiertas y mover los brazos, así que tome en cuenta la zona de la espalda alta, las rodillas y la entrepierna.”
Peticiones específicas, el joven ha de tener un objetivo claro, por lo que el sastre pregunta cordialmente. “Eventualmente tomaré el Reto del Monte del Rey y llegaré a la cima del mundo, entonces podré cumplir mis objetivos.”
El viejo sastre afirma que es un suicidio, incluso sus amigos de toda la vida se fueron del pueblo en busca de aventuras cuando jóvenes y jamás volvió a saberse de ellos. Él es el único que ha vivido tanto por tener los pies en la tierra y le pide que sea realista.
“De nada sirve vivir si no intentas por lo menos cumplir con tus objetivos, ya sean sueños o ambiciones.” El joven agradece la preocupación del anciano y le asegura que no es una persona cualquiera.
Además del atuendo, el joven ordena unas cuantas prendas para estar mejor vestido y la ropa es surtida al toque. Del saco que carga con él, el joven le paga al sastre con un pedazo de oro poco más grande que su puño y mientras el pago es contemplado con ojos muy abiertos el joven pregunta sobre el pedazo de tela que está enmarcado en la pared.
El sastre dice que es su mayor tesoro, es un pedazo de túnica élfica, muy resistente y ligero y tiene una gran historia por detrás. El joven pide escuchar la historia y el sastre se emociona al tener la oportunidad de desempolvar su relato.
“Cuando era joven, tan joven como usted, era aprendiz del negocio familiar, mi padre era un excelente sastre, tanto que le llegaban encargos de familias adineradas de sitios lejanos. Un día nos visitó un miembro de la realeza y pidió un atuendo en específico, pero mi padre se negó, pues era imposible conseguir el material más importante.
La reputación de la familia cayó por los rumores que empezaron a rondar, por lo que yo decidí agarrar la bolsa e ir al bosque a conseguir aquello que causó tantos problemas. Fácilmente lo encontré, pero entonces descubrí la razón por la que era imposible conseguirlo, el bosque estaba infestado de monstruos y yo estaba muy adentrado como para salir enseguida.
Estaba a merced de un monstruo muy grande y justo cuando estaba por ser devorado el monstruo cae al suelo, completamente tieso y pude ver que había recibido flechazos. De entre los árboles salió un sujeto cargando un arco y me dijo que corriera por mi vida, pero mientras lo decía el monstruo volvió a moverse y grité a todo pulmón “¡Detrás de ti!” y terminó siendo herido por mi culpa.
Después de rematar con facilidad al esperpento, pude ver claramente que se trataba de un elfo, con las orejas largas, piel muy blanca y de apariencia muy joven. Él se retiró a lo más profundo del bosque y todo lo que pude recoger como recuerdo fue aquel pedazo de tela de su túnica. Nunca llegué a agradecerle por salvar mi vida, pero gracias a eso logré vivir lo suficiente para reivindicar a mi familia.”
El joven escuchó cada palabra con suma atención, le agradeció y preguntó cuánto tiempo tardará su encargo. Un día, por lo que tiene suficiente tiempo para descansar en la posada, asearse y comenzar su viaje con el pie derecho.
Con un pago igual de exagerado, le dan un festín para él solo y la habitación más lujosa, para un pueblo pequeño. En la noche, el joven se la pasa descubriendo lo que es un espejo y hace su mejor intento en quitarse todo vello facial.
Al día siguiente el joven no tarda en empezar a portar su atuendo de viaje, botas de suela dura, pantalones, túnica, chaqueta, guantes largos de medio dedo, además de una alforja en la cintura y hasta le incluyó una correa para cargar la espada en su espalda. Que el sastre tomara en cuenta que el joven utiliza la espada fue un gran gesto.
Mientras el joven habla un poco más con el sastre se escucha un escándalo en las cercanías además de las voces de la gente. Al salir notan que el pueblo está bajo ataque de hombres oso, bestias enormes de 5 metros de altura, y son por lo menos diez de ellos.
El joven se dirige hacia ellos, pero de la nada sale fuego y las bestias son derrotadas de uno en uno, unos cuantos huyen mientras de entre el fuego sale un joven con cabellos rojizos y sus puños envueltos en flamas. El “manos de fuego” se jacta de su victoria, pero uno de los osos se levanta para atacarle por detrás, y súbitamente es azotado al suelo por un puñetazo del joven con espada.
“Oh, gracias por cubrirme. Eres una buena persona.” El “manos de fuego” dice muy despreocupado, pero el sastre se acerca a la escena y pregunta si ellos dos son “adeptos”. Ambos responden afirmativamente y reciben la noticia de que en el pueblo hay repudio hacia los adeptos, por lo que deben retirarse, lejos.
Ellos salen corriendo una vez que empieza a reunirse la gente con horcas y gritando “¡Adeptos! ¡Adeptos!” y el joven no puede evitar grabarse en la mente la imagen del odio que sienten hacia él sin conocerle.
Después de alejarse lo suficiente, los dos adeptos descansan para recuperar un poco el aliento, el “manos de fuego” se presenta como Guilian, un trotamundos que lleva tiempo recorriendo los alrededores. La espada es recostada en el suelo y correspondiendo a Guilian, “Me llamo Chris, recién empiezo mi viaje.”
Guilian no cree que Chris sea un adepto, solo dio un golpe al hombre oso, pero Chris de inmediato le demuestra que se equivoca. Él es un adepto de Tierra, simplemente que no mueve tierra, usa sus poderes para aumentar su propia fuerza.
“No se trata del poder que tengas, sino cómo lo utilizas.” Y Guilian queda un poco intrigado por cómo el poder de la Tierra se vuelve fuerza bruta, pero Chris decide no responder, no es como que se conozcan lo suficiente. Por ello, él invita a Chris a viajar juntos, los dos derrotando monstruos mientras se abren paso al mundo le parece una grandiosa idea.
“Bien, ¿y a dónde sugieres que viajemos? ¿Tienes algo en mente?” pero solo consigue un “Ni idea” como respuesta. Chris sugiere ir al bosque que mencionó el viejo sastre, él quiere hacer algo al respecto sobre el agradecimiento pendiente del anciano.
A Guilian le parece una buena idea adentrarse al bosque infestado de monstruos para encontrar la aldea de elfos que nadie ha confirmado su existencia por más tiempo del que existen los pueblos y aldeas de los alrededores. “¿Lo dices en serio o solo estás siendo sarcástico?” es lo que dice la expresión de Chris al escuchar su idea desde esa perspectiva.
Después de medio día de caminar, los dos llegan al famoso bosque y entran sin considerar que está a punto de anochecer. Mientras Guilian usa sus puños flameantes para iluminar sus alrededores, Chris guía la incursión percibiendo los alrededores con sus poderes de tierra.
Una vez más, Guilian intenta saber cómo usa Chris sus poderes, por lo que Chris cede en esta ocasión. Al intentar controlar la tierra de los alrededores, esa zona es como una parte de su cuerpo, puedes reconocer la forma, posición y todo lo que esté en contacto.
Chris detiene súbitamente a Guilian, asegura que algo los está vigilando, pero de un momento a otro, Chris le advierte que una criatura se aproxima a atacarlos. Él sujeta a Guilian y lo jala para esquivar la embestida del monstruo, revelando su verdadera figura.
Un ciempiés de 10 metros de longitud, completamente acorazado, se postra frente a ellos dos mientras Guilian prepara su fuego para contraatacar, pero Chris lo detiene en el acto, advirtiéndole que su fuego podría incendiar el bosque entero, causando muchos estragos. “Confía en mí, yo pelearé en esta ocasión.” Dice Chris mientras desenfunda su espada y toma postura.
A pesar de lo grande que es su arma, la sostiene con un solo brazo, y Chris sale corriendo directo al ciempiés en una aproximación mutua. Chris se desliza por debajo de la criatura y le brinda un espadazo lo bastante fuerte como para levantar al ciempiés y caer tendido.
Chris no puede relajarse todavía, su espada lo golpeó, no lo cortó, debe encontrar un mejor ángulo para asestarle un ataque crítico. De inmediato el monstruo se levanta y ataca por segunda vez, Chris lo golpea con su puño izquierdo, volcándolo y descubriendo su mandíbula.
Él se abalanza para atacar al mismo sitio, calma su respiración, concentra sus fuerzas en un solo punto, la coraza fue debilitada por el primer ataque, un ataque más fuerte debe terminar el trabajo. Con un espadazo más rápido que la vista, el ciempiés empieza a derramar sus fluidos mientras se retuerce del sufrimiento, atacando a ambos adeptos con su enorme cuerpo.
Chris detiene el ataque, cubriendo a Guilian, con su fuerza aumentada, aunque es difícil resistir por lo resbaloso que está su cuerpo por los fluidos. Mientras Chris aguanta lo más que puede, un proyectil vuela directo a la herida del ciempiés, dejándole un agujero enorme atravesando su cabeza, y cayendo al suelo.
La batalla fue intensa a pesar de durar menos de un minuto, pero Chris no puede dejar de respirar por la falta de aliento, entonces su vista empieza a desvanecerse y cae de cara al suelo. Mientras pierde la conciencia logra ver unos pies aproximarse a la zona iluminada a medida que la voz de Guilian se pierde.
Chris abre los ojos, despertó en una cabaña extraña, y mientras Guilian da un gran suspiro de alivio, las primeras palabras que suelta Chris son para preguntar dónde está su espada. Guilian le dice que está enfundada y en la casa del jefe de la aldea, Chris conecta los puntos, alguien le dio el golpe final al ciempiés, y lo llevaron a una aldea dentro del bosque.
Entran a la habitación unas cuantas personas y los rasgos son evidentes, largas orejas, tez blanca, ojos brillantes, ellos están en la aldea de elfos. Le dan una muy resumida explicación, le salvaron del veneno de los fluidos del ciempiés comehombres con herbolaria y lo trajeron a la aldea, pero confiscaron su espada debido a la naturaleza de la intrusión.
Han pasado dos días desde aquella noche, Chris les da la misma explicación que Guilian, solo son viajeros que tenían curiosidad sobre la legendaria aldea de elfos y que no tienen malas intenciones. Una vez que Chris puede levantarse y andar sin ayuda, pasea por la aldea para ver lo que ninguno.
Los elfos son seres muy pulcros, modales impecables, aire de superioridad intelectual, aunque eso es solo una opinión, pero tienen grandes señales de vivir de la naturaleza, por ningún lugar se ven señales de que traten con carne, son vegetarianos. El recorrido de la aldea de ameno se vuelve monótono, y Chris se aleja a los extremos, antes de adentrarse al bosque.
Una vez que está detrás de la última casa, pregunta al aire ¿cuánto más vas a seguir vigilándome? Aparece de entre los árboles una chica de cabello verde esmeralda largo, sedoso, brillante y trenzado. Chris ahora está seguro, ella es quien remató al ciempiés.
La chica pregunta en qué se basa tal afirmación, la respuesta es clara, Chris notó que su cabello está peinado de tal manera que no obstruya su tiro con arco, además de tener claros hábitos de andar por las ramas, literalmente, se mezcla perfectamente con el ambiente boscoso, y por si no fuera lo suficientemente evidente, ella da exactamente la misma presencia de poder elemental de viento que en aquella noche.
Lo que más llamó la atención de Chris es que ella no comparta ni un solo rasgo élfico, ella se ve demasiado humana como para ser uno de los elfos, pero ella responde un tanto agresiva si él tiene un problema con ello. Al parecer Chris encontró un complejo muy sensible, “Verás, arriesgamos nuestras vidas para encontrar la aldea de elfos y lo más extraño es encontrar a una humana aquí, y más que eso, una adepta. ¿Qué puedo hacer sino encontrarlo fascinante?”
“Pues disculpa, me llamo Tsubaki y perdóname por no ser un elfo como el resto. Además, ¿poder elemental? ¿adepta? ¿De qué estás hablando? Solo soy una humana con artefactos élficos, me permiten usar magia para amplificar las habilidades de mis armas.” Chris le explica, ella usó poder elemental para pelear con su arquería, un adepto reconoce a otro si presencia sus habilidades en uso.
Eso no es como le explicaron a ella durante su entrenamiento, Chris le propone a ella enseñarle sobre el poder elemental, ya que no tiene razón alguna para mentirle u ocultarle información. Ella primero debe sacar información al jefe de la aldea sobre el por qué le han mentido sobre su identidad.
Ambos entran a la casa del jefe, Chris detrás de ella para brindarle apoyo moral y detenerla si la situación se sale de control, después de todo es un asunto muy delicado. Pero el jefe de inmediato los señala y explica que la aldea se encuentra en grave peligro debido a ellos dos.
Derrotaron al depredador alfa del bosque y, aunque sea motivo de celebración, la consecuencia más grave es el cambio del ecosistema. Sin la presencia del ciempiés comehombres la cadena alimenticia ha perdido el equilibrio, el frenesí podría no solo destruir la aldea de elfos, sino expandirse a los pueblos aledaños.
Comprendiendo la situación que han provocado, Chris y Tsubaki deciden cargar con la responsabilidad de sus actos. Guilian entra preguntando de qué trata el escándalo que se escucha hasta afuera y ella lo incluye en el equipo, “Gracias por ofrecerte de voluntario, manos de fuego”.
Ahora el trío de adeptos tendrá que trabajar muy duro por el bien de muchos sin que nadie sepa lo sucedido. Las aventuras siempre serán inesperadas, pero qué es la vida sin algo de misterio.
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2020.01.18 02:37 EmiNemi8575 Creepypastas :O

~~ADVERTENCIA TEXTO SUPER LARGO~~~~ top 10 creepypastas ESPECIAL 100+LIKES --ovolo77
  1. Capitulo perdido del Chavo del 8
"¿Alguien aquí vió el episodio de el chavo del ocho donde el chavo se hacia el muerto por que fingía que era atropellado y todos se ponian tristes? ¿Recuerdan que después de ese episodio comenzaron a pasar puros episodios repetidos?
Bueno, resulta que despues de la salida del dvd con los episodios se hizo pasar por un error el hecho de que ese episodio era el 143, pero el episodio anterior es marcado como el 141; sin embargo la fecha entre la que se filmaron esos episodios fue cuando los productores y los actores se dieron un " descanso " de 4 meses, y los programas transmitian episodios repetidos.
El episodio perdido, el 142 del chavo del ocho fue un supuesto error de conteo, decían los antiguos productores en Televisa, pero lo que sucedio realmente es que se filmó un episodio alterno al de la muerte del chavo del ocho, donde la consecuencia de las travesuras del chavo resultaban en que terminaba atropellado de verdad.
Era un episodio extraño, comenzaba con la cancion popular del inicio pero el audio estaba algo desfasado, unos 5 segundos y dejaba un silencio extraño como estatico durante los 5 segundo restantes despues de que terminaba la cancion. El episodio comenzaba normal con una vista normal sobre la vecindad, pero ningun personaje entraba en escena, sin embargo la camara cambiaba su enfoque hacia las puertas como si un personaje fuera a salir, pero no salia. El proceso se repetia con todas las camaras, extrañamente se escuchan murmullos siempre que se acerca la cámara a la casa de Don Ramón, pero no se entienden.
De pronto se escucha el sonido de pasos apresurados y entra el Chavo del ocho en escena, pero no parece haber enfoque en él. Las puertas siguen siendo enfocadas sin parar y el Chavo solamente parece estar haciendo algo cerca del lavadero y el barril, las risas grabadas comienzan a sonar sin razón cuando el Chavo sale por el lado izquierdo hacia el portón. Justamente cuando sale de escena entra Kiko desde su casa y la Chilindrina desde la suya, ambos con un aspecto incómodo en sus rostros, como si no quisieran estar ahí realmente. Kiko pregunta dónde esta el chavo pero no hace ningun ademan ni voz graciosa, la Chilindrina en su papel le contesta que se fue con una salsa de tomate. En esta parte la Chilindrina está terminando la frase "con salsa de tomate hacia la calle" pero antes de decir hacia, se escucha un estruendo horrible, con un volumen mucho mas alto que el de los demas sonidos en el programa, no parece estar nivelado ni parecerse a algo normal o planeado. Inmediatamente después del sonido los dos actores se quedan perplejos como si no fuera parte del acto, aqui corta sin fade out.
Solamente pantalla negra, como un corte comercial pero sin arreglos. Después regresa la escena donde todos estan llorando por el chavo, parece la escena del capitulo que si se transmitió, pero el sonido esta de nuevo desfasado y se escuchan mas sollozos que en el del otro episodio, como si hubiera mas gente llorando alrededor, aparte de los actores. La escena de nuevo cambia sin aviso y estan todos en un escenario nuevo, esto es lo mas notable del capitulo, el hecho de que usaban siempre los mismos escenarios era común, pero parece ser que crearon uno especificamente para este episodio. Una pared negra simulando oscuridad de fondo, y solo se encuentran 4 personajes con los mismos rostros de preocupacion y incomodidad: Don Ramón, Kiko, Doña Florinda y el profesor Jirafales. El rostro de Doña Florinda parece que va a romper en lagrimas, y esto se nota mejor cuando la camara le hace un close up exactamente a ella, pasan 5 minutos en este close up.
Este close up es exagerdamanete largo y ella sólo mira a la cámara con miedo y aguantando las lagrimas. Los demas personajes están mirando hacia un objeto al parecer fuera de cámara. Kiko y la Chilindrina dicen la misma linea "Chavito" pero Kiko lo dice con una voz quebrada como si estubiera muy triste y ya no pudiera actuar más. La cámara cambia instantáneamente al cuerpo del Chavo del ocho, pero realmente lo extraño es que este personaje no es su intepretador original, Roberto Gomez Bolaño. El cuerpo esta completamente dañado, los brazos torcidos y la piel palida; el rostro es muy diferente pero no se distingue por que lo tapa su propio gorro, como si se tratara de un verdadero cadáver. Las piernas aparentemente rotas, y sangre brotando de su costado y cabeza. El tema del chavo del ocho comienza a tocar después de unos 2 minutos de una cámara fija hacia el cuerpo en completo silencio, consecuentemente, el episodio termina de esta forma.
Al parecer este episodio fue una experimentacion de Gomez Bolaños, y provocó que los actores trataran de dejar el programa, pero regrabaron el capitulo y solo dejaron una escena, lo extraño es que los convenció de alguna forma de volver y despues de 4 meses estaban grabando de nuevo.
El final de este episodio no quedó abierto a publico por obvias razones, y quedó borrado. Parecia que Bolaños queria realmente transmitirlo, lo consideró una obra maestra entre los mejores episodios de ese programa. Lo extraño es a quién pertenecia ese cadáver que mostraba el episodio. Y de dónde salio, sus rasgos lo denotan como un individuo de estatura promedio y la ropa del chavo le quedaba un poco mas grande, de lo cual su abdómen descubierto hacia notar unas marcas extrañas, las cuales parecían ser como agujeros hechos por una puñalada, pero limpios hasta el minimo detalle. El actor que se prestó a este episodio nunca se vé más ni antes ni después en la serie u otra. Nisiquiera parecia haber sido un actor, o una persona viva realmente. La duda queda en, si fué un cadaver tomado de algun lado, o fué un cadaver "hecho" para ese episodio.
El cambio que queria aplicar Bolaños a su programa se manifiesta en este episodio, pero al parecer a sus compañeros de trabajo no les gusto mucho, y de alguna forma le tomo sólo 4 meses a volver a la normalidad Se reporta que meses antes del descanso de 4 meses, Bolaños argumentaba que su programa estaba cayendo en la monotonía y quería hacer algo distinto que jamás hubiera sido visto en tv."
Top 10-Creepypastas
  1. Angel guardián
Crees en los ángeles? si... estos seres alados que vienen del cielo... emm, en fin, ¿crees en los ángeles guardianes?. Has oido hablar de ellos, ¿cierto? dicen que todos tenemos uno, siempre está a nuestro cuidado en los peores casos.... de verdad crees que es así? jajaja no, no lo son, no son ángeles, ni siquiera son buenos ¿sabes?. Pero valla que siempre están, siempre, tu no los verás, no porque sean invisibles, ellos... simplemente saben que los ignoraras, porque al final, tu no quieres verlos, ¿cierto?. No, no quieres, no te gustaría.
Ahora estás en tu PC leyendo esto, mentras el está detras tuyo, observandote, cuidando su fuente de alimento, con sus ojos rojos... valla odiosos que son. Ja! pero allí están, si, cuando tu no te das cuenta, cada vez que vas a dormir y miras hacia el techo de tu habitación, no dejes de mirar hacia allí, quizá está al lado tuyo. O cuando duermes, ¿a que no te imaginas? te ve de frente, de hecho, eso le gusta. Cuando estás en la ducha y el jabón entra escurridizamente a tus ojos, está al frente tuyo. Que tal cuando entras a una habitación oscura, tus ojos aún no pueden ver nada, el está frente tuyo, pero tu no quieres que sea así, el lo sabe, así que no importa. A el no le gusta que sepas que existe ¿sabes?. Quizá tu crees que no le conoces, pero si que sabes quien fué, tu claramente te acuerdas de eso cuando vivía.
pulseras
8.Suicide Mouse
Bien, escuche que existe una caricatura que no fue distribuida nunca, ni siquiera para los fans mas apasionados de Mickey Mouse. De acuerdo a la mayoría de las fuentes, esta caricatura no tiene nada de especial. Simplemente es un loop continuo de Mickey, caminando a través de 6 edificios, por unos 2 o 3 minutos antes de obscurecerse y terminar con la animación (mas o menos como en los Picapiedra). A diferencia de las musiquitas alegres de siempre, la canción de esta caricatura, no era una canción para nada. Simplemente era como si golpearan el piano por minuto y medio antes de que se convirtiera en ruido blanco, nieve, por el resto del film. Y este, no era el alegre y viejo Mickey que amamos tampoco, Mickey no estaba bailando, ni siquiera sonriendo. Simplemente caminando, como si tú o yo estuviéramos caminando, con una expresión facial, muy… normal. Pero por alguna razón, su cara estaba girada hacia la izquierda, como teniendo una mirada sombría.
Hasta hace uno o, dos años todos creían que después de que se obscurecía la escena, terminaba la caricatura. Pero cuando Leonard Maltin la estaba revisando, para ponerla como un bonus en el DVD, Leonard decidió que esto era simplemente basura, como para ponerla en el DVD. Sin embargo, quería tener una copia digital por el simple hecho de ser una obra de Walt. Cuando digitalizo la caricatura en su computadora, se dio cuenta de algo; La caricatura duraba de hecho, 9 minutos y 4 segundos. Esto es lo que me dijo mi fuente (El es un asistente personal del mismísimo Sr. Martin).
Después de desvanecerse en negro, se queda así hasta el minuto seis. Despues, regresa a Mickey caminando. El sonido era diferente esta vez. Era como un murmullo. No era una lengua, sino mas bien como un grito gutural. Mientras el ruido se hace mas indistinguible y fuerte en el siguiente minuto, la imagen se empieza a descomponer. La banqueta empieza a ir en direcciones que parecen imposibles basándonos en el caminado de Mickey. La sombría cara del ratón, lentamente se convierte en una sombría sonrisa. En el minuto siete, los murmullos se convierten en un gritos escalofriantes (de esos que te duelen solo al escucharlos), y la imagen se pone mas obscura. Con colores que no eran posibles en esa época. La cara de Mickey, entonces, comenzaba a derrumbarse. Sus ojos rodaban hacia el fondo de su barbilla, como dos canicas, y su extraña sonrisa apuntaba hacia arriba, al lado izquierdo de su cara. Los edificios se convertían en escombros flotando en el aire, y la acera seguía en direcciones imposibles, navegando en direcciones extrañas.
El Sr. Martin quedo perturbado con esto, y dejo la habitación, enviando a un empleado para que terminara de ver el video y tomara notas de todo lo que pasaba , hasta el último segundo, y para que después, guardara el disco de la caricatura en la caja fuerte.
Resulta que al final del video, después de un grito gutural, el filme termina de manera abrupta con la cara de Mickey en los créditos, con lo que sonaba como una caja musical rota tocando en el fondo. Esto pasa por mas o menos, unos 30 segundos, y sea lo que sea que pase en ese tiempo, nadie ha podido darme ni un poco de información.
Un guardia de seguridad que trabajaba conmigo, me dijo que él estaba haciendo sus rondines esa noche fuera de la habitación. Me dijo que vio al empleado salió temblando del cuarto diciendo “El sufrimiento real no se ha conocido” siete veces antes de que le quitara el arma del guardia, y cometiera suicido.
Lo único que le pude sacar a Leonard Martin fue una frase de los últimos cuadros, una frase en Ruso que decía “Las vistas del infierno trae a su audiencia de regreso”.
lamida
  1. Suicide girl
Dale una mirada a la imagen ,recientemente descubrí esta imagen y su historia en una publicación coreana. La historia es esta, en Japón poco antes de que una adolescente cometiera suicido, dibujo esta imagen, la escaneo y la publico en línea. En Corea esta historia se desato y se esparció como un incendio.
Hay muchos mensajes recorriendo undefined en foros coreanos que dicen que el espectador se ve inmerso en los ojos azules de la chica, dicen que se puede detectar una pista de odio y tristeza dentro de sus ojos. Tal vez la chica murió con mucha tristeza y enojo que su espíritu embrujo la imagen, o tal vez la imagen provoca tristeza, similar a la canción "Gloomy Sunday" (canción escrita por el pianista y compositor autodidacta húngaro Rezső Seress en 1933 que según la leyenda urbana provoco un gran número de suicidios).
El elemento raro es este, dicen que es difícil para una persona mantener fija la mirada en los ojos de la chica por más de 5 minutos, hay reportes que algunas personas han tomado sus propias vidas después de hacer esto. La gente dice que la pintura cambia, conforme la ves parece como que una sonrisa burlona aparece en los labios de la chica o que un anillo oscuro crece alrededor de la chica o de sus ojos.
Algo es seguro, la imagen ha despertado uno curiosidad en mi que debo de saber, siento una presencia cuando miro la imagen, si es malvada o no, no puedo juzgarlo. Me gustaría saber que es lo que la comunidad global en línea siente y tal vez incluso algunos expertos en arte pudiesen responder por qué los ojos de está imagen pueden atraer al espectador tan profundamente.
angel guardian
  1. Bli*ndmaiden.com
Tal vez se trate solo de eso, de una nueva Leyenda Urbana, pero de no ser así, nos encontrariamos ante un suceso escalofriantemente desconcertante que nos llevaría, una vez más, a la terrible conclusión de que no existen límites ni fronteras para el horror. Un horror que se adapta camaleónicamente a los tiempos y se vale de todos sus eventos para manifestarse ante nosotros.
Son muchos los que cuentan haber entrado en una página web llamada www.bli*ndmaiden.com (blind maiden significa doncella ciega). Normalmente,si pretendes acceder a ella, por más que lo intentes, tu explorador no te lo permitirá y aparecera otras cosas ya que para hacerlo deberás cumplir tres condiciones.
Encontrarte completamente solo,hacerlo exactamente en la medianoche de un dia sin luna y tener apagadas todas las luces de la casa. Entonces,solo entonces se te permitirá el acceso.
Una vez dentro, enseguida tras un impactante viaje por las imágenes que ofrece, sin necesidad de que nadie te explique nada, comprenderás, como dice el slogan de presentación de la página, que estarás ante 'una experiencia real de horror absoluto'. Tendrás que emplear tus cincos sentidos y poner especial cuidado en no clickear, ni por error, el botón de 'Aceptar' en participar activamente en la experiencia. Si asi lo hicieses seria tu fin y quedarias transformado en una imagen más del amplio archivo de incautos que, antes que tu, osaron, tal vez incrédulos, tal vez curiosos, a probar esta experiencia.
Pero ¿que es lo que se supone que ocurre una vez que haces clic sobre aquel botón? Para tu sorpresa y horror observarás en tu monitor como una siniestra silueta se pasea... por tu propia casa!!! Querrás despertar de lo que desearás que sea una pesadilla cuando veas como ese espectro se acerca y entra en la misma habitación en la que te encuentras... te verás en tu monitor a ti mismo,de espaldas... entonces sentirás su presencia detrás de ti... te girarás no pudiéndolo soportar más y... lo último que verás, antes de morir, será el rostro de la doncella ciega que, despiadadamente te arrancará los ojos...
Como he dicho al principio, a mi, no me consta que sea verdad, y sinceramente, no pienso comprobarlo... si, lo reconozco, me da mucho miedo... pero yo les paso el reto a ustedes. ¿Te atreves a comprobarlo? ¿Se trata de una Leyenda Urbana, un montaje? ,o una terrible realidad...
suicide mouse
  1. El suicidio de calamardo
no, no debía pasar de nuevo, no después de aquello de la otra vez... No se como voy a aguantar esto, es mas fuerte que yo, aun así les contare y luego... no se, tal vez necesite ayuda psiquiátrica y psicológica...
Tardamos en recuperarnos aquellos que vimos el episodio del Suicidio de Calamardo, soñaba todas las noches con aquellos niños, siendo descuartizados y desmembrados... Lo cierto es que luego esas imagenes se borraron de mi mente, y tenia el recuerdo de aquel episodio como una pesadilla lejana...
Hace un par de días estábamos con algunos internos esperando la llegada de un episodio para corregir el sonido y esas cosas, eramos casi todos los que estuvimos aquella vez, presenciando aquel terrible episodio. Excepto por uno o dos, que renunciaron y jamas supimos de ellos otra vez...
El episodio llego y leí el titulo, se llamaba "Krusty party", lo que no note pero notaria después es que esa etiqueta estaba superpuesta sobre otra...
Prepare los equipos y coloque el Cd, y cuando estábamos todos alrededor de la pantalla puse Play, empezó la presentación común de todos los episodios, y todo parecía normal, hasta que llego a la parte en la que el pirata del cuadro se rie al final, lo que paso es que el pirata no se rió, sino que dijo: "No hay cosa pero que el dolor", en una voz irreconocible. Nos sorprendimos mucho, e incluso uno lanzo un grito, sin embargo decidimos seguir viendo el video, el episodio se llamaba "Suicide squidward, Part 2.".
El capitulo empezaba con una vista a Bob Esponja durmiendo, se lo veía mal dibujado y la animación se cortaba un poco, el sonido de los clásicos ronquidos fue sustituido por ronquidos reales. Estuvo la cámara mostrando por un minuto a bob esponja dormido cuando se vio un destello blanco, como si faltara un fotograma, no quería hacerlo, pero volvi atras y vi el fotograma. Era un niño, estaba atado a una silla y tenia un collar que hacia que su cabeza se pegara a la silla. Uno de los internos me dijo que sacara ya ese vídeo, sin embargo yo seguí reproduciendolo. De repente hubo un estallido, el ruido de un escopetazo, proveniente de la casa de calamardo, esto despierta a bob y se corta la animación... Se reanuda cuando bob esta saliendo de su casa, totalmente mal dibujada, una animacion muy pobre y sin sonido alguno, la animacion se corta y aparece un video. El niño atado a la silla esta llorando, y de la nada sale un hombre con un taladro, el hombre es irreconocible, su cara esta totalmente desfigurada. Toma a una niña de detras de la cámara y la golpea furiosamente con el taladro, luego lo enciende y le perfora la cabeza. Uno de los internos se desmayo, otro vomitaba sobre el tablero, los demás, incluyéndome, estábamos mudos. Se corto el vídeo con una toma del niño atado gritando, y volvió a donde estaba bob esponja yendo hacia la casa de patricio, se corta de nuevo y se muestran imágenes al azar de imágenes de personas descuartizadas, fotos del holocausto demasiado gores para pasarlas en las revistas y atrocidades varias. Vuelve a la animación y se ve a bob esponja tocando la roca de Patricio, la golpea y sale patricio, todo esto hecho con una animación pobrisima y una calidad de sonido muy mala, a patricio se lo nota muy triste y al ver a Bob dice: "Lo ha hecho, ¿verdad?". La voz que tiene es terriblemente perturbadora, es imposible saber si provino de un hombre o una mujer. Bob le responde "Creo que si, pero bueno, a todos le llega, a nosotros también". Con una voz parecida a la de patricio. Se vuelve a cortar la animación y se ve al niño atado gritando a todo pulmón, y al hombre desfigurado acercándole el taladro a la cara y alejandoselo, una y otra vez... Vuelve al animación y ahora se ve a Bob y a Patricio en la casa de calamardo, que es muy realista y se puede ver en las paredes cuadros de niños llorando. Llegan al cuarto de Calamardo y se ve las paredes llenas de sangre, y el cuerpo de calamardo en el suelo, la cámara lo enfoca y se cambia por el cuerpo de una mujer muerta, como si hubiesen superpuesto una foto en ese momento. Se corta la animación y ahora se ve al hombre desfigurado atravesándole la pierna al niño con el taladro, este esta desmayado, pero de repente se despierta y comienza a gritar. Vuelve la animacion y se ve a Bob tomando la escopeta de calamardo y apuntandole a patricio, se escucha una voz en off diciendo "Hazlo", Bob dispara y se ve la cabeza de Patricio volando por la habitación. Luego se corta la animacion y se ve al niño muerto, y al hombre atravesandole la cabeza con el taladro, el hombre mira a la camara, le dirige una sonrisa con lo poco que le queda de boca y rompe la camara. La ultima escena consiste en Bob sentado a la orilla de la ventana, llorando, de repente una mano lo empuja y cae hacia el suelo, cuando enfocan a Bob, esta sonriendo, en medio de un charco de su propia sangre. Tengo noticias de que uno de mis compañeros se suicido y dos están internados, le mostramos la cinta a la policía y dijeron que buscarían al hombre de la cinta, yo por mi parte, espero que inyectándome esta sustancia se me olviden todos esos recuerdos
el suicidio de calamardo
  1. El episodio perdido de Los Rugrats
Recuerda Rugrats la serie animada de bebes en Nickelodeon? Lo que probablemente no saben es que el creador de la serie, Gabor Csupo, originalmente tenia prevista una versión nocturna de Rugrats llamado "Rugrascals", que se pasaria en la noche, con un humor más adulto.
Debido a que todos los canales principales pensaron que esta versión para adultos era demasiado inquietante, se negó el permiso para emitir la serie, y como resultado, nadie realmente ha oído hablar de tal versión de la serie. Sin embargo, una estación en Wellington Nueva Zelanda por error coloco el VHS con el episodio de la versión para adultos en la mañana, pensando que era un episodio de Rugrats regular. El episodio que fue visto se llamaba "La mama de Carlitos". La introducción era normal, pero al final cuando Tommy dispara la leche en la pantalla, el efecto de sonido es mucho más fuerte, y la leche, simplemente se queda ahí durante unos 10 segundos, entonces el nombre del episodio aparece. El episodio parece normal, con los niños jugando en el parque infantil. Todos ellos están hablando de sus madres, cuando Carlitos tiene una visión.
Estaba Carlitos en el hospital de pie junto a su madre en la cama, que estaba muriendo de una enfermedad desconocida. Ella estaba cantando "Tú eres mi sol, mi única luz del sol" a Carlitos en voz muy débil, como si estuviera a punto de morir, pero cuando cantaba la segunda estrofa de la canción empezó a la inversa. Una foto de Carlitos apareció delante de un metraje de acción en vivo de un sapo que se diseca, se dice que representa la muerte por los fans. Carlitos se da vuelta y grita, y cuando mira a su madre, su rostro tiene una boca semidespegada, como si fuera una herida, un desgarramiento y esta dice "No te preocupes Carlitos, es el momento para mí de seguir adelante" con una voz de hombre muy perturbadora. Una ráfaga al azar de clips de acción se muestra, dicen que todos estos clips representan la muerte, en uno de ellos hay una vaca caminando en una caja con la palabra "matadero" groseramente dibujada en la cara, y material de archivo real de un hombre que sufre el SIDA siendo asesinado. Usted puede escuchar a Carlitos gritando todo el tiempo. Una foto de la mamá de Carlitos aparece de nuevo, esta vez con un pico de pollo pegado en la cara, diciendo: "¿No te acuerdas cuando empezó todo?" El episodio luego empieza a pasar escenas de acción de las mamografías y el parto. Cerca después de 1 minuto de estas mamografías, se oye mamá Carlitos decir "¿Quieres tu patito de la suerte Carlitos?" un feto muerto aparece. En este momento, se ve Carlitos salir de la visión, y tiene una convulsión. Tommy, Phil y Lil están llorando, y un medico de ambulancia lo tranquiliza, diciendo "Carlitos? Carlitos? puedes oírme?" con voz severa. Finalmente después de toser con sangre y vómitos, Carlitos vuelve a la normalidad. Entonces la camara enfoca como desde los ojos de Carlitos y vemos a Tommy, Phil, Lil y el medico de ambulancias con picos de pollo de en sus rostros, demasiado realistas, como fotografias. Se corta la escena y aparece Una foto de un niño que se parece a Carlitos gritando, al niño le faltan los brazos y las piernas, y parecen recién arrancadas.
Después de esto, los créditos ordinarios , seguido de 15 minutos de estática porque la estación no tenía nada más para pasar. Sorprendentemente, aunque el episodio fue visto por muchos niños, sólo un adulto que estaba viendo ha hablado de él hasta ahora. Ese mismo año, las tazas de suicidios infantiles subieron hasta las nubes en Nueva Zelanda.
top 10 creepypastas
  1. Lamida
Esto paso en una pequeña ciudad de Francia, salio en casi todos los periódicos locales. Una niña de 9 años, hija única, de padres de gran influencia, tenía todo lo que hubiese querido y deseado una niña, pero con una soledad incomparable. Sus padres solían salir a fiestas de caridad y reuniones del ámbito político, y la dejaban sola.
Todo cambió cuando le compraron un cachorro de raza grande, pasaron los años y la niña y el perro se volvieron inseparables. Una noche como cualquier otra, los padres fueron a despedirse de la niña; el perro ya acostumbrado a dormir con la niña, se ponia debajo de la cama.
Los padres se fueron y pronto la niña se sumió en un sueño profundo, aproximadamente a las 2:30 de la madrugada, un fuerte ruido la despertó, eran como rasguños leves y luego más fuertes. Entonces, temerosa, bajó la mano para que el perro la lamiese (era como un código entre ella y el perro) lo hizo y entonces se tranquilizó y durmió descubrió algo espantoso: En el espejo del tocador había algo escrito con sangre que decía N0 SÓLO LOS PERROS LAMEN. Entonces dió un grito de terror al ver a su perro crucificado en el suelo de su habitación.
Se dice que cuando los padres volvieron estaba totalmente trastornada y solo decia "¿quién me lamió?". Aun se busca al autor de tal aberración.
  1. El mensaje...
No taches este texto como algo escrito por algun lunatico. Esta historia tiene sentido, solo dejame continuar...
Debes haberlo hecho, todos nos preguntamos si viajar en el tiempo es posible, verdad? Dejame decirte algo... lo es. De hecho, yo soy del futuro. Se que seguramente no me creas, pero, en serio, soy del futuro. Es una cosa realmente buena: puedes ver el pasado, ver como se desarrollan los eventos... y cosas asi. Sabemos mucho mas de lo que imaginariamos.
Mirar detrás de toda esta diversion te hará ver que existe un aspecto mucho mas serio. No se nos permite viajar a nuestro mismo tiempo de vida, y NUNCA deberemos contactar con nuestros "yo" del pasado. Permiteme decir que justo ahora estoy rompiendo esa regla. Si, chico, estas hablando contigo mismo. Tu mismo del futuro. Sere ejecutado por esto, pero sabes que? Lo acepto. Hablando contigo te estoy salvando de algo que es mucho peor que la propia muerte. No puedo decirte directamente que debes hacer, pues los filtros lo pillarian. Esto es lo mas cerca que puedo llegar, creeme. Sin embargo, puedo mandarte un pequeño mensaje:
Detras de todo esto hay algo mas simple y a la vez complicado , deberias leer la primera palabra de cada parrafo, ahora
  1. Pulseras En Estados Unidos, cada vez que te internan en un hospital, colocan en tu muñeca, una pulsera blanca con tu nombre, para poder identificarte. Sin embargo, existen otras pulseras de colores diferentes, que simbolizan otras cosas. Por ejemplo, las pulseras negras son colocadas en las muñecas de las personas que acaban de fallecer.
Mi tía me platicaba de un cirujano que trabajaba en el turno de la noche en una escuela-hospital. El acababa de terminar una operación e iba en camino hacia el sótano. Entro en el elevador, y había otra persona con él. Casualmente se puso a platicar con la mujer sobre tonterías, mientras el elevador descendía. Cuando la puerta del elevador se abrió, vio que otra mujer estaba a punto de entrar, y entonces el doctor, de manera precipitada apretó el botón para cerrar la puerta, y presiono rápidamente el botón hasta el piso más alto.
Sorprendida, la mujer regaño al doctor por su descortesía al no permitir subir a la otra mujer al elevador.
El Doctor dijo: “ Esa es la mujer que acabo de operar. Murió durante la operación… No viste la banda negra que estaba utilizando?”
La mujer sonrió, levanto su brazo y dijo: “Una banda como esta?”
muchas gracias por leer
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2019.09.03 03:28 Davidemagx Gabriel (pt. 1)

Gabriel despertó de su siesta sobre la hierba del bosque cálido y acogedor como el hogar. La canasta que sus padres habían preparado para el picnic yacía sobre el mantel blanco tendido junto a él. Escuchó distante un sonido metálico, llegado en el aire como un eco. Perezoso se incorporó y giró a la canasta, tomó un sandwich de uno de los tuppers y una de las botellas chicas de gaseosa de naranja, su preferida, y con debida licencia dispuso a disfrutar el bocado.
El sol filtraba entre los arboles proyectando sobre las flores blancas que cubrían el suelo, dando a la escena un brillo surreal, hermoso. El sándwich de mamá era el placer perfecto, tal y como le gustaba. Una capa de mayonesa, otra de crema, dos fetas de jamón, dos de queso mozarella, roquefort y una más de pastrami, aceitunas negras y cebollines, pan tostado levemente, raspado con ajo y condimentado con orégano fresco de la huerta. El cielo se traducía en una sonrisa de ella al morder sus sandwiches. Terminó cada bocado cuidando de no perder una sola nota de sabor y texturas. Saboreó hasta la última miga y al final lavo la boca con el refresco de la espumante naranjada. El viento mecía las copas y las flores, todos los colores vívidos y contrastados, el perfume de las flores se dejaba llevar como caricia en el viento, suave y cálido. Se puso de pié y caminó sin dirección fija pero con rumbo determinado.
Los árboles daban espacios a claros donde el pasto relucia un verde intenso, la luz dorada del sol lo remitía a los cuentos de Disney que disfrutaba tanto, el pequeño de 7 años. Caminó percibiendo desde la distancia el olor a agua dulce del río y aprovechando que sus padres no estaban cerca para verlo, tomó una rama ceca del suelo y pretendió ser un caballero de una orden secreta.
Atravesó tramos del bosque blandiendo su espada plateada, tan larga que lo doblaba en tamaño, la magnífica empuñadura cubierta de piedras preciosas y la hoja grabada con encantamientos mágicos en un idioma que sólo él comprendía lanzaba destellos cada vez que la blandia. La armadura igualmente asombrosa, plateada con detalles dorados. La coraza plateada tenía forma de cabeza de un león rugiendo valiente al enemigo, rubies conformaban los ojos de la fiera de metal. El enemigo titubeaba al ver el reflejo del sol sobre la espléndida armadura de Gabriel. La espada siempre dispuesta a vencer el mal se dejó abalanzar contra las ordas de orcos, dragones y caballeros oscuros frente a sí. Un espadazo cercenaba las cabezas de los terribles orcos, separándolas de los hombros con facilidad, otro partía a la mitad a los caballeros oscuros como si fueran manzanas y la punta heria mortalmente a los dragones bajo las escamas que cubrían sus corazones. Era invencible en el campo de batalla.
Avanzó por sobre los enemigos imaginarios venciendolos sin esfuerzo, petalos de flores blancas y hojas verdes eran lanzadas al aire cada vez que la rama los encontraba.
Cubrió el bosque en casi todo su camino al río asegurándose de no dejar un sólo malvado en pié. Para cuando se aproximaba al borde del bosque la espada ya era un fusil de asalto y la armadura un traje militar ultramoderno y de una altísima tecnología desarrollada en secreto en una base subterranea. A través de la mira holográfica disparó proyectiles autodirigidos que desafiaban las leyes de la física y hacían impacto certero en los soldados de ejercito enemigo. Otro ruido metálico se repitió como eco distante desde algún lugar y el niño disparó un proyectil que estalló con violencia y aniquiló sin chance de dar escapatoria a un grupo de insurgentes ocultos en un edificio, en lo más alto de las copas de los árboles. Corrió en linea recta con la rama en descanso para poder equilibrarse. Antes de salir de la línea de los árboles otra vez el sonido metálico se dejó oír y automáticamente elevó el fusil puntando frente a sí, donde creyó ubicar el origen. Una figura negra como un espejismo se encontraba allí, dudó un instante, cerró sus ojos y disparó. La figura ya no estaba cuando los abrió.
Sintió el perfume a madera de papá y el de mamá, frutado, en la brisa que soplaba desde el río. Salió del bosque al claro y los vio sentados junto a la margen, vistiendo sus prendas blancas. El vestido de mamá y la camisa de papá, brillaban desde allí y les otorgaban aspecto divino. Sentados juntos contemplando el río y los destellos fugaces de la superficie, abrazados. Gabriel sonrió y soltó su arma, acercándose a paso cauteloso para no molestarlos ni cortar de abrupto su momento.
Oyó pasos detrás y otra vez, ruido metálico proveniente de algún lugar del horizonte, a su izquierda. Papá y mamá estaban tranquilos, quizás el ruido extraño no significaba nada y resumió la marcha hasta ellos, el ruido intensificaba con cada paso mientras ellos permanecían inmutables.
Cuando estuvo a solo unos pasos el ruido era constante. El pequeño ya no guardaba el optimismo despreocupado del juego, el miedo se había acentado en su pecho, los llamó pero el ruido era ensordecedor y no lo oyeron. Ni siquiera él podía oir su propia voz. Dio tres pasos más y su sombra se proyectó sobre ellos. Mamá y papá voltearon sonriendo y le dedicaron la mirada más cálida que cualquiera primavera hubiese podido traer. La figua negra se manifestó entonces frente a él y sin darle tiempo a reaccionar estiró su mano y le tocó el pecho. Gabriel sintió un sol estallar en él, extrañamente sin dolor, calmo, y la conciencia lo abandonó.
Despertó en medio del claro, mareado. Se incorporó y vio a sus pies descalzos. El bosque igualmente hermoso, igualmente acogedor y perfecto, el miedo se había ido.
Fin parte I.
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2019.01.30 18:23 HDLH Noticias

Les dejo un texto de un grupo de chicas las cuales recopilaron testimonios de intento de secuestro en el METRO de la CDMX
SECUESTRO DE MUJERES EN EL SISTEMA DE TRANSPORTE COLECTIVO METRO (CDMX).
Nota: Estos testimonios sólo corresponden a los intentos de secuestro en la CDMX dentro o cerca de instalaciones del Sistema de Transporte Colectivo Metro.
Las estaciones con más casos en este año son Martín Carrera, Barranca del muerto, Mixcoac, San Antonio, Indios Verdes, Coyoacán y Ermita.
_____ ESTE AÑO _____
METRO UNIVERSIDAD: Parada del pumabús hacia el Estadio universitario ATACANTES: -Hombre joven *Por lo menos una persona dentro del auto HECHOS: -El hombre se acerca y comienza a jalarla hacia un automóvil utilizando frases como “sé que estás enojada, ahorita lo arreglamos” -La joven forcejea, se acerca una mujer y luego más gente, la joven puede huir AUTOMÓVIL: Camioneta blanca
METRO COPILCO / EUGENIA: Dentro del metro hasta las calles cercanas de Metro Eugenia ATACANTES: -2 hombres *Por lo menos una persona dentro de cada auto HECHOS: -La joven se da cuenta de que un par de hombres llevan días siguiéndola desde el metro hasta destino -Un día saliendo de un lugar cerca de metro Eugenia, dos camionetas le cierran el paso y los 2 hombres que la seguían intentan subirla a uno de los autos -Una mujer y un policía enfrentan a los atacantes y la joven logra huir AUTOMÓVILES: Camioneta negra y camioneta blanca
METRO COYOACÁN: Caminando sobre Avenida Coyoacán y calle Martín Mendalde ATACANTES: -Hombre 1: cabello negro, tez morena, 1.70 m, con sudadera -Hombre 2: alto, fuerte, con sudadera y encapuchado *2 hombres dentro de la camioneta HECHOS: -El hombre 1 la persigue -El hombre 2 le cierra el paso e intenta meterla a la camioneta -Forcejean y se acerca un guardia de seguridad -Uno de los hombres dice “somos novios”, “le dan estos ataques”, “la voy a llevar a la casa” -Se acerca otro guardia de seguridad, los atacantes huyen AUTOMÓVIL: Camioneta blanca tipo van, sin placas
METRO COYOACÁN: Fuera del metro 22:30 h ATACANTES: Hombre 1: aproximadamente 40 años *2 hombres dentro de un auto HECHOS: -La mujer y el hombre forcejean en lo que parece un intento de asalto -Un testigo se acerca -El hombre la intenta jalar y utiliza frases como “está haciendo un berrinche” y “ya vámonos”
DESDE METRO COYOACÁN HASTA METRO CANAL DEL NORTE: Dentro del vagón 8:40 h ATACANTES: Hombre 1: moreno, obeso, 1.60m, playera negra, jeans de mezclilla azules HECHOS: -El hombre sujeta a una joven de 16 a 17 años por detrás, ésta se ve muy asustada -Una mujer se percata de la situación y defiende a la joven haciendo ver que eran familiares -El hombre las persigue por las instalaciones hasta que más testigos intervienen -Se acercan dos guardias de seguridad y el atacante huye hacia el coche AUTOMÓVIL: Sin datos
METRO GUERRERO / BUENAVISTA: Transborde de Guerrero a Buenavista 20:30 h ATACANTES: -Hombre 1: tez morena, vestido de camuflaje HECHOS: -El hombre sigue a la joven durante todo el transborde, luego se acerca a ella para preguntarle la hora, ella le contesta y se aleja hacia el interior del vagón, el hombre también entra -La joven camina más rápido, el hombre la sigue hasta Fórum Buenavista y logra perderlo entre la multitud del suburbano
METRO INDIOS VERDES: Fuera del metro, mercado en la base de las combis 17:00 h ATACANTES: -Hombre 1: moreno, bien vestido, alto -Hombre 2: joven, playera negra y gorra azul HECHOS: -El primer hombre jala a la joven de la mochila, posteriormente la abraza y le baja la cabeza para que no pueda ver; ella le ofrece su celular y él lo rechaza -Se acerca el segundo hombre y le pone una navaja en el costado, ambos la dirigen hacia el metrobús -Un hombre se da cuenta de la situación, se acerca y aleja a la joven de sus agresores
METRO INDIOS VERDES: Fuera del metro, base de mexibús 18:40 h ATACANTES: -Hombre 1: tez morena, cara redonda, bigote, ropa de trabajo en construcción -Hombre 2: tez morena, ojos pequeños, gorra HECHOS: -Un testigo se percata de que los hombres están vigilando a una mujer, se hacen señas y comienzan a seguirla -El testigo se adelanta hacia la chica, la toma le brazo y la aleja para explicarle la situación
METRO TACUBAYA: Afuera, en la plaza del paradero de los camiones del Olivar y Santa Lucía ATACANTES: -Hombre joven *Por lo menos una persona dentro del auto HECHOS: -El hombre se acerca a pedir una dirección y de forma insistente le pide a la víctima que lo acompañe -Una señora se da cuenta y se acerca, el hombre se aleja -La víctima se aleja y cerca del Oxxo un carro blanco se frena, de éste desciende el mismo hombre y intenta subirla diciendo “es mi novia, está alterada porque no ha tomado sus medicamentos” -Otras personas se percatan de lo que sucede y jalan a la víctima AUTOMÓVIL: Auto color blanco
METRO MARTÍN CARRERA: Dentro del metro ATACANTES: -Hombre 1: Alto, moreno, chino y gordo HECHOS: - El hombre la toma del brazo, la jala y la golpea - Mientras el atacante parece esperar algo en la avenida, la mujer logra zafarse y correr - La víctima fue testigo de cómo otro hombre se llevaba a una joven, sin lograr ver el desenlace
METRO MARTÍN CARRERA: Dentro del metro 6:00 h ATACANTES: -Hombre 1: Entre 25 y 26 años, ya lo había visto en esa zona -Hombre 2 HECHOS: -La abordaron en la fila de la taquilla, ella camina hacia los vagones exclusivos -Los hombres la siguen en el vagón de atrás hasta la estación en donde bajó y posteriormente en el transborde -El hombre 1 la toma del brazo diciendo “tranquilízate, hablamos en la casa” -Algunas personas se acercan a preguntarle a la mujer si todo estaba bien y ella logra huir
METRO MARTÍN CARRERA: Desde el metro hasta fuera de las instalaciones ATACANTES: -Hombre 1: HECHOS: -El hombre sigue a la joven desde el vagón, se acerca cada vez más hasta que la alcanza en un semáforo, ahí la jala hacia un auto -La joven logra gritar, unas personas de un puesto cercano se acercan y el hombre huye
METRO AQUILES SERDÁN: Dentro del metro, andén dirección El Rosario ATACANTES: Hombre 1 HECHOS: -Un hombre la amaga por detrás, le tapa la boca y la amenaza -Comienza a jalarla intentando sacarla de las instalaciones y la besa para que parezca que tienen una relación de pareja -La joven logra zafarse y el hombre huye en sentido contrario
METRO MIXCOAC: Afuera del metro, frente al Autozone de Mixcoac 6:30 h ATACANTES: Hombre 1 *Un hombre dentro de la camioneta HECHOS: -El hombre intenta subirla a la camioneta jalándole la mochila -Con el auto en movimiento, ella forcejea y logra zafarse, cayendo al pavimento -Los hombres huyen AUTOMÓVIL: Camioneta blanca antigua
METRO MIXCOAC: Afuera del metro, cerca de la oficina para la educación de adultos mayores 8:15 h ATACANTES: -Grupo de hombres *Por lo menos un hombre dentro del auto HECHOS: -La mujer va caminando hacia el metro, y se percata de que un grupo de hombres afuera de un automóvil con las puertas abiertas se comunican con señas -Los hombres corren hacia ella, pero logra huir AUTOMÓVIL: Jetta blanco
METRO SAN ANTONIO: Afuera del metro, sobre prolongación San Antonio VÍCTIMA: -Mujer de aproximadamente 25 años, tez blanca y cabello rizado ATACANTES: -Hombre 1: camisa desabotonada, dentro del automóvil *Por lo menos otro hombre y un perro grande dentro del auto HECHOS: -Una persona fue testigo de cómo subieron a la mujer a un automóvil estacionado sobre la avenida -La mujer pidió ayuda y el hombre respondía “ya, amor, no pasa nada” -El testigo intentó acercarse al auto y el perro le ladró agresivamente, posteriormente se fueron en dirección al Sur AUTOMÓVIL: Aveo color negro
METRO SAN ANTONIO: Afuera del metro ATACANTES: -Hombre 1: moreno, con gorra -Hombre 2: conduciendo el automóvil -Hombre 3: HECHOS: -Los 2 hombres comienzan a gritarle desde el auto como si la conocieran y ella los ignora -De un puesto de la esquina sale otro hombre que la toma de la muñeca, ella le da un golpe en la cara y sale corriendo AUTOMÓVIL: Color gris
METRO CHABACANO: Transborde dentro del metro ATACANTES: -Un grupo de 6 hombres y una mujer HECHOS: -Los atacantes comienzan a rodear a la mujer acercándose en parejas -Ella empuja a los dos que están frente a ella -Aunque intentan jalarla y en el forcejeo rompen su bolso, la mujer logra ponerse a salvo en un vagón
METRO SAN LÁZARO: Afuera del metro 11:00 h ATACANTES: -Hombre 1: pelo corto, negro y ondulado, moreno y con un lunar en la nariz -Mujer 1: pelo corto, delgada, piel morena clara, vestimenta masculina *Había por lo menos otras dos personas HECHOS: -La mujer fue drogada con algún tipo de fármaco que la dejó inconsciente, posteriormente fue golpeada y abusada sexualmente
METRO MOCTEZUMA: Dentro del vagón, dirección Pantitlán ATACANTES: -Hombre 1: anciano -Mujer 1: grande, con niños -Mujer 2: grande HECHOS: -El anciano se sube al vagón repartiendo volantes y le entrega uno a la joven y a otra mujer; al momento de regresarlo, la joven comienza a sentirse muy mareada, con pesadez y frío -Una mujer cercana le recomienda que se baje y como esto le causa desconfianza, le pide a su novio que la espere en el andén -Al caminar con su novio, se percatan de que la mujer que le dijo que se bajara los va siguiendo, y que otra mujer los observa desde lejos -Posteriormente, un médico le dice a la joven que fue drogada mediante el folleto *La joven pudo ver como otra mujer que recibió el volante fue tomada del brazo y llevada por un hombre, sin saber qué pasó después
METRO BOULEVARD PUERTO AÉREO: Dentro del metro, en el andén ATACANTES: -Hombre de entre 20 y 25 años HECHOS: -El atacante se le acercó, la amenazó con un cuchillo y le dijo que iría con él y se subiría a una camioneta blanca -Una mujer se da cuenta y comienza a gritar “fuego” para llamar la atención -Un policía se acerca y el hombre huye AUTOMÓVIL: *Se menciona una camioneta blanca
METRO SANTA MARTHA: Fuera del metro, sobre Avenida Zaragoza ATACANTES: -Hombre 1: 30 años, 1.60m, moreno, delgado, cabello casquete corto -Hombre 2: 26 años, 1.65m, delgado, cabello largo -Hombre 3: 50 años, moreno, delgado, cabello corto *Por lo menos otro hombre dentro del automóvil HECHOS: -Una persona que conducía sobre la avenida vio como los tres hombres intentaban subir a una mujer a un coche -Un camión le cierra el paso al auto, la mujer aprovecha para zafarse y correr AUTOMÓVIL: Compacto y rojo
METRO ATLALILCO: Fuera del metro ATACANTES: -Hombre 1 *Por lo menos una persona dentro del auto HECHOS: -La mujer caminaba fuera del metro cuando un hombre la toma de la muñeca y la amenaza, jalándola hacia un automóvil -Ella forcejea y dos personas que se dan cuenta de la situación, se acercan AUTOMÓVIL: Aveo sin placas
METRO UAM IZTAPALAPA: Fuera del metro, del lado de Soriana ATACANTES: -Hombre 1: joven *Por lo menos una persona dentro del auto HECHOS: -La mujer caminaba sobre la acera cuando el hombre se le acerca, le habla y comienza a seguirla -Ella acelera el paso y el hombre se sube a un automóvil AUTOMÓVIL: Tsuru color blanco, placas que inician en A-27
METRO IMPULSORA: Saliendo de uno de los puentes que conectan al metro 15:30 h ATACANTES: Hombre 1 HECHOS: -El hombre la tomó del brazo y la llevó hacia las escaleras de salida diciendo cosas como “no hagas berrinche, vámonos” y “es mi novia que hace un drama” -Un vendedor ambulante se percató de la situación y llamó a unos policías, el hombre huyó
METRO TEZONCO: Afuera del metro sobre Avenida del Árbol 17:00 h ATACANTES: -5 hombres dentro del automóvil blanco -2 hombres dentro del automóvil blanco HECHOS: -Dos mujeres que caminaban al salir del metro son abordadas por un hombre joven que les ofrece un plan telefónico -Una de las mujeres se da cuenta que los tripulantes de un auto blanco le hacen señas a los de un automóvil gris -Los tripulantes del auto blanco se disponen a bajar, pero se dan cuenta de que las mujeres se alejan y desisten -Las mujeres se ocultan y observan cómo los autos y sus tripulantes se quedan ahí por más tiempo, también observan que están armados AUTOMÓVIL: Un auto color blanco y otro color gris
_____ MÁS CASOS CON MENOS INFORMACIÓN _____
METRO ERMITA: Dentro del metro HECHOS: Te siguen desde adentro hasta que sales e intentan meterte a un automóvil AUTOMÓVIL: Color blanco
METRO NATIVITAS: Afuera del metro, frente al Oxxo 19:00 h HECHOS: Dos hombres intentaron subir a una joven a un auto, un testigo la apoyó y huyeron AUTOMÓVIL: No hay datos
METROS LÍNEA DORADA: Periférico Oriente, Calle 11, Lomas Estrella, San Andrés Tomatlán, Tlaltenco: Fuera del metro HECHOS: Te siguen y amenazan fuera del metro para que subas a un automóvil AUTOMÓVILES: -Color blanco -Color dorado -Color negro
METRO SAN PEDRO DE LOS PINOS: Fuera del metro HECHOS: Se ha visto un auto estacionado fuera del metro con las puertas abiertas AUTOMÓVIL: Jetta blanco, sin placas y con vidrios polarizados
METRO BARRANCA DEL MUERTO: Fuera del metro 8:00 h HECHOS: Dos hombres siguieron a una mujer, la jalaron, pero ella logró correr y subirse a un camión. Esto pasó dos días seguidos a la misma hora.
METRO BARRANCA DEL MUERTO: Fuera del metro, frente a la plaza Portal San Ángel 20:00 h HECHOS: Cuatro personas (hombres y mujeres) rodearon a una mujer para “leerle la mano”, como ella los ignoró, comenzaron a hablarle de manera agresiva como si la conocieran, la mujer se resguardó en una tienda. Al salir vio que esas personas estaban junto con otras en un automóvil estacionado frente a la plaza.
METRO BARRANCA DEL MUERTO: Fuera del metro, frente a la plaza Portal San Ángel ATACANTES: -Hombre 1: 1.78m, tez blanca y ojos claros HECHOS: -El hombre aborda con insistencia a una joven y su acompañante, diciendo que la conoce y que tiene una cita con él -La joven y su acompañante se alejan pero se percatan de que siguen siendo vigilados
METRO INSURGENTES SUR: Fuera del metro 14:00 h ATACANTE: Hombre 1: 1.75m *Por lo menos una persona dentro del auto HECHOS: Un hombre amenazó e intentó forzar a dos mujeres para que entraran a un auto, hasta que un hombre se acercó y los atacantes huyeron en la camioneta AUTOMÓVIL: Camioneta negra recién pintada
_______ AÑO PASADO _______
*METRO TAXQUEÑA: Transbordo a tren ligero hasta estación Registro Federal 8:40 am HECHOS: -Un hombre la toma del brazo y comienza a actuar como si fuera una discusión de pareja durante 5 estaciones del tren ligero -Como la mujer llama la atención de la gente, el hombre dice que “está en tratamiento psiquiátrico y tiene ataques” -Una mujer se da cuenta y lo aleja de ella
*METRO CONSTITUCIÓN DE 1917: Afuera del metro, sobre Ermita Iztapalapa 20:15 h ATACANTE: -Hombre 1: aproximadamente 25 años, 1.75m, tez morena, bien vestido *Por lo menos un hombre dentro del auto HECHOS: -Una camioneta se acerca hacia ella -Un hombre la jala del brazo hacia la camioneta, fingiendo una pelea de novios -Cuando un policía se acerca a pedirles que se calmen, ella aprovecha para huir AUTOMÓVIL: Camioneta blanca
*METRO SAN JUAN DE LETRÁN: Afuera del metro, hacia la Plaza de la tecnología ATACANTES: -Hombre 1: joven -Hombre 2: joven HECHOS: -Un hombre la toma del brazo diciendo “ven, Fer, vamos por las cosas que quedamos” y ella lo golpea -Se acerca un segundo hombre y le dice “ya vámonos, vieja loca” -Ella dice que no los conoce y pide ayuda a un hombre que va pasando, éste los enfrenta
*METRO GUERRERO: Transbordo a Línea B ATACANTES: -Hombre 1: maduro, tez morena -Hombre 2: bien vestido, joven HECHOS: -El hombre maduro le pide ayuda a la mujer dentro del metro, luego se acerca el hombre joven e intentan que salga del las instalaciones con ellos -La mujer se asusta y una señora se acerca a auxiliarla y a pedir ayuda, los hombres huyen
*METRO GARIBALDI / UAM IZTAPALAPA: Desde el andén de metro Garibaldi hasta el camión que tomó fuera de UAM Iztapalapa ATACANTES: -Hombre 1: 1.70m, robusto, tez blanca, sudadera blanca y gorra HECHOS: -El hombre que la sigue desde el metro se sube por la puerta de atrás al mismo camión que la joven -El atacante se queda en la puerta obstruyendo el paso y comienza a hablar por teléfono, haciendo referencias sobre la joven y dando a entender que un auto los sigue para llevársela -Cerca de dónde la víctima tenía que descender, ésta le escribió a su madre para que la estuviera esperando -El hombre la tomó de la cintura para que se bajara con él, ella se defendió, se alejó y cuando iba a llamar a emergencias, el hombre se bajó del camión
*METRO MERCED: Afuera del metro ATACANTES: -Hombre : alto y delgado -Mujer HECHOS: -El hombre la toma de la cintura afuera del metro, la joven logra zafarse y entra al metro con dirección al poniente -En Salto del Agua, una mujer se le acerca, la toma del brazo y le dice que no haga nada -Se acerca el mismo hombre de antes y ambos intentan sacarla de las instalaciones, pero la mujer forcejea y logra perderse entre la gente
*METRO LA RAZA: Un hombre la abordó en La Raza y la siguió hasta la calle de Donceles ATACANTES: -Hombre atractivo HECHOS: -El hombre la amaga y le dice “no hagas nada pendejo” -Ella llama la atención de unos granaderos, se zafa y el tipo huye
*METRO BALDERAS/ 20 NOVIEMBRE: Dentro del vagón, desde Balderas hasta 20 de Noviembre 10:30 h ATACANTES: -Hombre 1: 30 años, 1.68m, robusto, tez morena clara, nariz redonda, labios largos y delgados, poco pelo -Hombre 2: 25 años, 1.75m, delgado, tez clara, cabello rizado, ojos grandes, nariz aguileña, cara afilada, boca ancha -Hombre 3: 40 años, 1.80m, fuerte y robusto, tez morena, cabello ondulado con gel, ojos pequeños, nariz aguileña, labios grandes HECHOS: -Los hombres siguen a la joven desde Balderas, en Zapata uno de ellos se acerca a pedirle sus datos y se sube al vagón detrás de ella, con dos sujetos más acompañándolo -La joven se baja en 20 de Noviembre y se percata de que los sujetos la siguen, así que pide apoyo de las personas en el andén, quienes la acompañan con los policías de la estación -La joven y los policías salen a esperar la llegada de una patrulla y observan que los atacantes están afuera de la estación esperándola, al ver a los policías, los atacantes huyen
*METRO XOLA: Fuera del metro, caminando hacia el metrobús Xola ATACANTES: -Hombre 1: conductor -Hombre 2: copiloto HECHOS: -La mujer se da cuenta de que un hombre en un auto comienza a seguirla -Posteriormente el hombre y su copiloto se bajan del automóvil y comienzan a perseguirla y a ordenarle que se suba con ellos
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2018.12.29 20:08 None73 Whisky Fases 1 y 2

Hola, estas son las dos primeras partes de una historia que estoy escribiendo. Espero que las disfruten y siéntanse libres de criticar, aspiro a convertirme en escritor profesional.
Whisky Fase 1 Conoce al nuevo jefe
Elementalista observó el callejón. Estaba vacío. Presionó el botón del dispositivo. Al instante se abrió un portal circular, de bordes azul eléctrico, al otro lado del cual se veía una torre oscura en una isla bajo un cielo rojo. Lo atravesó.
Se hallaba en una superficie blanca sobre una substancia púrpura. No había barandillas. Una ruta llevaba hacia la torre y otra hacia un embarcadero en el que estaba atracado una especie de pez gigante. Tomó la ruta de la torre. Caminó con cuidado pero seguridad por el centro del camino. En el cielo volaban unas luces azules, las había tomado por estrellas pero se movían. Al fijarse mejor vió que eran calaveras ardientes. Continuó avanzando.
Elementalista llevaba una gabardina rojo oscuro sobre un chaleco negro de kevlar, unos pantalones azul oscuro y botas negras a juego. También llevaba unos guantes de cuero negros. Un yelmo verde oliva cubría su rostro. Era un yelmo con dos franjas para los ojos y unos agujeros para respirar. Se acercó para presentarse.
Al pie de la torre lo esperaban unas puertas de esmeralda. Se abrieron a su llegada. En el interior había un gran vestíbulo, con bancos en los laterales para sentarse, las paredes parecían estar decoradas con relieves pero no era capaz de distinguir formas concretas. Al fondo había una escalinata que ascendía hasta unas puertas de madera oscura y luego se dividía para ascender en espirales por las paredes de la torre. Había dos personas más. Una llevaba un traje de pez azul claro lleno de aletas verdes con un yelmo de pez que le cubría el rostro a juego. Los dientes eran una especie de máscara respiratoria. La otra llevaba una máscara de carnaval rosa, una sudadera con capucha de orejas puntiagudas amarilla,un macuto verde lima, unos guantes azules, unos pantalones vaqueros y unas deportivas.
-Hola, soy el Elementalista, encantado de conoceros.- dijo ofreciéndoles la mano.
-Un placer, yo soy Sprite y este es Piscis.-respondió la chica de la capucha amarilla, una chica que vista de cerca era bajita, casi como una niña pero tenía voz adulta. Piscis le estrechó la mano, un guante azul verdoso con garras, con cuidado de no hacerle daño.
-¿El pez gigante de ahí fuera es tuyo?- preguntó Elementalista.
-Sí, se llama Iris, es mi nave alienígena.
-Es genial, estábamos hablando de ella- dijo Sprite.
-¿De qué es capaz?- preguntó Elementalista.
-Bueno, puede volar y desplazarse bajo el agua, tiene una especie de cañones de energía muy poderosos, puede volverse invisible y puede crear tecnología alienígena como el traje que llevo.- respondió Piscis.
A Elementalista le parecía un simple traje de hombre pez como los de las películas pero no habría sido educado mencionarlo.
-¡Y puede viajar entre dimensiones!- dijo Sprite con alegría.
-¿Cómo?- respondío un sorprendido Elementalista.
-Aparentemente sí puede, es algo que hizo para acceder a este lugar, no sabía que podía hacerlo.- respondió Piscis.
En ese momento se abrieron las puertas de madera oscura. Una persona enfundada en una armadura siniestra, con una corona de pinchos y guanteletes acabados en garras, al igual que sus botas, apareció en el descanso.
-Mi nombre es Mongul, Conjuro os recibirá ahora.- dijo con voz profunda.
Piscis y Sprite se levantaron a la vez, Elementalista se encaró hacia las puertas y echó a andar. Subió las escaleras con paso seguro con los otros dos a la zaga.
Pasadas las puertas había un estudio iluminado por un candelabro de colores danzantes. En las paredes había estantes llenos de libros y artefactos. Al fondo delante de un mural con demonios que parecía moverse, habia un escritorio. En ese escritorio estaba sentado un hombre con túnica púrpura, una mascara azul con la boca rodeada por gruesas líneas verdes y unos ojos grandes también pintados en verde. Llevaba unos guantes rojo oscuro. Era Conjuro.
-Por favor, sentaos- les ofreció haciendo un gesto hacia las tres sillas que había en frente del escritorio. Elementalista se sentó en la de la derecha vista desde el escritorio, Sprite en la del medio y Piscis en la de la izquierda.
-Me gustaría empezar por unas breves presentaciones, vuestros nombres y capacidades, para empezar.- dijo Conjuro. Se miraron entre sí. Elementalista decidió ir el primero.
-Mi nombre es Elementalista, tengo la capacidad de controlar cinco elementos. Tierra, aire, agua, fuego y rayo.-A continuación le siguió Sprite.
-Umm... Mi nombre es Sprite, puedo volverme intangible, invisible y volar.- dijo con cierto temblor en la voz.
-Eeh... Mi nombre es Piscis y controlo la nave alienígena de ahí fuera además de la tecnología que fabrica.- dijo de forma apurada.
-Excelente, supongo que todos sabéis quien soy.-Los tres asintieron.-El motivo por el que os he reunido es que estoy formando un equipo, el Whisky, para realizar operaciones por mi. Sabed que existen otros equipos con funciones similares. Se os informará de su existencia según sea necesario. El pago será un lingote de oro al mes, más extras. Vuestro primer encargo será una pequeña prueba.-Puso un libro sobre la mesa.-En este grimorio encontraréis información sobre cinco artículos que quiero que adquiráis en la dimensión paralela de Lestria. Las coordenadas ya han sido transmitidas a la nave de Piscis. Buena suerte.
Los tres asintieron y se levantaron, Elementalista le ofreció la mano a Conjuro. Se la estrechó. Los otros dos le imitaron. También cogió el libro. Después murmuraron unas despedidas y salieron de la habitación. Conjuro asintió con la cabeza a las despedidas pero permaneció sentado con las manos entrelazadas.
Se detuvieron al llegar a la nave. Piscis se adelantó y la "boca" del pez se abrió. Saltaron al interior por encima de los afilados dientes. Tras pasar por una pequeña oquedad al fondo de la boca, bloqueada por una membrana permeable de algún tipo de sustancia mucosa, se hallaron en una estancia cavernosa. En el techo se hallaban unas vértebras blancas de las que surgían unas costillas que llegaban hasta el suelo y eran parte de este. La carne era rosa blanquecina con venas verdes y azules recorriéndola.
Piscis se colocó en el centro de la cueva y extendió los brazos. -Bienvenidos a la fantástica Iris.- dijo entusiasmado.- Esta es la "zona de carga" y arriba está la cabina de pilotaje. En la parte de atrás hay otro acceso, si necesitás algo, tocad una pared y decid que queréis.- con eso dicho, asintió y se puso a subir hacia la cabina de pilotaje por un lateral, hundiendo manos y pies en la carne de la nave. Elementalista y Sprite se quedaron en silencio, se miraron y se encogieron de hombros. Cada uno escogió un hueco entre las costillas y se sentaron en el suelo. Para su sorpresa del suelo crecieron unos soportes que actuaban de sillas, además de una especie de cinturones de seguridad. Con un suspiro y un gemido la nave arrancó. Se elevó dando suaves vueltas en el aire. Cuando alcanzó una altura óptima viajó a otra dimensión con apenas un jadeo de esfuerzo.
Whisky Fase 2 Otro Mundo
Tras un momento en el que saborearon música, escucharon colores y vieron conceptos se encontraron en la dimensión de Lestria.
Sobrevolaban vastos verdes prados, moteados con frondosos bosques y seccionados por sinuosos ríos, algunos de los cuales se elevaban en el aire, fruto de la magia que impregnaba este mundo, en los que se refractaban arcoiris.
La voz de Piscis sonó desde los huesos de Iris. -La nave necesita alimentarse, así que voy a pescar un poco, no os asustéis por el proceso de digestión.
Al cabo de unos momentos la oquedad membranosa que cubría la entrada de la boca dejó entrar una gran cantidad de agua con peces. El agua salpicó el calzado de Elementalista y Sprite, pero fue rápidamente absorbida. Quedaron los peces que saltaban mientras se asfixiaban. Bajó los peces se formaron hendiduras que se llenaron de un hediondo líquido amarillo verdoso en el cual empezaron a derretirse. Una capa de piel blanquecina se formó sobre las hendiduras y poco a poco fue recuperando nivel y color con el resto de la nave.
Cuando determinó que era seguro, Elementalista sacó el grimorio con las localizaciones y descripciones de los artefactos. El primero era... El athame de Ezra, una daga de 15cm de hoja ondulante, con serpientes que hacían de guardamanos sobre un mango de cuero negro y el pomo estaba cubierto de espinas de erizo envenenadas. Un poderoso artefacto mágico del que se decía que tenía grandes capacidades, cómo controlar la salud de aquellos cuya sangre tocase el filo, emitir llamas cegadoras o invocar demonios al sacrificar serpientes.
Ubicado en las Montañas Negras, en una aldea secreta poblada sólo por mujeres, oculta en un bosque de coníferas, castaños, robles y manzanos. El grimorio mencionaba que era una aldea de brujas y que quién se adentrase en aquellos bosques debía ser cauto, pues durante generaciones las brujas habían tejido conjuros defensivos que hacían perderse hasta al más hábil de los cazadores durante días hasta que morían de hambre.
Tomaron rumbo hacia dichas montañas. Elementalista mostró el grimorio y las ilustraciones a sus compañeros para que pudieran reconocerla en cuanto viesen la daga.
El viaje fue gratamente breve y sin incidentes... Hasta que se acercaron a unas montañas negras. Elementalista y Sprite podían ver lo que ocurría en el exterior gracias a unas "transparencias" que la nave había creado, por las que se veía el exterior.
Al sobrevolar las montañas, bandadas de pájaros, en su mayoría cuervos, alzaron el vuelo y empezaron a seguir en círculos a la nave. No tardaron mucho en empezar a atacarla, al principio con picotazos o arañazos ocasionales pero pronto una auténtica marabunta aérea se cernía desde todas direcciones intentando destrozar la superficie escamada de la nave. Iris, sin embargo no estaba indefensa y liberaba descarga tras descarga eléctrica chamuscando centenares de pájaros que eran rápidamente reemplazados por más y más aves. Elementalista decidió ayudar, poniendo una mano en uno de los costados de la nave y tranfiriéndole energía eléctrica. Esto permitió que la nave pudiese liberar descargas mayores y exterminar así a todos los pájaros.
Con el cielo despejado, los sentidos de la nave percibieron una concentración inusual de calor en un valle entre varias montañas, sin embargo la lucha la había dejado exhausta y necesitaba tiempo para recargarse. Aterrizaron en la falda de una montaña, y mientras Piscis iba a recopilar pájaros muertos con una mochila especial a la espalda, Elementalista y Sprite buscarían la aldea y la daga.
Piscis no tardó en encontrar el lugar dónde la mayoría de los pájaros habían caído fulminados, por desgracia, no era el primero en llegar. Una manada de criaturas deformes se le había adelantando, estaban comiéndose a los pájaros y jugando con sus entrañas. Había por lo menos una docena de las misteriosas bestias. Todas ellas eran distintas unas de otras, a algunas les crecerían los brazos desde la espalda, otros tendrían una pierna articulada hacia adelante y hacia atrás, casi todos tenían garras o portaban armas primitivas fabricadas con palos, piedras y cordel. Uno que tenía cuernos de cabra y un hocico de perro, con un ojo de águila y otro de sapo levantó la cabeza y vió a Piscis. En una mano empuñaba un garrote de madera con clavos, lo apretó al ver a la nueva presa y emitió un sonido de alerta.
-Agggejaaagg.- siseó por una garganta demasiado estrecha, con la suficiente fuerza para avisar a los demás.
Piscis apenas tuvo tiempo para reaccionar, desenvainando una hoja curvada retráctil con motivos piscícolas, con un movimiento la desenvaino hasta sus plenos 30 cm. En la otra mano un artefacto con forma de tortuga que proyectaba un escudo de fuerza. Así equipado, Piscis estaba listo.
El primero, el de los cuernos que había dado la alarma, se abalanzó sobre Piscis oscilando salvajemente el garrote. Fue más la armadura de pez que llevaba que el propio movimiento de Piscis lo que reaccionó a tiempo para bloquear el golpe y dar un poderoso corte vertical que seccionafía en dos a la criatura. Piscis recordaría más tarde pensar que había sido la armadura la que se había movido para salvarle la vida, más que su propia iniciativa. La siguente criatura se estrelló contra el aún levantado escudo y Piscis la apuñaló sin piedad. Dos más lo habían flanqueado y se lanzaron uno a sus piernas, otro a su torso, y un quinto a su espalda. Pudo seccionar el pescuezo de el que se arrojara a su pecho, causando que surgiera un chorro de sangre negra, le dió una patada al de las piernas y trató de sacarse de encima al de la espalda. Entonces la mochila se abrió enormemente y se comió al de la espalda. Piscis apuñaló al de las piernas.
Los demás se habían quedado sorprendidos al ver a la mochila comerse a uno de ellos. Piscis se puso en guardia nuevamente y los monstruos echaron a correr desgarbadamente.
Se oyó varias veces un sonido entre un zumbido y un silbido, hubo varios resplandores dorados y las figuras que huían se desplomaron una a una. Un dron plateado con forma elíptica salió de entre los árboles, se quedó observando a Piscis y después se alejó volando por el cielo.
Piscis no supo que pensar del encuentro, así que se puso a recoger cadáveres y a meterlos en la mochila. Cuando la llenaba la cerraba a cal y canto y apretaba un botón. La mochila se desinflaba y repite el proceso.
Elementalista y Sprite llevaban un rato avanzando por el bosque, Elementalista centrado en seguir la tenue fuente de calor y Sprite intentando hacer el menor ruido posible. Ambos frustrados, uno por la cambiante dirección de dicha fuente de calor y la otra por el constante crujir de hojas y ramas que juraría no estaban ahí cuando miraba dónde poner el pie. Por no mencionar que todos los árboles parecían repetirse. Tanto así que Sprite los empezó a marcar con un cuchillo de mano, pronto comprobando que, en efecto, se repetían.
-Elementalista, estamos yendo en círculos.
-Eso me sospechaba, estas deben ser las defensas de las que hablaba el grimorio.
Elementalista sacó el grimorio y revisó la parte de la defensa de los bosques embrujados. Las brujas usaban saquitos semienterrados entre las raíces de los árboles para realizar sus hechizos desorientadores, esto parecía escrito a mano, quizá del puño y letra del propio Conjuro, Elementalista no estaba seguro. Pero al menos era una pista.
-Sprite, por favor, busca pequeños saquitos semienterrados a los pies de los árboles. Es dónde el grimorio dice que las brujas ocultan sus conjuros.
-Ok, si tú lo dices...- respondió Sprite en tono desganado.
-¿Algún problema?- preguntó un sorprendido Elementalista.
-Sólo que pareces haberte elegido líder sin tener en cuenta lo que pensemos los demás. Te aferras a ese grimorio, apenas lo sueltas y tenemos que hacer lo que tú digas por que sí. No es justo.- dijo dando una patada en el suelo.
Elementalista luchó contra el deseo de poner los ojos en blanco, giró el grimorio para que pudiera verlo bien y se lo ofreció. Reluctante, Sprite lo cogió entre sus manos para, acto seguido, ponerse a leer mientras lanzaba miradas desconfiadas hacia Elementalista.
-Aquí pone que la búsqueda de los sacos mágicos se complicará por conjuros de disensión y desidia... Oh- comprendió Sprite.
-Nada muy potente, pero lo suficiente para que nunca los encuentres.
Los dos se quedaron callados, Sprite guardó el grimorio en su macuto verde lima y de común acuerdo se pusieron a examinar los pies de los árboles.
Resollando, sacudiendo la cabeza, apretando los dientes y siseando para no empezar una trifulca por sentimientos que sabían que no eran suyos se aplicaron a la tarea. El primer saquito les costó, pues la vista de ambos lo pasaba por alto, pero en cuanto reconocieron con no poco esfuerzo su existencia y Elementalista lo redujo a cenizas, un tenue alivio ensalzó sus agitadas almas.
El siguiente y el siguiente fueron cada vez más evidentes. Para Elementalista cada vez era más sencillo percibir una fuente de calor en el bosque. Fueron avanzando entre distintos árboles, un aroma a carne y pescado insinuándose en sus fosas nasales. Cruzaron los últimos árboles esperando encontrarse una aldea o pueblecito... Y Piscis estaba allí, al lado de una achatada Iris, con una pequeña barbacoa montada.
-Hola ¿Que tal? ¿Os apetece picar algo?- los saludó.

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2018.12.18 20:49 None73 Mi primer post y el principio de una historia

Hola, este es como el título indica mi primer post en reddit, y me gustaría publicar el primer capítulo de una historia que estoy escribiendo. Por favor, critiquen y opinen a discrección.
Whisky Fase 1 Conoce al nuevo jefe
Elementalista observó el callejón. Estaba vacío. Presionó el botón del dispositivo. Al instante se abrió un portal circular, de bordes azul eléctrico, al otro lado del cual se veía una torre oscura en una isla bajo un cielo rojo. Lo atravesó.
Se hallaba en una superficie blanca sobre una substancia púrpura. No había barandillas. Una ruta llevaba hacia la torre y otra hacia un embarcadero en el que estaba atracado una especie de pez gigante. Tomó la ruta de la torre. Caminó con cuidado pero seguridad por el centro del camino. En el cielo volaban unas luces azules, las había tomado por estrellas pero se movían. Al fijarse mejor vió que eran calaveras ardientes. Continuó avanzando.
Elementalista llevaba una gabardina rojo oscuro sobre un chaleco negro de kevlar, unos pantalones azul oscuro y botas negras a juego. También llevaba unos guantes de cuero negros. Un yelmo verde oliva cubría su rostro. Era un yelmo con dos franjas para los ojos y unos agujeros para respirar. Se acercó para presentarse.
Al pie de la torre lo esperaban unas puertas de esmeralda. Se abrieron a su llegada. En el interior había un gran vestíbulo, con bancos en los laterales para sentarse, las paredes parecían estar decoradas con relieves pero no era capaz de distinguir formas concretas. Al fondo había una escalinata que ascendía hasta unas puertas de madera oscura y luego se dividía para ascender en espirales por las paredes de la torre. Había dos personas más. Una llevaba un traje de pez azul claro lleno de aletas verdes con un yelmo de pez que le cubría el rostro a juego. Los dientes eran una especie de máscara respiratoria. La otra llevaba una máscara de carnaval rosa, una sudadera con capucha de orejas puntiagudas amarilla,un macuto verde lima, unos guantes azules, unos pantalones vaqueros y unas deportivas.
-Hola, soy el Elementalista, encantado de conoceros.- dijo ofreciéndoles la mano.
-Un placer, yo soy Sprite y este es Piscis.-respondió la chica de la capucha amarilla, una chica que vista de cerca era bajita, casi como una niña pero tenía voz adulta. Piscis le estrechó la mano, un guante azul verdoso con garras, con cuidado de no hacerle daño.
-¿El pez gigante de ahí fuera es tuyo?- preguntó Elementalista.
-Sí, se llama Iris, es mi nave alienígena.
-Es genial, estábamos hablando de ella- dijo Sprite.
-¿De qué es capaz?- preguntó Elementalista.
-Bueno, puede volar y desplazarse bajo el agua, tiene una especie de cañones de energía muy poderosos, puede volverse invisible y puede crear tecnología alienígena como el traje que llevo.- respondió Piscis.
A Elementalista le parecía un simple traje de hombre pez como los de las películas pero no habría sido educado mencionarlo.
-¡Y puede viajar entre dimensiones!- dijo Sprite con alegría.
-¿Cómo?- respondío un sorprendido Elementalista.
-Aparentemente sí puede, es algo que hizo para acceder a este lugar, no sabía que podía hacerlo.- respondió Piscis.
En ese momento se abrieron las puertas de madera oscura. Una persona enfundada en una armadura siniestra, con una corona de pinchos y guanteletes acabados en garras, al igual que sus botas, apareció en el descanso.
-Mi nombre es Mongul, Conjuro os recibirá ahora.- dijo con voz profunda.
Piscis y Sprite se levantaron a la vez, Elementalista se encaró hacia las puertas y echó a andar. Subió las escaleras con paso seguro con los otros dos a la zaga.
Pasadas las puertas había un estudio iluminado por un candelabro de colores danzantes. En las paredes había estantes llenos de libros y artefactos. Al fondo delante de un mural con demonios que parecía moverse, habia un escritorio. En ese escritorio estaba sentado un hombre con túnica púrpura, una mascara azul con la boca rodeada por gruesas líneas verdes y unos ojos grandes también pintados en verde. Llevaba unos guantes rojo oscuro. Era Conjuro.
-Por favor, sentaos- les ofreció haciendo un gesto hacia las tres sillas que había en frente del escritorio. Elementalista se sentó en la de la derecha vista desde el escritorio, Sprite en la del medio y Piscis en la de la izquierda.
-Me gustaría empezar por unas breves presentaciones, vuestros nombres y capacidades, para empezar.- dijo Conjuro. Se miraron entre sí. Elementalista decidió ir el primero.
-Mi nombre es Elementalista, tengo la capacidad de controlar cinco elementos. Tierra, aire, agua, fuego y rayo.-A continuación le siguió Sprite.
-Umm... Mi nombre es Sprite, puedo volverme intangible, invisible y volar.- dijo con cierto temblor en la voz.
-Eeh... Mi nombre es Piscis y controlo la nave alienígena de ahí fuera además de la tecnología que fabrica.- dijo de forma apurada.
-Excelente, supongo que todos sabéis quien soy.-Los tres asintieron.-El motivo por el que os he reunido es que estoy formando un equipo, el Whisky, para realizar operaciones por mi. Sabed que existen otros equipos con funciones similares. Se os informará de su existencia según sea necesario. El pago será un lingote de oro al mes, más extras. Vuestro primer encargo será una pequeña prueba.-Puso un libro sobre la mesa.-En este grimorio encontraréis información sobre cinco artículos que quiero que adquiráis en la dimensión paralela de Lestria. Las coordenadas ya han sido transmitidas a la nave de Piscis. Buena suerte.
Los tres asintieron y se levantaron, Elementalista le ofreció la mano a Conjuro. Se la estrechó. Los otros dos le imitaron. También cogió el libro. Después murmuraron unas despedidas y salieron de la habitación. Conjuro asintió con la cabeza a las despedidas pero permaneció sentado con las manos entrelazadas.
Se detuvieron al llegar a la nave. Piscis se adelantó y la "boca" del pez se abrió. Saltaron al interior por encima de los afilados dientes. Tras pasar por una pequeña oquedad al fondo de la boca, bloqueada por una membrana permeable de algún tipo de sustancia mucosa, se hallaron en una estancia cavernosa. En el techo se hallaban unas vértebras blancas de las que surgían unas costillas que llegaban hasta el suelo y eran parte de este. La carne era rosa blanquecina con venas verdes y azules recorriéndola.
Piscis se colocó en el centro de la cueva y extendió los brazos. -Bienvenidos a la fantástica Iris.- dijo entusiasmado.- Esta es la "zona de carga" y arriba está la cabina de pilotaje. En la parte de atrás hay otro acceso, si necesitás algo, tocad una pared y decid que queréis.- con eso dicho, asintió y se puso a subir hacia la cabina de pilotaje por un lateral, hundiendo manos y pies en la carne de la nave. Elementalista y Sprite se quedaron en silencio, se miraron y se encogieron de hombros. Cada uno escogió un hueco entre las costillas y se sentaron en el suelo. Para su sorpresa del suelo crecieron unos soportes que actuaban de sillas, además de una especie de cinturones de seguridad. Con un suspiro y un gemido la nave arrancó. Se elevó dando suaves vueltas en el aire. Cuando alcanzó una altura óptima viajó a otra dimensión con apenas un jadeo de esfuerzo.
Edit: añadidas unas modificaciones sugeridas por u/fernandomlicon con las que estuve de acuerdo así como otros ajustes menores.
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2018.07.29 02:56 alforo_ Se buscan imbéciles para club de fans

Como si de un virus se tratara, los imbéciles se han convertido en perfectos forúnculos allá donde la espalda pierde su bello nombre. Y en España últimamente salen como las babosas en días de lluvia fina a jalear las más putrefactas causas. Y, como me pasa con esos animalitos que reptan y cuya misión no es más que comer los brotes tiernos expulsando babas, no entiendo muy bien cuál es el beneficio en esto que se ha venido llamando el círculo de la vida.
Hace pocas fechas escuchábamos quejicoso a un miembro de La Manada dolerse de que Facebook le hubiera cerrado su club de fans. Sí, en España un nutrido número de imbéciles decidieron loar al tipo que violó a una chica de 19 años en San Fermín y sobre el que está pesa otra actuación similar con una chica de Pozoblanco. No sé si lo que más les mola es que droguen a las chicas, que simplemente abusen de su superioridad numérica y de fuerza para poder abusar de ellas o si, por el contrario, les atrae el perfeccionamiento de sus planes: organizaban las violaciones como si de un campamento de alta montaña se tratara, sin dejarse nada al azar: la ropa interior, los calcetines y ¡la burundanga!
Imbéciles machistas que han diseccionado la vida de la chica como si el hecho de haber sido violada debiera haber supuesto condena de muerte social, que han redactado titulares machistas que rozaban el delito -y no sólo a la inteligencia y a la vergüenza ajena-. Los mismos imbéciles que, a través de digitales de poca monta, han cruzado la línea de su natural estulticia para convertirse en delincuentes que publicaron los datos personales de la chica incumplimiento las leyes que protegían sus datos.
El machismo mata, y por tanto, me van a permitir que muestre mi intolerancia a una actitud que ha abocado a una auténtica lacra de terrorismo machista que, hoy, ya no pone el contador a cero respecto a las mujeres asesinadas a manos de sus parejas o exparejas, pero que no acaba de definir con exactitud la magnitud de todas aquellas que son víctimas de violencia machista en cualquiera de sus expresiones.
Imbéciles y puteros que defienden que las prostitutas trabajan porque, como no han estudiado y son vaguetas o feas, pues tiene que comerciar con su cuerpo y son cómplices de que un 70% de mujeres que practican la prostitución en España sea víctima de trata de blancas, maltrato, abuso, vejaciones y asesinatos. Porque los imbéciles patrios, machistas y puteros, nos colocan como el país que más consume prostitución en Europa.
Y, oye, que das una patada a una piedra y te salen esos del PP que apoyan a esa insigne concejala que afirmó que la prostitución debía existir para satisfacer a feos y discapacitados porque no pueden tener otra cosa. ¿Cómo le explicas a quien piensa así que ni la discapacidad ni la fealdad son motivos para maltratar a una mujer y que el mantener relaciones sexuales no es un derecho?
Como si sus palabras no fueran el mejor escaparate de su capacidad de verbalizar aberraciones decidió extenderla a la acción política e intentar reprobar a la concejal socialista que defiende que la prostitución no sólo es una forma de violencia machista, sino que además, es una de las más terribles porque, quienes la padecen, en demasiadas ocasiones están bajo el yugo del maltrato y el miedo.
Y sí, es una muestra de imbecilidad supina intentar reprobar a quien defiende los derechos de las mujeres echándole en cara que acuse a los pinteños de consumir prostitución. Supongo que quien no haya consumido prostitución no se dé por aludido, y el que lo haya hecho, espero que le hierva la cara como le hierven las entrañas a quienes han tenido que padecerlos dentro de sus cuerpos.
Y como; aunque la mona se vista de seda, mona se queda; hay togas -las sotanas merecen un capitulo monográfico- que no pueden esconder la imbecilidad de las palabras de quien pretendió absolver a un padre por haber abusado de su hija porque, según el juez, la niña no mostró signo alguno de encontrarse o sentirse incómoda, intranquila, inquieta o perturbada mientras su padre le metía mano en un autobús urbano delante de quienes le denunciaron. O toda esa condescendencia con el machismo que, a golpe de mazo, han dejado a las mujeres en manos de sus verdugos, en la muerte segura de los malos tratos, de las amenazas. De todos esos niños y niñas que no fueron suficientemente protegidos porque la injusticia patriarcal hace una lectura del Código Penal que nos sigue sometiendo a la desigualdad y al arbitrio de quienes siguen creyéndose superiores y no iguales.
750 jueces firmaron un manifiesto hace pocas fechas en las que manifestaban sentirse presionados porque la sociedad y los políticos opinaban sobre las sentencias. Señorías, yo firmo un manifiesto para que, jueces como el que ha condenado a Juana Rivas con más dureza de la que hubiera tratado al ex marido en caso de abusar de ella y/o de sus hijos, no se permitan reflejar en una sentencia que una cicatriz en el muslo de una mujer es un elemento de belleza. Circunstancialmente es el mismo juez que se opuso a la Ley contra la Violencia de Género. Millones de mujeres nos unimos el pasado 8 de marzo en el más grande manifiesto para que, entre otras cosas, las togas no supongan impunidad en el respeto a la igualdad, al respeto, a una sociedad del siglo XXI que ha avanzado y ya no admite que las mujeres sigamos sometidas a legislaciones más propias del medievo. Esos magistrados y magistradas puede que ignoren que España ha tenido el funesto privilegio de encabezar la lista de países con más sentencias machistas. El premio se lo llevó el magistrado de un juzgado de Vitoria cuando preguntó a una víctima de violación por parte de su expareja a ver si había cerrado bien las piernas para evitar ser violada. En cambio, las mujeres no podemos ignorar semejante grado de majadería porque nos hace daño, porque deja a nuestros violadores y maltratadores libres.
Y, cómo no, tenemos el clásico club de fans de los nostálgicos de la Dictadura, los que se cagan en la memoria de los muertos de la cuneta manifestándose en el Valle de los Caídos acompañando sus absurdos graznidos con los aguiluchos de las banderas ansiosos de echar a volar para no compartir espacio con semejantes especímenes de dos patas que se han convertido en necios. Son los imbéciles que se esconden en perfiles falsos para poder soltar todas las barbaridades que jamás soltarían a calzón quitado, porque no hay nada más clásico que los cobardes defendiendo el abuso y la tiranía de otros. Imbéciles arios y patrios que tienen cabida porque tenemos un país que permite que se haga apología del fascismo desde las instituciones: ayuntamientos e incluso desde los distintos parlamentos y que, además, se les cede espacios televisivos para que puedan seguir sobreviviendo. Tenemos un país que, hasta ayer, condecoraba vírgenes y comparaba el aborto con ETA desde las instituciones que debieran velar por todos nosotros.
Queremos ser un país avanzado, del siglo XXI, pero nuestros imbéciles son palos en las ruedas de una carreta que se desvencija y nos mantiene anclados en los prolegómenos del XX. Es hora de que la máquina de tiempo nos traslade a la sociedad que pueda afrontar los retos del futuro con una ciudadanía que respete, que avance hacia la igualdad con respeto, sin miradas melancólicas a los tiempos pasados en los que los yugos siempre los llevábamos las mismas. Y, para ello, las mujeres volveremos a ser imprescindibles porque nos negamos a que nuestras hijas tengan que estar al arbitrio de los imbéciles de los tiempos de sus madres. Tan sencillo y tan difícil. ¿Quién dijo miedo?https://blogs.publico.es/otrasmiradas/14288/se-buscan-imbeciles-para-club-de-fans/
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2018.07.24 04:47 UchihaSkywalker Sasuke Shinten. Capítulo I

Sasuke Shinten. Capítulo I
Nuevamente, todos los créditos de la traducción del Japonés al Inglés a Organic Dinosaur. Este es el capítulo I de la novela (PARTES 1-5). El prólogo está en otros post dividido en dos partes.
Traducción original del japones al inglés para: https://twitter.com/OrganicDinosaur
Link del capítulo en inglés: https://www.reddit.com/Naruto/comments/911cnq/translation_sasuke_shinden_chapter_1_section_1/
https://www.reddit.com/Naruto/comments/91oxq4/translation_sasuke_shinden_chapter_1_section_1/
https://www.reddit.com/comments/93meo3
https://www.reddit.com/comments/9ajf6b
https://www.reddit.com/comments/9coikb

Novela Sasuke: Prólogo (Parte 1)Prólogo (Parte 2) → Capítulo I

Pixiv Id 15629111
CAPÍTULO I
PARTE 1 (pág 38-48)
-¡¡KONOHAMARUSENSEIIIIIIII!! ¡¡¡Mejórate pronto 'ttebasaaaa!!
Boruto abre enérgicamente la puerta de la habitación del hospital. Su voz alegre y vigorosa se puede escuchar en todo el hospital. Por supuesto, Boruto irrumpe en la puerta primero. Él tiene buenas intenciones, pero se ha quedado completamente con las manos vacías. Sarada entra a continuación:
- ¡Boruto! ¡Estás siendo ruidoso y molesto! ¡Como esta es una habitación de hospital, debes estar tranquilo!
Ella está sosteniendo un ramo de sakura en su pecho. ¡Por último Mitsuki entra tranquilamente a la habitación.
Solo ha pasado un día desde que Konohamaru fue hospitalizado, pero ya se ha aburrido de él. Está feliz de ver a sus amados estudiantes, y la alegría de su visita se extiende inadvertidamente a través de su rostro. Él comienza a preguntarles sobre su misión. Intenta hablar con ellos de una manera compuesta como su shishou, para preservar su dignidad. Boruto responde que no había uno. Así que es por eso que decidieron hacer fila desde temprano por la mañana.
-Qué quieres decir con 'Hacer fila’? ¿Para qué?
-¡Para esto!
Mitsuki está sosteniendo una bolsa de papel en sus manos de donde saca un paquete cuadrado. El nombre de la tienda está escrito en el papel de regalo. Es algo de una confitería japonesa que ha sido muy popular últimamente. Es famoso por hacer estas exclusivas fresas daifuku. ¡Solo hacen 400 de ellos por día! El rumor es que si no te metes en línea incluso antes de que abra la tienda, no podrás comprar ninguno.
Sarada confirma deliciosamente que todos se pusieron en línea temprano para estos daifuku de fresa. Mientras ella habla, coloca las ramas de sakura en un jarrón de flores. Boruto toma la caja de Mitsuki. ¡Parece que no puede esperar más! Él arranca el papel de envolver y abre la tapa. Los daifuku de fresa están envueltos en papel japonés y cuidadosamente alineados en filas.
Konohamaru concluye que podrían haberse metido en la fila por sí mismos. Aunque su corazón está animado por su intención, parece un poco decepcionado.
Mitsuki quiere preparar un poco de té y le pregunta dónde puede obtener un suministro de agua caliente. Konohamaru interviene y dice que quiere hacerlo. Con la ayuda de Mitsuki, Konohamaru saca las muletas de su cama. Como ha estado postrado en cama, se ha sentido un poco inquieto y deprimido. No ha podido hacer mucho, entonces sale entusiasmado de la habitación.
Mientras tanto, Boruto toma algunas sillas que están cerca de la habitación del hospital y las organiza en círculo. Todos se sientan. Sarada está sorprendida y preocupada de que haya ninjas que puedan herir y hospitalizar gravemente a alguien como Konohamaru-sensei. Mitsuki asiente con total acuerdo con ella. Pero al menos ninguno de los otros pasajeros resultó herido, por lo que deberían estar contentos por eso.
Sarada enciende la TV. El intervalo de transmisión se está emitiendo actualmente un programa de noticias. Es solo un poco antes del mediodía. Hay una joven rubia en la pantalla; están apuntando el micrófono hacia ella, parece ser una especie de entrevista.
-¿Quién es ella?
Sarada inclina la cabeza hacia un lado.
-Ese es Himeno Lilly. Sarada, ¿tú no sabes nada de ella?
Dice Boruto con los ojos muy abiertos.
-Bueno, eso es porque no veo mucha televisión. Entonces, ¿quién es esa niña? ¿Una estrella de televisión?
-Ella es una idol. Ella es popular hoy en día, por lo que aparece en la televisión bastante, ya sabes.
Mientras Boruto conversa, toma tranquilamente el daifuku de fresa. Comienza a abrir el papel de envolver y Sarada y Mitsuki lo siguen, extendiendo sus manos para obtener uno. Sarada arranca el papel de envolver, y luego mira distraídamente la pantalla del televisor.
Lilly todavía está en la pantalla. Tiene unos bellos rasgos faciales, está usando un mini vestido con volantes y cintas cosidas en él y también un par de botas blancas, tiene el pelo rubio largo hasta los hombros que está diseñado en ondas sueltas. Su edad parece ser a mediados de la adolescencia, pero manera de hablar y su comportamiento parece ser inocente, como si fuera una niña más joven.
-Ella es una ídolo, eh .... No estoy nada interesada, pero en cuanto a esta chica ... ¿Me pregunto qué tipo de canciones canta?
Mientras pensaba las cosas distraídamente, Sarada comió un bocado del daifuku de fresa. Ella inmediatamente saltó como si hubiera recibido una descarga eléctrica.
- ¿¡Qué es esto!? ¡¡Es delicioso!!
-Tienes razón.
Mitsuki estaba de acuerdo con Sarada.
-Mmm! Es delicioso, pero me gusta la dulce sopa de frijoles rojos con mochi que mi madre me prepara aún más, ya sabes.
Incluso mientras decía algo tan imprudente, Boruto ya estaba extendiendo su mano para tomar su segundo daifuku de fresa.
-Wow, Este daifuku es tan ... increíblemente ... increíblemente ... increíble
Era tan delicioso que no tenía palabras para su vocabulario. Sarada estaba completamente envuelta en felicidad mientras masticaba y terminaba de comer la primera.
Piensan en esperar hasta que Konohamaru-sensei regrese antes de tener una segunda, pero esa reconsideración duró solo dos segundos. Entonces, cada uno de ellos, alegremente, busca otro. La música comienza a transmitirse desde el televisor. Parece que Lilly anunció su última canción.
La pantalla muestra el título de la canción: "Machuumaro Heart" [1], y Sarada comienza a sentir un leve dolor de cabeza. Luces de colores brillan sobre Lilly ... Ella se mueve de su cintura y gira alrededor.
-¡¡Qué diablos es esto!!
Los gritos de Sarada también resuenan en todo el ala del hospital. Boruto responde con fastidio:
-Sarada, estás siendo molesta’ttebasa. Esta es una habitación de hospital, ¿no deberías estar en silencio?
Nota:
[1] OD dice que ese título de la canción fue lo mejor que lo pudo traducir, en Japones era algo así: まちゅまろハート
PARTE 2
Sarada le pregunta a Boruto si al menos entiende algo de las letras en las canciones de Lilly. Ella sigue cantando cosas como "infierno y angeles" y "Pegajosos, malvaviscos pegajosos". Él tampoco sabe el significado detrás de esto, ¿verdad? Boruto responde que a él no le importan particularmente las letras de las canciones.
Toma otro bocado del daifuku de fresa y llena boca con él. Parece que ha mantenido su apetito incluso después de escuchar la canción. A Sarada tampoco parece importarle demasiado la letra, pero de alguna manera, no puede evitar sentirse perturbada por estas letras enigmáticas. Sarada, en tono de reproche, echa otro vistazo al televisor. La vista de la cámara muestra a Lilly cantando un segmento que dice "Machuumaro mofumofu mofufufufu" [2]. La idol continúa cantando con entusiasmo su canción.
Sarada, no pudiendo soportar escuchar más, cierra el puño y da un golple al contro remoto, apagando el televisor. Mitsuki luego comienza a tararear para sí mismo: "Mofumofu mofufufufu". Los chicos no parecen entender el tema en absoluto. Pero, de todos modos, todavía hay más daifuku de fresa, y son bastante deliciosos. Siguen comiéndoselos mientras conversan ociosamente.
Konohamaru luego regresa con muletas en un brazo y con una bandeja hábilmente equilibrada en el otro. Se ríe un poco y nota que parecían haber comido ya. Él pasa el té a cada uno de ellos. Boruto comienza a preguntarle a Konohamaru sobre el incidente mientras toma su té. ¿Quienes fueron las personas que atacaron a la raisha? ¿Cuál fue el sentido de las explosiones? ¿Y con qué tantos perpetradores? Konohamaru dice que aún no tienen información sobre por qué. Esos tipos vestidos de púrpura no dejaron muchas pistas atrás. Pero parece que tienen un número excesivo de agujeros en sus oídos.
-¿Agujeros? Quieres decir agujeros de pearcings, ¿verdad?
Mitsuki dudosamente preguntó de nuevo.
-Sí. Los cadáveres fueron sometidos a una autopsia por el equipo de tratamiento médico. Dijeron que todos, desde los lóbulos de sus orejas hasta el cartílago, parecían haber tenido unos cinco agujeros perforados abiertos
-¿No es eso un signo para denotar la unidad de su grupo? Similar a nuestro hitai-ate ...
Konohamaru dice que no puede estar seguro de eso. Pero por sus impresiones al luchar contra ellos, fueron que su fuerza de batalla no parece ser una amenaza... Además del líder, parecen ser de nivel Chuunin. Pero seguían siendo problemáticos a su manera. Sarada concluye correctamente que el punto era que los enemigos estaban completamente dispuestos a arriesgar sus vidas. Konohamaru asiente sombríamente con la cabeza en acuerdo. Si los enemigos fueran arrestados, podrían extraer información de ellos. Sin embargo, los enemigos eligieron morir en su lugar. Entonces, es algo increíblemente difícil de hacer si tu objetivo es capturarlos vivos. Es aún más difícil hacer eso, en lugar de simplemente matarlos.
A Boruto le preocupa la explosión destructiva de la raisha: ¿estaban tratando especialmente de usar bombas o ninjutsu? Bueno, si su objetivo era apuntar indiscriminadamente contra los aldeanos podrían tener contramedidas también. Eso potencialmente causaría mucho daño. Podrían estar apuntando a una zona o estación civil atestada. Podrían haber causado la explosión destructiva a plena luz del día. Pero por ahora, Konohamaru no conoce la situación actual con mucho detalle. Los cuatro se quedan callados en el hospital después de enterarse.
-De todos modos, ¿no deberíamos comer un poco de daifuku de fresa?"
-Konomahu habló brillantemente para sacudirse la atmósfera sombría.
Levantó la tapa de la caja de daifuku de fresa, pero su contenido estaba completamente vacío.
- ¿¡Eh!?
Sorprendido, Konohamaru miró el contenido de la caja repetidamente por cuatro veces. No importaba cuántas veces mirara, no había nada dentro.
-S-ustedes ... ¿Qué pasó con el daifuku de fresa?
Mientras su agitación se extendía en su voz, miró hacia las tres personas.
-Solo comí dos.
Mitsuki afirmó esto sin un momento de retraso.
-Yo solo comí tres.
-Solo comí cuatro de ellos’dattebasa
-Ahora todo ha sido explicado, ¿verdad? ¡Porque solo había nueve'kore!
Konohamaru estaba furioso, mirándolos con dagas en los ojos. Sarada trató de calmarlo mientras decía "Está bien, está bien ..." Se sentía culpable, pero en realidad eran tan sabrosas que no se arrepiente.
-Bueno, porque podemos ir y comprarlos de nuevo
-No... Si tienes ese tipo de tiempo libre, úsalo para entrenar ...
Aunque lo dijo con firmeza, los hombros de Konohamaru estaban completamente caídos. Con una sonrisa amarga, Mitsuki intentó mediar cambiando el tema de la conversación.
-Sensei, ¿qué tan pronto será dado de alta?
Konohamaru inadvertidamente y con tristeza, echa un vistazo al yeso que protege su tobillo derecho. Él dice que la lesión en sí misma no es para nada mala. Sin embargo, la bomba parecía haber causado una leve parálisis, parece como si hubiera acutado un veneno contra él. Hasta que terminen de contrarrestar eso, se requiere hospitalización. Tomará aproximadamente tres semanas. Sarada le pregunta en un tono preocupado:
- ¿Tres semanas?
Boruto pregunta qué pasará con la misión de su equipo. Konohamaru mira hacia la puerta con una sonrisa. Él les dice que habrá un sustituto que se responsabilizará de ellos mientras tanto. Mitsuki parece un poco curioso.
-Un sustituto, ¿eh?
No te preocupes Esta persona es excepcionalmente fuerte. Bueno, eso es decirlo de una manera humilde, supongo. Es tremendamente fuerte.
- ¿Hablas en serio? ¡Eso es exactamente lo que quería!
Boruto agarra sus dos manos fuertemente por la emoción. Sarada, molesta por la forma tan pomposa en que Konohamaru está actuando, pregunta:
-Entonces, ¿quién es esta persona? ¿Quién dijiste que es el sustituto?
-Soy yo.
Se escuchó el tono bajo de una voz genial. Solo al escuchar ese tono de voz, los tres instantáneamente adivinaron quién era esa persona. Volvieron la cabeza hacia la entrada. Sasuke estaba parado allí con su rostro habitual e inexpresivo.
- ¡No es cierto! [3]
- ¿¡Papá será nuestro sensei!?
Sarada reaccionó con mucha alegría. Ella se sorprendió mucho, pero luego recuperó la compostura. Ella continuó después de aclarar su garganta, tosiendo:
- Entonces papá será nuestro sensei.
Ella se corrigió a sí misma, hablando con una postura serena.
-Ah. Eso es porque me quedaré en la aldea por un tiempo.
- ¿¡En serio!? ¡Bien!
Con una rebosante sonrisa, Boruto levantó los brazos sobre su cabeza. Sus ojos se iluminaron y estaban brillando. No pudo contener su completa felicidad y una sonrisa estalló en su rostro. Justo al lado de él, Mitsuki también tenía una sonrisa en su rostro por estar lleno de emoción.
Notas:
[2] OD no da traducción de esto, si recuerdan, es algo que no supo bien qué era.
[3] Para los que no sepan, la expresión “No way!” es como de sorpesa. Es como cuando uno dice “No mmes!” o “No inventes” algo así jajajaja.
PARTE 3 (pags 49-58)
-¡Sasuke-occhan nos va a enseñar ninjutsu!
Boruto no puede contener su emoción. El lugar de entrenamiento designado se encuentra en un bosque que se extiende fuera de la aldea. Su forma de andar cambia inconscientemente a una alegre y radiante, mientras avanza hacia el punto de encuentro. El objetivo de Boruto es convertirse en un ninja como Sasuke que apoyará al Hokage. Y para Boruto, Sasuke es la encarnación de su sueño en sí mismo.
Boruto no puede evitar estar de muy buen humor debido a esta oportunidad. Ya había entrenado con Sasuke: aunque fue un corto período de tiempo, había aprendido muchas cosas. Pudo comenzar a reflexionar sobre su relación con su padre y ese tiempo que pasó entrenando con Sasuke fue como un tesoro para Boruto. Desde ese momento, ha asumido muchas más misiones y ha madurado, así que esta vez, ¡definitivamente demostrará sus poderes a Sasuke-occhan! Está ansioso y lleno de entusiasmo por su primer día de entrenamiento.
-Entonces, ¿un kunai puede emitir este tipo de poder?
-Por supuesto que papá es increíble ... Shannaro
Boruto, Mitsuki y Sarada se murmuran el uno al otro. En la superficie del acantilado alejado, ven humo saliendo de él. En un solo ataque, ¿¡un kunai puede hacer eso!? Cómo es eso posible…
Por supuesto, Sasuke no arrojó el kunai de una manera ordinaria. Había enganchado el kunai con la punta de su dedo y amoldado chakra en él. En un instante, pareció que se había emitido electricidad. No entendieron el mecanismo muy bien, pero en el siguiente momento, el kunai salió volando con una fuerza violenta. Finalmente, la superficie del acantilado distante fue destruida.
Sasuke permaneció tranquilo y sereno, y bajó su brazo. Luego se da vuelta para enfrentar a los tres. Él dice que probablemente todavía es demasiado pronto para que lo hagan.
-Eh, ¿por qué molestarse en mostrarnos?
Los tres están de acuerdo en una protesta silenciosa. Sasuke toma una bolsa de cuero de forma despreocupada y saca dos dados pequeños. Extiende su mano al resto de ellos.
-Este es el primer reto. Con ninjutsu, deben hacer que los ojos de estos dados muestren números idénticos. Sin embargo, no pueden tocar los dados con las manos.
Los tres intercambian miradas, pensando que necesitarán algún tipo de milagro para hacerlo*.*
- ¿Sin tocarlos?
Sasuke les dice que tienen permitido probar el método que quieran. Sasuke arroja los dados al aire uno tras otro. Saca un shuriken del bolsillo de su pecho y lo arroja ágilmente. El shuriken gira en el aire. Cuando los dos dados caen, el shuriken los roza en ángulo de a uno a la vez. Los dados volteados caen sobre un arbusto y el shuriken se curva como un boomerang en su mano.
Los tres van y se ponen en cuclillas y confirman que los dos dados muestran el número seis. Con los ojos muy abiertos Boruto murmura que es una hazaña increíble. Mitsuki también examina de cerca los dados. Sarada los mira a los dos, dándoles una mirada de orgullo. Boruto, aún entendiendo cómo lo hizo, piensa que Sasuke-occhan es increíble. Y así, el Equipo 7 se embarca en un entrenamiento simple: que coincida con los lados de los dados. Los colocan sobre troncos de árboles y piedras.
-Para empezar, cada uno debe considerar su propio fuerte y cuál sería el mejor para manipular los dados pequeños.
-Yo usaré shurikens, por supuesto.
Sarada ha decidido y primero intenta tirar los dados en el tocón. Ella lanza un shuriken ligero. La presión del viento por sí sola agita los dados un poco, pero no lo suficiente como para derribarlos o girarlos. Su objetivo es voltear los dados, así que lo intenta otra vez, apuntando más cerca. Y entonces el shuriken golpea los dados, rompiéndolos.
Sarada se percata de que los dados están hechos de cubos de azúcar y almíbar, por lo que son extremadamente ligeros. Tendrán que manipularlos con cuidado y no ser demasiado fuerte o demasiado suave para que los lados coincidan correctamente. Una ligera o suave brisa debería moverlos.
Mitsuki elige usar fuuton y genera una brisa. Parece estar funcionando bien, pero ha lanzado números diferentes y luego los ha volado.
- ¡Mi fuerte es el Rasengan’dattebasa!
Boruto comienza tratando de hacer un pequeño Rasengan en la palma de su mano. En un abrir y cerrar de ojos, la presión del viento comienza a soplar sobre los dados. Los cubitos de azúcar no se desmoronan ni salen volando. Con ese grado de poder, puede manipular ambos dados al mismo tiempo y lanzarlos sin golpearlos directamente, así que puede intentar hacer coincidir las caras de los dados durante un período de tiempo más largo sin romperlos. Parecía relativamente simple, pero requería un control de chakra fino y delicado. Él tampoco tiene éxito.
- ¡Ahh, los rompí de nuevo!
- ¡Maldición, lo tengo que conseguir’dattebasa!
Los tres están gritando mientras intentan poner tanto esfuerzo en su entrenamiento. Sasuke está de pie en un lugar más alejado, vigilándolos atentamente.
[4] Entonces a Sasuke le vino a la mente algo: sus recuerdos de cuando él todavía era un genin. Bajo la guía de Kakashi, él se la había pasado entrenando todo el tiempo de cada día con Naruto y Sakura.
El tiempo que pasó junto al Equipo 7 fue bastante corto y la razón por la que tenía para convertirse en un shinobi era diferente a la de los demás. A pesar de ese corto período de tiempo, esos recuerdos todavía estaban grabados profundamente dentro de Sasuke. No era propio de él reflexionar sobre su pasado con nostalgia como esa; Sasuke sonrió irónicamente cuando se dio cuenta de que lo estaba haciendo.
Al mismo tiempo, se dió cuenta de que la sociedad había cambiado junto con la era en que vivía. La era en la que la demanda normal era solamente ser un shinobi fuerte había terminado. Había llegado el fin de aquellos tiempos turbulentos, donde mucha sangre fue derramada en vano durante muchas batallas.
Algunas cosas fueron necesarias para preservar la paz. El mundo ya no se basaba en la fuerza militar, sino en un equilibrio de naciones extranjeras con sociedades estables. Lo que era necesario en la era actual no era solo la fuerza típica, sino más bien, eran necesarios shinobis que pudieran sobrellevar y adaptarse rápidamente al entorno y a todas las situaciones que los rodeaban.
Gracias al trabajo de Naruto, Konoha había cambiado. La era de conflictos había terminado y el comercio exterior estaba floreciendo. Parecía que cada país compartía sus avances y desarrollos. El País del Fuego se había modernizado notablemente y las vidas de los aldeanos no estaban en peligro; No han tenido nada por qué preocuparse en su vida cotidiana. Konoha fue glorificada en paz. Los aldeanos habían olvidado como era estar en una era de guerra.
Por el bien de la paz de la aldea, hubo un solo hombre que cargó en sus manos el peso de tener que lidiar con su propia familia. Cosas como esas habían sido olvidadas a través del tiempo, sin embargo, Sasuke llegó a pensar que eso estaba bien. Él recordaba a su hermano mayor y eso era suficiente.
Aquellos que nacieron en la era moderna y en la nueva generación no tenían necesidad de pasar por tal tristeza. Además, cuando miraba a Sarada, Mitsuki y a Boruto, sentía que podía entender los sentimientos de su hermano mayor, que se había sacrificado por el bien del pueblo.
Estaba mirando la perspectiva de los niños de la nueva generación mientras usaban las enseñanzas de Konoha para madurar. Estas eran cosas que su hermano mayor había querido proteger. Cada vez que sentía que esos sentimientos eran heredados por la aldea, Sasuke sentía que toda presión se liberaba de su corazón. Parecía que no haber hecho más que largas batallas no había sido en vano. Entrenamiento. El resultado de eso sería por proteger a la aldea y al país. Tal vez eso es lo más importante que había por hacer. [5]
Boruto saca a Sasuke de su ensimismamiento para pedirle que le enseñe el truco para dominar el desafío. Sasuke mira en dirección de la voz de Boruto. Él ve esos familiares ojos azules, mirándolo con admiración, sin ningún cuidado o preocupación en absoluto. Sasuke le pregunta a Boruto qué sucede. Boruto dice que probaron Rasengan, shuriken y varias otras formas, pero nada parece funcionar correctamente. Boruto le pide a Sasuke que les enseñe cómo lo hizo con el shuriken de antes.
Sasuke saca un shuriken para mostrarle, pero de repente no tiene palabras. Mientras inhala, parece que no puede describir la sensación, al menos no conscientemente. Parece difícil para Sasuke tratar de expresárselo a Boruto. Él responde torpemente, diciendo:
-Sostenlo así y lánzalo.
- ¡No entiendo eso'ttebasa!
Boruto patea con frustración. Mitsuki comienza a hacer preguntas más tangibles: ¿Cómo ajusta Sasuke el chakra? ¿Por el chasquido de la muñeca? ¿O con la yema del dedo? Sasuke mira la palma de su mano y piensa por un momento. El truco fue probablemente algo así, pero le es difícil expresarlo con palabras, él sólo lo sabe. ¿Cómo podría explicar cómo ajustarlo? Los tres esperan atentamente su respuesta.
-Establece tu objetivo y tíralo… así.
Incluso si Sasuke lo dice de esa manera, no puede comunicarlo correctamente en absoluto. Los tres juntos suspiran cuando escuchan su consejo. Sasuke hace una sonrisa irónica ante su situación.
-No me parece adecuado como sensei.
Como líder y maestro del equipo 7, Kakashi era bastante hábil con las palabras. Él era diferente a Sasuke, que generalmente se las arreglaba bien sin tener que decir mucho al respecto, pero Kakashi siempre tenía las palabras adecuadas sin no importar de qué se tratara. Era fácil de entender cuando se comunicaba con quien él entrenaba.
“Si me comparo con Kakashi, siento como si todavía tuviera un largo camino por recorrer cuando se trata de ser un shishou”. Sasuke se ridiculizó a sí mismo con sus pensamientos más íntimos.
*Notas:
[4] Aquí comienza una traducción completa y literal de la novela.
[5] Aquí termina la traducción literal de esa parte de la novela.

PARTE 4 (págs. 59-65)
A pesar de entrenar hasta la puesta del sol, Boruto fue incapaz de acomodar la cara de los dados. Aunque había logrado vencer a un formidable enemigo, Momoshiki, con su Rasengan, se sintió humillado por algo como esto: ser incapaz de hacer rodar los terrones de azúcar a su gusto. Incluso desde que regresó a casa, su mente solo pensaba en el entrenamiento de los cubos de azúcar.
Mientras se metía en la bañera, recordó el entrenamiento matinal, e intentó usar ambas manos. Gotas de agua cayeron, la superficie del agua se rompió con la palma de sus manos. Incluso con tan pequeñas gotas de agua, al colisionar con la superficie producirían una onda. Entonces, para no destruir los terrones de azúcar, no podía golpearlos con chakra. ¿Era eso imposible?
-¡No puedo ser tan débil mentalmente 'ttebasa!
Boruto negó con la cabeza; Se regañaba a sí mismo por desanimarse.
-Esta no será una situación en la que siga fallando. Eso es porque ¡soy la alumno de Sasuke-occhan!
Al recuperar el control de sus pensamientos, tendió ambas manos mojadas frente a sus ojos.
-Entonces para evitar destruir los terrones de azúcar, tengo que ser cuidadoso.
Trató de hacen un entrenamiento en su mente, pero impensadamente, amasó su chakra. La superficie del agua en la bañera comenzó a dar vueltas y vueltas en un remolino.
- ¿Boruto? No está bien amasar chakra en un lugar como este. El baño terminará completamente destruido.
Su madre, Hinata, asomó la cabeza para advertirle. Como Hinata era usuaria de Byakugan, pudo ver el flujo de chakra.
- ¡Por favor, no echéis un vistazo a la bañera ttebasa! ¡Mamá, por favor deja de usar el Byakugan en la casa también!
- Hehe. Fue porque noté la presencia de chakra. No fue intencionalmente, ¿está bien?
Una vez terminado su baño, vio que Himawari estaba viendo un programa musical por televisón. Quien cantaba y bailaba era Himeno Lilly. Estaba disfrutando de las coloridas luces.
Comiendo malvaviscos ♪ Tan pegajoso, pegajoso ♪
Los ojos de Himawari estaban completamente atentos a la TV. Junto[YJ1] a la voz de Lilly, tarareaba la melodía para sí misma.
- Himawari, ¿te gusta Himeno Lilly?
A la pregunta de Boruto, Himawari respondió gustosa:
- ¡Sí! Porque Lilly-chan es linda, y es buena cantando y bailando.
¿Es eso así?
Boruto volvió su mirada a la pantalla del televisor. Ahora había un primer plano de la cara de Lilly. Lo que le impactó no fue si ella era linda o no, pero él pensó que ella tenía un bonito color de ojos. Tenía unos ojos morados que eran brillantes y claros: se parecían por completo al color en el borde de un arco iris.
Ir, Ir, Ir, al Infierno y ángeles ♪
Ir, ir, ir a la luna violeta ♪
Fue entonces cuando estuvo de acuerdo con lo que Sarada había dicho al respecto de las canciones de Himeno Lilly: Las letras de sus canciones eran bastante extrañas.
Continuaron entrenando con los dados también al día siguiente.
- ¡Argh!
Sarada grita amargamente debido a su frustración y su grito resuena en todo el bosque. Los shuriken están pegados en el tocón al lado de los dados, cuyas caras muestran un tres y un cuatro.
Ella le dice a Boruto que lo hará bien pronto, pero él responde que él tomará el liderazgo. Él ve que Sarada parece abatida por su progreso y trata de actuar como un sabelotodo. Boruto lo intenta, pero de inmediato grita de forma desanimada. Los golpeó con fuerza con el flujo de aire de su chakra y ha dividido sus dados por la mitad. Mitsuki responde un poco, diciendo con una sonrisa que el que está más cerca de completar el desafío es él y usa el fuuton. Sasuke llama a los tres, que todavía están haciendo prueba y error repetidamente.
- Agregaré algo al menú en el entrenamiento de hoy
- Ehh. ¿Cómo?
- El arma de Lorentz [6]
Los tres se preguntan a qué se refiere. Inclinan sus cabezas y dan un vistazo detrás de Sasuke. Pueden ver el daño que se hizo en el acantilado que golpeó ayer con su kunai. Un lado parece haber sido destruido, debido a la avalancha que él había causado.
- Esta técnica empleará Raiton
Los tres asienten. Sasuke saca un kunai. Es el mismo que usó ayer: un kunai con un color ligeramente rojizo.
- Oye papá, ¿por qué ese kunai es un poco rojo?
- Es un kunai de cobre, conduce bien la electricidad
Sasuke se preparó para usar el kunai.
- Cuando los ataques emplean Raiton normal, causa daño al golpear al enemigo con un fuerte voltaje. Por ejemplo, Boruto, tu Shiden es así. Pero en la técnica que estoy a punto de mostrarles, el principio es diferente. Cuando una corriente eléctrica fuerte fluye, el kunai se disparará utilizando el campo magnético que se ha producido a su alrededor. Recientemente, el Equipo Científico de Arma Ninja descubrió este principio; provisionalmente lo han llamado Inducción Electromagnética.
Al escuchar a Sasuke nombrar al Equipo Científico de Armamento Ninja, Boruto giró descaradamente su rostro.
Sosteniendo el kunai, Sasuke se volvió hacia la superficie de una roca distante. Sin otra opción que depender de su único brazo, extendió su brazo con el kunai colgando del dedo medio de su palma abierta.
- Párate frente al objetivo y dispara en paralelo con las dos cargas eléctricas.
En la palma de Sasuke había dos líneas de cargas eléctricas, que emitían un sonido particular. Al emitir una corriente eléctrica, la técnica usaba Raiton como base.
- Y luego, para atravesar el espacio entre las dos corrientes eléctricas, arroja el kunai de cobre a través de ellas.
Sasuke arrojó ligeramente el kunai emitiendo un sonido. Luego, en el momento en que los lados izquierdo y derecho del kunai tocaban las dos corrientes eléctricas alineadas de forma paralela...
¡BOOM!
El kunai había acelerado con una fuerza tremenda: los árboles en el bosque habían sido cortados y la superficie de la roca estaba completamente destruida.
La aceleración incluso superó la velocidad del sonido. Ese poder estaba en una liga completamente diferente, lo había lanzado solamente con su mano desnuda. El Hokage, ¿podría lanzar un kunai que exceda esta velocidad? [7]
Los tres se quedaron boquiabiertos cuando Sasuke se giró.
- Para empezar, este ataque tiene su base en Raiton: utiliza un método donde lo dividirás en dos cuando intentes emitirlo. Se puede usar las manos derecha e izquierda para liberar cada una de las corrientes eléctricas.
Solo Sarada y Mitsuki responden enfáticamente con un "¡Sí!". Boruto, sin embargo, parece deprimido. Echa un vistazo a las nubes de polvo que se han formado en la superficie de la roca. Sasuke nota la actitud que ha tomado Boruto. Luego saca tres kunai de cobre del bolsillo de su pecho.
- Debido a que es fácil que el kunai de cobre se oxide, deben pulirse regularmente con vinagre. Su poder se degradará si se oxida. [8]
Mitsuki cree que es bastante interesante. Él dice que a un kunai normal hecho de hierro, hay que calentarlo con llama para evitar que se oxide: tendrá una capa con una película de óxido negro alrededor. Un kunai hecho de cobre es lo contrario, ya que tienes que pulirlo con vinagre para evitar la oxidación.
Sasuke se impresiona con el conocimiento de Mitsuki. Él dice que Konohamaru-sensei le enseñó esto. Sarada dice que ella también lo sabía. Boruto no se une a la conversación, se encuentra aburrido y se dedica a observar a las aves volar.
- ¿Qué pasa, Boruto?
Sasuke le pregunta a Boruto, quien está tratando de no recibir el kunai.
- Nada. Estaré allá por un poco más de tiempo practicando con los dados’ttebasa.
Boruto lo dijo de una manera algo distante, mientras se apresuraba a regresar al bosque.
**NOTAS:
[6] Bueno, primero les diré lo que dice OD sobre esto.
“A partir de ahora, me referiré a él como la 'Pistola de Lorentz', porque el kanji es absurdamente largo de escribir si se lee normalmente o si lo guardo como un nombre de jutsu. Significa literalmente 'Lanzamiento de Inducción Electromagnética', que es igualmente molesto escribir... jaja ~ También para los amantes de la física, pueden refrescarse en este tema, [La Fuerza de Lorentz].”
Después de esta florida anotación por parte de OD, les pondré la mía. Jajajajajajajaja la quiero mucho. Bueno, en inglés OD lo tradujo como “Lorentz Gun”, yo adapté pistola a “arma”, pero si creen que debo dejar pistola, háganmelo saber. Ahora, respecto al fundamento científico aquí les va: la inducción electromagnética ha sido estudiada por físicos como Faraday y Lenz; Lorentz fue un físico que postuló la ley de Lorentz. Lo que han leído en este capítulo, implica estas leyes, la inducción electromagnética estudiada por Faraday y la tercera ley de Newton.
El conductor es el cobre, chicos.
[7] Boom Sonico: Lean sobre él, Esto es muy interesante.
[8] El cobre es un metal que tiene una excelente conductividad. Al contacto con el oxígeno, los metales reaccionan formando óxidos. ¿Por qué mencionan al vinagre? Bueno, el vinagre es ácido acético. Los ácidos tienen la capacidad de romper los enlaces formados, disolviendo el óxido en él.

PARTE 5 (págs. 66-71)
Antes de darse cuenta, el cielo se había teñido de rojo. Sin embargo, Boruto todavía no podía igualar las caras de los dados ni una sola vez.
-¡La próxima vez, me aseguraré de que sea un éxito ‘ttebasa!
Boruto intenta disparar con ambas manos extendidas, sosteniendo los dados. Él moldea un poco de chakra. Ambos dados caen unas cuantas veces juntos, y luego se detienen. ¡Ambos tienen las tres caras hacia arriba!
-¡Lo hice!
Pero justo cuando Boruto iba a empezar a celebrar, los dados de repente giran una vez más. Lee uno.
Boruto grita de frustración, y se tira al suelo con ambas piernas estiradas frente a él. Se derrumba, sintiéndose decepcionado de sí mismo. Está muy molesto consigo mismo.
-Argh… ¡maldición!
En ese preciso momento, Mitsuki y Sarada probablemente todavía estaban practicando esa habilidad con el raiton. El electromagnético, como sea que se llame. Boruto se levanta energéticamente y agarra los dados. Los arroja con una mezcla de irritación y contundencia.
-Perdiste la paciencia, ¿eh?
Desde lo alto, oye una voz. Sorprendido, Boruto mira hacia arriba. ¡Es el mismo Sasuke!
Boruto intenta parecer duro con su tono de voz, pero luego, de repente, mira hacia otro lado. Boruto vislumbra el vasto cielo de la tarde sobre él y ve a un cuervo volando, como si estuviera planeando. Sasuke se sienta en un tocón de árbol y en lugar de mirar a Boruto, se queda observando fijamente al cielo.
-Boruto, ¿odias la ciencia?"
-¿Qué te hace pensar que…?
-Por una que otra razón.
El cielo se ha teñido completamente de naranja, como si se estuviera en llamas. Hay una brisa fresca que sopla que hace sentir un poco de frío. Aun así, es una tarde tranquila. La hierba se sacude con el viento. Sus sombras ondean ligeramente.
-Bueno, no es como odio en particular, pero ...
Boruto da la impresión de sentirse un poco culpable, aun así, poco a poco comienza a hablar.
-¿Cómo debo decirlo? Cosas como el óxido negro de larga duración, o cosas como el arma de Lorentz ... Se trata de la confianza en la ciencia. No parece ser una cuestión Ninja en absoluto. Lo que quiero decir, es que es un poco lamentable ".
-Así que así es como te sientes.
-Sí, quiero decir... por supuesto... no me gusta la ciencia 'ttebasa
Es por eso por lo que Boruto se mostró bastante desalentado cuando vio a Sasuke usar una técnica que tenía principios científicos como base.
La luz del atardecer se asoma a través de las nubes y envuelve sus sombras. Una suave brisa pasa mientras las nubes continúan flotando lentamente. Sasuke continúa hablando mientras observa cómo algunas aves regresan a su nido.
-Si entiendes la ciencia, serás aún más efectivo y capaz de usar ninjutsu. La ciencia y el ninjutsu no son contrarios entre sí: crecen y se derivan de las mismas cosas.
-Lo sé 'ttebasa.
Boruto baja la mirada hacie el suelo y frunce el ceño. Algunos pensamientos pasan por su mente, amargos recuerdos de los exámenes de Chuunin, cuando usó en secreto las herramientas científicas prohibidas para los ninjas. Por supuesto, su padre lo descubrió y fue descalificado como castigo. Pero además de esas razones, su corazón y su mente la rechaza por completo. Solo al escuchar acerca de la ciencia, esos recuerdos se refrescan en su mente.
-Boruto, eres un excelente ninja.
Sasuke dice suavemente.
-Has sido bendecido con una excelente educación; Además, tienes suficiente talento y fuerza de voluntad para vivir de la misma manera. Si el ninja que murió protegiendo la aldea te viera, creo que infaliblemente estaría orgullosos de ti.
-Ese no es el punto, ¿sabes?
Boruto, más alterado y miserable, replica a Sasuke:
-Nací en una era que ha estado completa y convenientemente llena de ciencia, así que no me subestimes. ¡Las próximas generaciones de ninjas también lo serán!, ¿Sabes?
-Eso no es lo que quise decir.
Dijo Sasuke con dureza.
-Paz y avances, estas son dos cosas con las que los shinobi que nacieron atrapados en tiempos turbulentos solo podían soñar. Durante mucho tiempo se las arreglaron diligente hasta que terminaron agotados.
Sasuke saca un kunai de su bolsillo del pecho. Es un kunai que ha sido protegido con óxido, tiene un color negro intenso que refleja la luz.
-Al recubrir el kunai con óxido, se le protege de la corrosión. Lancé un kunai desde el centro de dos corrientes eléctricas y un poder especial hizo que los kunai se aceleraran. Para adquirir ese conocimiento en sí, muchos de nuestros antecesores han observado varias cosas y las han analizado repetidamente. Y así, en cuanto a las herramientas científicas de ninja, así es como se acumula el conocimiento. Por supuesto, no fue apropiado utilizarlo para los exámenes de Chuunin, pero si lo usas inteligentemente en un combate real, probablemente se convertirá en un arma importante. No es un poder ordinario, sino uno que puede usarse para proteger a la aldea.
Las nubes siguieron su curso, y Sasuke y Boruto fueron envueltos por el atardecer una vez más. Boruto se quedó mirando fijamente el perfil de Sasuke. Por lo general, el cabello y la pupila de Sasuke eran de color negro, pero ahora, bajo el sol del atardecer, estaban teñidos de un color naranja.
-Gracias a las manos de muchas personas a través de mucho tiempo, hemos podido acumular una colección de conocimientos. En primera fila para esto, Boruto, está tu generación.
De repente, Sasuke miró en dirección de Boruto. Sus ojos se encontraron brevemente y Boruto rápidamente aparta sus ojos. Al ver su reacción, Sasuke suaviza su expresión facial.
-Ya que odias la ciencia, probablemente te cansaste de mi historia.
-Tengo que admitir, Sasuke-Occhan, que estoy sorprendido. ¡Hablas tan bien!
-No tan bien como lo hace tu padre.
Boruto lanzó una mirada a la parte superior de los arbustos, donde había tirado los dados hace un tiempo. Debido a que los cubos de azúcar se habían roto, ya había una fila de hormigas a su alrededor.
Quería estar a la altura de las expectativas de Sasuke. Ese sentimiento era dolorosamente fuerte. Esa fue la razón por la que estaba tan irritado consigo mismo: por no querer acostumbrarse a que le gustara la ciencia, sin importar qué.
-El sol se pondrá pronto. Volvamos al pueblo.
Sasuke se levantó y comenzó a caminar hacia el acantilado donde practicaban Sarada y Mitsuki. Boruto caminó silenciosamente detrás de él. El cielo ya había empezado a oscurecerse.

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2018.07.12 07:22 master_x_2k Interludio VI

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Interludio VI

La mandíbula de Paige le dolía. Ser amordazada como un animal hacia eso.
Las otras ataduras no eran tan molestas, pero eso era solo en un sentido relativo. Sus manos fueron enterradas en un par de cubos de metal reforzado, cada uno lleno con esa maldita espuma de color amarillo pastel. Los cubos estaban unidos detrás de su espalda, con enlaces de cadena cómicamente sobredimensionados. Hubiera sido intolerablemente pesado si no fuera por el gancho en el respaldo de su silla, en el que podía colgar la cadena.
Tiras de metal se habían ajustado justo debajo de sus axilas, cerca de la parte inferior de las costillas, la parte superior de los brazos y la cintura, con dos bandas más alrededor de cada uno de sus tobillos. Las cadenas parecían conectar todo, evitando que moviera los brazos o las piernas más de unos pocos centímetros en cualquier dirección antes de sentir la frustrante resistencia y el tintineo de las cadenas. El collar de metal pesado alrededor de su cuello, lo suficientemente grueso que podría haber sido un neumático para un vehículo pequeño, parpadeaba con una luz verde con la suficiente infrecuencia que olvidaba anticiparlo. Ella se distraía y molestaba por su aparición en su visión periférica cada vez que brillaba.
La ironía era que un par de esposas habrían bastado. No tenía fuerza mejorada, ni trucos para deslizarse fuera de sus restricciones, y no estaba dispuesta a correr de todos modos. Si algo de eso era una posibilidad real, no le habrían permitido entrar en la sala del tribunal. La fiscalía había argumentado que podría haber aumentado su fuerza, que podía ser un riesgo de huida, y su abogado no había hecho un trabajo lo suficientemente bueno para argumentar en contra, así que las restricciones habían continuado. Lo que significaba que estaba atada como Hannibal Lecter, como si ya fuera culpable. Incapaz de usar sus manos, su cabello, el vibrante y sorprendente amarillo de un limón, se había deslizado de donde estaba metido detrás de sus orejas y ahora había hebras colgando frente a su cara. Sabía que solo la hacía parecer más desquiciada, más peligrosa, pero no había nada que pudiera hacer al respecto.
Si hubiera podido, habría tenido un comentario o dos para hacer al respecto, o al menos podría haber pedido al abogado que le arreglara el pelo. Hubiera discutido con el hombre que había sido contratado como su defensa, en lugar de esperar horas o días para responder a cada uno de sus correos electrónicos. Ella habría exigido que se cumplieran sus derechos básicos.
Pero ella no pudo decir nada. Una máscara de cuero reforzada con las mismas tiras de metal que estaban en su cuerpo y una rejilla estilo jaula de pequeñas barras de metal estaba atada a la parte inferior de su cara. El interior de la máscara era lo peor, porque el mecanismo se extendía dentro de su boca, un entramado de alambres manteniendo su boca fija en una posición ligeramente abierta, su lengua presionada con fuerza contra el piso de su boca. El barbárico aparejo dejaba a su mandíbula, su lengua y los músculos de su cuello irradiando tensión y dolor.
“Silencio. Todos de pie, por favor. Esta corte está ahora en sesión, presidiendo el honorable Peter Regan.”
Era tan difícil moverse con las restricciones. Su abogado agarró la cadena que corría entre su axila y su brazo, para ayudarla a ponerse de pie, pero ella tropezó de todos modos, chocó contra la mesa. No había forma de ser elegante cuando usabas restricciones que pesaban la mitad que tú.
“Señoras y señores del jurado, ¿han llegado a un veredicto?”
“Lo hicimos, su señoría.”
Paige vio como el empleado le entregaba el sobre al juez.
“En lo que respecta al estado de Massachusetts versus Paige Mcabee, en cuanto al cargo de intento de asesinato, ¿cómo la encuentran?”
“No culpable, su señoría.”
Paige se relajó un poco con alivio.
“En lo que respecta al estado de Massachusetts versus Paige Mcabee, en cuanto al cargo de asalto agravado con habilidad parahumana, ¿cómo la encuentran?”
“Culpable, su señoría.”
Paige negó con la cabeza lo mejor que pudo. ¡No! ¡Esto no era justo!
Ella casi se perdió la siguiente línea. “... agresión sexual con una habilidad parahumana, ¿cómo la encuentran?”
“Culpable, su señoría.”
Asalto sexual. Las palabras le helaron la sangre. No fue así.
“¿Es este su veredicto?”
“Sí, su señoría.”
“Paige Mcabee, por favor dirija su atención hacia mí”, dijo el juez.
Ella lo hizo, con los ojos muy abiertos, con la boca abierta.
“Determinar la sentencia para este caso no es fácil. Como su abogado sin duda le ha informado, usted cae bajo el alcance del ATCP, la norma de las tres condenas.[1] A la edad de veintitrés años, no has sido declarada culpable de ningún delito anterior.
“Según los testigos escuchados en este tribunal, primero demostró sus habilidades a principios de 2009. Usted fue explicita en no querer ser miembro del Protectorado, pero también expresó su desinterés por una vida delictiva. Este estado, en el que un individuo no se identifica como héroe o villano, es lo que el ERP clasifica como un ‘renegado’.”
“Nos interesa promover la existencia de renegados, ya que la proporción de parahumanos en nuestra sociedad aumenta lentamente. Muchos renegados no causan enfrentamientos, ni buscan intervenir en ellos. En cambio, la mayoría de estos individuos vuelven sus habilidades al uso práctico. Esto significa menos conflicto, y esto sirve al mejoramiento de la sociedad. Estos sentimientos reflejan los que usted expresó a su familia y amigos, como escuchamos en este tribunal en las últimas semanas.”
“Esos hechos están a tu favor. Lamentablemente, el resto de los hechos no lo están. Entienda, señorita Mcabee, que nuestra nación usa el encarcelamiento por varias razones. Nuestro objetivo es eliminar a las personas peligrosas de la población y lo hacemos de manera punitiva, tanto por justicia contra los transgresores como para desalentar a otros delincuentes.”
“Cada uno de estos se aplica en su caso. No es solo la naturaleza atroz del crimen lo que debe considerarse con la sentencia, sino el hecho de que se realizó con un poder. Las leyes son aún nuevas frente a la criminalidad parahumana. Tomamos conciencia de nuevos poderes semanalmente, la mayoría de los cuales, si no todos, merecen atención cuidadosa e individual con respecto a la ley. En muchos de estos casos, hay poco o ningún precedente al que recurrir. Como tal, los tribunales se ven obligados a adaptarse continuamente, a ser proactivos e inventivos frente a las nuevas circunstancias que introducen las habilidades parahumanas.”
“Es con todo esto en mente que considero su sentencia. Debo proteger al público, no solo de ti, sino de otros parahumanos que podrían considerar hacer lo que tú hiciste. Colocarte en detención estándar resulta problemático y exorbitantemente costoso. Sería inhumano y dañino para su cuerpo mantenerla bajo restricción mientras dure su encarcelamiento. Deben organizarse instalaciones especiales, personal y contramedidas para mantenerla aislado de otros reclusos. Usted plantea un riesgo de fuga significativo. Finalmente, la posibilidad de que usted reingrese a la sociedad, por escape o libertad bajo palabra, es particularmente preocupante, dada la posibilidad de una ofensa repetida.”
“Es con esto en mente que he decidido que hay motivos suficientes para condenarla fuera del alcance del ATCP. Culpable de dos cargos, la acusada, Paige Mcabee, es sentenciada a encarcelamiento indefinido dentro del Centro de Contención Parahumana Baumann.”
La Pajarera.
El ruido en la sala del tribunal era ensordecedor. Un rugido de vítores y abucheos, movimiento, gente de pie, periodistas presionando para ser los primeros en salir. Solo que Paige parecía estar quieta. Fría, congelada en horror absoluto.
Si hubiera podido, ese podría haber sido el momento en que perdía el control. Ella habría gritado su inocencia, le habría dado un ataque, incluso habría dado algunos golpes. ¿Qué tenía ella que perder? Esa sentencia era poco mejor que una ejecución. Algunos dirían que era peor. No habría escapatoria, ni apelaciones, ni libertad condicional. Pasaría el resto de su vida en compañía de monstruos. Con algunas de las personas que estaban encerradas allí, la descripción de ‘monstruo’ era demasiado literal.
Pero ella no pudo. Ella estaba atada y amordazada. Dos hombres que eran más grandes y más fuertes que ella pusieron sus brazos debajo de sus axilas, prácticamente cargándola fuera de la sala del tribunal. Una tercera persona en uniforme, una mujer corpulenta, caminó rápidamente junto a ellos, preparando una jeringa. El pánico se apoderó de ella, y como ella no tenía forma de expresarlo, de hacer algo al respecto, la histeria solo se agravó, lo que hizo que se sintiera más presa del pánico. Sus pensamientos se disolvieron en una neblina caótica.
Incluso antes de que la jeringa de tranquilizantes fuera hundida en su cuello, Paige Mcabee se desmayó.

Paige se despertó y disfrutó de cinco segundos de paz antes de recordar todo lo que había pasado. La realidad la golpeó como un chorro de agua fría en la cara, algo literalmente. Abrió los ojos, pero los encontró secos, el mundo demasiado brillante para enfocarse. El resto de ella estaba húmedo, mojado. Gotas de agua corrían por su rostro.
Trató de moverse, y no pudo. Era como si algo pesado hubiera sido amontonado encima de ella. La parálisis la aterrorizó. Paige nunca había soportado ser incapaz de moverse. Cuando se fue a acampar cuando era niña, había preferido dejar su saco de dormir abierto y tener frío en vez de estar confinada dentro de él.
Era esa espuma, se dio cuenta. Las restricciones no fueron suficientes, le rociaron con esa cosa para asegurarse de que todo debajo de sus hombros estaba cubierto. Cedía un poco para permitirle exhalar, incluso podía mover los brazos y las piernas un poco, inclinarse en cualquier dirección. Sin embargo, cuanto más empujaba, más resistencia había. En el momento en que ella detuvo sus esfuerzos, todo volvió a la misma posición con el tirón elástico de la espuma. Sintió náuseas en el estómago, el latido de su corazón se aceleró. Su respiración se incrementó, pero la máscara hizo que incluso su respiración se sintiera confinada. El agua hacía que su máscara se humedeciera, por lo que se pegaba a su boca y nariz. Había ranuras para su nariz y boca, pero era muy poco. No podía tomar una respiración profunda sin llevar agua a la boca, y con la lengua presionada contra su mandíbula, no podía tragar fácilmente.
La habitación se tambaleó, y tuvo que detenerse antes de perder el desayuno. Si vomitaba con la máscara ella podría ahogarse. Débilmente se dio cuenta de dónde estaba. Un vehículo. Un camión. Había pasado por un bache.
Sabía a dónde estaba llevándola. Pero si no podía liberarse, iba a perder la cabeza antes de llegar allí.
“El pajarito está despierto”, una chica habló, con un toque de acento nasal de Boston.
“Mmm.” Un hombre gruñó.
Paige sabía que la referencia a un ‘pájaro’ se debía a las plumas sueltas que sobresalían de su cuero cabelludo. Sus poderes habían venido con algunos cambios cosméticos extremadamente menores, convirtiendo su cabello en el amarillo brillante de un plátano o un pato bebé. Afectó todo el pelo de su cuerpo, incluso las pestañas, las cejas y los finos vellos de los brazos. Las plumas habían comenzado a crecer un año atrás, exactamente el mismo tono que su cabello, solo un puñado a la vez. Al principio, alarmada y avergonzada, ella las había cortado. Una vez que se dio cuenta de que no estaban ocurriendo más cambios, se relajó y las dejó crecer, incluso las exhibió.
Paige dirigió su atención a las dos personas en el vehículo con ella, contenta por la distracción a su creciente pánico. Tuvo que obligar a sus ojos a permanecer abiertos, por dolorosa que era la luz, esperando a que sus ojos se enfocaran. Sentada en el banco a su lado había una chica de su edad. La chica tenía un aspecto asiático en sus rasgos. Sus ojos, sin embargo, eran de un azul muy pálido, traicionando un poco de herencia occidental. La chica llevaba el mismo overol naranja que Paige, y cada parte de ella, excepto los hombros y la cabeza, estaba cubierta por la espuma blanca amarillenta. Su cabello lacio y negro estaba pegado al cuero cabelludo por la humedad.
El hombre se sentaba en el otro banco. Había más espuma alrededor de él que alrededor de Paige y la otra chica juntas. Para colmo, una jaula de barras de metal rodeaba la espuma, reforzando el aparejo. El hombre también era asiático, no menos de dos metros de altura. Los tatuajes se deslizaban por los lados de su cuello y detrás de sus orejas, en medio de su húmedo cabello negro; Llamas rojas y verdes, y la cabeza de lo que podría haber sido un lagarto o un dragón, dibujado en un estilo oriental. Tenía el ceño fruncido, los ojos ocultos en las sombras, ajeno al chorro interminable de roció que los aspersores en el techo del camión estaban generando.
“Oye, pajarito”, dijo la chica sentada frente a Paige. Ella estaba mirando a Paige como si esos ojos fríos pudieran mirar a través de ella. “Esto es lo que vamos a hacer. Te inclinas hacia la derecha lo más fuerte que puedes, luego te empujas hacia la izquierda en mi señal. Pero sigues mirando hacia la puerta de atrás, ¿de acuerdo?”
Paige miró a su derecha. La puerta trasera del camión parecía una puerta de bóveda. Ella rápidamente miró a la chica asiática. ¿Realmente quería darle la espalda a esta persona?
La chica pareció notar la vacilación de Paige. Ella bajó la voz hasta un siseo que hizo que la piel de Paige se estremeciera. “Hazlo. A menos que realmente quieras arriesgarte ante la posibilidad de que pueda encontrarte en la prisión, si no haces lo que te digo.”
Los ojos de Paige se ensancharon. Este era el tipo de persona con la que la iban a encerrar. Ella sacudió su cabeza.
“Bien, pequeño pajarito. Ahora inclínate hacia tu derecha, mira hacia la puerta.”
Paige lo hizo, forzando su cuerpo para moverse tan cerca de la puerta como pudo.
“¡Y de vuelta!”
Ella se movió hacia el otro lado, con los ojos todavía en la puerta. Algo pesado crujió contra la parte posterior de su cabeza. Trató de alejarse, sentarse derecha de nuevo, pero fue detenida cuando la máscara se enganchó en algo.
Cuando sintió un aliento caliente en la parte posterior de su cuello, supo lo que había enganchado. La otra chica se había agarrado a la correa de la máscara con los dientes. Hubo un tirón, luego la chica perdió el agarre, y las dos fueron empujadas hacia atrás a sus posiciones individuales por la gomosa espuma.
“Mierda”, gruñó la chica, “Otra vez.”
Tomó dos intentos más. En el primero, la correa se liberó de la hebilla. En el segundo, la chica agarró la máscara y tiró. Paige giró su cabeza en dirección a la chica para que la jaula parecida a un chupete en el interior de su boca pudiera liberarse.
Zarcillos de baba se extendieron desde su boca mientras estiraba su mandíbula y su lengua, tratando de tragar apropiadamente. Ella dejó escapar un pequeño gemido cuando la sensación regresó a las partes de su rostro que se habían vuelto entumecidas.
“Dos pweguntash,” balbuceó la chica asiática, sus dientes aun agarrando el cuero de la máscara entre ellos, “¿Túh pohwed?”
Paige tuvo que estirar su mandíbula y su boca un segundo antes de poder hablar, “¿Mi poder? Yo canto. Realmente bien.”
La chica asiática frunció el ceño, “¿Gé mash?”
“Yo... hago que la gente se sienta bien. Cuando toma impulso, puedo afectarlos, alterar sus emociones, hacerlos susceptibles a seguir instrucciones.”
La chica asintió con la cabeza, “¿Eh collah?”
Paige bajó la mirada hacia el collar de metal pesado alrededor de su cuello, “Está preparado para inyectar tranquilizantes en mi cuello si canto o alzo la voz.”
“Okah”, balbuceó la chica, "Toma lah mahcaga.”
“¿Por qué?”
“¡Tomagah!”
Paige asintió. Se apartaron la una de la otra, luego se balancearon, la chica le pasó la máscara. Ella la apretó entre sus dientes, sintiendo su mandíbula dolorida.
“Suelta eso y te invierto la piel”, dijo la chica, “Lung. Oye, ¿Lung? Despierta.”
El hombre sentado frente a ellas levantó un poco la cabeza y abrió los ojos. Tal vez. Paige no podía verlo.
“Sé que es difícil con las cosas que te inyectaron, pero necesito tu poder. Pajarito, inclínate hacia adelante, muéstrale la máscara.”
Paige hizo todo lo posible para empujarse hacia adelante contra la espuma que estaba en capas contra su pecho y su estómago, agarrando la correa en sus dientes, la máscara colgando debajo de su barbilla.
“Necesito que calientes el metal, Lung”, dijo la chica. “Jodidamente caliente.”
Lung negó con la cabeza. Cuando habló, no había acento de Boston en su voz. El acento que estaba allí hacia cortas sus palabras, claramente no era la voz de un hablante nativo de inglés. “El agua. Está demasiado mojado, demasiado frío. Y no puedo verlo bien. Mis ojos no han sanado por completo, y es difícil ver a través de este rocío. No me molestes con esto.”
“Inténtalo , miserable hijo de puta. Fracaso de líder. Es lo mínimo que puedes hacer, después de que una niña te pateo el culo, dos veces.”
“Basta, Bakuda.” Gruñó. Él golpeó su cabeza contra el metal de la pared del camión detrás de él, como para acentuar su declaración.
“¿Qué? No pude escuchar eso”, la chica, Bakuda, sonrió con una pizca de manía en su expresión, “¡Tu voz es demasiado aguda para mi rango de audición! ¡Patético... mestizo... eunuco!”
“¡Basta!” Rugió, golpeando de nuevo su cabeza contra la pared del camión. “¡Te mataré, Bakuda, por estos insultos! Te arrancaré el brazo de tu zócalo y lo meteré-”
“¡¿Enojado?!” lo interrumpió, prácticamente chillando, “¡Bien! ¡Úsalo! Calienta el puto metal. ¡La tira de metal alrededor de los bordes!”
Todavía jadeando por el esfuerzo de gritar, Lung dirigió su atención a la máscara. Paige hizo una mueca ante la explosión de calor en su cara, comenzó a alejarse, pero se detuvo cuando Bakuda habló.
“¡Concéntralo!” Gritó Bakuda, “¡Céntrate en los bordes!”
La radiación de calor cesó, pero Paige se dio cuenta de un olor fuerte y ahumado.
“¡Más caliente! ¡Tan caliente como puedas!”
El olor era demasiado fuerte, demasiado acre. Paige tosió un par de veces, con fuerza, pero no perdió el agarre de la máscara.
“¡Ahora, pajarito! ¡La misma maniobra que antes, pero no la sueltes!”
Paige asintió. Ella se inclinó, luego giró en dirección a Bakuda. Lo que siguió la sorprendió más que cuando Bakuda había mordido la correa de la máscara.
La chica asiática comenzó a atacar salvajemente el metal candente con sus dientes, cavando en él incluso cuando tenían que alejarse. Más suave con el calor, la fina tira de metal se liberó de la máscara misma. El metal que corría a lo largo de la correa cortó el labio de Paige cuando salió. Ella casi-casi-dejó caer la máscara, pero logró chasquear los dientes para atrapar la hebilla en los dientes antes de que pudiera caer al suelo.
Cuando la tira se soltó, Bakuda se echó hacia atrás y sacudió la cabeza a un lado, con fuerza, empalándose en el hombro con un extremo. Ella gritó, y la sangre salió de una de las quemaduras en su boca.
Paige miró a Lung. El hombre enorme no hizo nada, permaneciendo en silencio. Solo miró desapasionadamente cómo el pecho de Bakuda se agitaba con el esfuerzo y el dolor, con la cabeza colgando.
“¿Qué diablos estás haciendo?” Respiró Paige.
"Sin manos, tengo que buscarle la vuelta”, Bakuda jadeó, “De nuevo. Antes de que mi cuerpo se dé cuenta de lo mal que lo estoy lastimando.”
Paige asintió. Ella no estaba dispuesta a discutir con el supervillano que amenazaba con darle vuelta la piel.
Los siguientes intentos no fueron más bonitos ni más fáciles. La segunda tira larga de metal fue liberada y Bakuda también la empaló en su hombro. Las rejillas de metal de las partes exteriores e interiores de la máscara estaban próximas a ser liberadas. A Paige solo le quedaba la parte de cuero de la máscara, las correas y la cubierta que le cubría la boca y la nariz. Al ver a Bakuda equilibrar con cuidado las rejillas de metal en su hombro libre, contra la espuma pegajosa para que no se resbalen, Paige hizo lo mismo con el cuero de la máscara.
“¿Qué hiciste para ser enviada aquí?” Preguntó Paige.
“Lo último que escuché, antes de que perdiéramos el poder en nuestro vecindario, era que el recuento de cadáveres era casi de cincuenta.”
“¿Mataste a cincuenta personas?”
Bakuda sonrió, y no era bonita, con sus labios tan devastados como estaban. “Lastime más, también. Y hubo quienes sufrieron daños cerebrales, uno o dos pudieron haberse vuelto locos homicidas, y sé que un montón fueron congelados en el tiempo por cien años más o menos... se vuelve borroso. El momento cumbre fue la bomba.”
“¿Bomba?” Preguntó Paige, sus ojos se abrieron de par en par.
“Bomba. Dijeron que era tan poderosa como una bomba atómica. Idiotas. Ni siquiera entendían la tecnología detrás de ella. Incultos. Claro, era más o menos igual de poderosa, pero ese ni siquiera era el daño real. Lo más increíble hubiera sido la onda electromagnética que generaba. Borraría cada disco duro, freiría cada placa de circuito para cada pieza de maquinaria en una quinta parte de América. ¿Los efectos de eso? Hubiera sido peor que cualquier bomba atómica.”
Incapaz de siquiera pensar en eso, Paige miró a Lung. “¿Y él?”
“¿Lung? Él es quien me dijo que lo hiciera. El hombre a cargo, es él.”
La cabeza de Lung se movió fraccionalmente, pero con las sombras bajo su frente, Paige no podía decir si él estaba mirando.
“¿Tú?” Bakuda le preguntó a Paige. “¿Qué hiciste para ser enviada aquí?”
“Le dije a mi ex que se fuera a la mierda.”[2]
Hubo una pausa, luego Bakuda comenzó a cacarear. “¿Qué?”
“Es complicado”, Paige miró hacia otro lado y hacia abajo.
“Tienes que explicar, pajarito.”
“Me llamo Paige. Mi nombre artístico era Canary.”
“Ooooh”, habló Bakuda, todavía cacareando un poco mientras agarraba una de las tiras de metal que le atravesaba el hombro y la liberaba. Sosteniéndola entre sus dientes, ella dijo, “Esho no esh bueno. ¿Llamahte Canary en prishion?” [3]
“No tenía la intención de ir a prisión.”
“¿Quiéh la tiede?”
“Quiero decir, ni siquiera soy un supervillano. Mi poder, me hace una cantante fantástica. Ganaba mucho dinero haciéndolo, se hablaba de ofertas discográficas, nos movíamos a escenarios más grandes y mis shows seguían agotando entradas... todo era perfecto.”
Bakuda dejó que la tira bajará de sus dientes hasta que colgaba, luego la maniobró con cuidado hasta que se aferró al extremo izquierdo de la misma. Se inclinó hacia atrás, con la cabeza mirando hacia el techo, mientras deslizaba la otra tira de metal, la que estaba empalada en su hombro, dentro de su boca, así que estaba sosteniendo un extremo de cada tira en su boca. Haciendo una pausa, ella preguntó: “¿Qué pasho?”
Paige negó con la cabeza. Era el testimonio que ella nunca había podido decir en voz alta, en su juicio. “Acababa de terminar mi espectáculo más grande hasta ahora. Dos horas en el escenario, un gran éxito, a la multitud le encantó todo. Hice el cierra y fui al backstage para descansar, tomar un trago y encontré a mi ex. Me dijo que, como él fue quien me empujó a salir al escenario en primer lugar, merecía crédito. Quería la mitad del dinero.” Ella se rió un poco, “Ridículo. Como si sé supusiera que fuera a ignorar el hecho de que me engañó y me dijo que nunca lo lograría de verdad cuando se fue.”
Bakuda asintió. Se apartó de las tiras, donde había logrado atarlas con la apariencia de un nudo. Usó sus dientes para doblar las tiras ahora unidas en forma de L. Con el extremo que no estaba empalado en su hombro ahora en una posición frente a ella, cerró la boca sobre él.
“Nosotros discutimos. Luego le dije que se fuera a la mierda. Se fue, y no lo pensé ni un segundo... hasta que la policía apareció en mi puerta.”
Bakuda apartó su boca del final de la tira. Ella lo había doblado en forma de 'v' suelta. Ella frunció el ceño y luego miró a Paige, “¿Y?”
"Y lo había hecho. S- Supongo que todavía estaba energizada con mi actuación, y los efectos de mi poder todavía estaban potenciando mi voz, o él estaba en la audiencia y se vio muy afectado. Entonces, cuando le dije que se fuera a la mierda, él, um, lo hizo. O lo intentó, y cuando descubrió que no era físicamente posible, se lastimó hasta que...” Paige cerró los ojos por un momento. “Um. No entraré en los detalles.”
“Mmmm, leh pasha por idiota. Oo 'oo” Bakuda alzó las cejas, todavía trabajando la tira de metal dentro de su boca. Se apartó, verificó que el extremo estaba en forma de ‘o’, y luego se agarró las tiras con los dientes para sacarse la cosa de su hombro con un gruñido. Puso el extremo que acababa de retocar contra el banco y deslizó su boca a lo largo del metal, para poder agarrarla del otro lado.
Tomándola con los dientes, volvió su atención a la pared del camión entre ella y Paige. Había cerraduras colocadas a intervalos regulares contra la pared, destinadas a asegurar la cadena de esposas estándar en su lugar, para aquellos que no se rocían con espuma. Ella comenzó a pasar la correa de metal a través del lazo de la cerradura. Las gotas de sudor se mezclaron con el agua que corría por su rostro mientras trabajaba.
El nudo que une las dos correas se atascó en el agujero. Bakuda empujó un poco más fuerte, y lo colocó firmemente en su lugar. La curva en L del metal colocó el asa cerrada de metal en forma de ‘o’ cerca del hombro de Paige.
“¿Alguna posibilidad de que Oni aparezca?” Preguntó Bakuda a Lung.
“Me sorprendería”, retumbó su respuesta.
Ella agarró una de las rejillas de metal en su boca y comenzó a trabajar con sus dientes. Era una sola pieza delgada de metal, doblada y tejida como una malla de eslabones, aunque con una malla más apretada. Ahora que las tiras de metal ya no lo sujetaban con seguridad, Bakuda podía comenzar a desenrollarlo y enderezarlo.
Cuando estuvo casi completamente desenrollado, ella ajustó su mordida y apretó la segunda masa de alambre, la que había estado en la boca de Paige, en sus mandíbulas, amontonándola en un desastre cilíndrico de unos cuatro centímetros de largo y una pulgada de ancho. Todavía mordiéndola, giró su cabeza para que el cable de un metro y medio de longitud apuntara a Lung, a menos de un metro de su rostro. Todavía con la boca alrededor de la maraña de alambre, murmuró: “Necesito punta caliente.”
Lung gruñó, pero hizo lo que le pedía. Cuando la punta estuvo al rojo vivo, Bakuda ajustó rápidamente su agarre, soltando y mordiendo otra vez hasta que la punta estuvo cerca de su boca. Con los labios hacia atrás, ella lo mordió.
“¿Cómo puedes hacer eso?” Paige preguntó: “¿No duele?”
“Ovioh ge duere, eshtupidah”, gruñó Bakuda. Se apartó, lo colocó de manera que el mango quedara contra el banco, con la longitud del alambre pegado a su hombro, y examinó su obra. “Pero el esmalte de los dientes es más duro de lo que piensas.” Escupió una gota de sangre en el piso del camión, luego mordió dos veces más, haciendo una pausa entre las mordidas para girar la longitud del metal con sus dientes, labios y lengua.
Cuando extendió la longitud del cable en dirección a Paige, deslizándolo a través del extremo en forma de ‘o’ de la banda de metal, Paige se dio cuenta de lo que Bakuda había pasado tanto tiempo armando. Ni siquiera necesitó que se le pidiera que se inclinara contra las correas de espuma y levantara el cuello hacia un lado, para poner su collar al alcance del extra largo destornillador improvisado. La tira de metal con el lazo en el extremo servía para sostener la parte más cercana a Paige, por lo que Bakuda podía dirigirla más fácilmente.
No fue un trabajo rápido. Bakuda tuvo que usar los dientes, la mandíbula y un giro de su cabeza para girar el destornillador, y era una tarea ardua recuperarlo si perdía el control sobre él. Diez largos minutos de silencio y gruñidos solo fueron interrumpidos por el sonido de dos tornillos cayendo al banco de metal, antes de que Bakuda se detuviera a descansar y aliviar su mandíbula.
“No podrás hacerla nada a mi collar sin activarlo”, dijo Paige.
“Perra tonta”, murmuró Bakuda, sacando su labio inferior y mirando hacia abajo como si pudiera investigar el grado de daño en sus propios labios. “Soy una experta en bombas. Entiendo detonadores y catalizadores en el mismo nivel fundamental que entiendes caminar y respirar. Puedo visualizar cosas mecánicas de una manera que no podrías con cinco títulos universitarios y cien años. Insúltame así de nuevo y estás muerta.”
Como empujada a probarse a sí misma, agarró el destornillador con los dientes otra vez y se puso a trabajar de nuevo. Arrancó un panel y se reanudó el desenroscado, más profundo en el collar.
Paige dudó en volver a hablar, sabiendo lo fácil que era provocar a la chica, pero el silencio era aplastante. “Supongo que tenemos suerte de que sea un viaje largo, desde Boston a Columbia Británica.”
“Estuviste dormida un tiempo,” Bakuda se apartó del destornillador, hablando en voz baja, como para sí misma. “No tenemos tanto como piensas.”
Paige sintió que algo se liberaba del pesado collar que llevaba al cuello, vio que Bakuda inclinaba el destornillador hacia arriba y deslizaba un tubo de vidrio con algo brillante dentro de la barra de metal. Luego de unos minutos, otra pieza de maquinaria se unió al tubo de vidrio, como si fuera un pincho de alta tecnología.
“Trágico”, habló Bakuda, en su próximo descanso. “Este es un trabajo hermoso. No el ensamblado, eso es una mierda. Es obvio que el Artesano que diseñó esto tenía la intención de que fuera armado por tarados. No tendría tornillos y esas mierdas de lo contrario. Pero la forma en que está diseñado, la forma en que todo encaja... hace que una científica se sienta orgullosa. Odio despedazarlo.”
Paige asintió. Ella no sabía lo suficiente sobre ese tipo de cosas para arriesgarse a comentar. Por aterradora como era esta situación, por curiosa que fuera, sentía el efecto persistente del tranquilizante en su sistema, un aburrimiento abrumador.
Ella cerró los ojos.
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2018.06.27 06:11 master_x_2k Enredo I

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Enredo I

Me enfrenté a un hombre japonés muy delgado de la estatura de Grue. Sostenía un cuchillo en una mano y una katana en la otra.
Una estrecha sonrisa cruzó su rostro mientras hacía que su espada katana girara a su alrededor a la velocidad del rayo.
A mis órdenes, un enjambre de avispas fluyó de debajo de la armadura de mi traje y se posó sobre él. Hubo un momento en que se retorció perplejo antes de que comenzara a aullar de dolor. Tanto la katana como el cuchillo cayeron al suelo cuando comenzó a usar sus manos para golpear al enjambre.
Saqué mi bastón y lo golpeé en el puente de la nariz. Terminé pegándole mucho más fuerte de lo que pretendía, ya que justo se inclinó hacia delante en el mismo momento en que giré. Mientras se tambaleaba, la sangre manaba de su rostro, me lancé hacia adelante con un golpe bajo para golpearlo en el costado de la rodilla.
Se desplomó en el suelo y se retorció, con demasiado dolor como para tomar represalias. Me incliné para recoger el cuchillo, que parecía barato, y la katana, que parecía antigua. Utilicé el cuchillo para cortar la vaina de la katana de su costado, luego solté el cuchillo y lo arrojé al desagüe de tormenta.
Con la katana enfundada en una mano y mi batuta en la otra, miré el campo de batalla de esa noche.
El edificio que se alzaba sobre nosotros era un conventillo, como muchos otros en los Muelles. Cinco o más apartamentos en un área tan pequeña que solo debería contener tres como máximo. Diez o doce familias compartiendo un solo baño y ducha. Esa realidad era fea por sí sola, pero se corría la voz de que el ABB estaba convirtiendo edificios de viviendas como este en cuarteles para sus soldados. Que los reclutas menos que entusiastas, los que tenían las bombas implantadas en sus cabezas, estaban siendo reunidos aquí para que los capitanes de la ABB los pudieran observar, entrenar, equipar y desplegar.
Me había resistido al principio. Me había preocupado que fuera una estratagema de Kaiser para que los villanos organizados de Brockton Bay atacaran un edificio lleno de personas indefensas. Incluso después de que Tattletale confirmara que se trataba de una base de operaciones de ABB, había tenido mis dudas.
Tenía mis dudas, eso era, hasta que habíamos atacado y los soldados del ABB habían salido del edificio como hormigas de un hormiguero. Payasos de un auto payaso. Una ridícula cantidad de personas, de todos modos, para un edificio que no era tan grande.
Nos superaron en número veinte a uno, pero dudaba que ninguno de nosotros realmente estuviera sudando. No había nadie con poderes luchando en defensa del ABB, ya que solo Bakuda estaba ilesa y teníamos una idea de dónde estaba escondida. Eso significaba que de lo único que teníamos que preocuparnos eran sus miembros de pandillas comunes, y ya habíamos eliminado a los tipos con armas de fuego.
Fuegos llameantes tan altos como yo salpicaban el camino alrededor de la vivienda. En otros puntos, manchas de oscuridad persistieron. No había energía en la zona y no había habido durante días, probablemente el trabajo de los militares, y el campo de batalla estaba iluminado sólo por las llamas, dando a la pelea en curso una apariencia casi infernal. Las caras de los miembros del ABB contorsionadas de dolor y miedo. Los villanos avanzando, implacables, con rostros como el casco esquelético de Grue, la máscara de gas modificada de Spitfire con las lentes reflejando las llamas y la cara pastosa de Gregor con trozos de caparazones en forma de percebes que la cubrían.
Y a mí, supongo. Las lentes amarillas de mi máscara recién reparada, el diseño de mandíbulas que enmarca mi quijada.
Me dirigí hacia donde estaba ocurriendo la pelea principalmente, y me encontré cara a cara con un hombre de veintitantos años. Inmediatamente lo identifiqué como uno de los reclutados. Alguien que no pelearía si no fuera por la bomba colocada en su cerebro. Sostenía un bate de béisbol apuntando hacia mí como si fuera una espada.
“Ríndete”, le dije, “Baja el arma, acuéstate en el suelo y pon tus manos sobre tu cabeza.”
“N-no. ¡No puedo!”
“Tengo poderes. Tu no. En los últimos diez minutos, he derrotado a personas más grandes que tú, con mejores armas, personas con instinto asesino, y lo hice sin sudar. Te diré en este momento, has perdido. Perderás esta pelea. Acuéstate y pon tus manos sobre tu cabeza.”
“¡No!” Dio un paso adelante, levantando el bate.
No me gustó pelear con estos muchachos. No me gustó lastimarlos. Pero si no se rendían, lo mas parecido a misericordia que podía ofrecer era lastimarlos lo suficiente de forma tan obvia como para que su voluntad luchar no fuera cuestionada si terminaba teniendo que dar explicaciones a Bakuda.
Le puse mis bichos encima, con la esperanza de distraerlo lo suficiente como para que me diera tiempo para asestar un golpe decisivo. Este tipo, sin embargo, no se inmutó. En lugar de luchar, se lanzó de cabeza a través del enjambre de insectos mordiendo y picando, agitando ciegamente su bate en mi dirección. Tuve que correr hacia atrás para evitar ser golpeada. Retiré mi bastón e intenté decidir cuándo y cómo golpear. Si su bate golpeara mi bastón, podría desarmarme. Si pudiera golpear su mano, sin embargo, o atraparlo con la guardia baja...
No hubo necesidad. Grue entró, casi casualmente, y metió su puño en la mandíbula del pobre hombre. Él se estrelló contra el suelo, el bate se le cayó de las manos.
“Gracias”, dije, incluso mientras hacía una mueca de empatía por el tipo que acababa de ser noqueado.
“No hay problema”, las vibraciones inquietantes de su voz estaban en desacuerdo con su elección casual de palabras. “Casi hemos terminado aquí.”
Miré alrededor del campo de batalla. Los miembros del ABB lesionados e inconscientes desperdigados en el terreno alrededor del edificio. Aunque nos habían superado en número al principio, solo quedaron unos pocos rezagados.
“¡Tattletale!” Gritó Grue, “¿Cuántos?”
“¡Eso es todo! ¡El edificio está despejado!”, Le devolvió la llamada. Siguiendo su voz, la vi agachada sobre uno de los pocos autos estacionados a lo largo de la calle, con la pistola colgando de sus dedos, fuera del camino de la pelea y con disuasión a mano.
“¡Spitfire!” Gritó Grue. “¡Caracol!”
Los dos miembros del equipo de Faultline trabajaron en tándem. Spitfire se dispuso a arrojar un géiser de fluido por la boquilla en la base de su máscara, dirigiéndola hacia la base del edificio, donde se encendió al contacto. Gregor el Caracol, por su parte, extendió una mano y lanzó una corriente constante de espuma hacia los edificios adyacentes. Nos había informado antes de que comenzara la pelea: podía inventar una variedad de sustancias químicas en su prominente estómago y proyectarlas en chorro de su piel. Adhesivos, lubricantes y ácidos fuertes, entre otras cosas. El que estaría usando ahora sería algo ignífugo, como lo habíamos planeado. No sería bueno incendiar el vecindario.
Mientras Spitfire trabajaba en quemar el edificio hasta el suelo, y Gregor mantenia el fuego contenido en el edificio, el resto de nosotros pasamos varios minutos trabajando en desarmar y mover a los enemigos heridos e inconscientes de las cercanías del edificio. Grue me había proporcionado un paquete de docenas de muñequeras de plástico y comencé a utilizarlas con los miembros del ABB.
Grue se me acercó, “No me quedan. ¿Tienes extras?”
Le di un puñado de muñequeras.
“Así que esto con el ABB casi ha terminado”, dijo, “y estaba hablando con Fog, una de las personas de Kaiser. Parece que no va a presionar el tema sobre Perra y sobre las peleas de perros, como sospechabas.”
Asentí con la cabeza, “Bien. No me agradan, pero esa es una lucha que no necesitamos ahora.”
Grue forcejeó con un miembro de la pandilla con una pierna lesionada, retorciendo los brazos del tipo detrás de su espalda y luego golpeándolo en el riñón cuando su lucha hizo que fuera muy difícil ponerle las esposas de plástico. El tipo dejo de resistirse.
“¿Tienes algún plan para mañana?”
Aparté mi atención de la chica inconsciente que estaba esposando y miré a Grue.
“¿Y bien?”, Preguntó.
“No tengo plan. Sin plan”, busqué mis palabras. Técnicamente, podría o debería estar volviendo a la escuela, pero todavía tenía la excusa tentativa de la conmoción cerebral, por lo que podría permitirme la pérdida de unos pocos días. Después de la reunión con la escuela, me alegré por la excusa.
“¿Quieres venir a mi casa? Se supone que tengo una reunión grupal para analizar el progreso y lo que sea para esta clase en línea que estoy tomando, pero también va a pasar el asistente social de mi hermana a ver mi apartamento por la tarde. Tenía la esperanza de comprar algunos muebles y armarlos para entonces, pero estoy corto de tiempo y será mucho más fácil con dos personas”, me dijo, “...y esa fue una explicación divagante.”
“Entendí lo esencial. Sí, podría hacer eso.”
Lo había visto sonreír con esa sonrisa infantil tan a menudo que podía imaginarlo detrás de su máscara.
“¿Te envío un mensaje de texto con la hora y la dirección?”
“Bien.”
Me dio una palmada muy de 'chico' en el hombro, luego se dirigió a alcanzar a un tipo que estaba tratando de arrastrarse para escapar, cerca en la calle.
Cuando se fue, Tattletale se unió a mí, quitándome unas pulseras y ayudándome con los demás. Ella estaba sonriendo.
“¿Qué?”
“Nada.”
“Estás leyendo demasiado en esto”, le dije.
“No me invitó a ”, me lanzó una mirada astuta.
“Quizás él sabe que no habrías aceptado.”
"Tal vez sospeche que lo hubiera hecho, y quería pasar tiempo solo contigo.”
Tenía mis dudas. Definitivas dudas sobre lo que ella estaba implicando. No tuve la oportunidad de aclarar.
“¡Bajando!” Rugió Gregor. Hubo un estruendo cuando el edificio comenzó a ceder, seguido por un choque cuando comenzó a plegarse sobre sí mismo. Spitfire dirigió su aliento de napalm a una esquina del edificio, borrando la madera y la piedra allí. Ella rápidamente retrocedió cuando el edificio terminó su colapso controlado.
Cuando los escombros se asentaron, Gregor roció su espuma extintora con una mano, dirigiendo la corriente contra los dedos de su otra mano para que la corriente se separara en una amplia salpicadura. Cada gota que golpeó una parte del edificio se hincho en una masa de espuma de unos pocos centímetros de diámetro. En poco tiempo, el edificio estaba cubierto lo suficiente como para que solo quedaran algunos rastros de llamas.
“¡Terminamos, vámonos!” Gritó Grue, volviendo a donde estábamos Tattletale y yo.
Nos arrastramos, dejando a los matones atados, mientras que Spitfire y Gregor el Caracol desaparecieron por una calle diferente.
Habíamos irrumpido en una destartalada tienda de mecánica para esconder nuestro transporte, y regresamos allí en poco tiempo cuando Tattletale llamó a las autoridades para tratar con los miembros del ABB. Cuando el automóvil se salió y se dirigió hacia el agua, me permití respirar de nuevo.
Nuestra tercera noche así desde que Perra y yo nos enfrentamos a Lung. Cada noche había sido más fácil que la anterior, y no estaba segura de cuánto de eso era que me estaba acostumbrando a esto, y de cuánto era el hecho de que el ABB se estaba desmoronando bajo el ataque sostenido.
“Creo que el ABB está casi acabado”, Grue habló desde el asiento del conductor, haciendo eco de mis pensamientos y su declaración anterior.
“Tres días y noches de presión de la policía, el ejército, todos los chicos buenos y la mayoría de los villanos de la ciudad harán eso”, dije.
Lisa comentó: “Es como si te decía, Taylor, alguien rompe esas reglas tácitas, la comunidad protege el status quo. Nosotros los villanos establecemos una tregua con las autoridades locales, de hecho trabajamos juntos, de cierta forma, con policías, capas y militares sosteniendo la paz durante el día, y derribando a todos los miembros del ABB que asoman sus cabezas, mientras que los villanos hacemos las cosas más esenciales... En este caso, es más descarada una invocación de eso que cualquier otro ejemplo que se me ocurra. Creo que podemos agradecer a Coil por eso.”
“Ha sido una experiencia de aprendizaje”, agregué, “Al menos, he tenido una mejor idea de los otros grupos. No pensé que los soldados de Coil fueran tan buenos como los que vi en acción. Conocer a los miembros de la Cuadrilla de Faultline, y los Viajeros, también. No son malas personas.”
“Aprendí mucho también, de una manera diferente,” Tattletale se inclinó hacia adelante desde el asiento trasero, colocando su cabeza y hombros entre los dos asientos delanteros. “Dije que parte de la razón por la que quería ir con Trickster y su compañero de equipo cambiaformas era descubrir sus poderes, ¿verdad? Nunca compartí.”
“¿Y?” Preguntó Grue. Con una mano todavía en el volante, se quitó el casco con la otra. Le tomó solo un segundo aclarar la oscuridad alrededor de su rostro.
“Y Trickster, su líder, es un teletransportador. No solo a el mismo. Él puede hacer cualquier cosa que vea teletransportarse. Excepto que hay una regla especial para su poder, una restricción. Él tiene que intercambiar los lugares de dos cosas con una masa aproximadamente equivalente. Cuanto mayor es la diferencia en masa, más lento es el intercambio y más corto es su alcance.”
“Eso suena como un inconveniente bastante grande”, dijo Brian.
“Él lo hace funcionar. Tenía miembros de ABB golpeando a sus propios muchachos, los desarmaba como si fuera un juego de niños. En cuanto al ‘cambiaformas’.” Tattletale hizo comillas con los dedos. “Su nombre es Génesis. ¿Su poder? Proyecciones controladas remotamente.”
“¿Ella no está realmente allí?”
Tattletale negó con la cabeza. “Apareció con una cosa triceratops-toro-cyborg, atravesó la puerta de entrada, activo una trampa, se hizo añicos. Y Trickster simplemente se rió. Dos minutos más tarde, había generado a una dama caballero de brillante armadura y estaba lidiando con los tipos con armas de fuego.”
“Caray”, dije, “Sundancer tiene un sol en miniatura. Ballistic, como Brian y yo vimos la última noche, solo necesita tocar algo para que salga volando a unos cientos de metros por segundo. No importa si se trata de rodamientos o un automóvil. Agregas esta nueva información, y bueno...”
“Pesos pesados”, Brian terminó por mí.
“Podemos estar contentos de que estén de nuestro lado”, dije.
“Por ahora”, señaló Brian, “todavía no sabemos por qué están aquí y por qué están ayudando.”
Echó un vistazo a Tattletale, con la ceja levantada. Ella se encogió de hombros, “Mi poder no me dice nada concreto. Estoy tan curiosa como tú.”
Me uní a Brian para quitarme la máscara. El auto, provisto por nuestro jefe, tenía vidrios polarizados, por lo que no había que preocuparse allí. Tendría que volver a ponérmela cuando fuéramos más allá del bloqueo militar, pero eso no era un problema.
Bajé la visera del sol sobre el parabrisas y usé el espejo para examinar mi cuello. El moretón todavía era notable. Tal como Perra dijo, parecía que había sobrevivido a un ahorcamiento.
“¿Te importa si me quedo otra vez, esta noche?” Pregunté.
Vi a Tattletale encogerse de hombros en el asiento trasero, a través del espejo. “Es tu lugar también. Ni siquiera necesitas preguntar. Creo que deberías llamar a tu papá, para que no se preocupe.”
“Sí, llama a tu padre”, confirmó Brian.
“Bien.” Iba a hacer eso de todos modos.
Cuando las barricadas militares con luces centelleantes encima de ellas se hicieron visibles a lo lejos, entramos al área de carga de lo que una vez había sido una pequeña tienda de comestibles, fuera de la vista.
“¿Alguna prisa?” Pregunté.
“Estamos bien”, dijo Tattletale, “Voy a llamar a Regent y Perra, ver cómo está su grupo.”
“Entonces llamaré a mi papá.”
Salí del auto para hacer mi llamada.
Él recogió en la primera sonada.
“Hola papá.”
“Taylor. Me siento aliviado de saber de ti.”
Entonces él había estado preocupado.
“Me volveré a quedar en casa de Lisa esta noche.”
“Me gustaría que vengas a casa, Taylor. Me preocupa que no te haya visto desde que te fuiste de la reunión en la escuela.”
“Estoy bien.”
“No es que no te crea, pero me sentiré mucho mejor cuando lo vea por mí mismo. Quiero hablar, cenar y desayunar juntos, estar en contacto. No quiero perder el contacto como lo hicimos después...”
“Después de que mamá murió”, terminé por él. “Está bien, papá. Es solo que... creo que necesitaba un cambio de ritmo, alejarme de todo un poco. Ya hice planes para esta noche. Sería incómodo cancelar. ¿Voy a casa a cenar mañana?”
Él dudó. “Está bien, solo dime que estas yendo a la escuela.”
“Sí”, la mentira pasó por mis labios con facilidad, pero pesaba mucho en mi conciencia. Sin embargo, decepcionarlo hubiera sido peor. Traté de quitarle peso a la culpa al convertirla en una verdad a medias, “No fui el lunes. Empecé a ir ayer por la tarde.”
“Supongo que eso es mejor que nada. Te veré mañana por la noche, entonces.”
“Te quiero papa.”
“También te amo.”
Colgué. Era una mentira blanca, ¿verdad? Realmente no estaba lastimando a nadie, y mi papá solo se preocuparía más si le dijera que no iría a la escuela.
Tattletale y Grue salieron del auto mientras yo me ponía la máscara.
“¿Todo listo?”, Preguntó ella.
“Listo”, respondí.
Ella abrió la escotilla en la base de la tienda de comestibles, que nos llevaría a los túneles que se extendían debajo de la barricada.
Descendimos a la oscuridad.

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2018.06.22 00:49 master_x_2k Interludio V

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Interludio V

"¿Esto es lo que querías?", El adolescente con barba en su mentón y la capucha arriba, le entregó la bolsa de papel.
Manos anchas con las uñas arruinadas y podridas de color marrón recorrieron el contenido. “Lo es. Aquí.” La voz era ligeramente acentuada, las palabras y los sonidos eran muy cuidadosos, como si no se sintiera cómodo con el inglés.
El joven extendió la mano y sus ojos se agrandaron cuando un manojo de billetes se presionó en sus manos.
“Esto es... más de lo que pensé que sería.”
“¿Te estás quejando?”
El joven negó con la cabeza.
Gregor el Caracol se metió las manos en los bolsillos, como para esconder las uñas y los bultos que le salpicaban el dorso de las manos como costras. Cada uno de las protuberancias duras, que podrían haber sido conchas o escamas, ninguna más grande que un dólar de plata, tenía una prominente forma de espiral. Por mucho que pudiera meterse las manos en los bolsillos, no podía ocultar su rostro. No tenía cabello en la cabeza, ni siquiera cejas o pestañas, y las protuberancias duras le cubrían la cara como un caso terminal de acné. Lo más extraño y desconcertante de todo era el hecho de que su piel pálida era lo suficientemente translúcida como para poder ver las sombras de su esqueleto, sus dientes y la lengua en su boca.
“Como puedes ver”, dijo Gregor, sin ninguna afectación, “sería difícil para mí entrar a una tienda y hacer simples compras. No me gusta depender de mis amigos para esto. Me hace sentir en deuda con ellos, y eso no es bueno para las amistades. Si estás interesado en repetir este tipo de transacción, estando de guardia para hacer diligencias por mí durante un tiempo, podría arreglarse.”
“¿En serio?” El chico se frotó la barbilla, “¿Por cuánto tiempo?”
“Hasta que llamé y no puedas o no quieras hacer mi mandado. Si esto sucediera más de una vez, o si la razón no fuera buena, encontraría a otra persona, como lo hice con la última persona.”
“¿No lo lastimaste ni nada?”
“No. No lo hice. Decidió que prefería pasar la noche con su novia. No lo he llamado nuevamente.”
“¿Esto no será nada ilegal?”
“No. Sin drogas, sin prostitutas, sin armas.”
“Entonces me llamas, salgo corriendo y te consigo alimentos, o ropa, o comida para llevar, o champú, o lo que sea, y me pagas tres-”
“Eso es cuatro. Y no tengo pelo, así que no necesitarías preocuparte por el champú.”
“Claro. Lo siento. Entonces, ¿cuatrocientos dólares cada vez? ¿Cuál es el truco?”
“Sin trucos. Tengo dinero, me gusta que las cosas sean convenientes. Solo una pequeña posibilidad de problemas. Mi primer asistente, ella renunció porque estaba preocupada de que mis enemigos la usen para llegar a mí. No negaré que esto es posible.”
“¿Tienes enemigos?”
“Sí. Pero todavía no ha habido un caso en que alguno de mis asistentes tuvo problemas con ellos.”
“¿Alguno de ellos se metió en problemas?”
“El último asistente, el chico con la novia. Pensó que podría conseguir más dinero, porque podría ir a la policía y contarles lo que sabía de mí. Tuvo la suerte de intentar esto cuando estaba de buen humor. Yo lo disuadí. Trabajó para mí durante dos meses después de eso sin ninguna queja. No fuimos amistosos, fue puro negocio. Recomendaría, amablemente, que no intentes lo mismo.”
“Oye. Vive y deja vivir, ¿verdad?”
“Ese es un buen dicho.”
“Bueno. Quiero ir a la universidad este otoño, y esto suena muchísimo mejor que trabajar por el salario mínimo de durante cincuenta horas a la semana. Aquí, mi número de teléfono celular”, él entregó su teléfono.
Gregor el Caracol se tomó un segundo para poner el número en su propio teléfono. “Lo tengo. Llamaré.”
Fueron cada uno por su camino.
Gregor caminó por las calles laterales del centro de Brockton Bay con la capucha de su sudadera proyectando su rostro en la sombra. Cualquiera que se cruzara en su camino y mirara debajo de su capucha se apresuró a mirar hacia otro lado. Avergonzado, asustado. Aquellos que lo vieron desde lejos lo consideraban también como monstruoso, pero de una manera diferente. Para ellos, él era simplemente uno de los obesos mórbidos. Un hombre en de entre veinte largos o pocos treinta, casi tres veces el peso que debería tener para su altura de metro setenta y ocho. Su peso, lo sabía, era una de las cosas raras en este mundo moderno que alguien podría usar para burlarse de él abiertamente.
Le había llevado años llegar a aceptar esto. El ser uno de los monstruos.
Cuando llegó a su destino, el palpitante latido de la música llegó a sus oídos. El club estaba a dos cuadras de Lord Street, y había una línea que se extendía por el costado del edificio. Letras amarillas que brillaban intensamente en una letra casi intencionalmente simple deletreaban 'Palanquin'.
Se saltó la línea y se dirigió directamente hacia la puerta de entrada. Un fornido portero hispano con una barba que trazaba los bordes de su mandíbula desabrochó la cerca de la cadena para dejarlo pasar.
“¿Qué demonios?”, Se quejó una de las chicas que estaba al frente de la fila. “Estuvimos esperando cuarenta y cinco minutos, ¿Y dejaste entrar a ese gordo de mierda?”
“Fuera de la fila”, dijo el portero, su voz aburrida.
“¿Qué carajo? ¿Por qué?”
“Acabas de insultar al hermano del dueño, idiota”, le dijo el portero, “Fuera de la fila. Tú y tus amigos están vetados.”
Gregor sonrió y negó con la cabeza. La línea que el portero había usado era basura, por supuesto, él no era el hermano del propietario. Pero fue agradable ver a uno de los imbéciles recibiendo lo que merecían.
Había trabajado como gorila para clubes que buscaban a alguien más exótico y llamativo, cuando se estaba poniendo de pie por primera vez, por lo que sabía que la línea que veías por la puerta rara vez indicaba cuántas personas había en el interior. Un club vacío podría tener una fila de personas esperando para entrar, para dar la imagen correcta. A pesar de que era martes por la noche, Palanquin no tenía necesidad de tales engaños. Estaba lleno de gente. Gregor navegó con cuidado entre la multitud de bailarines y personas que sostenían tragos, hasta que llegó a una escalera custodiada por un portero. Al igual que con la puerta de entrada, su entrada a la escalera era automática, incuestionable.
El balcón del piso de arriba no estaba lleno de gente, y los que estaban presentes, una docena más o menos, estaban casi deshuesados ​​en su letargo. Sobre todo chicas, yacían boca abajo en los sofás y en las cabinas de todo el balcón que daba a la pista de baile. Solo tres personas estaban más o menos alerta cuando Gregor se acercó.
“¡Gregor, mi muchacho!” Newter sonrió de oreja a oreja. Gregor captó el más breve destello de disgusto en la cara de una de las chicas que estaban sentadas con Newter, mientras lo miraba. Ella era una rubia con lápiz labial azul y reflejos rosados ​​en su cabello. Si Gregor hubiera estado trabajando como portero, habría revisado su identificación, la habría comprobado dos veces, y aunque pareciera real, la habría echado de todas maneras por ser demasiado joven. Ella no podría haber tenido más de dieciséis años.
Aún así, eso era más o menos la edad de Newter, y no podía culpar al chico por estar interesado en alguien de su edad.
La otra chica, de cabello oscuro, tenía un aspecto europeo en sus facciones. Ella no mostró tal disgusto. Cuando ella le sonrió, no había señales de que la expresión fuera forzada. Eso fue raro e interesante.
“Traje tu cena”, dijo Gregor.
“¡Buen hombre! ¡Trae una silla!”
“Los otros también querrán su comida.”
“Levanta una silla, vamos. Aquí tengo dos chicas deslumbrantes, y no me creen cuando les estoy hablando de algunos de los trabajos más geniales que hemos realizado. Necesito respaldo aquí, hermano.”
“Yo no creo que sea una buena idea hablar de estas cosas”, dijo Gregor. Él permaneció de pie.Newter tomó la bolsa y agarró un sándwich de adentro. “Todo bien. Faultline se unió a la conversación hace un rato, por lo que obviamente no le parece un problema. No van a hablar, ¿verdad, Laura? ¿Mary?”
Cada chica negó con la cabeza cuando Newter les preguntó por su nombre. Eso le permitió a Gregor etiquetar a la chica de cabello oscuro como Laura y la chica con el lápiz labial azul como Mary.
“Si Faultline dijo que estaba bien”, dijo Gregor. Cogió la bolsa de Newter y encontró su propio sándwich. “Laura y Mary, lo siento, los otros sándwiches que tengo aquí están reservados. Podría ofrecerles algo del mío, si quisieran.”
“Está bien, no tengo hambre”, respondió Laura, “Me gusta tu acento. ¿Es noruego?”
Gregor terminó su primer bocado, tragó saliva y negó con la cabeza, “No estoy seguro. Pero he hablado con un experto y él dice que el otro idioma que hablo es islandés.”
“¿No lo sabes?”
“No”, respondió Gregor.
Su respuesta brusca solo detuvo la conversación por un momento antes de que Newter lo pusiera en marcha de nuevo, “De acuerdo, hermano, diles a estas chicas contra quién nos enfrentamos el mes pasado.”
“¿El trabajo de la caja de juguetes?”, Preguntó Gregor, “¿con el mercado negro de Artesanos? No habia nadie-”
“El otro. El trabajo en Filadelfia.”
“Ah. Chevalier y Myrddin.”
Newter juntó sus manos, meciéndose en su asiento, “¡Te lo dije!”
“Y los vencieron”, dijo la chica de cabello oscuro, incrédula.
“¡No perdimos!” Gritó Newter.
“Estuvo muy cerca”, Gregor agregó sus propios dos centavos. “Chevalier es el líder del Protectorado en Filadelfia. Myrddin lidera el Protectorado de Chicago. Estas son personas que el mundo entero reconoce. Obtuvieron puestos protegiendo ciudades grandes en Estados Unidos porque son fuertes, porque son inteligentes y talentosos. Cumplimos el trabajo, como siempre hacemos, y nos marchamos.”
Newter se echó a reír, “Paguen.”
Ni Laura ni Mary parecían molestas cuando metieron la mano en el bolsillo y el bolso, respectivamente, y sacaron algunos billetes.
“¿Cuál fue la apuesta?” Preguntó Gregor.
“Les dije que no tenían que pagar si mentía.”
“¿Y si no estuvieras mintiendo? ¿Pagan más?”
“Ninguna penalización. Obtuve compañía y conversación por un tiempo”, sonrió Newter. Extendió la mano hacia la parte posterior de la cabina, agarró una bolsa que estaba allí y sacó un par de cucharas de plástico y una botella de agua. Con un gotero de agua que sacó de su bolsillo, extrajo agua de la botella y colocó unas gotas en cada cuchara. El último paso fue sumergir la punta de la lengua en cada gota de agua.
“Lámanlo”, les dijo a las chicas.
“¿Eso es todo?”, Le preguntó Laura.
“Es suficiente. Más, y es posible que vuelen por un tiempo inconvenientemente largo. Eso justo allí”, señaló Newter a la cuchara con la punta de la cola, “Es un poco menos de una hora de viaje psicodélico. Sin resaca, sin efectos secundarios, no es adictivo, y no se puede sufrir una sobredosis. Créeme, he intentado hacer que alguien tenga una sobredosis antes, en una situación de combate, y no pude lograrlo.”
Mary fue la primera en tomar la cuchara y meterla en su boca. Momentos después, sus ojos se abrieron de par en par y ella cayó inerte sobre el respaldo de la cabina.
“Oye”, dijo Laura, volviéndose hacia Gregor. Metió la mano en el bolsillo, encontró un recibo y un bolígrafo, y garabateó en la parte posterior en blanco del papel. Ella se lo entregó. “Mi número. Si quieres hablar, o, ya sabes, algo más.”
Ella le guiñó un ojo y luego se metió la cuchara en la boca.
Gregor parpadeó en una leve confusión mientras su cabeza cayó hacia atrás.
“Parece que has causado una buena impresión, Gregster”, se rió entre dientes.
“Tal vez”, dijo Gregor. Puso la mitad de su sándwich que quedaba en la bolsa de papel, luego hizo una bola con la envoltura. Después de un momento de vacilación, arrugó el recibo con el número de Laura en la bola. Lo lanzó a un cubo de basura a medio camino a través de la habitación.
“¡Oye! ¿Qué diablos?”
“No creo que yo le gustara porque soy yo”, dijo Gregor, “creo que le gustaba porque soy un monstruo."
“Creo que te estás saboteando, hombre. Esta buena. Mírala.”
Gregor lo hizo. Ella era atractiva. Él suspiró.
“Newter, ¿sabes lo que es un devoto?”
Newter negó con la cabeza.
“Es un término del argot para alguien que se siente atraído por personas con discapacidades debido a la discapacidad. Creo que se trata de poder, atracción por alguien porque de alguna manera son débiles. Creo que es probable que esta Laura me considere débil por la forma en que me veo, la forma en que puedo tener problemas día a día, y esto es atractivo para ella de una manera similar a la que un lisiado o un ciego seria para un devoto. Esto no me atrae.”
“De ninguna manera. Tal vez le gustes por la persona que está debajo.”
“No me vio lo suficiente como para saber quién podría ser esa persona”, respondió Gregor.
“Creo que te estás menospreciando. Yo aprovecharía esa oportunidad.”
“Eres una persona más fuerte que yo de muchas maneras, Newter. Debería llevarle la cena a los demás”, Gregor se dio vuelta para irse.
“Oye, haz una señal a Pierce para que envíe a otra chica o dos, ¿quieres?”
Gregor hizo lo que le pidió, llamando la atención del portero al pie de las escaleras. El portero, a su vez, llamó la atención de un grupo de chicas en la pista de baile.
Mientras las chicas se abrían paso, Gregor se volvió hacia Newter, “¿Estás feliz?”
“Oh hombre. No vas a entrar en una fase filosófica de nuevo, ¿verdad?”
“Te ahorraré eso. ¿Lo estás?”
“Tipo. Mírame. Tengo dinero para gastar, tengo a las chicas más calientes de la ciudad pidiendo probarme. ¡Literalmente queriendo probarme! ¿Qué piensas?”
“¿Estás feliz, entonces?”
“La época de mi vida, hermano.” Newter abrió sus brazos para saludar a un trío de chicas cuando llegaron a la cima de las escaleras.
“Me alegra.” Gregor se giró y entró al pasillo en la parte posterior del balcón. Cuando la puerta se cerró tras él, el sonido de la música detrás de él se atenuó.
Su siguiente parada fue la primera puerta a su izquierda. Él golpeó.
“Adelante.”
La habitación tenía una cama a cada lado, en las esquinas opuestas. Un lado de la habitación estaba atestado de carteles, fotos, una estantería repleta de libros, una computadora Apple con dos estantes para CD que se alzaban sobre ella y dos sistemas de altavoces. La música de los altavoces de la computadora apenas logró ahogar la música del club de abajo. La chica que estaba recostada en la cama tenía una densa capa de pecas en la cara y las manos, y cabello castaño rizado. Las revistas estaban amontonadas a su alrededor en la cama, amenazando con derrumbarse al menor movimiento.
El otro lado de la habitación era espartano. Nada adornaba las paredes, no había libros, ni computadora o parafernalia de computadora. Había una cama, una mesita de noche y una cómoda. El único toque de personalidad era una colorida colcha y una funda de almohada. Gregor sabía que había sido un regalo de Faultline. La propietaria no habría salido a buscarla ella misma. La residente de ese lado de la habitación estaba sentada en la esquina, mirando a la pared. Ella era rubia, el tipo de cabello rubio platinado que raramente duraba pasando la pubertad. Su suéter púrpura era un poco demasiado grande para ella, cayendo sobre sus manos, y sus jeans claros estaban claramente destinados a ser más cómodos que a la moda.
“Traje tu cena, Emily.”
“Gracias”, le respondió la chica pecosa. Cogió el sándwich que le lanzó y comenzó a pelar el paquete.
“¿Está bien?”, Le preguntó, haciendo un gesto a la chica de la esquina.
“No es uno de sus mejores días.”
El asintió.
“Elle”, habló, suavemente, “¿Puedo acercarme?”
Habían aprendido por las malas, que cuanto más distante estaba la niña, más fuerte era su poder. Esto la hacía particularmente peligrosa cuando estaba tan perdida que no podía reconocerlo. Una cruel ironía, observó Gregor, que prácticamente no tenía ningún poder cuando era más ella misma. Era un problema al que esperaban encontrar una respuesta, algún día.
La chica en la esquina se volvió para mirarlo a los ojos. Lo tomó por consentimiento, se le acercó y le puso un sándwich en las manos.
“Come”, la instruyó.
Ella lo hizo, casi mecánica en sus movimientos.
Después de que Faultline lo enlistó a él y a Newter, un trabajo los había llevado a un asilo de alta seguridad. Habían estado allí para interrogar a alguien sobre los Dragonslayers, un grupo de villanos que utilizaba tecnología de Artesano robada del Artesano más poderoso y de mayor perfil del mundo para el hurto y el trabajo mercenario. Su invasión del asilo no había ido tan bien como podría haberlo hecho, y había llevado a un cierre de alta tecnología de la instalación. No solo extendió su misión por varias horas, sino que también generó problemas con uno de los residentes, una parahumana que aparentemente tenía que ser movida regularmente, para que su influencia sobre su entorno no se extendiera más allá de los límites de su celda, convirtiéndola en una un problema serio para el personal, otros residentes y espectadores involuntarios.
Al final, después de tratar con el escuadrón enviado del Protectorado de Boston y obtener la información que necesitaban sobre los Dragonslayers, habían reclutado a la chica.
Miró y esperó lo suficiente para asegurarse de que estaba en camino de terminar su sándwich, luego se dio vuelta para irse. Emily le dio un pequeño saludo con la mano en señal de despedida, y él asintió una vez en reconocimiento.
Su última parada fue la oficina al final del pasillo del segundo piso. Miró por la ventana, luego se dejó entrar tan silenciosamente como pudo.
Faultline, propietaria de Palanquin y varias otras empresas de cobertura en Brockton Bay, estaba sentada en un gran escritorio de roble. Frente a ella, en medio de los libros de contabilidad, cuadernos y libros de texto de la universidad, había algo similar a un xilófono, una serie de varillas alineadas una al lado de la otra, atadas firmemente a una tabla.
Faultline estaba en su ropa profesional; una camisa de vestir blanca con las mangas arremangadas y pantalones negros metidos en brillantes botas de montar negras con dedos de acero. Su ondulado cabello negro estaba recogido en una cola de caballo. No llevaba máscara: los empleados de Palanquin que se aventuraban tan lejos como esta oficina estaban demasiado bien pagados para traicionarla. Sus rasgos eran tal vez demasiado agudos como para llamarlos convencionalmente atractivos, pero Gregor sabía que ella era ciertamente más atractiva que Newter o él mismo.
Mientras Gregor observaba, ella cerró los ojos, luego deslizó su mano por los extremos superiores de las varillas. La energía roja y azul crepitaba, y piezas de madera, metal, piedra y plástico en forma de moneda caían al escritorio. Otras varillas, varias de las cuales eran de madera verde, quedaron intactas.
“Carajo”, murmuró. Barrió los trozos de varios materiales en forma de moneda en un cubo de basura que estaba al lado de su escritorio. Echando un vistazo hacia donde estaba Gregor justo al lado de la puerta, levantó una ceja.
“No deseaba interrumpirte.”
“No te preocupes por eso. Tal vez distraerme ayudará.”
“Si estás segura.” Se acercó al escritorio, dejando la bolsa de papel sobre ella, “Eran las siete en punto, nadie había comido todavía. Nos conseguí unos sandwiches.”
“Gracias. ¿Cómo está Elle?”
“Spitfire dijo que estaba teniendo un mal día, pero que ha comido ahora. Quizás mañana será mejor.”
Faultline suspiró, “Esperemos. Es muy fácil volverse unido a esa chica, ¿sabe a qué me refiero?”
“Sí.”
“¡Carajo!”, Maldijo, mientras pasaba la mano por las varillas y, una vez más, la madera verde se negaba a cortarse.
“¿Qué estás haciendo?”
“Hemos hablado sobre el efecto Manton.”
“La regla que impide que algunos poderes afecten a los seres vivos. Has estado tratando de eliminar esas restricciones de ti misma.”
“Sin suerte. Es cuestión de tiempo antes de que tengamos un trabajo, las cosas se pongan feas, y sea demasiado débil, debido a esta limitación arbitraria.”
“Me resulta difícil creer que cualquiera que haya derrumbado un edificio sobre alguien pueda llamarse a sí mismo débil.”
“Eso fue más suerte que cualquier otra cosa", suspiró, mientras ajustaba las posiciones de las varillas.
“Si tú lo dices.”
“No es que no haya precedente para esto. Sabemos a ciencia cierta que algunas capas que alguna vez fueron retenidas por el efecto Manton han descubierto una forma de evitarlo o superarlo. Narwhal es el caso más obvio.”
“Sí.”
“Hay una rama teórica que dice que el efecto Manton es un bloqueo psicológico. Que, debido a nuestra empatía por los seres vivos, detenemos nuestros poderes en un nivel instintivo. O, tal vez, nos retenemos contra otros seres vivos porque hay una limitación impuesta inconscientemente que nos impide herirnos con nuestros propios poderes, y es demasiado general, abarcando a otros seres vivos en lugar de solo a nosotros mismos.”
“Ya veo.”
“Así que estoy tratando de engañar a mi cerebro. Con esta configuración, paso de material inorgánico a material orgánico muerto a tejidos vivos. Madera verde, en este caso. O lo mezclo para que vaya de uno a otro sin ningún patrón. Si puedo engañar a mi cerebro para que cometa un error, anticipando el material equivocado, tal vez pueda atravesar ese bloqueo mental. Hacerlo una vez, y sería más fácil para futuros intentos. Esa es la teoría, de todos modos.”
Ella lo intentó de nuevo. “¡Mierda!”
“No parece estar funcionando.”
“No me digas. Hazme un favor. Reorganiza estos. No me dejes verlos.”
Se acercó al escritorio, desató las varillas, las barajó y luego las ató en su lugar mientras ella estaba sentada allí con los ojos cerrados.
“Adelante”, le dijo.
Lo intentó de nuevo, con los ojos cerrados. Cuando ella los abrió, ella maldijo varias veces seguidas.
Gregor dio un paso alrededor del escritorio, la agarró por el cuello con su mano izquierda, y la sacó de la silla. La empujó al suelo y se subió encima de ella para que él estuviera a montando sobre ella, sus rodillas presionando sus brazos hacia abajo. Su agarre se apretó incrementalmente.
Los ojos de Faultline se agrandaron y su rostro comenzó a cambiar de color mientras luchaba. Le puso las rodillas en la espalda, pero uno podría haber tenido más éxito golpeando un lecho de agua. El efecto fue el mismo. Debajo de su piel, que era más dura de lo que uno podría imaginar, su esqueleto, músculos y órganos flotaban en un mar de fluidos viscosos. Su esqueleto, había aprendido, era más parecido al de un tiburón que un humano. Era un cartílago flexible que se doblaba donde el hueso se rompería y cicatrizaba más rápido que el hueso. Había sido atropellado por un automóvil y se puso de pie poco después. Sus patadas no tendrían mucho efecto.
“Lo siento”, le dijo.
Su lucha gradualmente se debilito. Tardó un tiempo antes de que empezara a flaquear.
Esperó un segundo más, luego la soltó. Ella comenzó a toser mientras vertía aire en sus pulmones.
Esperó pacientemente a que se recuperara. Cuando ella parecía tener más o menos el control de su propia respiración, habló: “Hace meses, estábamos hablando sobre este tema, el efecto Manton. Tu mencionaste cómo podría ser posible que alguien como nosotros tenga un segundo evento detonante. Un cambio radical o mejora en sus poderes como resultado de un momento de vida o muerte. Tal podría explicar cómo romper la regla de Manton.”
Ella asintió, tosiendo de nuevo.
“No habría funcionado si te hubiera advertido de antemano. Lo siento.”
Ella negó con la cabeza, tosió una vez, y luego le respondió con voz ronca: “No funcionó de todos modos.”
“Lo siento.”
“¿Y si hubiera funcionado, gran lunático? ¿Qué esperabas que te hiciera? ¿Corta tu mano? ¿Matarte?”
“Pensé que tal vez mi mano o mi brazo, en el peor caso. No creo que me mates, incluso en un momento como ese. Has hecho mucho por mí. Incluso si resultara imposible volver a conectarlo, no diría que es una mano muy atractiva”, examinó la mano que acababa de utilizar para estrangular a Faultline, “Perderla, por algo en lo que has estado trabajando durante mucho tiempo no es algo lamentable.”
“Idiota”, se puso de pie, tosiendo de nuevo, “¿Cómo diablos se supone que me vaya a enojar contigo cuando dices algo así?”
Él permaneció en silencio.
“Bueno, o eso no va a funcionar, o necesito algo que me acerque aún más a la muerte... en cuyo caso lo estoy tachando de la lista de todos modos.” Ella movió su silla y se sentó en su escritorio, empujando el aparato con las barras en la basura. “Me gusta estar viva demasiado para bailar en ese filo de la navaja.”
“Sí”, su voz era tranquila.
“Gracias, por cierto, por intentar eso”, le dijo, mientras vaciaba la bolsa de un sándwich y medio. Le devolvió el medio sándwich de Gregor a la bolsa y dejó la suya a un lado, sin abrir. “Creo que fuera fácil.”
Él sacudió la cabeza.
“Así que, estoy devolviendo el favor, entonces. Siéntate.”
Él acercó una silla y se sentó al otro lado del escritorio.
“Hace un año, accediste a darme una parte de tus ganancias en nuestro pequeño grupo, si las usaba para responder algunas preguntas que teníamos.”
“Recuerdo.”
“Hablaré con los demás sobre esto, pronto, pero ya que tú fuiste el que más pagó, pensé que era correcto que primero lo compartiera contigo.” Abrió un cajón y sacó un archivo. Ella lo empujó sobre el escritorio. “Esto es lo que he encontrado, hasta ahora.”
Él abrió el archivo. La primera página era una imagen, de alta resolución, de una 'u' estilizada, o una 'c' girada noventa grados en el sentido contrario a las agujas del reloj. Tocó su brazo, donde un tatuaje idéntico a la imagen lo marcaba.
“Sea quien sea”, explicó Faultline, “Ya sea una o varias personas, es muy, muy bueno para cubrir sus huellas.”
Pasó las páginas. El siguiente conjunto de páginas eran imágenes, informes de la escena del crimen, archivos oficiales y artículos de noticias sobre varios parahumanos, cada conjunto de páginas relacionadas con uno específico. El primero era un hombre monstruo con un caparazón parecido al de un escarabajo cubriendo su cuerpo. Gregor mismo era el segundo.
“Tú y Newter, como ya sabes, no están solos. De manera constante, los parahumanos han aparecido en toda América del Norte. Amnesia retrógrada, todos marcado por el mismo tatuaje que se encuentra en varias partes de su cuerpo. Cada uno fue abandonado en un lugar apartado en un área urbana. Callejones, zanjas, tejados, debajo de puentes.”
“Sí”. Gregor pasó más páginas. Cada conjunto de páginas tenía más personas como él.
“Aquí está la cosa, sin embargo. Al principio, la mayoría eran extraños en apariencia. Hasta cuatro de cada cinco parahumanos monstruosos, si puedes disculpar el término, siguen el patrón, y ese número podría aumentar si tuviera la oportunidad de examinar o conseguir una entrevista decente con los demás. El tatuaje, la amnesia, sus primeros recuerdos es despertar en algún lugar de una ciudad extraña.”
“¿Al principio, dijiste?”, Preguntó Gregor, “¿Esto cambió?”
“Pasa a la pestaña roja.”
Encontró la pestaña roja que sobresalía y se volvió hacia esa página. Una imagen de alta calidad de una atractiva chica pelirroja.
“Ella apareció en Las Vegas. Todo el negocio de los casinos ha mordido el polvo, casi, desde que los parahumanos que pueden jugar con las probabilidades o hacer trampa comenzaron a aparecer. Pero aún hay juegos clandestinos. Ella participó en algunos, y le pusieron una recompensa a su cabeza en cuestión de días. Se está llamando a sí misma Shamrock, y yo apostaría buen dinero en el hecho de que tiene poderes que le permiten manipular probabilidades.”
“Ya veo. ¿Por qué estamos hablando de ella?”
“Siguiente página.”
Pasó la página. “Ah”
Era una imagen granulada de una cámara de vigilancia. Shamrock estaba en medio de cambiarse de ropa en lo que parecía un estacionamiento subterráneo, y, aunque parcialmente oscurecido por la correa de su sostén, el tatuaje era visible en su omoplato. Una 'u' estilizada.”
“Esa es la pieza del rompecabezas número uno. Dadas las fechas, y eres libre de mirarlas en tu propio tiempo, pasando por los primeros avistamientos, las personas que aparecen con estos tatuajes son cada vez menos monstruosas con cada año que pasa. No siempre, pero es una tendencia. Entonces, boom, encontramos a Shamrock. No hay características extrañas de que hablar.”
Dio vuelta unas páginas.
“Pieza número dos. Me temo que es uno de esos casos en que las cosas se han cubierto demasiado bien para que podamos verificarlas, pero te diré lo que escuché. Tallahassee, Florida, hace solo tres meses, circuló un rumor sobre alguien que se hacía llamar Dealer.”
“¿Qué estaba traficando?”
“Poderes.”
“Poderes”, se hizo eco de Gregor.
“Pagale una cantidad en el vecindario de treinta y cinco mil dólares, el vendedor te da algo para beber, y te unes a las filas de los héroes y villanos en la comunidad de capas. Poderes en una botella.”
“Ya veo. ¿Cómo se relaciona esto?”
“Porque una persona que afirma ser cliente hizo una publicación en un blog sobre su transacción. Está cerca del final de ese archivo. En su publicación, describió que Dealer tenía un maletín de metal lleno de frascos. Grabado en el interior de la tapa...”
“El mismo símbolo que el tatuaje”, adivinó Gregor.
Faultline asintió, “Y eso es lo que sabemos.”
“Ya veo. ¿Podemos rastrear a este individuo con el blog?”
“Él está muerto. Asesinado por dos capas sin nombre menos de un día después de que hizo la publicación.”
“Ah.”
“Lo que creo es que alguien ha descubierto cómo las personas obtienen poderes, y han hecho un negocio de ello. Pero los primeros intentos no fueron tan bien. Podría ser que, si la química es mala, las personas que beben esas cosas se vuelven como tú, como Newter, como Sybill y Scarab.”
“Entonces esta persona o personas. Crees que están experimentando. Han estado perfeccionando su trabajo y los cambios físicos se han reducido.”
“Y este Dealer era su vendedor, o más probablemente, alguien que se robó parte de su trabajo e intentó sacar provecho de él. Las personas con las que hizo negocios no se hicieron los tatuajes.”
La silla de Gregor gimió dolorosamente mientras se inclinaba hacia atrás.
“¿Qué sigue?”
“Nadie ha visto u oído hablar de este Dealer desde que el blogger fue asesinado. El Dealer está muerto o está manteniendo un bajo perfil. Entonces seguimos nuestra otra pista. Tengo investigadores privados buscando a Shamrock. Estoy pensando en concluir nuestro contrato con Coil aquí, entonces, si tenemos la suerte de que nuestros detectives la encuentren antes que los cazarrecompensas, le hacemos una visita. O puede decirnos algo, o podemos ofrecerle un puesto en el equipo.”
“O ambos”, dijo.
“En un mundo ideal”, Faultline sonrió.

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2018.06.22 00:45 master_x_2k Colmena IX

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Colmena IX

“Sí, yo”, le respondí a Lung, esperando sonar más segura de lo que me sentía.
“¿Tienen historia?” Murmuró Sundancer.
“Hice que se le pudriera y cayera la entrepierna.”
Ella se volvió para mirarme.
“Accidentalmente.”
“¿Cómo...?” Ella comenzó, luego se detuvo cuando el gruñido de Lung se elevó en volumen suficiente como para hacer girar su cabeza.
Angelica y Judas avanzaron constantemente hasta que estuvieron a cada lado de mí.
“Retrocede, Undersider”, dijo Kaiser desde el otro extremo de la sala, “Mis chicas y yo tenemos esto controlado.”
“¿Lo tienes?” Lo desafié, sin romper el contacto visual con Lung, “porque parece que Lung está en muy buena forma allí. Ya sabes cómo funciona esto, ¿verdad? Él solo se vuelve más fuerte cuanto más luchas contra él. Si todavía no has terminado con él, probablemente no lo harás.”
Lung se rió, bajo y grave. Estiró el cuello para mirar a Kaiser, y me estremecí. Solo su cuello era casi tan largo como mi torso y más grueso en la base, reduciéndose a una cabeza de tamaño más o menos normal. Lo que era más espeluznante era que había doblado su cuello en forma de 'U' para mirar detrás de sí mismo. Era un movimiento que una gimnasta habría tenido dificultades para realizar con su espalda. No pasaría mucho tiempo antes de que simplemente no fuera reconocible como algo que una vez había sido humano.
Los seis matones que estaban reunidos a su alrededor parecían estar tan asustados de él como lo estaban de nosotros.
“¿Qué propones, entonces?”, Me preguntó Kaiser.
“Sundancer y yo ayudaremos”, le dije. Miré a Sundancer, y ella asintió.
Lung se rió de nuevo. “¿Uuu? ¿Ua iia?”
Antes de que pudiera entender lo que acababa de decirme, se lanzó directo hacia mí, pasando entre dos de sus hombres, avanzando a cuatro patas.
Había enviado insectos voladores y avispas a la habitación para ayudar a Perra a buscar suministros, y los dirigí directamente a Lung tan pronto como me di cuenta de lo que estaba haciendo. Demasiado poco y demasiado tarde.
Entonces Judas lo interceptó. Los dos rodaron y cayeron, y no pude distinguir cuál de ellos estaba rugiendo o gruñendo.Cuando el ímpetu del ataque de Judas había dejado de llevarlos por el suelo, Lung logró ponerse en pie primero y físicamente empujó a Judas a través del piso principal del almacén. Judas se estrelló contra dos mesas largas, enviando nubes de polvo blanco a su alrededor.
Cuando Angelica hizo su movimiento, Lung estaba listo para ella. Él agarró su hocico y pata delantera antes de que ella pudiera hacer cualquier daño y aprovechó su impulso hacia delante para arrojarla también, directamente a Judas. Había un tipo de estilo casi de judo o akido en el lanzamiento, excepto que dudaba que ninguno de ellos fuera lo suficientemente humano como para aplicar movimientos y técnicas normales. Lo que era más probable, pensé, que sus reflejos, flexibilidad y fuerza estuvieran en un nivel donde ese tipo de cosas le vinieran naturalmente.
En cualquier caso, mis guardaespaldas, si se podía llamar así, habían sido arrojados a un lado como si fueran animales de peluche. Lung no cayó a cuatro patas otra vez mientras avanzaba hacia mí. En cambio, flexionó su mano derecha, y mis ojos se vieron atraídos por las cuchillas de treinta centímetros que tenía en la punta de cada dedo.
“¿Sundancer?” Pregunté en voz baja, “¿Me ayudas?”
“Si usara mi poder, probablemente te lastimaría más de lo que lo lastime a él.”
“Esa línea está perdiendo valor muy rápido.”
Lung se lanzó de nuevo, y me arrojé a un lado, demasiado lento, a una distancia demasiado corta.
Con el sonido de espadas saliendo de sus fundas, una barrera de espadas y lanzas se elevó desde el suelo entre Lung y yo. Encontré tracción en el asfalto con mis manos y pies, y logré medio gatear, medio correr lejos de él.
Lung comenzó a moverse alrededor de la barrera de cuchillas, solo para ser bloqueado por otro crecimiento erizado. Rugió, luego saltó hacia las vigas del techo. Sabía lo que estaba haciendo casi de inmediato, y corrí a refugiarme; una vez que se agarrara allí, sería cuestión de utilizar su agarre en las vigas de acero que se alineaban en el techo para saltar directamente hacia mí. No di dos pasos antes de saber que no había cobertura a la que pudiera llegar lo suficientemente rápido.
Excepto que no llegó tan lejos. Un pilar cuadrado de acero, tan alto y largo como un camión de dieciocho ejes, descendía desde el techo, directamente hacia él. Impactó a Lung en su abdomen y lo empujó al suelo, con fuerza. Unos segundos más tarde, el peso del bloque de acero lo arrancó de la sección del techo en la que estaba enraizado. No golpeó a nadie cuando se cayó, pero pude adivinar que hubiera matado a alguien: pude sentir el impacto del golpe contra el suelo en mis huesos.
Miré a Kaiser. Estaba parado donde había estado cuando entró en la habitación, con las manos a la espalda.
“Fenja, Menja”, Kaiser no gritó la orden, pero se escuchó en todo el almacén. Si pudieras llamarlo una orden.
Pero las dos valkirias de seis metros de alto parecían saber lo que él quería. Avanzaron hacia Lung con sus armas desenfundadas, y la gente de Lung comenzó a retroceder lentamente. Sentí una punzada de simpatía por los soldados de Lung, principalmente por los que habían sido forzados a esto. Probablemente habían visto lo que Fenja y Menja eran capaces de hacer antes, pero no podían correr sin arriesgar la ira de su jefe. Atrapados entre la espada y la pared.
Sin embargo, Lung aún no estaba del todo derrotado. Comenzó a ponerse de pie, solo para tener una pirámide de cuchillas que se entrecruzaban a su alrededor. Las cuchillas aparecieron debajo y sobre sus brazos, justo debajo de su axila, detrás de su rodilla, por su ingle, con docenas más levantándose por encima y alrededor de él. Antes de que pudiera encontrar la salida, estaba atrapado. Enterrado y escondido debajo de las capas de acero.
Kaiser inclinó su barbilla, mirando hacia el techo, y vi un brillo. La punta de una hoja comenzó a emerger de una de las vigas de hierro que se encontraban arriba, se reveló a un ritmo glacial. No medía más de quince centímetros de espesor, pero tenía casi seis metros de ancho. No estaba segura de si se trataba de una ilusión óptica de las energías ondulantes del poder de Kaiser o no, pero pensé que tal vez el techo se estaba hundiendo por el peso de la cuchilla. Si él no tenía cuidado, se nos vendría el techo encima.
Entonces Kaiser bajó la cabeza para mirar hacia el área donde estaba atrapado Lung y la enorme espada que había manifestado en el techo se hundió en la pirámide en un abrir y cerrar de ojos. Hubo un baño de chispas cuando la gigantesca cuchilla atravesó la trampa.
Pero hubo más metal caliente que no era el resultado del impacto. Cuando volví a mirar, vi que Lung había evitado la espada. El lado de la pirámide más cercano a mí brillaba con una luz blanca anaranjada, las hojas se curvaban y se combaban con la intensidad del calor. Había suavizado el metal lo suficiente con su piroquinesis que podía usar su monstruosa fuerza y ​​liberarse. Suficiente, al menos, para evitar ser dividido en dos.
Lung rugió mientras se escapaba. Cuando Kaiser levantó más cuchillas a su alrededor, Lung agitó sus garras y destrozó el metal, enviando las piezas deslizándose por el suelo.
“Aiiihurrr”, gruñó Lung.
“Eres un animal, Lung”, le respondió Kaiser, “Incluso sin tu poder convirtiéndote en… esto. ¡Cae!” Como para acentuar su declaración, una lanza de acero sólido salió de la pared y se estrelló contra Lung, llevándolo hasta el final de la habitación opuesta a donde estaban Judas y Angelica. Lung logró agarrar la lanza y moverse para que la punta de la lanza no se presionara contra su pecho cuando perforaba el concreto de la pared.
“Tu gente... animales”, entonó Kaiser.
Ni seis pasos de mí, uno de los matones de Lung dejó escapar un grito crudo y se desplomó en el suelo. Cuchillas con forma de daga habían perforado la parte superior de sus pies a mitad de paso. Cuando usó sus manos para romper su caída, otro juego de cuchillas golpeó a través de sus palmas. Los gritos de los otros matones hicieron eco de los suyos. Él estaba sobre sus manos y rodillas, incapaz de moverse con sus manos y pies efectivamente clavados en el suelo.
“¡Kaiser!” Grité, “¡No!”
“No es asunto tuyo, niña”, me dijo Kaiser, volviéndose en mi dirección.
Di un paso atrás inmediatamente, temiendo que las espadas aparecieran bajo mis pies.
“Esto está mal”, le dije, mientras veía brotar una astilla de acero del suelo y subir con una velocidad controlada hasta la base de la garganta del matón. Se vio obligado a arquear la espalda y levantar la cabeza hasta los límites absolutos para evitar una traqueotomía innecesaria. Eché un vistazo a Lung. Estaba mirando lo que estaba sucediendo, pero no pude leer su expresión alienígena.
“¿Mal?” Kaiser se rió entre dientes, “En lo que a mí respecta, en el momento en que necesitas recurrir a la moral para discutir algo, ya has perdido la discusión. Esto es la guerra.”
Lung se movió hacia Kaiser esta vez. Él virtualmente rodó hacia un lado para evitar un afloramiento de puntas de lanza en ángulo de una manera que podría haberse empalado en ellas, y luego reanudó su carga.
Una de las gemelas gigantas entró, pateando a Lung contra y casi a través de una pared. Lung se recuperó casi de inmediato, recurriendo a su piroquinesis para dirigir una columna de fuego azul y amarillo hacia ella. La otro gemela interceptó el fuego con su escudo.
Unos segundos más tarde, ella estaba tambaleándose hacia atrás y lejos de Lung y arrojó su escudo para evitar que el metal caliente le quemara el brazo.
El equipo de Kaiser no iba a ganar esto por su cuenta. Por mucho que despreciara intervenir y ayudarlo...
“Sundancer, ahora sería un buen momento para usar tu poder”. Hablé. Mientras decía las palabras, llamé a todos los bichos que había en el área y los envié a Lung.
“No es- no. Los voy a quemar.”
“¡Entonces quémalos! Si no usas tu poder, puedo garantizar que Lung los quemará peor.”
“Lo dudo”, respondió Sundancer. Pero levantó sus manos frente a ella, y hubo una brillante llamarada de luz, solo una fracción de segundo, pero lo suficiente como para dejar una mancha azul-negra en el centro de mi visión. Hubo un breve rugido cuando la luz se desvaneció.
Volví mi atención a mis bichos mientras aparecía otro destello de luz, más largo y más fuerte que el primero, otra vez, acompañado por ese débil rugido.
“Oye, Skitter, ¿verdad?” Sundancer habló.
“Sí”, dije.
“Da un paso atrás. Muchos pasos atrás.”
Corrí lejos de allí, me levanté la máscara y llevé dos dedos a la boca para el mejor silbido que pude.
Dos segundos después, Angelica empujó su hocico entre mis piernas. Si hubiera sido una película, o si hubiera sido Perra, tal vez, habría podido deslizarme o saltar hacia atrás y caer sobre su cuello o hombros, seguir desde allí. Tal como estaban las cosas, medio caí, medio rodé sobre su cabeza y apenas logré agarrar una púa en su hombro. Me aferré a eso mientras corría, rezando por no caerme y ser pisoteada.
“¡Angelica, detente, quieta!” Grité, esperando que ella supiera la orden, que ella escucharía. Ella lo hizo, reduciendo el ritmo a un paso, y luego se detuvo justo al lado de la puerta de la bahía de carga en la que habíamos entrado. Judas la alcanzó y la rodeó, hasta que estuvo justo frente a nosotros. Todavía estaba cubierto por el polvo blanco, pero no parecía tener ningún efecto real sobre él. Bajé del costado de Angelica, lista para subirme a ella y empujarla a la acción si Lung hacía otro intento por seguirme. No estaba segura de poder dirigirla, pero con la posibilidad de que Lung me persiga, preferiría moverme totalmente fuera de control a la velocidad de Angelica que a la velocidad que mis propios pies pudieran ofrecer.
Sundancer había logrado poner en marcha su poder. Una bola de luz, más grande que una pelota de baloncesto, más pequeña que una pelota de playa, se sentó entre sus manos.
¿Luz? ¿Eso fue todo?
Entonces vi el piso.
El almacén había sido claramente construido sobre una extensión plana de asfalto, tal vez un viejo estacionamiento, y la superficie se había resquebrajado y había sido remendada a lo largo de los años. Aún llevaba las manchas de aceite de los viejos tiempos.
Directamente debajo de Sundancer, el piso era normal. Pero a unos dos metros de ella, el suelo parecía húmedo, vidrioso.
El asfalto se estaba derritiendo.
Ella dejó caer sus manos, y la bola de luz se levantó. Como si tuviera una mente propia, se lanzó hacia Lung, moviéndose a izquierda y derecha y hacia arriba y hacia abajo a medida que avanzaba. Vi cómo subía más cuando se movía sobre la gente de Lung, que todavía estaba clavada en el suelo. En un momento dado, se movió solo a unos tres metros sobre una de las mesas, y la superficie plástica de la mesa pareció arrugarse rápidamente, volviéndose negra y humeante con lenguas de fuego.
Desparramé mi enjambre, muy consciente de que no estaban haciendo nada con Lung, sabiendo que morirían cuando Sundancer acercara su orbe a Lung.
Ella no hizo que lo tocara, pero viendo lo que había hecho en la mesa, pensé que tal vez eso era algo bueno. Lung levantó una mano hacia la luz y pude ver el calor brillar en el aire. Ella lo empujó un poco más cerca de él, y sus piernas se doblaron.
Kaiser aparentemente no estaba dispuesto a permitir que Sundancer se robara el show, porque sacó una columna de metal de la pared detrás de Lung, empujando a Lung hacia el orbe. Sundancer movió la pelota hacia atrás, pero el segundo más o menos de estar tan cerca de la pelota fue suficiente para dejar a Lung sin ánimos de pelea. Cayó a cuatro patas, intentó moverse y se encontró el asfalto como un alquitrán fundido debajo de él.
¿No se suponía que era a prueba de fuego? ¿O era esa inmunidad solo a las llamas que él hacía con su propio poder? O, pensé, ¿era esa bola de luz - el sol en miniatura de Sundarnder - tan caliente?
Estaba esperando en la salida, mirando y esperando para ver el resultado. Mis bichos estaban preparados y listos, deteniéndose lo más cerca que podían sin ser eliminados por el aire sobrecalentado.
Incluso con su constitución sobrehumana, incluso con su piroquinesis que quizás alivianara el efecto, Lung claramente estaba sufriendo. Solo es cuestión de tiempo, me di cuenta, antes de que se derrumbara. Probablemente, supuse, mucho más tiempo de lo que uno pensaría, con su regeneración.
Entonces la luz del orbe de Sundancer se apagó.
Me tomó unos largos momentos parpadear las anchas fuera de mis ojos antes de poder ver la escena en su totalidad.
Lung estaba fláccido, con los brazos colgando a los costados. Todavía estaba inclinado, y podría haber caído de bruces en el alquitrán, si no fuera por la lanza de hierro que le estaba atravesando el corazón.
“¿¡Qué hiciste!?” Sundancer gritó.
“Obviamente”, dijo Kaiser, “lo terminé.”
“¡Ya se había terminado!”
Tenía la impresión de que muy pocas personas realmente discutían con Kaiser. Fenja y Menja se unieron a él, una a cada lado de él, y ninguna de ellas estaba envainando sus armas o reduciéndose a un tamaño normal. Lo tomé como una señal muy mala.
Estaba tan preocupada mirando a Kaiser que casi me pierdo lo que sucedió después.
Comenzó como un destello carmesí en el rabillo del ojo. Miré, y vi las alas de Lung completamente desplegadas. Como las alas de un murciélago, solo tenían escamas plateadas donde el murciélago tendría pelaje, y la carne que se extendía entre los ‘dedos’ de las alas era del rojo oscuro y profundo de la sangre.
Lung agarró la lanza que empaló su pecho y la partió con sus garras. Se puso de pie, y toda su sección media pareció ordenarse para que midiera un metro más de alto. Tomando el fragmento que todavía estaba incrustado en su pecho, lentamente lo deslizó fuera. Una vez que se liberó, lo arrojo a un lado. Chocó contra el piso del almacén.
Estábamos tan silenciosos que se podía oír el sonido del acero mientras se posaba en el suelo.
“¡Sundancer! ¡Corre!” Grité, rompiendo el silencio. Envié mis bichos a formar un enjambre sobre Lung. Cualquier cosa para bloquear su visión, distraerlo aunque sea por un segundo.
Los eventos que siguieron parecieron suceder en cámara lenta. Lung repitió lo que había estado tratando de hacer cuando la pelea se comenzó, solo que nada parecía capaz de interponerse en su camino ahora. Era más rápido, más fuerte, más maniobrable.
Se lanzó hacia Kaiser, usando sus alas para llevarlo sin esfuerzo sobre un crecimiento de hojas de acero. Alcanzando a Kaiser, él golpeó lo golpeó contra la pared. Kaiser se quedó flojo, pero Lung repitió el proceso, golpeándolo contra el ladrillo de la pared del almacén media docena de veces en segundos. Cuando terminó, arrojó a Kaiser lejos como un juguete.
Fenja tuvo que soltar su lanza para atrapar a Kaiser en sus brazos, lo que parecía ser exactamente lo que Lung quería. Lung hizo el mismo truco de ‘explotar’ que había hecho para borrar mis bichos en mi primer encuentro con él, solo que la explosión fue diez veces más grande. Las dos gigantas se tambalearon hacia atrás, lo que le dio a Lung la oportunidad de lanzarse por el suelo y llevar su mano plana y con garras dentro del vientre de Menja como un cuchillo.
Cuando él retiró su garra, ella colapsó.
“¡Nessa!” Gritó Fenja.
Lung la ignoró y comenzó a caminar hacia Sundancer y yo. Fenja corrió al lado de su hermana, todavía cargando a Kaiser.
Sundancer comenzó a formar su sol en miniatura una vez más, con cada vez más frecuentes destellos de luz y fuego acumulándose entre sus manos.
“No.” Lung resonó. Levantó su garra ensangrentada, y la llama en las manos de Sundancer se disipó, deslizándose fuera de su alcance como anguilas engrasadas.
Intentó una vez más, y de nuevo, la frustró con una facilidad casi casual.
Antes de que pudiera hacer un tercer intento, Lung la atacó con un torrente de llamas rugientes. Durante dos, tres, cuatro segundos, el fuego la cubrió, la consumió.
Cuando se detuvo, había lenguas de llamas bailando sobre el asfalto a su alrededor, incluso su traje tenía restos de fuego persistente, pero tanto ella como su traje estaban intactos.
Ella, al menos, era a prueba de fuego. O ella tenía que serlo, para evitar ser quemada por su propio poder.
Ella no era, sin embargo, invencible. Cuando las llamas de su ataque se disiparon, Lung se hizo visible de nuevo, revelando que estaba justo frente a ella. Apenas parecía notar que ella estuviera allí cuando la tiro a un costado con un revés de su mano.
Luego volvió su atención hacia mí.
Solo yo quedaba, realmente. Tragué saliva, saqué mi muy desalentador cuchillo y me puse de pie, mirando a Lung. Por favor no me quemes, por favor, por favor. Mira este cuchillo y lo velo como un insulto. Una excusa para derrotarme físicamente.
Angelica comenzó a gruñirle a Lung. Ella dio un paso hacia él.
“¡No!” Le ordené, “¡Atrás!”
Los gruñidos cesaron, y ella me miró.
“Atrás”, repetí. Cuando di un paso hacia Lung, ella no me siguió. Un Judas cubierto de polvo estaba a cinco metros de distancia, tenso, pero sin acercarse tampoco. Bueno. No sirve de nada que nadie más se lastime. No había nada más que ella pudiera hacer.
Demonios, estaba casi segura de que no había nada más que yo pudiera hacer.
Mis bichos se juntaron en Lung, pero por lo que pude ver, ya no había piel. No hay carne para morder, nada para picar.
Lung retumbó con una risa áspera y gutural, y dejó que una breve llama lo cubriera, borrando al enjambre de la existencia.
Disperse los bichos en su vecindad que aún no habían tenido la oportunidad de tocarlo y quemarse por nada. No tiene punto. Casi era para peor.
Entonces Perra, montando a Brutus, saltó desde el agujero en el techo y se estrelló contra Lung.
“¡Perra!” Grité, demasiado tarde, “¡No!”
Una vez que superó el impacto inicial, Lung usó una mano para agarrar a Perra desde donde estaba sentada en la espalda de Brutus, y agarró a Brutus por el cuello con la otra. Levantando su brazo, y Brutus, a su lado izquierdo, luego a su derecha, lanzando al perro cabeza arriba por los aires.
Judas y Angelica comenzaron a avanzar, pero se detuvieron cuando Lung provocó un grito de dolor de Perra.
“Nnno,” retumbó Lung.
“¡Detente!” Grité, dando un paso hacia adelante otra vez, “Yo soy a quien quieres, ¿no?”
Siempre sonaba tan bien cuando lo escuchabas en las películas. Cuando me di cuenta de lo que acababa de decir, solo sonó estúpido.
Avanzó hacia mí, cargando a Perra como un niño descuidado de siete años cargaría a un gato. Retrocedí, pero su paso fue lo suficientemente largo como para cerrar la brecha sin esfuerzo. Me agarró y me levantó en el aire, levantándome por encima de su cabeza para que él pudiera mirarme.
“Ug hurrrrr.”
No podía hablar, así que no podía ni recurrir al viejo y cansado cliché de hacerlo monologar.
Mierda.
Tenía mi cuello rodeado con el pulgar y el índice, dos garras en mi caja torácica y su dedo 'meñique' en mi sección media, justo debajo de mi cintura. Él apretó una fracción más fuerte, y yo gemí. La tela de mi disfraz impedía que los bordes de sus garras me cortaran, pero no estaba reforzada para evitar que me aplastara.
Dirigí un bicho en su ojo. Permaneció allí, las alas ondeando intermitentemente. Era lo suficientemente molesto como para dejar a Perra y lidiar con eso. Aunque no le dio la oportunidad de escapar. Antes de lidiar con el bicho, la empujó contra el suelo y la pisó, sujetándola con su pie con garras. Hecho eso, usó las puntas de su garra para sacar el bicho la cuenca de su ojo.
Él se rió de nuevo, bajo, áspero, mientras examinaba la cucaracha empalada en su garra. "¿Uua-ashhah?” ¿Cucaracha?
Bajó su brazo así que estaba al nivel de sus ojos. Luego volvió a apretar, más débil que la primera vez. Me sacudió, no tan duro como podría haberlo hecho.
Luego su brazo se combó nuevamente, hasta que mis dedos rozaron el suelo. Después de sacudirme, su agarre se había aflojado, y realmente no lo había apretado de nuevo, así que logré poner mi rodilla contra la base de su palma y empujarme hacia atrás, liberándome. Mis pies tocaron asfalto, y retrocedí unos pocos pasos.
“Hurrrrrrrr”, retumbó.
“No me subestimes carajo”, gruñí en respuesta.
No sé si me escuchó. Ni siquiera había terminado la frase antes de tener que saltar hacia atrás dos pasos para evitar ser aplastada debajo de él mientras se desplomaba de cara al asfalto.
“Perra, ¿estás bien?”, Le pregunté.
Ella se estaba levantando del suelo. Ella asintió.
“¿Qué pasó?”, Preguntó ella.
Envainé mi cuchillo y alcancé mi teléfono celular con una mano. Extendí mi otra mano con la palma hacia arriba. Una cucaracha se asentó en ella.
“No estaba segura si funcionaría, o si sería suficiente. Tomé un trozo de oruga, hice que una cucaracha la remojara en el charco de sangre que Newter dejó en el piso de arriba, y aplasté la cosa en el ojo de Lung. Grande y duro como es, ¿una droga fuerte en las membranas mucosas del ojo? ¿Tan cerca del cerebro? Aparentemente es suficiente.”
Perra se cruzó de brazos, mirando a Lung. Entonces ella me miró.
“¿Ahora qué?”
Era una pregunta sorprendentemente apta, proveniente de ella. ¿Lo dejábamos aquí? Él estaría mejor en cuestión de minutos. Hubo opciones. Simplemente no me gustó ninguna de ellas
Marqué el teléfono de Tattletale, pero fue Regent quien respondió.
“Oye”, dijo.
“A, limón”, dije.
“C, hierba”, respondió, “No lo creerías. Encontramos uno de los talleres de Bakuda. Lo que tiene aquí es una locura.”
“No hay tiempo para charlar. Necesito hablar con Tattletale, rápido.”
“Ella está revisando el lugar para detectar trampas explosivas. Las distracciones probablemente no sean una buena idea.”
“Es algo importante”, le dije, mirando a Lung.
“Claro.”
Dos segundos después, la voz de Tattletale estaba en el otro extremo, “Hey”
“Pregunta rápida. Debo estar segura, y por eso te llamo. Lung sana, ¿verdad?”
“Sí. Espera... ¿Lung está allí?”
“Inconsciente a mis pies. Pero no sé cuánto tiempo, así que responde rápido. ¿Él sana? Ya está curando lo que le hice a él la última vez, ¿verdad?”
“Claro. Sanará casi cualquier cosa, con tiempo, siempre que no esté muerto. Si pierde un brazo, le volvería a crecer en unos meses.”
“Gracias. Eso es lo que necesitaba saber”, dije. “Buena suerte con las trampas explosivas.” Colgué.
Luego miré a Lung. Saqué mi cuchillo.
“¿Por qué el cuchillo?” Preguntó Perra. Creo que alguien más podría haber sonado preocupado. Ella sonaba curiosa.
“Estoy terminando esto.”
Agarré una de las púas más grandes que enmarcaban la cara de Lung y la eché hacia un lado para que su cuello parecido a un acordeón estuviera estirado, con la cara hacia arriba.
No hay tiempo para ser delicado al respecto. No tenía idea de cuán fuertes eran las toxinas en la sangre de Newter, o cuán rápido la procesaría la biología de Lung.
Metí el cuchillo en la cuenca de los ojos de Lung. Su cabeza y, en consecuencia, sus ojos no eran tan grandes como pensarías, en proporción al resto de su cuerpo, pero el tejido alrededor era duro. Tuve que hacer palanca con el cuchillo hacia adelante y hacia atrás antes de que pudiera levantar su globo ocular. Estaba caliente al tacto cuando lo sostuve en la palma de mi mano, no más grande que una pelota de ping-pong.
El segundo ojo fue más rápido, aunque no menos turbio.
Cuando terminé, me puse de pie, enfundé mi cuchillo y retrocedí lejos del cuerpo de Lung. ¿No debería sentirme peor por esto? ¿No debería sentirme enferma, asqueada o perturbada la moralidad de esto? Ni siquiera sentía frío, como describió Grue. Simplemente se sintió como algo que tenía que hacer.
Eché un vistazo a los dos ojos en mi mano, luego los saqué de mi mente. Inspeccioné la habitación. ¿Prioridades?
Le pregunté a Perra primero, “¿Los perros están bien?” Si los coloco en segundo lugar a alguien más que ella, o si olvidara preguntar, tengo la sensación de que a Perra le importaría.
“Sanarán cuando vuelvan a la normalidad.”
“¿Sundancer?”, Le pregunté.
Sundancer estaba acostada de lado, con un brazo presionado contra el hombro que Oni Lee había apuñalado. “Estoy bien.”
Esos eran todos los que me importaban un carajo, dejando solo a Fenja, Menja y Kaiser. Miré al otro lado de la habitación y grité: “¿Fenja?”
La giganta asintió.
“Lleva a tu hermana a un hospital, o al doctor que usen ustedes. Encárgate de tu jefe.”
Ella se paró sin darme una respuesta. Su hermana se había encogido lo suficiente como para acunarla en sus brazos. Kaiser, por su parte, estaba colgado del hombro, fláccido.
“Oh, ¿Fenja?”
Ella hizo una pausa.
“Dejaré que sea decisión tuya, pero si crees que Kaiser tiene un sentido del honor, tal vez señálale que sería de malas maneras presionar el asunto de las peleas de perros, siendo que lidiamos con Lung por él y le salvé la vida.”
Ella asintió, luego se agachó a través de la abertura en la pared.
Di un paso hacia Sundancer y le ofrecí una mano para ayudarla a levantarse. Ella se estremeció lejos.
Oh. Mis manos estaban ensangrentadas. Dejé caer la mano ofrecida a mi lado.
“Vamos”, sugerí.

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2018.06.22 00:41 master_x_2k Colmena VII

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Colmena VII

“Lung está allí”, me hice eco, tanto como para dejarle saber a Sundancer y Labyrinth como para ayudarme a procesar la idea.
“Está con Kaiser. No puedo llegar a ellos. Kaiser bloqueó la puerta con cuchillos gigantes.”
“¡Ignora a Lung!”, Recalqué. Si Kaiser quería ir solo, podía lidiar con las consecuencias. “¡Las prioridades son Newter y Oni Lee! ¿Puedes subir a rescatar a Newter?”
“No puedo montar a Brutus allí, tendría que desmontar.”
“¡Entonces sácalo afuera! ¡Vigila tu espalda!”
Colgué, metí el teléfono en el compartimiento detrás de mi espalda y saqué mi bastón y cuchillo.
“¿Qué estás haciendo?”, Preguntó Sundancer.
“Oni Lee es un maldito sicario, un asesino. No puedo dejar a Perra sola.”
No esperé ni un segundo. Corrí hacia el almacén, sacando más bichos de los alrededores para ayudar a respaldarme.
Perra, todavía montando a Brutus, salió corriendo por la puerta de la bahía de carga, Judas solo un paso atrás. Se patinaron hasta quedar frente al edificio. A través del agujero que la explosión había hecho en la pared, vi a Angelica subir las escaleras.
Cuando Angelica llegó a lo alto de las escaleras, Judas se lanzó por las ventanas en el extremo opuesto del pasillo del segundo piso, atrapando a Oni Lee entre ellos.
A Oni Lee apenas pareció importarle. Podía verlo en su mono negro con cinturones y bandoleras de cuchillos, su máscara con el rostro demoníaco y una sonrisa lasciva, con colmillos, de oreja a oreja. Echó un vistazo a un perro, luego al otro, luego miró por la ventana.
Sabía que su poder era un híbrido entre duplicarse y teletransportarse. Podía teletransportarse, pero cuando lo hacía, dejaba un cuerpo detrás que podía actuar autónomamente durante unos segundos. Entonces cuando lo vi mirar por la ventana, seguí su línea de visión, y vi que él ya había aparecido justo detrás de Perra, medio agachado en la espalda de Brutus, con una mano en un gancho de hueso para ayudarlo a mantener el equilibrio. Hubo un destello de acero en su otra mano cuando alcanzó la garganta de ella con una cuchilla.
“¡Perra!” Grité. No importaba. Al mismo tiempo que abrí la boca, un punto rojo y una neblina roja aparecieron en la parte posterior de su cabeza. Una fracción de segundo más tarde, otro punto y un chorro de rojo aparecieron en su espalda, cerca de donde estaba su corazón. Cayó sobre el hombro de Perra, sin fuerzas, luego se desplomó en el suelo.
Un segundo después, explotó en una nube opaca de ceniza blanca, de tres metros de ancho.
Miré por encima de mi hombro y vi las siluetas oscuras de los hombres de Coil tumbados en el borde del tejado. Uno tenía un par de binoculares, el otro estaba montado detrás de un rifle largo con una mira prominente. Un equipo de francotiradores.
Alguien más estaría muerto, pero el hecho de que el cuerpo se hubiera convertido en polvo significaba que era solo un clon, un resto que quedaba atrás después de que Oni Lee se hubiera teletransportado. Probablemente no se quedaba en un lugar por más de un segundo. Mi suposición era que él aparecía, buscando de inmediato un nuevo objetivo o punto de ventaja, luego haciendo una salida rápida, dejando al clon para hacer la acción.
Llegué a Perra y lancé una mirada nerviosa por encima de mi hombro a Oni Lee. “¿Estás bien?”
“Sentí el puto acero en mi garganta”, se frotó la garganta como si estuviera comprobando que estaba bien. “¿A dónde se fue?”
Vi a Oni Lee por solo una fracción de segundo, mientras caía del techo del almacén, antes de que explotara en otra nube de polvo blanco. Otro punto para el equipo de francotiradores. ¿Por qué había estado allí arriba? ¿Quién o qué había estado tratando de ver?
“Los francotiradores”, respiré, dando vueltas.
Donde había estado el equipo de francotiradores, ahora había cuatro figuras. Vi el rifle caer desde el borde del techo mientras los dos soldados luchaban con un par de Oni Lees. Luego, puff, los clones habían desaparecido, y había suficiente polvo blanco alrededor de ellos que no volverían a echarle un vistazo, incluso si no hubieran perdido el rifle.
Pero, ¿a dónde se había ido desde allí? Miré a mi alrededor, sintiendo que comenzaba a entrar el pánico.
Brutus emitió un rugido en algún lugar entre un aullido y un gruñido, que tampoco era reconocible. Se agitó como un caballo en pánico, y vi a Oni Lee caer de un lado de su cabeza, aterrizar en cuclillas, y arremeter contra mí, con un cuchillo en cada mano.
Golpeé sus manos con mi bastón, lanzando un cuchillo volando por el aire y rompiendo su paso. No importaba. Menos de un segundo después, él era polvo. Él se teletransportó.
Manos me agarraron por detrás, en una tosca retención de nelson, apartando mis brazos del camino mientras otro Oni Lee se materializaba en el polvo frente a mí, listo para sacar provecho de mi incapacidad para defenderme.
Sabiendo que no iba a soltarme, levanté ambas piernas en una patada en el estómago de Oni Lee. Se conectaron y él se dobló.
Brutus se lanzó hacia adelante, mordiéndole antes de que pudiera recuperarse. Tanto el Oni Lee que nos sostenía a mí como el que estaba en las mandíbulas de Brutus se convirtieron en cenizas de carbono, aumentando el volumen de la opaca y arenosa nube blanca que nos rodeaba. Cuando Perra logró controlar a Brutus, vi su cara. Uno de sus ojos estaba en ruinas, y volúmenes de sangre y otros líquidos fluían de él.
“A la mierda”, gruñí, sacando los bichos de mi traje y recuperando los que tenía en el edificio. Los extendí, buscándolo, esperando algún tipo de advertencia previa.
Apenas el pensamiento cruzó por mi mente, la silueta de una figura apareció a seis metros a mi derecha. Él giró su brazo en mi dirección, y no tuve tiempo de hacer mucho más que girar en su dirección antes de que algo chocara con mi cabeza. Tropecé y caí de espaldas.
En el instante en que me derrumbé, tuve la presencia de mente para esconder mi barbilla contra mi pecho para no aumentar mi conmoción cerebral. La armadura que cubría mis hombros tuvo lo peor del impacto.
Mientras yacía allí, tratando de analizar lo que acababa de pasar, me di cuenta de que un pequeño cuchillo estaba incrustado en la sección acorazada de mi máscara, rompiendo la lente. ¿Un cuchillo arrojadizo? Lo solté y me puse en pie. Tenía suficientes bichos a mi alrededor ahora que podía estar segura de que no nos estaba atacando. Eso hacía pensar en dónde estaba.
“Perra, ¿estás bien?”, Le pregunté.
“¡El hijo de puta me apuñaló en el brazo!”
Si esa es la peor lesión con la que salimos hoy, podemos considerarnos afortunados. Salí de la nube que nos rodeaba, esperando tener una mejor idea del campo de batalla.
Salí justo a tiempo para ver a Oni Lee tacleando a uno de los francotiradores de Coil fuera del borde del techo. Oni Lee desapareció en una nube de blanco antes de tocar el suelo. Estaba bastante segura de que el francotirador no.
Sundancer estaba acurrucada, Labyrinth sosteniéndola por los hombros.
Esto no estaba yendo bien.
Oni Lee apareció a diez metros de mí, de pie justo a mi izquierda y detrás de mí. Mis bichos me dieron una idea de su posición antes que nada, y me tiré a un lado. Pensé que tal vez vi la forma de uno de sus cuchillos arrojadizos pasar por el aire donde había estado parada, pero no estaba viendo muy bien con una lente rota en mi máscara.
A mi orden, los bichos que me habían alertado sobre su posición se reunieron sobre él y comenzaron a morder y picar.
Entonces noté algo raro. Más bichos aparecieron en medio de la nube, cerca de Sundancer y Labyrinth. Sentí que los bichos originales perecer mientras explotaban en ceniza.
Él los estaba llevando con él. No creo que él pueda evitarlo.
Podía rastrear sus movimientos.
“¡Perra! ¡Aquí!” Grité.
Se lanzó de la nube, todavía a horcajadas sobre Brutus, deteniéndose para evitar pisotearme.
“Puedo ver dónde se está teletransportando”, le dije, “Trae a Judas y Angelica.”
Ella silbó, largo y penetrante. Como en respuesta, Oni Lee apareció a solo unos metros de distancia.
“¡Detrás de ti!” Señalé.
Brutus giró bruscamente, chasqueando y gruñendo, y Oni Lee tuvo que retroceder para evitar quedar atrapada en las fauces del mutante. Él desapareció solo un segundo después.
“Pon un perro cerca de esas chicas”, señalé a Sundancer y Labyrinth, “Deberíamos reunirnos lo antes posible.”
Ella asintió, silbó y señaló. Tan pronto como Judas y Angelica llegaron a nuestros lados, Judas se dirigió a su próximo destino. Perra me ofreció una mano.
Lo tomé con gratitud, dejándola ayudarme a subir a la espalda de Brutus.
Cuando nos acercamos a Sundancer y Labyrinth, las aceras a cada lado de nosotros dejaron de existir, dejando solo un pozo sin fondo donde habían estado.
“¿Qué mierda?”, Murmuré.
Luego los edificios comenzaron a elevarse en altura, algunos se inclinaban sobre la calle y se unían a los demás en grotescos arcos y puentes. La mampostería se extendía y se extendía por los callejones, cerrándolos.
Luego, las ventanas comenzaron a encogerse y deformarse, dejando solo superficies planas de ladrillo, hormigón y estuco para las caras del edificio. Bajo nuestros pies, el camino comenzó a cambiar de color, con algunos parches cada vez más pálido, y otros se oscurecieron. Se agudizaron en la definición, ya que se establecieron en un blanco de alabastro y negro azabache. ¿Un tablero de ajedrez?
Brutus tuvo que saltar del camino cuando uno de los cuadrados del tablero de ajedrez se elevó repentinamente a una altura de tres metros. Como en respuesta, otros cuadrados comenzaron a subir y bajar, cada uno a alturas variables, casi aleatorias.
Casi me desmontaron cuando apareció otro cuadrado desde una pared y se deslizó fuera del costado del edificio en un pilar horizontal de diez metros de largo.
Llegamos a un refugio seguro, una extensión de terreno no afectado, de diez metros de ancho, con dos figuras en el centro. Sundancer y... Labyrinth.
“¿Eres tú?”, Le pregunté a Labyrinth, asombrada, mientras bajaba de Brutus.
Ella no respondió. En cambio, ella extendió la mano y tocó el lado de mi barbilla.
Las imágenes de arcos, pilares y los patrones del tablero de ajedrez cayeron como un castillo de naipes.
“Alucinaciones”, hablé, mientras Labyrinth hacía un gesto hacia la cabeza de Perra. Ella me miró y negó con la cabeza lentamente.
“¿No son alucinaciones?”, Pregunté.
Ella no respondió.
“No se puedes explicar porque no puedes hablar o no hablas”, me di cuenta, expresando mis pensamientos en voz alta.
Oni Lee apareció a unos metros de distancia. Giré y apunté, “¡Ahí!”
Estaba tropezando, moviéndose para evitar algo que no estaba allí. Todavía estaba allí, tratando de mantener el equilibrio, mientras sentía que aparecían más bichos en otro punto del lado opuesto a nosotras. Solo él apareció a cinco metros en el aire, cayó y aterrizó en una posición incómoda, quedando en el suelo.
“¡Perra!” Señalé.
Ella silbó y señaló para enviar a Angelica. La respuesta de Oni Lee fue lenta, como si él no pudiera siquiera verla acercarse, al principio. Sentí que aparecieron más bichos en existencia un segundo antes de que ella pusiera sus mandíbulas sobre él.
“¡Ahí!”
Perra envió a Judas después. La reacción de Oni Lee fue aún más lenta, pero tuvo tiempo de arrojarse sobre su espalda, arrojando dos cuchillos arrojadizos en la cara y el hombro de Judas antes de desaparecer.
“¡Por allí!” Señalé mientras reaparecía.
Perra ni siquiera tuvo tiempo de dar una orden antes de que se escuchara un sonido como el de un corcho de champán. Oni Lee gritó cuando una de sus espinillas explotó en un chorro de sangre.
Lo sentí reaparecer en otra parte, desplomándose al suelo, mientras que su predecesor soportó que se le disparara en la rótula en su pierna buena.
Seguí el sonido de una cámara siendo recargada para detectar al francotirador de Coil. Estaba tendido de lado al pie del edificio, con un brazo extendido para sostener su rifle. Su pierna derecha estaba doblada en el sentido inverso.
Había sido derribado de un edificio de tres pisos, tenía una pierna rota como mínimo, ¿y todavía había logrado recuperar, cargar y disparar su rifle?
Si él estaba dispuesto a ser tan profesional, sin duda yo podía servir de observador para él.
“¡Ahí!” Señalé en dirección a Oni Lee. En el almacén de nuevo.
Hubo dos sonidos más apagados, y pude ver a Oni Lee girar en una especie de pirueta cuando un disparo lo impactó, antes de colapsar en la azotea.
Él explotó en una nube de ceniza una vez más. Excepto que no lo había sentido aparecer en ningún lado.
“Se ha ido”, le dije, “fuera de mi alcance.”
Sundancer me miró, una mano enguantada sobre su hombro. “Bien”, logró responder.“¿Estás bien?”
“Me ensartó el hombro. Necesitaré puntos, pero no es la peor lesión que he tenido.”
“Bueno. Eh, hombre, soldado de Coil,” hablé, tratando de organizar mis pensamientos y prioridades con la adrenalina que me inundaba, “¿Vas a estar bien?”
“Sí”, dijo con voz áspera, y luego tosió.
Tendría que llevarlo a su palabra.
“Labyrinth, vigílalo. Asegúrate de que siga respirando y de que su amigo sepa dónde está”, le dije, “Sundancer, Perra, tenemos que ir a ayudar a Newter.”

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2018.06.22 00:30 master_x_2k Colmena V

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Colmena V

El tiempo era corto, así que Tattletale estaba en mi habitación del apartamento mientras yo me cambiaba.
“La idea que Coil propuso fue mezclar y unir a los miembros de los grupos, para que nadie pueda intentar nada sin que sus compañeros sean rehenes de los otros grupos.”
“Entendido”, respondí. Me detuve revisando los artículos del compartimento utilitario. Tattletale se acercó y arrebató el teléfono celular. “¿Oye?”
“Un segundo. Estoy programando la alarma en tu teléfono. Cuando se active, dentro de una hora, llamas a Grue. Luego, una hora más tarde, si estamos fuera tanto tiempo. Todos nos comunicaremos entre nosotros cada quince minutos más o menos. Si alguien no contesta, supón que está en problemas.”
“Está bien”, estuve de acuerdo.
“Si no puedes contestar el teléfono por la razón que sea, asegúrate de devolver la llamada en cuanto tengas la oportunidad. Déjanos saber que estás bien.”
“Lo tengo.” Levanté la porción de tela de mi armadura hasta mi cintura, luego comencé a deslizar los brazos por las mangas. La parte de tela era ajustada a la forma, y en general, ponérsela era como ponerse un par de pantaletas de cuerpo entero. No es propensa a rasgarse, por supuesto, pero al igual que las pantimedias, siempre tardaba más de lo que esperaba.
“Usaremos un sistema de contraseñas cada vez que nos comuniquemos, en caso de que te tomen como rehenes y te obliguen a responder una llamada. Tiene dos partes. La primera parte es simple, le das a la otra persona la primera letra de uno de nuestros nombres, la otra persona responde con la última. Si termina siendo una noche más larga, pasa a otras personas que conocemos.”
“Entonces, ¿si yo dijera L?”
“A. ¿Cómo responderías a B?”
“N.”
“Exactamente. La segunda parte está basada en color. Cuando respondas a una llamada, nombra un objeto que sea de un color determinado. Piensa en semáforos. Verde para adelante, todo está
bien. Amarillo para advertencia, si no está segura de las cosas. Rojo para detenerse, necesitas ayuda. Te permite mantenernos informados sin que se enteren las capas que están contigo.”
“Bueno.”
“Voy con el grupo que tiene a Faultline, Trickster y el cambiaformas de los Viajeros. Apuesto a que habrá algunos del Imperio Ochenta y Ocho y algunos de los soldados de Coil también.”
“¿Cambiaformas?”
“Ese gorila con cuatro brazos, de la otra noche. Solo que aún no sé exactamente qué es ella, pero ella no es exactamente un cambiaformas. Espero tener una mejor idea de sus habilidades pasando algún tiempo a su alrededor. Lo mismo para Trickster. Regent viene con nosotros, así que estamos contribuyendo con un poco de potencia de fuego. Mas o menos.”
“¿Tú y Faultline no tienen problemas la una con la otra?”
Lisa sonrió, “Sí. Va a ser divertido, presionar sus botones, sabiendo que no puede tocarme.”
Hice una mueca. “Sólo sé cuidadosa. ¿Qué está haciendo Grue?”
“Otro grupo. Con todo, nos coordinaremos para atacar tres ubicaciones simultáneamente con tres equipos diferentes, una fuerza abrumadora. Golpea fuerte, golpea rápido, sal de allí. Si no estás haciendo una gran mella, no te preocupes. A menos que algo salga terriblemente mal, repetiremos este proceso algunas veces más en los próximos días.”
Hubo un golpe en la puerta. Brian llamó desde el otro lado, “¿Casi lista?”
Me subí la cremallera de la parte de atrás de mi disfraz, me até la armadura y abrí la puerta con la máscara en una mano, “Lista.”
Brian, como yo, estaba con traje, pero no tenía mascara. “¿Estás segura de que estás preparada para esto? ¿Estás recuperada del golpe que recibiste en la cabeza?”
“No”, admití, “No del todo. Pero estoy enojada, y creo que estaré menos bien a la larga si no salgo y libero tensiones de alguna forma.”
Hizo una pausa, como si estuviera pensando cosas, “Está bien. ¿Vas a estar bien lidiando con Perra por tu cuenta?”
Fruncí el ceño, “Me las arreglaré de alguna manera.”
“No le muestres ninguna debilidad, o ella no te dejara tranquila.”
“Eso pensé", acepté. Mientras nos dirigíamos hacia las escaleras, pensé que tal vez Perra y yo estábamos más en la misma página hoy. Estaba enojada con la vida en general, sintiéndome un poco descolocada de una manera que no era el cien por ciento por la conmoción cerebral.
Me puse la máscara cuando salimos. Había una camioneta genérica aparcada delante de la puerta, bloqueando la línea de visión del resto de la calle. Perra y Regent ya estaban dentro, esperando.
“Hola torpe”, me saludó Regent. Estaba de traje, típico excepto por la camisa que llevaba puesta; otras noches había sido blanca, pero hoy era de un gris oscuro. Sin embargo, seguía siendo el mismo estilo de vestimenta renacentista ligeramente elaborado y vistoso.
“Puedes llamarme Skitter. No me molestará.”
“Por supuesto”, respondió. Había una nota de humor en su voz, que interpreté era que se estaba divirtiendo a mi costa. Resolví ignorarlo.
Perra solo me miró enojada. Fue tan intenso que tuve que mirar hacia otro lado. Adiós a estar en la misma página.
El interior de la camioneta tenía bancos a cada lado. Como estábamos apurados, solo tuve un segundo para decidir si quería sentarme al lado de Regent y enfrentar a Perra durante todo el viaje o dejarme caer junto a ella y los perros. Opté por lo primero, con la esperanza de que no lograría hacer o decir nada que nos llevara a un mal comienzo de la tarde.
Tattletale estaba sentada en el asiento del pasajero, con Grue conduciendo. Cuando la camioneta se detuvo en el camino, ella nos devolvió el llamado, “Oye, Perra, Skitter. Primero las dejaremos a ustedes, pero van a tener que caminar hasta el lugar de reunión. Es posible que tengan poco tiempo, así que caminen rápido. ¿Cool?”
Perra se encogió de hombros, “Funciona.”
“No tengo quejas”, agregué mis propios dos centavos. Pude ver dónde sería ventajoso - Perra tendría tiempo de hacer que sus perros se endurecieran, y yo podría reunir algunos bichos. Además, nos daba algo que hacer - si teníamos que quedarnos sin hacer nada durante unos minutos, estaba bastante segura de que solo aumentaría las posibilidades de que Perra encontrara una razón para pelear conmigo o con uno de los otros villanos.
Recordando mis bichos, tardé unos segundos en extender mis poderes hacia afuera y comenzar a reunirlos. Me sorprendió lo lejos que se extendía mi alcance. Por lo general, medía las cosas en las cuadras de la ciudad, nunca he sido buena midiendo la distancia, y yo diría que mi rango generalmente se ubica alrededor de dos cuadras. Hoy estaba llegando por poco a las tres y media.
“¿Hey Tattletale?” Pregunté.
“¿Qué?”
“Dos preguntas.”
“Adelante.”
“¿En qué dirección general es el lugar donde nos dejaran? Necesito saber a dónde enviar los bichos.”
“Noroeste.”
Eché un vistazo por los vidrios polarizados de la furgoneta para juzgar hacia dónde nos dirigíamos, y luego comencé a dar órdenes a los bichos que caían dentro de mi alcance.
“Segunda pregunta. Um. Mi poder es un poco más fuerte hoy. No estoy segura sobre la técnica, pero me extiendo mucho más. ¿Alguna idea de por qué?”
“No puedo decir. Perdón, normalmente podría tratar de resolverlo, pero me estoy enfocando en otras cosas ahora mismo. Si crees que es realmente crucial...”
“No”, la detuve, “No es así. Te molestaré más tarde, cuando tu atención no esté dispersa.”62
“¿Juego de palabras intencional?” Reflexionó Regent.
“¿Qué?”
“Supongo que no. No importa”, se rió un poco.
Perra estaba usando su poder en sus perros. Fue realmente mi primera oportunidad de verlo suceder desde el principio. Era como ver una salchicha dividir su envoltura, solo que la envoltura era de piel y pelaje. Donde aparecieron las divisiones, no solo se derramaba músculo, sino también las espinas y las crestas de los huesos. Parte del músculo expuesto se encogió en crecimientos escamosos. Sin embargo, seguían creciendo hasta el punto en que la parte trasera de la camioneta se sentía atestada. ¿De dónde venía esa masa? ¿Era sacada de la nada, o estaba atrayendo algún tipo de energía y convirtiéndola en materia?
Para el caso, si mi cerebro era una especie de torre de radio, enviando una señal a cada bicho para saber su ubicación de forma casi constante y enviándoles instrucciones para que anulen sus propios cerebros... ¿de dónde venía la energía para mantener eso?
Era un poco desconcertante pensarlo.
Cuando Grue detuvo la camioneta para dejarnos salir, me di cuenta de por qué estábamos caminando. Nuestra parada fue un puente con estaciones de autobuses a ambos lados. El problema era que parecía que el ABB había decidido cortar esta ruta – el puente había quedado reducido a escombros. Grandes señales de desvío naranja y negro con luces parpadeantes bloqueaban la entrada al puente destrozado, y medidas similares se habían utilizado para acordonar las pilas de escombros de abajo.
Tattletale se asomó por la ventana abierta y señaló, “¿Ves esa torre, allí? ¿Parece un faro? Es una antigua tienda de turismo que cerró hace una década. Es donde los Comerciantes – Skidmark y su equipo de traficantes – se reunían, antes de que el ABB se expandiera y los obligara a irse. Se supone que debes encontrar a los demás allí.”
Miré y vi el edificio al que estaba apuntando. No se parecía mucho a un faro, pero lo que sea. “Entendido.”
“Ve”, dijo Brian, “buena suerte.”
Perra silbó para sus perros, y nos dirigimos hacia las escaleras. Tendríamos que caminar hasta la esquina, cruzando la calle y retroceder para llegar a donde necesitábamos estar.
[62] Skitter dice “bug you later”, bug puede ser molestar o bicho. Ni idea de como traducirlo.
Fue raro, abriéndonos paso a través de los escombros del puente destruido para cruzar la calle. Usualmente no cruzabas el camino así, y las calles estaban desiertas aquí. Sin embargo, a los perros pareció gustarles la experiencia. Vi la cola de Judas meneando mientras saltaba de un camino a otro.
Abrí la puerta con cristales rotos que conducían a la otra escalera, dejando pasar a Perra y a los perros. Cuando pasó junto a mí, Perra murmuró: “Estás enojada.”
“Sí”, admití, “un montón de cosas esta tarde. No fue como yo quería. Pendejos.”
“Debería golpearlos. Enséñales a no joder contigo.”
“Lo hice”, le contesté, “tire a una de ellas de culo anoche. Parte de la razón por la que las cosas no fueron tan bien hoy.”
“Mmm. Historia de mi vida.”
Subimos las escaleras y nos dirigimos al faro. Mis bichos comenzaron a acumularse. Nuestro desvío había dado tiempo a los bichos voladores para alcanzarme. Avispas, polillas, moscas domésticas, jejenes, algunas abejas y unas pocas cucarachas.
Aprendí mi lección en nuestra última salida. No iba a ir sin estar preparada y armada. Cuando llegaron, traje a los bichos cerca. Escogiendo lo mejor de ellos, los dirigí debajo de mi armadura, en el espacio hueco debajo de mis hombreras, debajo de mi cinturón, mis codos y muñequeras, en mi pelo y el panel cóncavo de la armadura que cubría mi espina dorsal. Estaban allí si los necesitaba. Dudaba que alguien se diera cuenta a menos que los dejara.
“¿Cómo sabías que estaba enojada?”", Le pregunté.
“No sé. Se veía de esa manera.”
“Sí, pero no puedes ver mi cara.”
“La forma en que estás parada, supongo. ¿Vas a molestarme con esto?”
“No. Lo siento,” respondí.
Decidí guardar silencio durante el resto de nuestro viaje al 'faro'. Curiosamente, ella casi pareció relajarse cuando se mantuvo el silencio. Su rostro perdió esa expresión ligeramente enojada y se acercó para rascar a Brutus a un lado del cuello en lo que parecía un gesto muy normal y casual, para alguien a quien yo veía como cualquier cosa menos. O al menos, hubiera sido normal y casual si los perros no tuvieran el tamaño de ponis pequeños.
Llegamos al faro, y efectivamente, había un grupo de villanos esperando.
Kaiser estaba primero y más importante entre ellos. Iba vestido de pies a cabeza con una elaborada armadura ornamentada con una corona de hojas, pero la configuración, noté con interés, era totalmente diferente a la de hace dos días. Fenja y Menja estaban de pie a cada lado de él.
Solo uno de los Viajeros acompañaba a nuestro grupo: la chica con el diseño del sol en su traje, soles rojos sobre una armadura negra ajustada. Justo detrás de ella había dos miembros de la
Cuadrilla de Faultline. Newter estaba colgando de la pared con las yemas de los dedos de las manos y los pies, y Labyrinth estaba apoyada contra la misma pared, justo debajo de él, con los brazos cruzados. Newter vestía vaqueros andrajosos y se había teñido el pelo de azul cobalto, y resaltando lo naranja de la piel. Tenía una venda de tela, como lo verías usar un kickboxer, envuelto en sus manos y pies.
Completando nuestro grupo había dos hombres en la armadura kevlar, con pasamontañas, visores y rifles de asalto modificados. Cada uno de los hombres tenía una segunda arma colgada de la espalda; pensé que uno era otro rifle, pero no tenía una buena vista del otro. Podría suponer que era un lanza granadas. Los hombres de Coil, probablemente.
Fenja o Menja -no estaba segura de cuál de las dos- se inclinó y le susurró al oído a Kaiser.
“Llegaron con menos de un minuto de sobra, Undersiders”, ronroneó. “Relojes listo, todos.”
Me detuve, no había traído uno. Entonces recordé el teléfono celular. Lo saqué del compartimiento, el grupo de bichos que tenía allí se movió automáticamente fuera del camino de mis manos. En todo caso, hicieron que fuera más fácil saber a dónde deben llegar mis dedos para agarrarlo.
“Establezcan el tiempo en cuatro-cuarenta en tres, dos, uno... establecer. El ataque está programado para comenzar en cinco minutos. Utilizaremos el tiempo para llegar, ubicarnos y decidir nuestro método de ataque.”
Nadie discutió.
“Muévanse”, nos dirigió.
Perra volvió su atención hacia Brutus, quien emitió un gruñido mientras se hinchaba de repente. Las fracturas aparecieron en su piel cuando creció como un metro más alto hasta sus hombros, y las espinas de hueso estallaron desde su exterior. Se estiró, luego se sacudió abruptamente, rociándonos a todos con los sangrientos restos de su repentino crecimiento. Hubo reacciones de alarma y gritos de sorpresa de todos los presentes, con la excepción de mí, Perra y Labyrinth. Kaiser, sorprendentemente, estaba entre ellos, retrocediendo varios pasos antes de darse cuenta de que Brutus no estaba atacando.
Hubo un poco de arrogancia en su postura cuando Perra caminó los dos pasos hacia donde estaba Brutus, agarró una espina de hueso y se tiró sobre su espalda.
Fue intencional, tal vez un poco inmaduro, pero ella hizo retroceder a Kaiser. Bajándolo así un poco, tan pronto después de haber asumido el control de este equipo improvisado, probablemente fue más una afirmación de lo que cualquier persona presente podría haber logrado con palabras.
Como para aclarar el punto, le dio a Brutus una leve patada en las costillas, lo que lo impulsó a caminar en la dirección que le había indicado Kaiser. Judas, Angelica y yo estábamos justo detrás de ella. No me volví para ver cuánto tiempo les tomó a los otros para recuperarse y seguir.

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2018.06.16 00:40 master_x_2k Colmena I

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Colmena I

El lugar era olvidable. Un lugar de mal muerte en una larga calle de negocios de mala. Todo estaba deteriorado. Era difícil de adivinar si las tiendas y restaurantes con las que uno se cruzaría estaban abiertos o no.
El pub tenía un cartel que decía 'Somer's Rock'. Había barras de hierro en las ventanas y las cortinas estaban cerradas, pero hubiera sido más inusual si ese no fuera el caso. Era ese tipo de área. La pintura del exterior se estaba pelando, y el óxido de los barrotes había sangrado sobre la pintura gris blanquecina debajo de las ventanas.
Cuando entramos, quedó claro que Somer's Rock era un libro que debería ser juzgado por su portada. Era oscuro, lúgubre y deprimente. El suelo de madera estaba manchado del mismo gris oscuro que el mostrador de la barra, las cortinas y los manteles eran de color verde oscuro, y el único color o brillo real, por así decirlo, era la luz amarilla emitida por las antiguas bombillas quemadas.
Había tres personas en Somer's Rock cuando llegamos. Una de ellas era una chica de unos veintitrés años con aspecto huraño, cabello castaño y un uniforme de mesera ligeramente arrugado, que nos miró cuando entramos, pero no hizo ningún intento por darnos la bienvenida. Había dos gemelos idénticos detrás de la barra en el rincón más alejado, probablemente sus hermanos mayores, que se ocupaban de lavar los vasos y nos ignoraban intencionalmente. Uno de ellos vestía una camisa de vestir y un delantal, parecía el barman, mientras que el otro tenía una camiseta negra debajo de una camisa hawaiana. Además del contraste en la moda, eran idénticos en altura, corte de pelo, rasgos y expresión.
Habían reunido un grupo de mesas con sillas dispuestas a su alrededor, pero pasamos junto a ellas hasta un cubículo en la esquina. Tattletale, Perra, Grue, Regent y yo nos acomodamos en los desgastados bancos acolchados. En realidad, los estaba llamando así en mi cabeza, porque no eran Lisa, Brian, Rachel y Alec. Todos estábamos de traje.
Cuando nos acomodamos, la chica con la expresión arisca se acercó a nosotros, dejó su bloc de notas sobre la mesa y me miró, la mirada en sus ojos casi desafiante. Ella no dijo una palabra.
“¿Coca-Cola?”, Me aventuré, sintiéndome incómoda bajo la mirada.
“No, Skitter”, Tattletale me dio un codazo, “Ella es sorda. Si quieres algo, escríbelo en el bloc.”
Para demostrarlo, extendió la mano sobre la mesa, tomó el bloc y escribió ‘té, negro’. Seguí su ejemplo y anoté mi orden, luego pasé la nota sobre la mesa a los chicos y a Perra. La chica me dio una mirada fea mientras se alejaba con nuestras órdenes.
Había pasado una semana desde el incidente con Bakuda. Lisa y Brian se habían detenido varias veces mientras yo pasaba mis días en la cama, dándome actualizaciones sobre la situación a medida que se desarrollaba. En un momento dado, incluso trajeron a Alec y Perra, y me sentí muy aliviada de que mi padre no hubiera estado en casa en ese momento. Alec y Perrano eran los amables invitados que Lisa y Brian eran, y yo sospechaba que su presencia y personalidades habrían planteado más preguntas con mi padre de las que habrían respondido.
Al parecer, alguien en el CGP había llamado a mi yo de traje 'Skitter'. Lung había oído algo al respecto, y ahora se había extendido por la ciudad después de su escape, lo que implicaba que probablemente me estaba buscando. Como un artículo de periódico planteó nuestra posible participación en los bombardeos que tuvieron lugar, como adversarios de Bakuda, mi nuevo nombre había aparecido una vez más, por lo que parecía que se estaba volviendo permanente. No me gustaba, pero no amaba ninguno de los nombres que se me ocurrían, así que podía soportarlo.
Parecía que habíamos llegado unos minutos antes, porque el resto de los invitados llegaron en cuestión de segundos el uno del otro, mientras la camarera nos trajo nuestras bebidas.
Kaiser entró por la puerta con una chica en cada brazo, rubias con medidas como modelos de Playboy. Kaiser llevaba una armadura de la cabeza a los pies, elaboradamente trabajada y coronada con una corona de cuchillas. El líder de Imperio Ochenta y Ocho. Las gemelas usaban los nombres de Fenja y Menja[1], y estaban vestidas con una armadura al estilo valkiria con innumerables alas de acero, junto con yelmos de cara cerrada. Tenía que admitir que a Kaiser le gustaban sus pesos pesados. Estas dos podían crecer hasta tener tres pisos de altura, y eran cien veces más resistentes cuando lo hacían.
Purity entró unos pocos pasos detrás de él con varios otros siguiéndola. Estaba vestida con un traje blanco sin marcas ni símbolos, pero la tela brillaba suavemente. Su pelo blanco y sus ojos brillaban también, pero era más como si estuvieran hechos de magnesio caliente que cualquier otra cosa. No podía mirar en su dirección sin tener manchas en mis ojos, y mi máscara tenía lentes tintados diseñados para reducir el brillo.
Las personas que habían venido con Purity eran otros miembros de Imperio Ochenta y Ocho. Krieg, Night, Fog y Hookwolf.[2] Era interesante de ver, porque hasta donde yo sabía, aunque cada uno de ellos había sido miembro de Imperio Ochenta y Ocho en algún momento, Purity había echo su propio camino, mientras que Night y Fog se habían separado para formar su propio duo en Boston no mucho después. Todos reunidos, aparentemente.
Ni siquiera era el equipo completo de Kaiser. Aparte de la rara excepción como Lung reclutando a Bakuda cuando estaba en Cornell, parecía que la mayoría de los grupos reclutaban nuevos miembros desde dentro de su propia ciudad. Kaiser era diferente. Era uno de los villanos estadounidenses más conocidos con una agenda de supremacía blanca, y las personas que compartían sus ideales o bien eran reclutados de otros estados o acudían a él. La mayoría no se quedó con él demasiado tiempo, por la razón que sea, pero aún así lo convirtió en el residente de Brockton Bay con el más músculo parahumano a su entera disposición.
Kaiser se sentó en un extremo de la mesa en el centro de la sala, su gente encontró asientos y sillas en las mesas detrás de él. Sin embargo, Purity no se relajó ni pidió bebidas. Se sentó en una silla unos metros detrás de Kaiser, se cruzó de brazos y cruzó un tobillo sobre el otro, sentándose para ver el proceso. A partir de mi investigación en línea y de buscar artículos de periódicos antiguos, sabía que Purity podía crear luz y cargarla con energía cinética. Ella era como una linterna humana, si la luz de la linterna pudiera atravesar las paredes de ladrillo y destrozar los autobuses de la ciudad a la mitad. En cuanto a potencia de fuego bruta, estaba cerca de la parte superior de la lista, una torre de artillería voladora.
Coil[3] entró después del Imperio Ochenta y Ocho, más llamativo porque estaba solo. Sin respaldo, sin mostrar fuerza. Era más alto que Grue, pero estaba delgado hasta el punto de ser esquelético. Su traje ceñido lo cubría de la cabeza a los pies, carecía incluso de agujeros para los ojos y aberturas para la nariz y la boca, y la forma en que se adhirió a su piel te permitia ver sus costillas y articulaciones individuales. El traje era negro, y el único diseño era una serpiente blanca, con su cabeza comenzando en la frente de Coil, la cola extendiéndose por la parte posterior de su cabeza, dando vueltas y vueltas por todo su cuerpo antes de finalmente terminar en uno de sus tobillos. Se sentó al final de la mesa frente a Kaiser.
“¿Qué puedes decirme sobre él?”, Le susurré a Tattletale.
“¿Coil? No puedo decir cuales serán sus poderes, pero él es uno de los jugadores más poderosos de la ciudad. Se considera un maestro de ajedrez. Ya sabes, como un maestro estratega, táctico. Controla más de la mitad del centro de la ciudad con escuadrones de personal de primera clase con equipo de última tecnología. Ex militares de todo el mundo. Si siquiera tiene poderes, es el único en su organización que los tiene.”
Asenti. Casi lo contrario de Kaiser en ese departamento. Pude haber preguntado más, pero otros entraban a la habitación.
Faultline. La conocí de mi investigación. Tenía veintitantos años y su pelo negro y liso estaba recogido en una coleta larga y erizada. Su disfraz era extraño, se aproximaba a algo así como una mezcla de antidisturbios, un uniforme de artes marciales y un vestido. Cuatro personas entraron a la habitación con ella, y los dos tipos del grupo fueron instantáneamente las personas más raras de la sala. Los conocía por su nombre también. Newter no llevaba puesta una camisa, zapatos o guantes, lo que hacía que fuera más evidente que su piel era de color naranja neón de pies a cabeza. Tenía ojos azul claro, cabello rojo oscuro que parecía mojado y una cola prensil de metro y medio de largo. Gregor el Caracol tenía obesidad mórbida, estatura promedio, sin pelo en todo el cuerpo. Su piel era de un blanco lechoso y ligeramente translúcida, por lo que podía ver sombras debajo de ella donde estaban sus órganos. Al igual que alguien más podría tener acné malo, tenía trozos de concha o escamas que le costraban la piel. Parecían casi percebes, pero tenían forma de espiral.
No hubieras pensado que eran cercanos por su lenguaje corporal, el silencio y la gran diferencia en apariencia, pero ambos tenían tatuajes a juego. El de Newter estaba justo encima de su corazón, mientras que el de Gregor estaba en su brazo. Parecía el símbolo griego 'Omega', pero al revés. Tal vez una 'u' estilizada.
Las otras dos chicas en el grupo de Faultline eran muy normales en contraste; Labyrinth vestía una túnica verde oscura y una máscara con líneas por todas partes. Spitfire vestía un traje rojo y negro con una máscara de gas.
Me sorprendió cuando Faultline caminó deliberadamente por nuestra mesa camino a su asiento, tomando el camino más largo. Cuando pasó junto a nosotros, nos miró a Tattletale y a mí, y nos miró con desprecio un poco antes de tomar la silla a la derecha de Kaiser.
“Voy a ir antes de que se lleven todos los asientos, ¿está bien?” Grue habló, y el resto de nosotros asintió. Grue se sentó entre Faultline y Coil.
“¿Qué fue eso con Faultline y tú?”, Murmuré a Tattletale, “¿Historia?”
“Nada importante”, respondió ella.
Regent se inclinó hacia adelante. “Ella y Tattletale han estado peleándose un poco. Faultline subió la apuesta cuando nos sacó a Spitfire cuando estábamos en el medio de intentar reclutarla. No puedo decir por qué a Faultline no le gusta Tattle, pero sé que Tattletale odia cuando las personas actúan como si fueran más inteligentes que ella, y Faultline es más inteligente que ella. Ay. Carajo, eso dolió.”
Tattletale lo había pateado debajo de la mesa.
“Son mercenarios, ¿verdad?”, Le pregunté.
Tattletale asintió, “La Cuadrilla de Faultline hace todo menos asesinato. Puedes decir que su personalidad apesta, puedes decir que sus poderes apestan, pero admito que es muy buena para encontrar fortalezas ocultas en las personas que trabajan para ella. ¿Ves esos dos tipos? Cuando se trata de poderes, fueron poco privilegiados. Se convirtieron en monstruos que no podían vivir en la sociedad normal, terminaron sin hogar o viviendo en las alcantarillas. Hay una historia detrás de ello, pero se convirtieron en un equipo, ella los hizo efectivos, y hasta ahora solo han echado a perder uno o dos trabajos.”
“Entendido”, dije, “Impresionante.”
“Sin embargo, ten en cuenta que no hemos echado a perder ninguno. Llevamos un 100%.”
“Han hecho algo así como tres veces más trabajos que nosotros”, señaló Regent.
“Pero no hemos fallado en ningún trabajo, es lo importante”, enfatizó Tattletale.
Llegó otro grupo, y era como si vieras una ola de disgusto en las caras de la habitación. Había visto referencias en la web y artículos de noticias sobre estos tipos, pero no eran del tipo de los que tomas fotos. Skidmark, Moist, Squealer.[4] Dos hombres y una chica, todos demostrando que las capas no eran necesariamente atractivas, exitosas o inmunes a las influencias del abuso de sustancias. Adictos serios y traficantes que pasaron a tener superpoderes.
Skidmark llevaba una máscara que cubría la mitad superior de su rostro. La mitad inferior era de piel oscura, con los labios y los dientes muy agrietados que se parecían más a los pistachos que a cualquier otra cosa. Se acercó a la mesa y tomó una silla. Antes de que pudiera moverla, sin embargo, Kaiser pateó la silla fuera de su alcance, haciéndola caer de costado, deslizándose por el suelo.
“¿Qué mierda?” Gruñó Skidmark.
“Puedes sentarte en un cubículo”, dijo Kaiser. A pesar de que su voz era completamente tranquila, como si estuviera hablando con un extraño sobre el clima, se sintió amenazante.
“Esto es porque soy negro, ¿verdad? De eso se trata, ¿verdad?”
Aún en calma, Kaiser respondió: “Puedes sentarte en un cubículo porque tú y tu equipo son perdedores patéticos y trastornados a los que no vale la pena hablar. ¿Las personas en esta mesa? No me gustan, pero los escucharé. Ese no es el caso contigo.”
“Andate a la mierda. ¿Qué hay con este tipo?” Skidmark señaló a Grue, “Ni siquiera sé su nombre, y él está sentado.”
Faultline le respondió: “Su equipo atracó al Banco Central de Brockton Bay hace una semana. Han enfrentado a Lung varias veces en el pasado y todavía están aquí, lo cual es mejor que la mayoría. Ni siquiera contando los eventos de hace una semana, él sabe sobre el ABB y puede compartir esa información con el resto de nosotros.” Ella le dio a Grue una mirada que dejaba en claro que no tenía otra opción si quería sentarse en la mesa. Él agachó la cabeza con la menor señal de asentimiento en respuesta. Discutimos las cosas de antemano y acordamos qué detalles compartiríamos.
“¿Qué has hecho que valga un asiento en esta mesa?”, Le preguntó a Skidmark.
“Tenemos territorio-“
“No tienes nada”, respondió Grue, alzando la voz y con sus poderes distorsionados. “Son cobardes que toman las áreas que a nadie más le importan, fabrican drogas y se las venden a los niños.”
“Vendemos a todos, no solo-”
“Encuentra un cubículo”, la voz que gruñía de Grue lo interrumpió. Skidmark lo miró y luego miró a los demás sentados alrededor de la mesa. Todos quietos, cada conjunto de ojos que podía ver detrás de las máscaras lo estaba mirando fijamente.
“Putos. Todos ustedes, les arde el culo roto”,[5] gruñó Skidmark, caminando hacia la cabina donde ya estaban sentados sus compañeros de equipo.
La mesera recogió la silla caída y la devolvió a su posición en la mesa, sin mirar a nadie a los ojos mientras se acercaba a la mesa donde estaba sentada la gente de Kaiser, dejaba su libreta y esperaba a que todos escribieran sus órdenes. Me di cuenta por qué el pub tenía una camarera sorda.
“Tomaré una silla, creo”, alguien habló desde la puerta. La mayoría de las cabezas se volvieron para ver a una figura masculina vestida de negro con una máscara roja y sombrero de copa. Me dio una especie de vibra Baron Samedi.[6] Sus compañeros de equipo lo siguieron a la habitación, todos con trajes a juego de rojo y negro, que diferían solo en el diseño. Una chica con un motivo solar, un hombre con armadura voluminosa y una máscara cuadrada, y una criatura tan grande que tenía que arrastrarse sobre sus manos y rodillas para atravesar la puerta. Era difícil de describir, se aproximaba a algo así como un gorila sin pelo de cuatro brazos, con un chaleco, máscara y polainas en el estilo rojo y negro que llevaba su equipo, garras de seis pulgadas que se volcaban en cada uno de los dedos de las manos y los pies.
“Los viajeros, ¿no?” Coil habló, su voz suave, “No son locales.”
“Podrías llamarnos nómades. Lo que estaba sucediendo aquí era demasiado interesante como para dejarlo pasar, así que decidí detenernos para una visita.” El tipo con sombrero de copa realizó la primera reverencia realmente formal que había visto en mi vida. “Me hago llamar Trickster.”[7]
“¿Conoces las reglas aquí?” Grue le preguntó a Trickster.
“Hemos estado en lugares similares. Puedo adivinar. Sin peleas, sin poderes, sin tratar de provocar a otros para que causen problemas, o todos los demás en la sala dejan de lado todas sus diferencias para derribarte.”
“Suficientemente cerca. Es importante tener un terreno neutral para reunirse, tener una discusión civilizada.”
“No voy a discutir eso. Por favor, continúa como si yo no estuviera aquí.”
Cuando Trickster se sentó en una silla y apoyó los pies en la mesa, nadie se quejó, aunque parecía que Skidmark quería matar a alguien. El resto de los Viajeros se instaló en un stand no lejos de nosotros. El gorila estaba sentado en el suelo y todavía era lo suficientemente grande como para estar a la altura de sus compañeros de equipo.
Coil bajó la cabeza asintiendo con la cabeza y agitó los dedos. Cuando habló, su voz era suave, “Esos deberían ser todos. Parece que Lung no vendrá, aunque dudo que ninguno de nosotros se sorprenda, dado el tema de la discusión de esta noche.”
“El ABB”, respondió Kaiser.
“Treinta y cinco personas confirmadas muertas y más de un centenar hospitalizado en la última semana. Presencia armada en las calles. Continuos intercambios de disparos entre miembros de ABB y las fuerzas combinadas de la policía y el ejército. Han atacado nuestros negocios y han bombardeado lugares donde creen que podríamos operar. Se han apoderado de nuestros territorios, y no hay indicios de que pretendan detenerse en el corto plazo”, aclaró Coil la situación para todos los presentes.
Es un inconveniente”, dijo Kaiser.
“Están siendo imprudentes”, dijo Faultline. Ella lo hizo sonar como si eso fuera un crimen a la par con gatitos asesinos.
Coil asintió, “Lo cuál es la verdadera preocupación. El ABB no puede sostener esto. Algo cederá, se autodestruirán tarde o temprano, y es probable que dejen de ser un problema. Si las cosas hubieran sido diferentes, podríamos ver esto como algo bueno. Nuestro problema es que las acciones del ABB llaman la atención sobre nuestra bella ciudad. Seguridad nacional y las fuerzas militares están estableciendo una presencia temporal para ayudar a mantener el orden. Los héroes están acudiendo en masa a la ciudad para apoyar al Protectorado a recuperar el control de la situación. Está dificultando los negocios.”
“Bakuda está en el centro de esto”, Grue se unió al diálogo, “Lung puede ser el líder, pero todo depende de la chica. Ella ‘reclutaba’ orquestando allanamientos en las casas de las personas mientras dormían, sometiéndolos e implantándoles bombas en la cabeza. Luego usó esas bombas para obligar a sus víctimas a secuestrar más. No menos de trescientos en total ahora. Todos y cada uno de sus soldados saben que si no obedecen, Bakuda puede detonar las bombas. Todos ellos están dispuestos a arriesgar sus vidas, porque las alternativas son la muerte segura o ver a sus seres queridos morir por su fracaso. Derribarla es nuestro objetivo final, pero ella arregló sus bombas para que se disparen cuando se detiene su corazón, por lo que es un poco más complicado que un simple asesinato.”
Extendió la mano hacia la oscuridad que envolvía su pecho y retiró un paquete. “Grabó en video la emboscada que hizo contra mi grupo hace una semana y la dejó atrás cuando corrió. He hecho copias. Tal vez lo encuentren útil para entenderla mejor.”
Grue entregó un CD a todos en la mesa.
Esta fue nuestra demostración de fortaleza. El video mostraba todo, desde el punto en que Bakuda había licuado a Park Jihoo hasta la segunda bomba que había detonado entre sus filas. Cuando la segunda bomba se disparó en medio del grupo de Bakuda, la cámara se detuvo brevemente, grabó el sonido de las armas y todo se oscureció por el poder de Grue, pero no nos mostró corriendo. No reveló nuestras debilidades, la suerte que habíamos tenido al escapar, o lo malas que realmente habían sido nuestras circunstancias. Dejó que todos supieran contra qué nos habíamos enfrentado, les hizo saber que salimos bien y que habíamos podido asistir a esta reunión. Eso haría tanto por nuestra reputación como cualquier otra cosa.
No estaba 100% recuperada de mi conmoción cerebral, y Alec se quejaba de pinchazos en el brazo todavía, pero Brian había enfatizado lo importante que era que asistiéramos, dar la ilusión de que nuestro equipo estaba intacto. Al ver a los otros grupos con sus sutiles exhibiciones, supe que tenía razón.
“Así que,” Coil dejó que las palabras quedaran suspendidas en el aire mientras él hacía crujir cada uno de los nudillos en su mano derecha individualmente, “¿Estamos de acuerdo? No se puede permitir que el ABB continúe operando.”
Hubo asentimientos y murmullos de acuerdo alrededor de la mesa, algunos de los varios villanos se reunieron alrededor de la habitación.
“Entonces sugiero que establezcamos una tregua. No solo todos aquí, sino también entre nosotros y la ley. Me pondría en contacto con las autoridades y les haría saber que hasta que se aclare este asunto, nuestros grupos restringirán nuestra actividad ilegal a solo lo que es absolutamente esencial para nuestro negocio, y haremos cumplir lo mismo para aquellos que hacen negocios en nuestros territorios. Eso permitiría a las fuerzas policiales y militares concentrarse por completo en el ABB. No habría violencia, luchas internas entre nuestros grupos, apropiaciones de territorio, robos o insultos. Nos unimos a los que podemos tolerar para garantizar la victoria e ignoramos a aquellos con quienes no podemos cooperar.”
“Solo voy a decir que mi grupo no se involucrará directamente en esto sin una razón”, dijo Faultline, “No iremos en contra del ABB a menos que se interpongan en mi camino o alguien pague mis tarifas. Es la única política viable cuando eres una capa de alquiler. Y para que quede claro, si el ABB paga, mi equipo estará al otro lado de las cosas.”
“Desafortunado, pero tú y yo podemos hablar después de que termine esta reunión. Prefiero mantener las cosas simples” dijo Coil, “¿Estás de acuerdo con los otros términos?”
“¿Mantenerse por lo bajo, sin armar un escándalo con otros grupos? Eso es status quo con mi grupo de todos modos.”
“Bueno. ¿Kaiser?”
“Creo que eso es aceptable”, estuvo de acuerdo Kaiser.
“Estaba hablando con mi grupo sobre hacer algo no muy diferente de lo que Coil acaba de proponer”, Grue dijo: “Sí, estamos bien con eso.”
“Claro”, dijo Trickster, “No es un problema. Cuenten con nosotros.”
Se estrecharon manos alrededor de la mesa.
“Divertido”, murmuró Tattletale.
Me alejé de la escena para mirarla, “¿Qué?”
“Aparte de Grue y tal vez Faultline, todo el mundo ya está tramando cómo pueden usar esta situación para su beneficio, o joder a los demás.”
Regresé a la escena, los villanos sentados alrededor de la mesa. Me di cuenta de cuánto potencial destructivo se había acumulado en la sala.
Esto podría ponerse complicado.
[1] Fenja y Menja (la “j” se pronuncial como una “i”) eran gigantes de la Cancion de Grotti, un mito nordico, que daban servicio a un rey que desperdiciaba sus dones y por ello calló del poder.
[2] Krieg: lit. batalla en aleman. Nigh y Fog: Noche y Niebla. Hookwolf viene del wolfsangel o gancho de lobo, un símbolo alemán a veces asociado con los nazis.La imagen del lobo también hace alusión a Fenris, el lobo gigante de la mitología nordica.
[3] Coil: lit. espiral o resorte
[4] Skidmark: las manchas que uno hace en los calzones. Moist: lit. húmedo. Squealer: lit. Chilladora
[5] Lo crean o no esto es una traducción bastante literal de lo que dice.
[6] Una figura del vudú que se ve como un hombre negro con pintura de calavera en la cara, traje y sombrero de gala.
[7] El pícaro divino, embaucador o trickster es una figura presente en diversas mitologías el mas conocido trickster hoy es el dios nordico Loki. El termino se usa de forma genérica para la gente que hace tretas.

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2018.06.08 20:46 master_x_2k Interludio III Los Custodios

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____________________Interludio III Los Custodios____________________

El edificio que alberga la división local del Equipo de Respuesta a Parahumanos realmente no sobresalía. El exterior era todo ventanas, lo suficientemente reflexivo como para reflejar el gris oscuro moteado del cielo en lo alto. Solo un logotipo de escudo con las letras "E.R.P." lo marcó aparte de los otros edificios del centro de Brockton Bay.
Aquellos que ingresan al lobby se encuentran con una situación extraña. Por un lado, se podía ver a los diversos empleados vestidos de traje, entrando y saliendo apresuradamente del edificio, hablando en grupos. Un equipo de cuatro oficiales del EPR estaba en espera, cada uno estacionado en un área diferente del vestíbulo, equipado con el mejor equipamiento que el dinero podía comprar. Todos tenían chalecos de malla y chalecos de kevlar, cascos que cubrían sus rostros y armas de fuego. Sin embargo, el equipo era diferente, ya que dos de ellos tenían lanzagranadas colgando de correas al hombro con bandoleras de varias municiones especiales en el pecho, incluida una granada de extinción de incendios, una munición EMP y varias granadas de aturdimiento. Los otros dos tenían lo que parecía a primera vista ser un lanzallamas; si tiraran de los gatillos, expulsarían un espeso y espumoso chorro de espuma, suficiente para contener a todos menos a los villanos más fuertes y rápidos.
En marcado contraste con esto, estaba la tienda de regalos que estaría llena de jóvenes cuando terminara la escuela, luciendo una selección de figuras de acción, posters, videojuegos y ropa. Imágenes de un metro y medio de altura de los diversos miembros de equipo del Protectorado y los Custodios estaban colgados a intervalos regulares alrededor del lobby, cada una respaldada por colores brillantes.
Había un alegre guía turístico esperando pacientemente en la recepción, sonriendo con encanto a cualquiera que mirara en su dirección. Según un cronograma, guiaría a turistas y niños a las oficinas del ERP, la armería, el área de entrenamiento y el estacionamiento con las furgonetas de contención de parahumanos, mostrándoles lo que se necesitaba para administrar a los héroes locales. Para aquellos dispuestos a pagar por la gira premium, esperar hasta dos horas y sufrir la escolta de un escuadrón ERP, habría una parada adicional en la gira: un vistazo al Cuartel de los Custodios.
Cuando un agobiado equipo de jóvenes héroes se tambaleó hacia el vestíbulo, sin embargo, no hubo una gira, solo una mujer corpulenta con pelo corto. Llevaba una chaqueta y una falda de traje azul marino, y esperaba con un par de hombres de aspecto severo con trajes justo detrás de ella. Sin decir palabra, los condujo a través de una puerta detrás de la recepción y hacia una sala de reuniones.
“Directora Piggot. Señora,” Aegis la saludó, su voz tensa. Su traje estaba hecho jirones, y era más carmesí con su propia sangre que su blanco original. Estaba tan estropeado que su identidad civil podría haber sido revelada, si no fuera por la sangre seca y los trozos de carne que le habían quitado, algunas de las heridas tenían medio metro de ancho.
“Dios mío, Aegis,” sus cejas se elevaron una fracción, “Estás echo una porquería. ¿Qué pasa con tu voz?”
“Pulmón perforado, señora”, dijo Aegis con voz áspera, “creo que hay un agujero en mi pecho y espalda.” Como para demostrar, metió los dedos en la cavidad de su pecho.
La directora Piggot no apartó la vista, pero uno de los hombres que estaba detrás de ella se veía con un toque verde, “Puedo tomar tu palabra. No necesitas pasar tu brazo a través de tu pecho para demostrarlo.”
Aegis sonrió y retiró la mano de su pecho.
Su expresión se endureció, “No estaría sonriendo en este momento.”
La sonrisa de Aegis cayó. Miró por encima del hombro a sus compañeros de equipo. Gallant, Kid Win, Vista, Browbeat y Clockblocker llevaban expresiones adecuadamente sombrías.
“Esto fue un fiasco”, les dijo.
“Sí, señora. Perdimos”, admitió Gallant.
“Perdieron, sí. Eso es lo de menos. También causaron cantidades terribles de daño a la propiedad. Me temo que toda la destrucción causada por la niña mimada[[1]](file:///C:/Users/Fernando/Documents/Books/Wildbow/Worm%201%20espa%C3%B1ol.docx#_ftn1) de New Wave es también su responsabilidad, ya que la invitaron a participar. _Sin mi permiso._”
“Yo la invité”, dijo Gallant, “asumiré la culpa, y usted puede tomar los costos por el daño a la propiedad de mi fideicomiso.”
La Directora Piggot le ofreció una sonrisa delgada y completamente carente de humor, “Veo que le haces honor a tu nombre. Sí, estoy segura de que esa es la mejor manera de transmitir el mensaje. Tus compañeros de equipo y yo sabemos quién eres debajo de la máscara. De todos aquí, incluida yo misma, eres el más capaz de manejar una multa de decenas de miles de dólares.”
“No lo negaré, señora”, Gallant ahogó las palabras.
“Me temo que soy una creyente en el castigo, cuando se debe castigar. Tomar dinero de alguien con dinero de sobra no va a significar nada. Todos ustedes compartirán la cuenta entre ustedes. Como no puedo tocar los fondos fiduciarios que el ERP estableció para ustedes, tendré que conformarme con recortarles el sueldo. Tal vez la próxima vez, el resto de ustedes puede convencer a Gallant a que no invite a su novia”
Las protestas se superpusieron. “¡Su hermana estaba en el banco! ¡Ella hubiera ido de todos modos!” “¡Comienzo la universidad el próximo otoño!”
La Directora Piggot simplemente aguantó los argumentos y las quejas. Una persona más cínica incluso podría sugerir que disfrutaba oyéndolas. Cuando pasaron uno o dos minutos y estaba claro que ella no iba a responder o ser arrastrada a una discusión, los jóvenes héroes se sumieron en un huraño silencio. Se aclaró la garganta y habló de nuevo.
“Kid Win. Estoy muy interesada en saber de esta arma que desplegaste en el campo de batalla.”
“¿Mi Cañón Alternador?” Preguntó Kid Win, encogiéndose solo un poco.
“Tendrás que perdonarme”, sonrió Piggot, “El papeleo llega a ser un poco demasiado a veces. ¿Tal vez sabes dónde encontrar la documentación de nuestros equipos militares y científicos para este Cañón Alternador?”
“Dios, Kid”, Aegis gimió por lo bajo, con su voz arruinada.
Kid Win parecía más molesto por la reacción de Aegis que por otra cosa, “Yo, uh. Aún no lo he aclarado oficialmente. Solo pensé que sería mejor usar el cañón y hacer todo lo posible para detener el robo.”
“Ahí es donde estarías equivocado”, le dijo Piggot, “La realidad es que el dinero que se tomó del banco está muy abajo en mi lista de prioridades. Incluso puedes llegar a sugerir que no me importa.”
“Director-” comenzó Aegis. Él no llegó a terminar.
“Lo que me importa es la percepción pública de las capas. Me importa asegurarme de que obtengamos suficientes fondos para mantener a los Custodios, el Protectorado y los escuadrones del ERP pagados y equipados. Sin eso, todo lo que he trabajado para construir se viene abajo.”
“¿Qué vas a hacer?”, Le preguntó Kid Win.
“El cañón se desmantela, primero que nada.”
“¡No!” Aegis y Kid Win hablaron al mismo tiempo. La Directora Piggot pareció brevemente sorprendida por el desafío.
“Empecé con el Cañón Alternador, así tendría algo que sacar en caso de una amenaza de Clase A”, dijo Kid Win, “Deshacerse de él sería un total desperdicio. No me importa si nunca puedo usarlo de nuevo. Dáselo a tu escuadrón ERP. Le enseñaré a alguien cómo funciona. Puedes montarlo en uno de tus camiones o algo así.”
La Directora Piggot frunció el ceño, “La cantidad de tiempo y dinero que eso requeriría, para un evento que podría nunca ocurrir... no. Supongo que puedes quedarte el cañón.”
Kid Win prácticamente se hundió con alivio.
“Pero cualquiera que sea la fuente de poder, la vas a remover, y la mantendré bajo llave. Si una amenaza Clase A entra en juego, te la entregaré. Y el cañón todavía pasa por el proceso de revisión estándar para todo el material creado por Artesanos. Si no pasa la revisión, si estabas poniendo a las personas y a la propiedad en riesgo indebido con lo que hiciste hoy, me temo que podrías enfrentar una multa sustancial o un tiempo en la cárcel.”
Kid Win empalideció.
“¡Directora!” Aegis gruñó la palabra, dando un paso adelante.
“Cállate, Aegis”, gruñó Piggot, “Escucharte tratando de hablar con un pulmón perforado me duele a mí, y por mucho que admiro que defiendas a tu equipo, tu única bocanada de aire se desperdicia aquí.”
Kid Win se volvió hacia Aegis y le ofreció una pequeña sonrisa de disculpa.
“Kid Win, vienes con nosotros para una revisión disciplinaria. Todos los demás pueden retirarse. El grupo de turistas pasará por su alojamiento en una hora, y es probable que haya más de unos pocos periodistas mirando por la ventana. Traten de limpiarse para las fotos que indudablemente van a aparecer en los periódicos de mañana. Por favor.”
Los dos hombres vestidos de traje marcharon al miserable Kid Win por la puerta después de la Directora Piggot. Kid Win le lanzó una mirada preocupada a su equipo antes de que lo sacaran de la vista.
“Hagamos un recuento”, Aegis gruñó, “Gallant o Clockblocker al frente, ustedes decidan quién.”
El equipo salió caminando de la sala de reuniones y se dirigió a su ascensor reservado. Fue diseñado por Artesanos para impresionar a los turistas y ser mucho más seguro. Las secciones entrelazadas de metal se desplegaron y se deslizaron fuera del camino mientras se acercaban, luego se cerraron detrás de ellos. Bajaba de forma tan suave que era casi imposible saber si el ascensor se estaba moviendo.
Salieron a un largo pasillo de acero cromado.
“Voy a tener pesadillas”, gruñó Clockblocker, mientras tocaba con cuidado las ronchas alrededor de su nariz y boca, “Pesadillas con montones y montones de arañas.”
En el otro extremo del pasillo, llegaron a una terminal de seguridad. Aegis señaló a Clockblocker.
“¿Usualmente no lo haces tu?”
“Puede que tenga la retina desprendida”, admitió Aegis con su voz vacilante, “No quiero fallar el escaneo.”
Clockblocker asintió vacilante, luego se inclinó hacia delante para dejar que el terminal escrutara sus ojos. Las puertas de acero hicieron clic, luego se abrieron con un zumbido apenas audible, dejando que los jóvenes héroes y heroínas se abrieran camino en el área principal de su cuartel general.
La habitación tenía forma de cúpula, pero había secciones de pared que podían desmontarse y reordenarse sobre la marcha. Algunos habían sido creados para darles a los diferentes miembros del equipo sus habitaciones individuales, mientras que otros enmarcaban los umbrales que conducían a las duchas, el cuarto de archivo y su sala de prensa / reunión. Una serie de computadoras y monitores de gran tamaño estaban conectadas en red a un lado de la sala, rodeados por media docena de sillas. Uno de los monitores mostraba una cuenta atrás para el siguiente grupo de turistas, mientras que otros mostraban imágenes de cámaras en ubicaciones clave de la ciudad. El Banco Central era uno de ellos, una imagen oscura marcada por el rojo y el azul de las sirenas de la policía.
“¿Shadow Stalker está ausente?”, Preguntó Gallant.
“No pudo llegar a tiempo”, gruñó Aegis, “le dije que se quedara dónde estaba.”
“Ella va a odiar eso. ¿No tiene un gran odio por Grue?”, Preguntó Clockblocker.
“Parte de la razón”, Aegis gruñó las palabras, “le dije que se quedara. No necesito eso. Voy a ducharme. Curarme las heridas. Ustedes hagan el recuento de los hechos.”
“Claro que sí, Jefe,” Clockblocker saludó estilo militar. “Que te mejores.”
"Putos perros mutantes", murmuró Aegis, mientras se dirigía al baño. Se quito la mitad superior de su disfraz hecho jirones antes de que cruzar la puerta.
“¿Vista? ¿Puedes ir a agarrar la pizarra? Trae dos.” Gallant se volvió hacia su miembro más joven. Vista casi saltó en su apuro para seguir la orden.
“¿Qué le va a pasar a Kid?” Browbeat habló por primera vez, “No sé cómo funciona todo esto. ¿Es serio?”
Gallant consideró por un momento, “Podría ser, pero mi instinto me dice que Piggy solo quiere asustarlo. Tiene que dejar de probar los límites con las personas a cargo, o va a tener problemas reales en algún momento.”
“Entonces, no es exactamente el mejor comienzo para tu nueva carrera, ¿eh?” Clockblocker giró hacia Browbeat.
“Caraja, no me molestaría tanto si supiera lo que sucedió”, Browbeat se estiró, y sus músculos comenzaron a disminuir de tamaño, “Al menos entonces podría averiguar qué hacer mejor la próxima vez. Todo lo que sé es que de repente estaba ciego y sordo, y cuando traté de moverme, todo se torció por el camino equivocado. Entonces creo que me aturdieron.”
Vista regresó, arrastrando un par de pizarras en marcos de ruedas detrás de ella.
“Mantén ese pensamiento”, Gallant le dijo a su miembro más nuevo, “Hey, Clock, ¿no te importa si tomo el mando?”
Clockblocker aún usaba las yemas de sus dedos para explorar los bultos levantados en su rostro, “Adelante. Voy a posponer las cosas lo más que pueda en lo del liderazgo.”
“Eres el más viejo después de Carlos. ¿Solo serán tres o cuatro meses antes de que seas el miembro más antiguo?”
“Y mantendré esa posición ni siquiera el resto del verano antes de graduarme y pasarte el manto a ti,” Clockblocker sonrió despreocupadamente, “No te preocupes. Toma el control.”
Gallant se quitó el casco y lo sostuvo en una mano, pasándose los dedos por el cabello rubio húmedo por el sudor. Sonrió triunfante a Vista mientras colocaba las pizarras blancas para que todos pudieran verlas, “Gracias.”
Gallant no necesitó usar su poder para obtener una respuesta emocional de la heroína de trece años. Ella se puso de un rosa brillante. No podría haber ninguna duda para los presentes de que le gustaba su compañero de equipo mayor.
“De acuerdo muchachos”, dijo Gallant, “antes de comenzar, creo que es importante aclarar algunas cosas. En primer lugar, lo más importante, hoy no fue un fracaso. Incluso diría que hoy fue una victoria para los buenos, y comenzamos a establecer eso aquí y ahora.”
Se tomó un segundo para medir las reacciones incrédulas de su audiencia, luego sonrió.
“Los Undersiders. Hasta el momento, han pasado desapercibidos, pero más recientemente han comenzado a realizar trabajos de mayor perfil. Golpearon al casino Ruby Dreams hace cinco semanas, y ahora acaban de robar el banco más grande de Brockton Bay. Esta vez tuvimos la suerte de ponernos en su camino. Eso significa que finalmente tenemos información sobre su grupo.”
Se volvió hacia la pizarra y escribió los nombres de sus oponentes. Grue, Tattletale y Hellhound fueron al primer tablero, con líneas que separan el tablero en tres columnas. Escribió a Regent en el segundo tablero, trazó una línea y luego dudó en la quinta y última columna. "¿Se nombró a sí mismo? ¿El tipo con los bichos?”
“Chica”, lo corrigió Clockblocker, “estaba hablando con los rehenes después de que los Undersiders se escaparon. Dijo que tenía miedo de moverse porque ella iba a hacer que lo mordiera. Me llevó un poco darme cuenta de lo que quería decir exactamente. El pobre tipo estaba en estado de shock.”
“¿Pero no sabemos cómo se llamaba a sí misma?”
Nadie tenía ninguna respuesta a eso.
“Entonces tenemos que acordar un nombre para ella, o la documentación va a ser inconsistente. ¿Sugerencias para un nombre para la chica bicho?”
“¿Larva? ¿Gusano?” Browbeat le ofreció, “¿Pegarle un nombre de porquería?”
“No queremos hacer eso”, suspiró Clockblocker, “Tal vez si hubiésemos ganado, podríamos salirnos con la nuestra, pero no se ve tan bien si la prensa informa que nos pateó el culo alguien llamado gusano.”
“¿Stinger?
[
[2]](file:///C:/Users/Fernando/Documents/Books/Wildbow/Worm%201%20espa%C3%B1ol.docx#_ftn2)¿Pestilence?” Sugirió Vista.
Clockblocker se giró en la silla y tecleó los nombres en la computadora, “Tomados. Stinger es un villano en California con armadura de poder, un jetpack y misiles guiados, y Pestilence es un psicópata espeluznante en Londres.”
"¿Skitter?" Gallant soltó el nombre al aire.
Hubo un ruido de teclas cuando Clockblocker tecleó, “No está tomado.”
“Entonces sirve”, Gallant escribió el nombre en la pizarra, “Ahora intercambiamos ideas. Aquí es donde recuperamos nuestras pérdidas del día, calculamos un ángulo para poder ganar la próxima vez. Así que no se contengan. Compartan cualquier detalle, sin importar cuán insignificante sea.”
“El poder de Grue no es solo la oscuridad. No puedes escuchar allí tampoco. Y también se siente extraño”, dijo Browbeat, “Hay resistencia, como si estuvieras bajo el agua, pero no flotando.”
“Bien”, Gallant escribió eso en la columna de Grue, “¿Siguiente?”
“Los mutantes que hace Hellhound. ¿Los perros? Ella no los controla con su mente. Están entrenados”, ofreció Vista, “Ella les dice qué hacer con silbidos, gestos.”
“Sí, buen punto, me di cuenta de eso”, respondió Gallant, agregando con entusiasmo otra nota a la pizarra.
“La chica con los bichos... Skitter. Es todo lo contrario. Ella tiene un gran control sobre ellos”, agregó Clockblocker.
“¡Sí!”
“Además, según la rehén con la que hablé, ella dijo que puede sentir las cosas a través de sus bichos, que es cómo vigilaba a los rehenes.”
No pasó mucho tiempo antes de que la mayoría de las columnas estuvieran lo suficientemente llenas como para que Gallant tuviera que girar las pizarras para usar las partes traseras.
Carlos regresó de la ducha, con pantalones deportivos y una toalla alrededor de los hombros. Era puertorriqueño, su cabello largo. Su cuerpo estaba limpio de sangre, salvo algunos residuos de restos de heridas irregulares en sus brazos, estómago y pecho. Había cosido torpemente los cortes y las hendiduras, lo que hizo sorprendentemente poco para que fueran más fáciles de ver. Se sentó en una silla y agregó su aporte para las listas, que no fue demasiado. Había estado incapacitado durante demasiado de la pelea para tener mucho que decir.
Hubo un ruido abrasivo de la computadora ya que cada monitor de repente brilló en amarillo. Los Wards se apresuraron a ponerse sus máscaras. Aegis agarró una de repuesto de un cajón de las computadoras.
La entrada se abrió con un zumbido y Armsmaster entró, acompañado por la atractiva Miss Militia. Vestía un uniforme militar modificado, lo suficientemente ajustado en las áreas esenciales para acentuar sus curvas, luciendo un pañuelo alrededor de la boca con una bandera estadounidense bordada y una faja similar alrededor de la cintura. Lo más llamativo, sin embargo, fue el gran lanzacohetes que sostenía sobre sus hombros de la misma manera que un levantador de pesas podría sostener una barra.
“Armsmaster", Gallant se puso de pie, "Es bueno verlo, señor. Miss Militia, siempre es un placer.”
“Siempre el caballero”, los ojos de Miss Militia insinuaron la sonrisa detrás de su bufanda, “Trajimos un invitado.”
Siguiendo detrás de Armsmaster y Miss Militia, estaba una adolescente con una túnica blanca envolvente. Panacea. Ella tenía una tarjeta de identificación con un cordón alrededor de su cuello, con su foto y la palabra "INVITADO" en letras azules brillantes.
“Ella tuvo la amabilidad de ofrecerse voluntariamente para venir y curarlos”, Miss Militia les dijo a los jóvenes héroes, “No puedo enviarlos a casa con heridas horribles y cientos de picaduras de insectos, ¿o sí? Eso los dejaría en evidencia.”
Cambió la posición del lanzacohetes sobre sus hombros, y se disolvió en una mancha de energía verde-negra. La energía se encendió y se arqueó alrededor de ella por unos breves instantes, luego se materializó en una ametralladora. Solo mantuvo esa forma durante unos segundos antes de parpadear y solidificarse en un rifle de francotirador, luego un arma de arpón, y finalmente se quedó en la forma de un par de uzis, uno en cada una de sus manos. Ella apenas parecía darse cuenta, más allá de la acción automática de enfundar las armas.
“Quería agradecerles por venir a salvarme”, dijo Panacea, tímidamente, “y por dejar que Glory Girl venga con ustedes.”
Gallant sonrió, luego, en un tono más preocupado, preguntó: “¿Ustedes dos están bien?”
Panacea negó con la cabeza, “Tattletale encontró una forma de atravesar la invencibilidad de mi hermana. Glory Girl fue picada bastante mal, por eso no vine antes. Creo que te golpea más fuerte, psicológicamente, cuando eres prácticamente invencible pero te lastiman de todos modos. Pero estamos bien ahora. Ella ha sanado, pero está malhumorada. Yo-- Yo estoy bien. Un golpe en mi cabeza, pero estoy bien.”
“Bien.”
Armsmaster estaba en la pizarra, repasando los puntos. “Me gusta esto. Pero esta...” Tocó la columna titulada Tattletale, “Casi vacía.”
“Ninguno de nosotros se encontró con ella, y los rehenes no tenían nada que decir sobre ella”, respondió Gallant.
“Panacea podría ayudar allí”, ofreció Miss Militia.
Todos los ojos se volvieron hacia la chica.
“Yo-- Pasaron muchas cosas", se cubrió Panacea.
“Cualquier detalle ayuda.”
“Um. Lo siento”, dijo, mirando hacia abajo al suelo, “me golpearon en la cabeza, pero mi poder no funciona conmigo misma, y no soy del tipo de personas que salen disfrazadas y se meten en peleas, así que temiendo por mi vida… no lo sé. Todo eso… No puedo ordenar mis pensamientos todavía.”
“Cuanto antes-” comenzó Armsmaster.
“Está bien”, lo interrumpió Miss Militia, “Amy, ¿por qué no empiezas a ocuparte de los Custodios? Si algo te viene a la mente, cualquier cosa que los Undersiders hayan dicho o hecho, o cualquier pista que creas que pueda ayudar, compártelo después, ¿está bien?”
Panacea sonrió agradecida a la heroína, luego se volvió hacia el grupo, “¿Quién necesita más ayuda? ¿Aegis?”
“Viviré”, dijo Aegis, “puedo ser el último.”
Gallant levantó vacilante su mano, “Uno de los perros del Hellhound se estrelló contra mí. Creo que podría tener una costilla rota. Los paramédicos me dieron el visto bueno, pero quiero estar más seguro de que no estoy arriesgando un pulmón perforado o algo así.”
Panacea frunció el ceño, luego hizo un gesto hacia el otro extremo de la habitación, “Te echaré un vistazo allí, ¿está bien?”
“Que sorpresa, el novio de Glory Girl recibe un tratamiento especial”, Clockblocker sonrió para dejar en claro que solo estaba bromeando. Gallant solo sonrió en respuesta.
La pareja fue a la alcoba de Gallant, y ella lo sentó en la cama antes de ponerle una mano en el hombro. Se echó la capucha hacia atrás y frunció el ceño.
“No tienes un pulmón perforado. Tienes una costilla fracturada, pero ni siquiera tienes tanto dolor. Por qué-”
“Mentí. Quería hablar contigo, solo”, le tomó la mano.
Ella frunció el ceño y retiró su mano como si la hubiera mordido. Como para asegurarse doblemente de que no volvería a agarrar su mano, se cruzó de brazos.
“Sabes que puedo percibir emociones”, dijo, “Las emociones de todos, como una nube de colores a su alrededor. No puedo apagarlo. Es solo como veo el mundo.”
“Victoria lo mencionó.”
“Por eso eres un libro abierto para mí. Sé que tienes miedo. No… estás aterrorizada, y es por eso que no estás hablando.”
Suspiró y se sentó en la cama, tan lejos de Gallant como pudo.
“Nunca quise estos poderes. Nunca quise poderes, punto.”
El asintió.
“Pero los obtuve de todos modos, y recibí atención internacional por eso. La sanadora. La chica que podría curar el cáncer con un toque, hacer a alguien diez años más joven, volver a crecer miembros perdidos. Estoy obligada a ser un héroe. Cargada con esta obligación. No podría vivir conmigo misma si no usara este poder. Es una gran oportunidad para salvar vidas.”
“¿Pero?”
“Pero al mismo tiempo… no puedo curar a todos. Incluso si voy al hospital todas las noches durante dos o tres horas a la vez, hay miles de otros hospitales que no puedo visitar, decenas de millones de personas con una enfermedad terminal o que viven en un infierno personal donde están paralizadas. o en constante dolor. Estas personas no merecen enfrentar eso, pero no puedo ayudarlos a todos. No puedo ayudar al uno por ciento de ellos aun si invierto unas veinte horas al día.”
“Tienes que concentrarte en lo que puedes hacer”, le dijo Gallant.
“Suena más fácil de lo que es,” contestó Panacea, con un toque de amargura, “¿Entiendes lo que significa curar a algunas de estas personas? Siento que cada segundo que me tomo es un segundo que he fallado de alguna manera. Durante dos años, ha sido esta… presión. Me acuesto en la cama, me despierto por la noche y no puedo dormir. Entonces me levanto y voy al hospital a medianoche. Voy a pediatría, curo a algunos niños. Voy a la unidad de cuidados intensivos, salvo algunas vidas… y lo hago de forma automática. Ni siquiera puedo recordar a las ultimas personas que salvé.”
Ella suspiró de nuevo, “¿La última persona que realmente recuerdo? Fue quizás hace una semana, estaba trabajando en un niño. Él era solo un niño pequeño, un inmigrante de El Cairo, creo. Ectopia Cordis. Eso es cuando naces con tu corazón fuera de tu cuerpo. Estaba poniendo todo en el lugar correcto, dándole la oportunidad de una vida normal.”
“¿Qué lo hizo tan memorable?”
“Lo resentía. Estaba acostado allí, profundamente dormido, como un ángel, y por solo un segundo, consideré simplemente dejarlo. Los doctores podrían haber terminado el trabajo, pero hubiera sido peligroso. Podría haber muerto si lo hubiera dejado sobre la mesa, el trabajo a medio hacer. Lo odiaba.”
Gallant no dijo nada. Frunciendo el ceño, Panacea miró hacia abajo al suelo.
“No, odiaba que él tendría una vida normal, porque había renunciado a la mía. Tenía miedo de cometer un error intencionalmente. Que podría dejarme estropear el procedimiento en este niño. Podría haberlo matado o arruinado su vida, pero habría aliviado la presión. Bajar las expectativas, ¿sabes? Tal vez incluso hubiera rebajado mis propias expectativas sobre mí. Yo… Yo estaba tan cansada. Tan exhausta. En verdad consideré, por el momento más breve, abandonar a un niño para que sufra o muera.”
“Eso suena más que solo agotamiento”, respondió Gallant, en voz baja.
“¿Es así como comienza? ¿Es este el punto en que empiezo a ser como mi padre, quienquiera que sea?”
Gallant dejó escapar un suspiro lento, “Podría decir que no, que nunca vas a ser como tu padre. Pero estaría mintiendo. Cualquiera de nosotros, todos nosotros, corremos el riesgo de encontrar nuestro propio camino por ese sendero. Puedo ver la tensión que estás experimentando, el estrés. He visto gente quebrarse por menos. Así que sí. Es posible.”
“Está bien”, dijo, en voz baja. Esperó a que ella elaborara, pero no lo hizo.
“Toma un descanso. Piensa en ello como algo que tienes que hacer, para recargar tus baterías y ayudar a más personas a largo plazo.”
“No creo que pueda.”
Se sentaron en silencio por unos momentos.
Se volvió hacia ella, “Entonces, ¿qué tiene esto que ver con lo que sucedió en el banco?”
“Ella sabía todo. Esa chica Tattletale. Dijo que es psíquica, y por lo que dijo, lo que sabía, lo creo.”
Gallant asintió.
“¿Sabes cómo es hablar con gente como ella? ¿Como tú? Sin ofender. Construyes esta máscara, te engañas pensando que todo es normal y te obligas a mirar más allá de los peores aspectos de ti mismo... y luego estos Gallants y Tattletales simplemente te desnudan. Te obligan a enfrentarlo todo.”
“Lo siento.”
“Dijiste que no puedes apagarlo, ¿verdad? Realmente no puedo culparte. Es solo… es difícil estar cerca. Especialmente después de lidiar con Tattletale.”
“¿Qué dijo ella?”
“Ella amenazó con hablar sobre cosas. Cosas más difíciles de lo que acabo de contarte, supongo. Amenazó con decirme cosas que simplemente no quiero saber. Dijo que usaría lo que sabía para arruinar mi relación con Victoria y el resto de mi familia”, Amy se abrazó sola.
“Mi hermana es todo lo que tengo. La única persona sin expectativas, que me conoce como persona. Carol nunca realmente me quiso. Mark está clínicamente deprimido, así que por más agradable que sea, está demasiado concentrado en sí mismo para ser realmente un padre. Mi tía y mi tío son dulces, pero tienen sus propios problemas. Entonces somos solo yo y Victoria. Ha sido así casi desde el principio. Ese petulante pequeño monstruo amenazó con separarnos a mi hermana y a mí usando otra cosa más que yo no quería, otra cosa sobre la que no tenía control.”
Gallant comenzó a hablar y luego se detuvo.
“¿Qué?”
“¿Esto… tiene algo que ver con los… sentimientos bastante fuertes que tienes hacia mí?”
Panacea se quedó quieta.
“Lo siento”, se apresuró a decir, “No debería haberlo mencionado.”
“No deberías haberlo hecho”, se levantó y comenzó a caminar hacia la puerta.
“Mira, si alguna vez necesitas hablar…” ofreció.
“Yo-”
“Probablemente no quieras que sea yo, está bien. Pero mi puerta siempre está abierta, y puedes llamarme a cualquier hora. Sólo para que lo sepas.”
“Está bien”, respondió ella. Luego ella se acercó a él y le tocó el hombro, “Listo. Hematomas desaparecidos, retocadas las costillas.”
“Gracias”, respondió, abriendo la puerta para ella.
“Cuida a mi hermana, ¿está bien? ¿Hazla feliz?”, Murmuró, mientras dudaba en la puerta.
“No hace falta decirlo.” Se reincorporaron al grupo principal.
Cada cabeza en la habitación se volvió cuando Panacea tomó el marcador junto a las computadoras. Con una expresión sombría en su rostro, comenzó a llenar la sección de Tattletale de la pizarra.
[1] Golden child:La niña mimada, hija favorita, de la que la familia siempre se pone de lado.
[2]Stinger: Aguijón

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2018.05.02 01:50 master_x_2k Agitación VII

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_______________Agitación VII_______________

Grue ya había salido de su vehículo y estaba a mitad de camino cuando Tattletale y yo cerramos las puertas de la furgoneta. Él estaba usando su poder en un grado bajo sobre la totalidad de su cuerpo. La oscuridad empapaba el cuero poroso de su disfraz y lo hizo parecer una sombra viviente. Brian me había mostrado cómo el visor tenía orificios en los bordes, para dirigir el efecto de su poder alrededor de los lados y la parte superior de la cabeza, para que no oscureciera la cara. No era que no pudiera ver a través de los efectos de su propio poder: podía. Él había explicado que los respiraderos estaban allí para crear un efecto en el que se podían ver destellos de una calavera pintada de negro flotando en la forma vagamente humana del negro más oscuro. Cuando tuviera el dinero para gastar, me había dicho que iba a conseguir un disfraz más completo hecho a medida para él de la misma manera, para ampliar el efecto.
“Avancemos rápido”. Su voz hizo eco, reverberó, con un vacío en el sonido, como algo extraño y lejano. Estaba usando su poder para jugar con el sonido, “Tattletale, ve a la puerta. Bicho, conmigo.”
Junto con Grue, volví a la camioneta que Lisa había estado manejando. Grue agarró la manija de la puerta corredera y la abrió, luego se apartó del camino mientras el contenido salía a borbotones.
Me reí entre dientes ante la imagen de este espeluznante supervillano siendo sorprendido con la guardia baja. Había empacado la totalidad de la camioneta, menos los asientos del conductor y del pasajero, con bichos. Cuando la puerta se abrió, se derramaron para juntarse en el pavimento mojado debajo de la puerta.
“¿Tienes suficientes?” Su voz hizo eco. Pensé que tal vez percibí un toque de humor en su tono, detrás de la influencia de su poder.
Sonreí detrás de mi máscara, “Esperemos”.
Un paseo por la mañana me había dado la oportunidad de reunir este enjambre. Fue sorprendente cuántos bichos había en la ciudad, ocultos a la vista. En cualquier punto de la ciudad, generalmente podía atraer decenas de miles de insectos de muros interiores, alcantarillas, áticos, céspedes, árboles e incluso lugares que uno pensaría que estaban demasiado limpios u ocupados como para tener algún bicho raro acechando, y podía hacerlo en cuestión de minutos.
Sin embargo, estos no fueron solo los bichos que podía obtener en cuestión de un momento. Viajar por la ciudad me había dado la oportunidad de ser exigente. Estos eran los buenos, cada uno de ellos lo suficientemente rápido como para seguirme el ritmo, o capaz de ser cargado por aquellos que podían. Sin embargo, más que eso, la mayoría de ellos eran especies resistentes como ciempiés grandes, cucarachas y escarabajos, o capaces de picar y morder, con abejas, avispas, hormigas y moscas negras. Para complementar sus números, había reunido polillas, moscas y mosquitos, que no eran los mejores insectos de ataque que había, pero que eran lo suficientemente fáciles de conseguir y que servían para distraer al enemigo o para aumentar el bulto del enjambre.
Había diez metros cúbicos dentro de la parte trasera de la furgoneta. Tattletale me lo había dicho. Cuando se empacaron lo suficientemente apretados como para que no se dañen entre sí ni se derramen más allá de la barrera y en los asientos delanteros, se sumaron a una cantidad bastante sorprendente de insectos. Los llamé para que salieran de la furgoneta y observé cómo su masa parecía expandirse a medida que se extendían.
Nos unimos a Tattletale en la puerta lateral del banco. Tenía que admitir que admiraba el gran cambio que era capaz de hacer cuando se ponía el disfraz. Más bien, debo decir, admiré el esfuerzo que ella había hecho como Lisa, que la hacía tan diferente de su personalidad como Tattletale. Su máscara era estrecha, solo le rodeaba las cuencas de los ojos, cubría sus cejas, parte de su nariz y algo de sus pómulos, pero ocultaba las pecas en el puente de su nariz y cambiaba las líneas aparentes de su rostro. Tenía el pelo suelto, húmedo por la lluvia, en contraste con cómo siempre estaba en una cola de caballo o trenzado cuando era ‘Lisa’. Su traje era ceñido, adornado con gotitas de agua, lavanda con bandas negras a través del pecho y por los lados de sus brazos, piernas y cuerpo. Una imagen de un ojo estilizado, solo visible a la luz correcta, dado que era gris oscuro sobre negro, se trabajó en el diseño del traje. Un “cinturón de herramientas” compacto se encontraba diagonalmente cruzado sobre sus caderas, luciendo una variedad de bolsillos y contenedores compactos.
Regent estaba vigilando, a unos metros de distancia. Por lo que había visto mientras nos preparábamos, ahora sabía que su disfraz era engañoso. Todavía llevaba la máscara de color blanco duro con la corona de plata, pero me había mostrado cómo el interior de la máscara tenía forma de espuma en el contorno de la cara, con solo la boca libre, para poder hablar sin ser amortiguado. En una línea similar, la camisa blanca suelta que vestía cubría un chaleco de malla que estaba moldeado a la forma de su cuerpo. Él estaba ociosamente girando un cetro en sus dedos. El cetro no era puramente temático, aparentemente el orbe coronado que en la punta tenía dos electrodos incorporados en las púas, para el taser que estaba incorporado en él. Se trataba todo sobre la distracción, engaño y de dar la impresión de vulnerabilidad.
“La salida de incendios en la parte posterior está protegida por una clave digital”, explicó Tattletale mientras se agachaba en el teclado, mirándolo fijamente, “Todos los empleados tienen el número para entrar si es necesario, pero eso rara vez sucede porque abrir la puerta dispara un montón de alarmas. Esa contraseña es fácil. Lo interesante que los empleados ni siquiera saben es que las capas y los equipos SWAT tienen un código especial que pueden poner si necesitan hacer una entrada tranquila sin alarmas. Para hacer eso, ingresas el código regular, 3-7-1, pero mantienes presionado el botón, luego presionas el signo numérico y las teclas del asterisco al mismo tiempo… Voila. Inténtalo.”
Grue tiró de la puerta. Esperamos en un silencio tenso por un momento por el rugido de la alarma, pero ninguno llegó. Tattletale nos sonrió. “¿Qué te dije?”
Grue hizo una seña y se nos unieron Regent y Perra con sus tres perros. Los animales eran del tamaño de ponies pequeños, su carne se había hinchado y expandido lo suficiente como para que su piel se hubiera partido por las costuras. El músculo y el hueso se mostraban debajo, y la disposición de dicha anatomía no era exactamente típica. El cambio fue lo suficientemente lento para que no pudieras verlo si lo estabas buscando, pero si apartabas la mirada y mirabas de nuevo un momento después, podías notar que eran más grandes, que el hueso en el hombro era más largo, que los ojos eran más hundidos, y así sucesivamente. Espigas, espuelas y un exoesqueleto de crecimientos óseos parecían llenar o cubrir espacios y crecer en lugares donde el hueso ya estaba cerca de la piel. La cola del perro más pequeño – Angelica, creo que la llamó Rachel – era dos veces más larga que lo normal y prensil, y los otros dos estaban no se quedaban atrás. Parecía que alguien había arrancado un par de espinas humanas, la carne aun colgando de ellas, y las unió una a la otra antes de pegarla a la parte trasera de los perros.
Perra, por su parte, solo llevaba una chaqueta con un collar de piel arrugada y una máscara de plástico dura y barata de un bulldog. A los perros les habían dado la parte trasera de la segunda camioneta, lo que permitía a Perra ejercer su poder sobre ellos mientras Brian conducía. Poder hacer el cambio más lentamente significaba que no se agotaría prematuramente ni a sí misma ni a los animales apresurando el trabajo al llegar.
Nos abrimos camino por los pasillos traseros de la planta baja del banco, con los perros de Perra al frente, mi enjambre yendo hacia atrás. El reloj comenzó a correr desde el momento en que estacionamos en el callejón; ese era el punto donde la gente podría haber pensado que algo estaba pasando. Ahora que estábamos dentro, sin embargo, alguien lo sabía, o lo sabría en cualquier momento.
En este mismo momento, lo más probable era que algún guardia en la sala con las cámaras de seguridad estuviera haciendo una llamada al 911 y denunciando un crimen en curso por delincuentes disfrazados. Si Tattletale estaba en lo cierto, el Protectorado estaba demasiado lejos como para llamarlo, por lo que se pondrían en contacto con los Custodios. Teníamos cinco o diez minutos antes de que se presentaran problemas.
Cada vez que pasamos por una habitación, Grue, Regent y yo lo verificamos dos veces. Los primeros estaban vacíos, pero cuando llegamos a una habitación, un perro notó algo, y Grue levantó una mano para sumergir la habitación en la oscuridad. Un segundo después, dio un paso atrás en el pasillo, retorciendo el brazo de un hombre de treinta y tantos y vestido con un traje gris a la espalda. Ni siquiera me había dado cuenta de que Grue había entrado en la habitación en primer lugar.
En la habitación contigua, Regent agarró a otro rehén. Eché un vistazo al hombre, cabello gris y grueso por el medio con una camisa de vestir rosa y sin chaqueta, mirándonos con los ojos muy abiertos. Abrió la boca, creo que su intención era pedir ayuda, pero en cambio se convirtió en toses y chisporroteos. Un segundo después, se desplomó y se derrumbó en el suelo. Trató de ponerse de pie, pero su codo se dobló y golpeó el suelo por segunda vez. Mientras continuaba luchando, Regent entró en la habitación con un aire casi perezoso, lo agarró por el cuello y lo empujó hacia el pasillo donde estábamos. Derrotado, camisa rosa no se resistió, medio caminando, medio gateando hacia adelante mientras se unía a nosotros. Se encontró con el otro empleado, pero no dijo nada.
Solo pasamos una docena de oficinas, pero se sentía como tres veces ese número. Grue estaba en el frente, echando un vistazo a cada habitación y atento a cualquier peligro, con Regent vigilando las habitaciones a nuestra derecha. Eso significaba que yo estaba prestando atención a las habitaciones de la izquierda, y también echando un ojo a nuestra retaguardia con el enjambre. Cada vez que buscaba en una oficina, comedor o sala de conferencias, recé para que estuviera vacía. No quería ser más responsable de todo esto de lo necesario.
Cuando vi que la última oficina a la izquierda estaba vacía, me sentí lo suficientemente aliviada de que casi me olvidé de mi papel en la siguiente etapa del plan.
Llegamos al lobby del banco, y los perros de Perra entraron a la habitación. Eran una pesadilla, ladraban, gruñían y se sacudían en una nube de piel y sangre mientras crecían abruptamente un pie más alto en el hombro. Tuve un vistazo de veinte o treinta civiles y otros seis o más empleados del banco antes de que se apagaran las luces. Grue usó su poder, y la habitación quedó sumida en la oscuridad, el volumen de los gritos y gemidos cayendo en un silencio total en cuestión de segundos. Nos quedamos en la entrada del vestíbulo, y solo había la nada en donde estaba el vestíbulo del banco.
“Tu movimiento, chica Bicho”, dijo Tattletale, extendiendo su mano hacia mi hombro.
Cerré mis ojos. Con un comando mental, mis insectos inundaron la habitación desde el pasillo detrás de nosotros, volando y arrastrándose por sobre, debajo y alrededor de nosotros para extenderse por la habitación. Tomé nota de cada persona en el lobby cuando mis bichos entraron en contacto con ellos y dejé varios bichos trepándose en cada individuo. Me tomé cinco segundos para comprobar que había conseguido a todos, y recordé tardíamente a los dos empleados que habíamos traído de las oficinas administrativas. Un grupo de bichos regresó de la oscuridad, rozando mi piel en su camino para hacer contacto con el par.
“Hecho”, dije.
Grue movió sus brazos hacia adelante, y la oscuridad se separó. Nos movimos a la habitación como grupo. Camisa rosa y el chico más joven se derrumbaron al suelo mientras caminábamos. Supuse que era obra de Regent. Algo de la oscuridad de Grue se aferraba a las superficies de las puertas y las ventanas, pero descontando eso la habitación estaba despejada en cuestión de segundos, iluminada solo por las luces fluorescentes. Todos a excepción de nosotros estaban tirados en el suelo, agazapados detrás de un escritorio o acurrucados en las esquinas. Dos de los perros de Perra estaban parados frente a la entrada principal, mientras que el más pequeño estaba parado cerca de la bóveda. Los tres monstruos tenían el tamaño de autos ahora.
“Quince minutos”, avisé a la habitación, mi corazón en mi garganta, “No vamos a estar aquí más tiempo que eso. Quédense quietos, quédense callados, nos iremos antes de que hayan transcurrido quince minutos. Ustedes serán libres de dar su declaración a la policía y luego continuar su día como de costumbre. Esto no es un programa de televisión, esta no es una película. Si estás pensando en ser un héroe, no lo hagas. Solo te lastimarás a ti o a alguien más.”
Levanté la mano, con los dedos extendidos, una araña familiar posada en la punta, “Si estás pensando en correr, hacer una llamada telefónica o ponerte en nuestro camino, esta es una buena razón para reconsiderar. Esta pequeña criatura y sus cien hermanas que acabo de traer a esta habitación están bajo mi total control.” Hice que la araña cayera de la yema del dedo, colgando de un hilo, a modo de demostración.
“Ella es una araña viuda negra. Una sola mordida puede matar a un humano adulto o los ponerlo en estado de coma. Si se mueven, hablan, tratan de encontrar o matar a las arañas que acabo de poner en sus cuerpos, en su ropa, en su pelo. Lo sabré en una fracción de segundo, y les diré que los muerdan muchas veces.”
Me detuve para dejar lo procesaran. Tomé un vistazo general de la habitación. Cuarenta o más personas. Vi a un hombre adulto con una lágrima rodando por su mejilla. Una adolescente con pecas y rizos marrones me miraba con odio absoluto en los ojos. En uno de los mostradores, una empleada del banco de avanzada edad estaba temblando como una hoja.
¿Tomar rehenes como así? Había sido idea mía, dios me perdone. Por horrible que fuera, había sido necesario. En el peor de los casos, algún tonto en el banco podía intentar algún truco y lograr que él o alguien más termine lastimado o muerto. No podía permitir que eso sucediera, si estaba en condiciones de evitarlo. Si eso significaba mantenerlos callados y fuera del camino, estaba dispuesta a aterrorizarlos.
Cuando vi el efecto que había tenido en esta gente, esa justificación se sintió muy débil.
Me iría al infierno por esto.

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2018.04.03 20:36 master_x_2k Interludio II

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____________________Interludio II____________________

Había muy pocas cosas, para Victoria Dallon, que fueran más geniales que volar. El campo de fuerza invisible que se extendía unos milímetros sobre su piel y su ropa simplemente lo hacía mejor. El campo evitaba que el frío la tocara, pero aún así le permitía sentir el viento en su piel y en su pelo. Los bichos no se estrellaban contra su rostro como lo hacían contra los parabrisas de los automóviles, incluso cuando estaba alcanzando ciento treinta kilómetros por hora.
Glory Girl
Al ver a su objetivo, ella frenó en seco y se lanzó hacia el suelo, ganando velocidad cuando cualquier otra persona estaría desacelerando. Golpeó el asfalto lo suficientemente fuerte como para romperlo y enviar fragmentos por los aires, tocando el suelo con una rodilla y un pie, un brazo extendido. Permaneció en esa posición de rodillas solo por un momento, dejando que sus rizos de platino y la capa que estaba colgada sobre uno de sus hombros revolotearan en la estela del aire que había arrastrado al descender. Ella encontró los ojos de su presa con una mirada de acéro.
Había practicado ese aterrizaje durante semanas para hacerlo bien.
El hombre era un veinteañero caucásico con la cabeza rapada, una camisa de vestir con las mangas arremangadas, pantalones vaqueros y botas de trabajo. Él la miró una vez y salió disparado.
Victoria sonrió mientras desaparecía por el otro extremo del callejón. Se levantó de su posición arrodillada, se sacudió el polvo y se pasó los dedos por el pelo para arreglarlo. Luego se levantó a medio metro del suelo y voló tras él facilmente a una velocidad de setenta kilómetros por hora.
No le tomó un minuto atraparlo, incluso con la ventaja que ella le había dado. Ella voló justo detrás de él, pasándolo. Un instante después, ella se detuvo completamente, frente a él. De nuevo, el viento hizo que floreciera dramáticamente al agitar su cabello, su capa y la falda de su traje.
“La mujer a la que atacaste se llama Andrea Young”, dijo.
El hombre miró por encima del hombro, como si midiera sus rutas de escape.
“Ni lo pienses, esperpento”, le dijo, “Sabes que te atraparía, y créeme, ya estoy lo suficientemente enojada sin que me hagas perder el tiempo.”
“No hice nada”, gruñó el hombre.
“¡Andrea Young!” Victoria alzó la voz. Mientras gritaba, ella ejerció su poder. El hombre se acobardó como si ella lo hubiera abofeteado. “¡Una estudiante universitaria negra fue golpeada de tal forma que necesitó atención médica! ¡Le tiraron los dientes! ¿Estás tratando de decirme que tú, skinhead con los nudillos hinchados, alguien que estaba en la multitud mirando a los paramédicos llegar con una expresión alegre, no hiciste nada?”
“No hice nada que por lo que valga la pena alterarse”, se burló. Su bravuconería fue atenuada por una segunda mirada sobre su hombro, como si le gustara mucho estar en otro lugar en ese momento.
Ella voló hacia adelante, sus puños lo agarraron por el cuello. Por solo un momento, ella pensó en golpearlo contra la pared. Hubiera sido apropiado y satisfactorio empujarlo lo suficientemente fuerte contra el ladrillo para romperlo, y luego dejarlo caer en el contenedor de basura que estaba en la base de la pared.
En cambio, se elevó un poco, deteniéndolos a ambos. Ahora estaban lo suficientemente alto sobre el suelo que él se sentiría incómodo con la altura. El contenedor de basura, en su mayoría vacío, estaba directamente debajo de él, pero ella dudaba de que estuviera prestando atención a nada más que a ella.
“Creo que es una apuesta segura decir que eres miembro del Imperio Ochenta y Ocho”, le dijo, mirándolo a los ojos con una mirada dura, “o al menos, tienes algunos amigos que sí lo son. Entonces, esto es lo que va a suceder. Vas a decirme todo lo que han hecho los Ochenta y Ocho, o voy a romper tus brazos y piernas y entonces me vas a contar todo.”
Mientras hablaba, ella aumentó su poder. Sabía que estaba funcionando cuando él comenzó a retorcerse solo para evitar su mirada.
“Chúpamela, no puedes tocarme. Hay leyes contra esa mierda”, bramó, mirando fijamente por encima de un hombro.
Ella intensifico su poder un poco más. Su cuerpo vibraba con la corriente, ondas de energía que cualquiera en su presencia experimentaría como una carga emocional de asombro y admiración. Para aquellos con una razón para tenerle miedo, sería una sensación de intimidación en bruto en su lugar.
“Última oportunidad”, le advirtió.
Desafortunadamente, el miedo afectaba a todos de manera diferente. Para este malnacido en particular, solo lo hizo ponerse firme y volverse obstinado. Podía verlo en su lenguaje corporal antes de abrir la boca: este era el tipo de hombre que reaccionaba ante cualquier cosa que lo asustaba o alteraba con un rechazo casi sin sentido a doblegarse.
“Lame mis peludas y sudorosas bolas”, gruñó, antes de puntuar con un firme, “puta.”
Ella lo tiró. Como podía hacer pesas con una mezcladora de cemento, aunque era difícil equilibrar algo tan grande y difícil de manejar, incluso un lanzamiento casual de su parte podía llegar a una buena distancia. Voló unos buenos ocho o nueve metros por el callejón antes de golpear el asfalto, y rodó por otros tres.
Estuvo totalmente inmóvil el tiempo suficiente para que Victoria comenzara a preocuparse de que de alguna manera le hubiera roto el cuello o la columna vertebral mientras rodaba. Ella se sintió aliviada cuando él gimió y comenzó a ponerse de pie.
“¿Listo para hablar?”, Le preguntó, con su voz bajando por el callejón. No avanzó desde donde flotaba en el aire, pero sí se dejó caer más cerca del suelo.
Presionando una mano contra su pierna para sostenerse mientras se enderezaba, levantó la otra mano y le levanto el dedo del medio, luego se giró y comenzó a cojear por el callejón.
¿Qué estaba pensando este imbécil? ¿Que ella simplemente lo dejaría ir? Eso, ¿Qué ella simplemente se inclinaría ante su estúpida falta de instinto de supervivencia? ¿Qué ella era incapaz de hacerle daño real? ¿Para colmo, iba a insultarla y tratar de irse caminando?
“Que te jodan a ti también”, siseó entre dientes. Luego pateó el contenedor de basura debajo de ella lo suficientemente fuerte como para enviarlo volando por el pequeño camino. Giró perezosamente por el aire mientras se arqueaba hacia la figura en retirada, la trayectoria y la rotación apenas cambiaban cuando lo aplastó contra el suelo. Se detuvo tres o cuatro metros más allá de él, los costados metálicos del contenedor chirriaron y chispearon al rozar el asfalto.
Esta vez, él no se levantó.
“Mierda”, ella maldijo, “Mierda, carajo, mierda”. Ella voló hacia él y verificó su pulso. Suspiró y luego se dirigió a la calle más cercana. Encontró la dirección de la calle, agarró su celular del cinturón y marcó.
“Hey, ¿hermanita? Sí, lo encontré. Ese es, eh, el problema. Sí. Mira, lo sien- ok, ¿podemos hablar de esto más tarde? Sí. Estoy en Spayder y Rock, hay un pequeño camino que corre detrás de los edificios. Medio en el Centro, sí. ¿Sí? Gracias.”
Victoria regresó al skinhead inconsciente, verificó su pulso y escuchó atentamente los cambios en su respiración. Le tomó cinco muy largos minutos a su llegar hermana.
¿Otra vez, Victoria?”, La voz la distrajo de su contemplación.
Panacea
“Utiliza mi nombre clave, por favor”, le dijo Victoria a la chica. Su hermana era tan diferente de ella como la noche del día. Donde Victoria era hermosa, alta, espléndida, rubia, Amy era poco llamativa y pequeña. El traje de Victoria mostraba su figura, con un vestido blanco de una pieza que llegaba a la mitad del muslo (con pantalones cortos debajo) una capa sobre el hombro, botas altas y una tiara dorada con puntas que irradiaban, vagamente reminiscente de los rayos del sol o la estatua de la libertad. El traje de Amy, por el contrario, estaba solo a una sombra de ser un burka. Amy llevaba una bata con una gran capucha y una bufanda que cubría la mitad inferior de su rostro. La túnica era de alabastro blanco y tenía una cruz roja de médico en el pecho y la espalda.
“Nuestras identidades son públicas”, replicó Amy, empujando la capucha hacia atrás y la bufanda hacia abajo para revelar el cabello marrón rizado y una cara con pecas espaciadas uniformemente a lo ancho de ella.
“Es una cosa de principios”, respondió Victoria.
“¿Quieres hablar de principios, Glory Girl?”, Preguntó Amy, en el tono más sarcástico que pudo decir: “Este es la sexta – ¡sexta! – ves que casi matas a alguien. ¡Que yo sepa!”
“Soy lo suficientemente fuerte como para levantar una camioneta sobre mi cabeza”, murmuró Victoria, “es difícil contenerse todo el tiempo.”
“Estoy segura de que Carol aceptaría eso”, dijo Amy, dejando en claro en su tono que ella no lo aceptaba, “Pero te conozco mejor que nadie. Si estás teniendo problemas para contenerte, el problema no está aquí…” le dio un golpecito a Victoria en los bíceps. “Está aquí-” le clavo el dedo a su hermana en la frente, fuerte. Victoria ni siquiera parpadeó.
“Mira, ¿puedes arreglarlo?”, Victoria suplicó.
“Estoy pensando que no debería”, dijo Amy, en voz baja.
“¿Qué?”
“Hay consecuencias, Vicky. Si te ayudo ahora, ¿qué te impedirá volver a hacerlo? Puedo llamar a los paramédicos. Conozco a algunas buenas personas del hospital. Probablemente podrían arreglarlo bien.”
“Oye, oye, oye”, dijo Victoria, “Eso no es gracioso. Él va al hospital, la gente hace preguntas “.
“Sí, estoy muy consiente de eso”, dijo Amy, su voz en voz baja.
“Esto no es, como, que me castiguen. Me llevarían al tribunal por cargos de asalto agravado y agresión. Eso no solo me jode a mí. Nos jode a nuestra familia, todos en New Wave. Todo lo que hemos luchado por construir.”
Amy frunció el ceño y miró al hombre caído.
“Sé que no estás interesada en el tema de los superhéroes, ¿pero realmente llegarías tan lejos? ¿Nos harías eso a nosotros? ¿A mí?”
Amy señaló con su dedo a su hermana, “Eso no es culpa mía. No es mi culpa que estemos en este punto. Es tuya. Estás cruzando la línea, yendo demasiado lejos. Que es exactamente lo que la gente que critica a New Wave teme. No estamos patrocinados por el gobierno. No estamos protegidos ni organizados ni regulados de la misma manera. Todos saben quiénes somos bajo nuestras máscaras. Eso significa que tenemos que ser responsables. Lo más responsable para mí, como miembro de este equipo, es dejar que los paramédicos se lo lleven, y dejar que la ley haga lo que crea conveniente.”
Victoria abruptamente puso a Amy en un abrazo. Amy se resistió por un momento, luego dejó que sus brazos colgaran a los costados.
“Esto no es solo un equipo, Ames”, le dijo Victoria, “Somos una familia. Somos tu familia.”
El hombre que estaba a solo unos metros de distancia se movió, luego gimió, largo y fuerte.
“Mi familia adoptiva”, murmuró Amy en el hombro de Victoria, “Y deja de tratar de usar tu maldito poder para hacer que me exalte con lo increíble que eres. No funciona. He estado expuesta tanto tiempo que soy inmune.”
“Duele”, gimió el hombre.
“No estoy usando mi poder, tontita”, Victoria le dijo a Amy, dejándola ir, “Estoy abrazando a mi hermana. Mi genial, amable y compasiva hermana.”
El hombre gimió, más fuerte, “No me puedo mover. Me siento frío.”
Amy frunció el ceño a Victoria, “Lo sanaré. Pero esta es la última vez “.
Victoria sonrió, “Gracias”.
Amy se inclinó sobre el hombre y le acarició la mejilla con la mano. “Se le partieron las costillas, clavícula fracturada, mandíbula rota, escápula rota, esternón fracturado, pulmón magullado, cúbito roto, radio roto…”
“Entiendo el punto”, dijo Victoria.
“¿Lo haces?”, Preguntó Amy. Luego suspiró, “Ni siquiera estaba en la mitad de la lista. Esto llevará un poco de tiempo. ¿Te sientas?”
Victoria cruzó las piernas y asumió una posición sentada, flotando medio metro sobre el suelo. Amy se arrodilló dónde estaba y apoyó la mano en la mejilla del hombre. La tensión desapareció de su cuerpo y se relajó.
“¿Cómo está la mujer? ¿Andrea? “
“Mejor que nunca, físicamente”, respondió Amy, “le crecí nuevos dientes, arreglé todo, desde los hematomas hasta los rasguños, e incluso le hice una puesta a punto de pies a cabeza. Físicamente, se sentirá en la cima del mundo, como si hubiera estado en un spa y tuviera la mejor nutricionista, mejor experta en acondicionamiento físico y el mejor médico que la cuide por un mes consecutivo “.
“Bien”, dijo Victoria.
“¿Mentalmente? ¿Emocionalmente? Depende de ella lidiar con las secuelas de una golpiza. No puedo afectar el cerebro.”
“Bueno-” Victoria comenzó a hablar.
“Sí, sí. No, no puedo. No lo haré. Es complicado y no confío en mí misma como para no arruinar algo cuando estoy manipulando la cabeza de alguien. Eso es todo.”
Victoria comenzó a decir algo, luego cerró la boca. Incluso si no estaban relacionadas por sangre, eran hermanas. Solo las hermanas podían tener este tipo de discusiones recurrentes. Habían pasado por una docena de variaciones diferentes de esta discusión antes. Por lo que ella pensaba, Amy se estaba perjudicando al no practicar el uso de sus poderes en el cerebro. Era solo cuestión de tiempo antes de que su hermana se encontrara en una situación en la que necesitaba hacer una cirugía cerebral de emergencia y se encontrara incapaz. Amy, por su parte, se negaba incluso a discutirlo.
Ella no quería plantear un tema delicado cuando Amy estaba en el proceso de hacerle un gran favor. Para cambiar el tema, Victoria preguntó: “¿Esta bien si le hago preguntas?”
“Date el gusto”, Amy suspiró.
Victoria le dio varios golpecitos en la frente al hombre para llamar su atención. Apenas podía mover la cabeza, pero sus ojos se movieron en su dirección.
“¿Listo para responder mis preguntas o mi hermana y yo nos vamos y te dejamos así?”
“Yo… te demandaré”, jadeó, luego logró un agregado, “puta”.
“Inténtalo. Me encantaría ver a skinhead con algunos huesos rotos enfrentarse a una superheroína cuya madre es una de los mejores abogados en Brockton Bay. La conoces, ¿verdad?”
“Brandish”[1], dijo.
“Ese es su nombre en traje. Normalmente ella es Carol Dallon. Te patearía el culo en la corte, créeme”, dijo Victoria. Ella lo creía. Lo que el rufián no entendía era que, incluso si perdía el caso, el circo mediático que se armaría haría más daño que cualquier otra cosa. Pero ella no necesitaba informarle de eso. Ella le preguntó: “Entonces, ¿hago que mi hermana te deje como estás, o estás dispuesto a intercambiar alguna información para evitarte meses de dolor increíble y una vida de artritis y rigidez en los huesos?”
“Y disfunción eréctil”, dijo Amy, lo suficientemente fuerte para que el rufián la escuchara, “Te fracturaste la novena vértebra. Eso va a afectar todas las funciones nerviosas en las extremidades por debajo de la cintura. Si te dejo así, los dedos de tus pies siempre se sentirán un poco entumecidos, y tendrás muchísimos problemas levantándolo, si sabes a lo que me refiero.”
Los ojos del skinhead se ensancharon una fracción, “Me estás jodiendo”.
“Tengo una licencia médica honoraria”, le dijo Amy, con expresión solemne, “No puedo joderte sobre cosas así. Juramento hipocrático.”
“¿No dice eso ‘no hacer daño’?” Preguntó el rufián. Luego gimió, largo, fuerte y con el más ligero traqueteo en su aliento, mientras ella retiraba su mano de su cuerpo.
“Esa es solo la primera parte, como la libertad de expresión y el derecho a portar armas es solo la primera parte de una constitución muy larga. No parece que él esté cooperando, Glory Girl. ¿Deberíamos irnos?”
“¡Carajo!” Gritó el hombre, luego hizo una mueca, tocando tiernamente su costado con una mano, “Te lo diré. Por favor, solo… haz lo que estabas haciendo. Tócame y haz que el dolor desaparezca, vuelve a ponerme en una pieza. ¿Me arreglarás?”
Amy lo tocó. Se relajó, y luego comenzó a hablar.
“El Imperio Ochenta y Ocho se está extendiendo en los Muelles por orden de Kaiser[2]. Lung está bajo custodia, y pase lo que pase, el ABB es más débil de lo que era. Eso significa que hay territorio en disponible, y el Imperio sin duda no está avanzando hacia el centro “.
“¿Por qué no?”, Victoria le preguntó.
“Este tipo, Coil.[3] No sé cuáles son sus poderes, pero tiene un ejército privado. Ex-militares, todos ellos. Al menos cincuenta, dijo Kaiser, y cada uno de ellos tiene equipo de primera clase. Su armadura es mejor que Kevlar. Les disparas y se vuelven a levantar en unos segundos. Al menos cuando le disparas a un cerdo, puedes estar bastante seguro de que le rompiste algunas costillas. Pero eso no es lo jodido. ¿Estos chicos? Tienen estos láseres conectados a las ametralladoras que llevan. Si no creen que las balas están alcanzando, o si están contra personas detrás de cobertura, disparan rayos láser purpura que pueden atravesar el acero. Corta a través de cualquier cubierta tras la que te esconda y quema a través de ti también “.
“Sí. Yo sé sobre él. Sus métodos se vuelven caros”, dijo Victoria,” soldados de primera línea, equipo de primera línea.”
El rufián asintió débilmente, “Pero incluso con dinero para quemar, él está peleándonos por los territorios del centro. Tira y afloja constante, ninguno de nosotros avanzando mucho. Lleva así meses. Entonces, Kaiser piensa que deberíamos tomar los Muelles ahora que los ABB están fuera de juego, ganar terreno en algún lugar más fácil. No sé más que eso, en cuanto a sus planes.”
“¿Quién más está tramando algo? ¿Faultline?”
“¿La perra con los raritos en su equipo? Ella es una mercenaria, con diferentes objetivos. Pero tal vez. Si ella quiere diversificarse, ahora sería el momento de hacerlo. Con su reputación, incluso le iría bien.”
“¿Entonces quién? Hay un vacío de poder en los muelles. Kaiser ha declarado que quiere aprovecharlo, pero estoy dispuesta a apostar que te advirtió acerca de que otros que están haciendo una jugada.”
La cabeza rapada se rió, luego hizo una mueca, “¿Eres retrasada, chica? Todos van a hacer una jugada. No son solo las principales pandillas y equipos los que están buscando una porción del pastel. Son todos. Los muelles están listos para tomarlos. La ubicación vale tanto dinero como el que conseguirías en el centro. Es el sitio al que ir si quieres comprar algo en el mercado negro. Sexo, drogas, violencia. Y los lugareños ya están acostumbrados a pagar dinero de protección. Es solo una cuestión de cambiar a quién le pagan. Los Muelles son un territorio rico, y estamos hablando del potencial de una puta guerra a gran escala por ello.”
Miró a la superheroína rubia y se rió. Sus labios se establecieron en una línea firme.
Él continuó, “¿Quieres saber mi suposición? El Imperio Ochenta y Ocho va a tomar la mayor porción de los Muelles, porque somos lo suficientemente fuertes como para hacerlo. Coil va a meter los dedos solo para fastidiarnos, los ABB va a aferrarse a algo. Pero también vas a tener un montón de pequeños tratando de tomar algo para ellos. Über y Leet, Circus, los Undersiders, Squealer, Trainwreck, Stain[4], ¿otros de los que nunca has oído hablar? Van a replantear su terreno, y una de dos cosas va a suceder. O hay guerra, en cuyo caso los civiles se lastiman y las cosas se ponen mal para ti, o hay alianzas entre los diversos equipos y villanos sueltos y la mierda empeora aún más para ti.”
Él estalló en carcajadas una vez más.
“Vamos, Panacea”[5], dijo Victoria mientras se ponía de pie, tocaba el suelo con las botas y se cepillaba la falda, “hemos tenido suficiente.”
“¿Estás segura? No he terminado todavía”, Amy le dijo.
“¿Arreglaste los moretones y los rasguños, los huesos rotos?” Todo lo que podría meterla en problemas, en otras palabras.
“Sí, pero no solucioné _todo_”, respondió Amy.
“Lo suficiente”, decidió Victoria.
“¡Oye!” Gritó el skinhead, “¡El trato era que me arreglarías si hablaba! ¿Has arreglado mi pene?” Trató de luchar para ponerse de pie, pero sus piernas se doblaron debajo de él, “¡Oye! ¡No puedo caminar! ¡Te voy a demandar! “
La expresión de Victoria cambió en un instante, y su poder se desbordo, sorprendiendo al matón. Por un instante, sus ojos eran como los de un caballo en pánico, todos blancos, rodando, desenfocados. Ella lo agarró por el cuello de la camisa, lo levantó y gruñó en su oído, su voz justo encima de un susurro, “Inténtalo. Mi hermana acaba de curarte… la mayor parte de ti, con un toque. ¿Alguna vez te preguntaste qué más podría hacer? ¿Alguna vez pensaste que tan fácil podría romperte? ¿O cambiar el color de tu piel, pedazo de mierda racista? Te diré esto, no soy ni la mitad de atemorizante que mi hermana pequeña.”
Ella lo dejó ir. Él colapsó en un montón en el suelo.
Cuando las dos hermanas se marcharon, Victoria sacó su teléfono celular de una bolsa en su cinturón con su mano libre. Dirigiéndose a Amy, ella dijo: “Gracias”.
“Ten cuidado, Victoria. No puedo traer a la gente de entre los muertos, y una vez que hayas ido tan lejos…”
“Seré buena. Seré mejor”, prometió Victoria mientras marcaba con una mano. Ella colocó el teléfono en su oreja, “¿Hola? ¿Servicios de emergencia? Solicitud de línea especial. New Wave, Glory Girl. Criminal incapacitado para que lo recojan, sin poderes. No, no hay prisa, puedo aguantar.”
Mirando sobre su hombro, Victoria notó al rufián, todavía forcejeando y medio gateando, “¿No se va a levantar?”
“Estará entumecido de la cintura hacia abajo por otras tres horas. Su brazo izquierdo también estará blando durante ese tiempo, así que no se moverá a menos que pueda arrastrarse a sí mismo con una sola extremidad. Él también tendrá los dedos del pie entumecidos durante un buen mes más o menos”, Amy sonrió.
“En realidad no.…”
“No. No se rompió nada, y no arruiné nada, más allá de un entumecimiento temporal. Pero él no sabe eso. El miedo y la duda completarán el efecto, y la sugerencia se convierte en una profecía autocumplida “.
“¡Amy!” Victoria se rió, abrazando a su hermana con un brazo, “¿No estabas diciendo que no ibas a meter con la cabeza con la gente?”
[1] Brandish: lit. Esgrimir, blandir o empuñar, normalmente referido a un arma blanca. También puede significar lucir, presumir o alardear. Asociado a cosas brillantes como el oro y las joyas.
[2] Kaiser: Termino alemán que significa ‘Emperador’. Usado muchos gobernantes de paises de habla alemana a lo largo de la historia, como los emperadores del Sacro Imperio Romano, el Imperio de Austria o el Imperio Alemán, con el que el término está más asociado en la cultura popular.
[3]Coil: Espiral, bobina. También referido a la acción de enroscarse, usado habitualmente para referirse a la forma de moverse y prepararse para atacar de las serpientes.
[4]Squealer: Gritona, chillona. Squeal normalmente es un chillido agudo, con connotaciones patéticas o humorísticas, similar al sonido que hace un cerdo u otros animales cuando se les hace daño.
Trainwreck: Literalmente, descarrilamiento. Generalmente se usa como ‘desastre’ o para referirse a una situación o persona hechos un desastre o en sus peores momentos, como un drogadicto.
Stain: Literalmente, ‘Mancha’.
[5]Panacea: Termino exactamente igual en español, dicese de una sustancia que cura cualquier enfermedad.

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2018.03.29 07:56 master_x_2k Insinuación VII

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_________________Insinuación VII_________________

Cuando acepté unirme a los Undersiders, hubo algunos gritos de alegría. Me sentí un poco culpable, por actuar de forma engañosa. También, de forma irracional, me sentía complacida conmigo misma.
“¿Qué hacemos ahora?” Lisa le preguntó a Brian.
“No estoy seguro”, dijo Brian, “No es como si hubiéramos hecho esto antes”. Supongo que deberíamos contarle a Rachel, pero ella dijo que podría trabajar hoy.”
“Si la chica nueva está de acuerdo con esto, pasemos por nuestro lugar”, sugirió Lisa, “vemos si Rache está allí, celebramos al nuevo recluta y la ponemos al tanto”.
“Seguro”, dije.
“Está a solo unas pocas cuadras”, dijo Brian, “pero llamaríamos la atención si vinieras disfrazada”.
Lo miré por un momento, no queriendo comprender su declaración. Si me tomaba demasiado tiempo responder, me di cuenta, arruinaría este plan antes de que fuera a ninguna parte. En cualquier caso, podría haberme pateado a mí misma. Por supuesto, esto era natural. Unirse a su equipo significaría que se esperaba que compartiera mi identidad, ya que ellos ya lo habían hecho. Hasta que lo hiciera, no podrían confiarme sus secretos.
Podría haber culpado a la falta de sueño o a la distracción de los acontecimientos a primera hora del día, pero eso no cambiaba las cosas. Me había puesto yo sola contra la pared.
“Está bien”, dije, sonando más tranquila de lo que me sentía. O eso esperaba. “Este disfraz es algo incómodo debajo de la ropa. ¿Puedo tener algo de privacidad?
“Quieres un callejón, o...” preguntó Lisa, deteniéndose.
“Me cambiaré aquí, solo tomará un minuto”, le dije, impulsivamente, mientras miraba a mi alrededor. Los edificios en la calle eran en su mayoría de una o dos plantas, con los únicos edificios más altos que el que estábamos a media cuadra de distancia, y el que está justo al lado de nosotros. No había ventanas en el edificio de al lado con un buen ángulo para verme cambiarme, y dudaba que alguien en el edificio distante pudiera verme como más que una figura de dos pulgadas de alto. Si alguien pudiera verme sacarme el traje y notará suficientes detalles para identificarme, me sorprendería.
Mientras los tres se dirigían a la escalera de incendios, saqué la ropa que había metido en la mochila. A excepción de los paneles de armadura, mi traje era esencialmente de una sola pieza, con la excepción del cinturón y la máscara. Mantuve la máscara puesta mientras desabroché el cinturón y me quité el traje principal. No estaba indecente, llevaba una camiseta sin mangas negra y pantalones cortos negros debajo, en parte por calor extra. La seda no era el mejor aislador por sí misma. Me puse los vaqueros y la sudadera, luego me froté los brazos y los hombros para quitarme el frío. Puse mi traje y la lonchera en mi mochila.
Sentí una punzada de remordimiento por no haber elegido mejor ropa que una sudadera holgada y unos vaqueros demasiado grandes para mí. Ese arrepentimiento rápidamente se convirtió en una punzada de ansiedad. ¿Qué pensarían cuando vieran a la verdadera yo? Brian y Alec eran tipos guapos, de maneras muy diferentes. Lisa era, en la escala entre común y bonita, más tirando a bonita. Mi propio nivel de atractivo, por el contrario, me ponía en algún lugar en una escala que iba desde 'nerd' a ‘común’. Mi opinión sobre dónde encajaba en esa escala cambiaba según el estado de ánimo en el que me encontraba cuando me miraba en el espejo. Eran gente cool, confiada y segura de sí misma. Yo era... yo.
Me detuve antes de que pudiera ponerme nerviosa. Yo no era la antigua Taylor aquí. Aquí y ahora, yo era la chica que había puesto a Lung en el hospital, por accidental que fuera. Yo era la chica que iba de encubierto para tratar de obtener los detalles de una pandilla de supervillanos especialmente persistente. Yo era, hasta que se me ocurriera un mejor nombre, Bicho, la chica que los Undersiders querían en su equipo.
Si dijera que bajé por la escalera de incendios llena de confianza, estaría mintiendo. Dicho eso, logré motivarme lo suficiente como para bajar esa escalera, con la máscara todavía puesta y el disfraz en mi bolso. Me puse de pie frente a ellos, miré alrededor para asegurarme de que no había nadie más, y luego me quité la máscara. Mi corazón latió de forma terrible por un momento en los que estuve casi ciega, sus rasgos faciales solo manchas, antes de ponerme las gafas que tenía en mi bolso.
“Hola”, dije, sin convicción, usando mis dedos para peinar mi cabello nuevamente, “supongo que no funcionaría si me siguen llamando Bicho o chica nueva. Soy Taylor.”
Usar mi verdadero nombre fue un gran riesgo de mi parte. Temía que fuera otra cosa por la que me arrepentiría dentro de cinco minutos, parecido a la realización de que tendría que ir sin disfraz. Lo racionalicé diciéndome a mí misma que ya estaba hasta el cuello en esto. Ser sincera sobre mi nombre bien podría salvar mi pellejo si alguno de ellos decidiera investigarme un poco, o si me encontrara con alguien que conocía mientras estaba en su compañía. Pensaba, esperaba, que para cuando todo esto terminara, tal vez podría pedir algunos favores a alguien como Armsmaster y evitar que filtraran mi verdadero nombre. No es imposible de imaginar, dado el nivel de seguridad alrededor de algunas de las cárceles que tenían para parahumanos criminales. En cualquier caso, cruzaría ese puente cuando llegue a él.
Alec ofreció el más leve giro de sus ojos mientras me presentaba, mientras que Brian solo sonrió. Lisa, sin embargo, puso uno de sus brazos alrededor de mis hombros y me dio un apretón de un solo brazo. Ella era un poco mayor que yo, así que era lo suficientemente alta para estar a la altura perfecta para hacerlo. Lo que me pilló desprevenida fue lo agradable que se sintió el gesto. Como si hubiera estado necesitando un abrazo de alguien que no fue mi padre por mucho tiempo.
Caminamos más profundo en los Muelles en grupo. Mientras que yo había vivido en la periferia de la zona toda mi vida, y aunque la mayoría de la gente diría que el vecindario en el que vivía era parte de los “Muelles”, nunca había estado realmente en las áreas que le daban a esta parte de la ciudad una mala reputación. Al menos, no había estado si descontaba la noche anterior, y había estado oscuro entonces.
No era un área que había sido mantenida, y parecía una especie de pueblo fantasma, o como sería una ciudad si la guerra o el desastre obligaran a la gente a abandonarla por unos años. La hierba y la maleza crecían entre grietas en la acera, la carretera tenía baches en los que se podía esconder un gato, y los edificios estaban descoloridos, consistiendo en pintura descascarada, mortero agrietado y metal oxidado. Los colores desaturados de los edificios se contrastaban con salpicaduras de grafiti de colores vivos. Cuando pasamos por lo que una vez había sido una carretera principal para los camiones que viajaban entre los almacenes y los muelles, vi una fila de líneas eléctricas sin cables que se extendían entre ellos. En un punto la maleza se había trepado casi hasta la cima de los postes, solo para marchitarse y morir en algún momento. Ahora cada uno de los postes tenía un lío de plantas marrones muertas colgando de ellos.
También había gente, aunque no muchos estaban fuera de casa. Estaban los que esperabas, como una recolectora de chatarra con un carrito de supermercado y un anciano sin camisa con barba casi hasta el ombligo, recogiendo botellas y latas de un contenedor de basura. Hubo otros que me sorprendieron. Vi a una mujer que parecía sorprendentemente normal, con ropas que no eran lo suficientemente destartaladas como para llamar la atención, llevando a cuatro niños pequeños casi idénticos a un edificio de la fábrica con un cartel descolorido. Me preguntaba si estaban viviendo allí o si la mamá estaba trabajando allí y simplemente no podía hacer nada con sus hijos más que llevarlos con ella. Pasamos junto a un artista de veintitantos años y su novia, sentados en la acera con pinturas apuntaladas a su alrededor. La chica saludó a Lisa con la mano cuando pasamos, y Lisa le devolvió el saludo.
Nuestro destino era una fábrica de ladrillos rojos con una gran puerta corredera de metal cerrada por una cadena. Tanto la cadena como la puerta se habían oxidado tanto que esperaba que ninguno de los dos sirviera de algo. El tamaño de la puerta y la amplitud de la entrada me hicieron pensar que los grandes camiones o pequeñas embarcaciones habrían pasado a través de la entrada en el apogeo de la fábrica. El edificio en sí era grande, se extendía casi la mitad del bloque, dos o tres pisos de altura. El fondo del letrero en la parte superior del edificio se había desteñido del rojo a un rosa naranja pálido, pero pude distinguir las audaces letras blancas que decían 'Soldadura Redmond'.
Brian nos dejó pasar a través de una pequeña puerta a un lado del edificio, en lugar de la gran puerta oxidada. El interior era oscuro, iluminado solo por hileras de ventanas polvorientas cerca del techo. Pude distinguir lo que habían sido máquinas enormes y cintas de correr antes de ser desmanteladas. Las sábanas cubrían la mayoría de los cascarones vacíos y oxidados. Al ver las telarañas, extendí mi poder y sentí bichos por todas partes. Nadie había estado activo aquí por mucho tiempo.
“Vamos”, me instó Brian. Miré hacia atrás y vi que estaba a mitad de una escalera de caracol en la esquina. Me dirigí hacia él.
Después de ver la desolación del primer piso, ver el segundo piso fue un shock. Era un loft[1], y el contraste era sorprendente. Las paredes exteriores eran de ladrillo rojo, y el techo era el de la fábrica, sostenido por un esqueleto de vigas de metal en lo alto. En términos de área general, el loft parecía tener tres secciones, aunque era difícil de definir porque era una disposición tan abierta.
La escalera se abría a lo que habría llamado la sala de estar, aunque solo esa habitación tenía casi tanto espacio como la planta baja de mi casa. El espacio estaba dividido por dos sofás, que estaban dispuestos en ángulo recto el uno con el otro, ambos frente a una mesa de café y uno de los televisores más grandes que jamás había visto. Debajo del televisor había media docena de consolas de videojuegos, un reproductor de DVD y una o dos máquinas que no reconocí. Supuse que podrían tener un TiVo[2], aunque nunca había visto uno. Parlantes más grandes que los televisores que mi papá y yo teníamos en casa estaban a ambos lados de la TV. Detrás de los sofás había mesas, algunos espacios abiertos con alfombras y estantes contra las paredes. Las estanterías estaban llenas hasta la mitad de libros y revistas, mientras que el resto del espacio de la estantería estaba lleno de objetos que iban desde zapatos desechados hasta velas.
La segunda sección era una colección de habitaciones. Sin embargo, era difícil etiquetarlos como tal, porque eran más como cubículos, tres contra cada pared con un pasillo entre ellos. Eran de un tamaño razonable, y había seis puertas, pero las paredes de cada habitación tenían solo dos metros y medio de altura, sin llegar al techo. Tres de las puertas tenían ilustraciones pintadas con aerosol. La primera puerta tenía una corona hecha en un dramático estilo de graffiti. La segunda puerta tenía las siluetas blancas de un hombre y una mujer sobre un fondo azul, imitando los signos de los baños de “hombres” y “mujeres” que eran tan comunes. El tercero tenía la cara de una niña con los labios fruncidos. Me pregunté cuál era la historia allí.
“Bonito arte”, dije, señalando la puerta con la corona, sintiéndome un poco tonta por haber sido lo primero que dije cuando entré en la habitación.
“Gracias”, respondió Alec. Supongo que eso significaba que era su trabajo.
Me tomé otro segundo para mirar alrededor. El otro extremo del desván, la última de las tres secciones, tenía una gran mesa y algunos armarios. Aunque no podía mirar mejor sin cruzar todo el loft, me di cuenta de que su cocina estaba en el otro extremo del desván.
A lo largo, había un desastre. Me sentí casi grosera por prestarle atención, pero había cajas de pizza apiladas en una de las mesas, dos platos sucios en la mesa de café frente al sofá y algunas ropas colgadas en la parte posterior de uno de los sofás. Vi latas de refrescos, o tal vez latas de cerveza, apiladas en una pirámide en la mesa de la habitación del otro lado. Sin embargo, no estaba tan desordenado que pensé que fuera desagradable. Era un lío que hacia una declaración... cómo, 'Este es nuestro espacio'. No hay supervisión adulta aquí.
“Estoy celosa”, admití, siendo honesta.
“Torpe”, dijo Alec, “¿Por qué estás celosa?”
“Quise decir que es genial”, protesté, un poco defensiva.
Lisa habló antes de que Alec pudiera responder, “Creo que lo que Alec quiere decir es que este es tu lugar ahora también. Este es el espacio del equipo, y tú eres un miembro del equipo ahora.”
“Oh”, dije, sintiéndome tonta. Lisa y Alec se dirigieron a la sala de estar, mientras Brian se dirigía al otro extremo del loft. Cuando Lisa me hizo un gesto para que la siguiera fui con ella. Alec se acostó, tomando un sofá entero, así que me senté en el lado opuesto del sofá de Lisa.
“Las habitaciones”, dijo Lisa, “al otro lado, en orden de más cercano a más lejos, están Alec, el baño, el mío”. Eso significaba que la habitación de Alec era la de la corona, y la puerta de Lisa tenía la cara con los labios fruncidos. Ella continuó: “Del lado más cercano a nosotros, la habitación de Rachel, la habitación de los perros de Rachel y el armario de almacenamiento”.
Lisa hizo una pausa, luego miró a Alec y preguntó: “¿Crees que ella-”
“Duh”, Alec la interrumpió.
“¿Qué?” Pregunté, sintiéndome perdida.
“Limpiaremos el armario de almacenamiento”, decidió Lisa, “Para que tengas una habitación”.
Me sorprendí. “No tienen que hacer eso por mí”, le dije, “tengo un lugar”.
Lisa hizo una mueca, casi dolorida. Ella me preguntó: “¿Podemos hacerlo de todos modos, y no hacer un alboroto? Sería mucho mejor si tuvieras tu propio espacio aquí.”
Debo haberme visto confundida, porque Alec me explicó: “Brian tiene un apartamento, y fue bastante firme en cuanto a no necesitar o querer una habitación aquí... pero él y Lisa han estado discutiendo regularmente por eso. No tiene dónde dormir, excepto el sofá, si se lastima y no puede ir a su casa, y no hay lugar para poner sus cosas, así que todo queda por todas partes. Toma la habitación nos harás un favor.”
“Está bien”, dije. Agregué, “Gracias”, tanto por la explicación como por la habitación misma.
“La última vez que se enfrentó a Shadow Stalker, regresó aquí y sangró sobre un sofá blanco”, dijo Lisa, “sofá de novecientos dólares y tuvimos que reemplazarlo”.
“Maldita Shadow Stalker”, se lamentó Alec.
Brian regresó desde el otro extremo del loft, alzando la voz para que lo escuchara mientras se acercaba, “Rache no está aquí, y tampoco sus perros. Ella debe estar caminando o trabajando. Maldición. Me estreso cuando está fuera.” Se acercó a los sofás y vio a Alec tirado en uno.
“Mueve las piernas”, le dijo Brian.
“Estoy cansado. Siéntate en el otro sofá”, murmuró Alec, con un brazo sobre la cara.
Brian miró a Lisa y a mí, y Lisa se movió para hacer espacio. Brian fulminó con la mirada a Alec y luego se sentó entre nosotras. Cambié mi peso y metí una pierna debajo de mí para darle espacio.
“Entonces”, explicó Brian, “aquí está el trato. Dos grandes al mes, solo para ser miembro del equipo. Eso significa que ayudas a decidir qué trabajos hacemos, vas a los trabajos, te mantienes activa, estás disponible si tenemos que llamar.”
“No tengo teléfono”, admití.
“Te conseguiremos uno”, dijo, como si ni siquiera fuera una preocupación. Probablemente no lo fuera. “Generalmente nos llevamos entre diez y treinta y cinco mil por trabajo. Eso se divide en cuatro partes... cinco partes ahora que estás en el equipo.”
Asentí con la cabeza, luego exhalé lentamente, “No son monedas”.
Brian asintió con la cabeza, una pequeña sonrisa jugando en sus labios, “No. Ahora, ¿Qué tan al tanto estás, en cuanto a saber a qué nos enfrentamos?”
Parpadeé un par de veces, luego declaré, “¿Para otras capas locales? He investigado en línea, he leído religiosamente las revistas de capas durante algunos años, más desde que obtuve mis poderes... pero no sé. Si las últimas veinticuatro horas me han enseñado algo, es que hay muchas cosas que no sé, y solo las descubriré por el camino difícil.”
Brian sonrió. Quiero decir, realmente sonrió. De forma que me hizo pensar en un niño en lugar de un hombre casi adulto. Él respondió: “La mayoría no entiende eso, ¿sabes? Trataré de compartir lo que sé, para que no te atrapen desprevenida, pero no temas preguntar si hay algo de lo que no estás segura, ¿de acuerdo?”
Asentí con la cabeza, y su sonrisa se amplió. Él dijo, a través de una risita bonachona, “No puedo decirte cuánto alivio es que te tomes esto en serio, ya que algunas personas-” se detuvo para inclinarse y patear el costado del sofá en el que Alec estaba echado. “-necesitan que les tuerza el brazo para que escuchen, y algunas personas”, señaló con el pulgar sobre el hombro derecho, “piensan que lo saben todo”.
“Sí lo sé todo”, dijo Lisa, “es mi poder”.
“¿Qué?”, ​​Dije, interrumpiendo a Brian. El latido de mi corazón se aceleró, aunque para empezar no había estado exactamente relajado. “¿Eres omnisciente?”
Lisa se rió, “No, no. Aunque sí sé cosas. Mi poder me dice cosas.”
Tragando fuerte, esperando no llamar la atención al hacerlo, pregunté, “¿Cómo?” ¿Cómo por qué me estaba uniendo a su equipo?
Lisa se inclinó hacia adelante y puso sus codos sobre sus rodillas, “Como cuando supe que estabas en la biblioteca cuando me enviaste los mensajes. Si tuviera ganas, y si tuviera los conocimientos técnicos, estoy seguro de que podría haberlo averiguado irrumpiendo en la base de datos del sitio web y hurgando en los registros para encontrar la dirección desde la que te conectaste, pero mi poder simplemente me permite omitir ese paso así.” Ella chasqueó los dedos.
“¿Y por qué exactamente mencionaste que sabías dónde estaba?”, Preguntó Brian, su voz un poco demasiado tranquila.
“Quería ver cómo reaccionaría ella. Jugar con ella un poco,” Lisa sonrió.
“Maldita sea-” Brian comenzó, pero Lisa lo ignoro con un ademán.
“Estoy preparando a la novata,” ella le hizo un ademán de que se fuera, “Grítame más tarde.”
Sin darle la oportunidad de responder, se volvió hacia mí y me explicó: “Mi poder llena los vacíos en mi conocimiento. Por lo general, necesito información para empezar, pero puedo usar detalles que mi poder me provee para descubrir más cosas, y todo como que se conecta y multiplica, dándome un flujo constante de información.”
Tragué saliva, “¿Y sabías que una capa estaba en camino anoche?”
“Sí”, dijo, “llámalo una conjetura con fundamentos.”
“¿Y sabías lo que sucedió en el Cuartel del Protectorado de la misma manera?”
La sonrisa de Lisa se amplió, “Admitiré que hice trampa allí. Averiguar contraseñas es bastante fácil con mi poder. Escarbo entre los documentos digitales del Cuartel del Protectorado y disfruto de un pequeño reality con sus cámaras de vigilancia cuando estoy aburrida. Es útil porque no solo estoy consiguiendo información de lo que veo, escucho y leo, sino que mi poder llena los detalles de cosas como cambios en su rutina y en la política del equipo.”
La miré, una gran parte de mí horrorizada de haber entrado en una situación encubierta frente a una chica con super intuición.
Tomando mi silencio por admiración, sonrió con su sonrisa astuta, “No es tan sorprendente. Soy realmente mejor con cosas concretas. Donde están las cosas, conocer los tiempos, encriptación, blah blah blah. Puedo leer algo en los cambios en el lenguaje corporal o la rutina, pero es menos confiable y un poco un dolor de cabeza. Suficiente sobrecarga de información sin ello, ¿sabes?”
Sí lo sabía, su explicación hizo eco de mis propios pensamientos con respecto a mi capacidad de ver y escuchar cosas a través de mis bichos. Aun así, sus palabras no me hicieron sentir mucho mejor.
“Y”, dijo Brian, todavía mirando ceñudo a Lisa, “Incluso si ella sabe mucho, eso no significa que Lisa no puede ser una idiota a veces.”
Lisa le dio un puñetazo en el brazo.
“Entonces, ¿cuáles son tus poderes?”, Le pregunté a Brian y Alec, con la esperanza de un cambio de tema.
No tuvieron la oportunidad de decirme. Oí ladridos desde la planta baja. En un latido del corazón estaba de pie, a tres pasos del sofá. Tres perros gruñendo me tenían contra la pared, la baba salía volando de sus bocas cuando sus dientes rechinaban acercándose a mis manos y cara.
[1] Un loft, desván o galería es un gran espacio con pocas divisiones, grandes ventanas y muy luminoso.
[2]TiVo: es un aparato que permite grabar el contenido de la televisión en un disco duro interno.

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2018.03.25 23:24 master_x_2k Insinuación VI

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______________________Insinuación VI______________________

Me presenté en traje. No me importaba si pensaban que era grosero o paranoico, yo prefería ser capaz de sobrevivir a que alguien sacara un cuchillo a quedar bien.
Tomé un autobús de la biblioteca a mi casa y me puse mi traje debajo de la ropa. La mayoría de los paneles de armadura de mi traje eran piezas separadas, sujetas por correas que se deslizaban en hendiduras en la tela del disfraz. Sin embargo, no todos lo eran. Hice algo la armadura parte del leotardo, hice secciones de armadura angostas y rígidas a lo largo del centro de mi pecho, espalda, espinillas, muñecas, caderas y la parte superior de mis hombros. de modo que cuando atara las piezas más grandes, las ranuras en la parte inferior de la armadura se ajustaran a ellas y evitaran que se cayeran. Me miré en el espejo antes de irme, y pensé que nadie lo notaría a menos que mantuviera una postura extraña y prestaran mucha atención a lo que llevaba puesto. Llevaba ropa holgada sobre el traje, uno de mis pantalones vaqueros más grandes y una sudadera, e incluso con eso, me sentí dolorosamente conspicua.
Me cambié parecido a como lo había hecho la noche anterior, encontré un callejón vacío, rápidamente me puse la máscara, me quité la ropa exterior y metí la ropa en una de las mochilas viejas de mi papá. Oculté la mochila antes de ir a patrullar la noche anterior, pero hoy opté por llevármela. Salí al otro lado del callejón.
Cuando estaba a una corta distancia del sitio de la pelea de la noche anterior, envié una docena de moscas para explorar. Me concentré en lo que estaban sintiendo.
Los bichos, probablemente no hace falta decirlo, perciben las cosas de una manera muy diferente a como lo hacemos nosotros. Más que eso, perciben y procesan las cosas a una velocidad muy diferente. El resultado final era que las señales que mi poder podía traducir y enviarme de una manera que mi cerebro podía entender eran tenues. La información visual llegaba a través de parches de manchas de tinta monocromáticas claras y oscuras, alternando entre difusas y excesivamente nítidas. El sonido era casi doloroso de procesar, reduciéndome a las vibraciones de tonos bajos que hacían que mi visión se distorsionara y los ruidos de tono agudo no eran muy diferentes a los de las uñas en una pizarra. Multiplica eso por cien, mil, diez mil, era abrumador. Cuando llevaba poco tiempo con mi poder, no había sido capaz de contenerme. La sobrecarga sensorial en realidad nunca me había lastimado, incluso en el peor de los casos, pero me había hecho sentir miserable. En estos días, tenía esa parte de mi poder apagado un buen noventa y nueve por ciento del tiempo.
Mi método preferido de detectar cosas a través de mis bichos era el tacto. No era que su sentido del tacto se tradujera mucho mejor que la parte auditiva o visual de las cosas, sino que tenía más que ver con el hecho de que podía decir dónde estaban en relación conmigo. Estaba muy consciente de cuándo estaban muy quietos, si se estaban moviendo o si algo más los estaba moviendo. Eso era algo que se traducía bien.
Así que, mientras enviaba los bichos a explorar, los doce pares de ojos compuestos identificaron primero al trío como siluetas borrosas sobre una sombra más grande y definida, iluminada por una llamarada blanca que tenía que ser el sol. Dirigí las moscas más cerca, hacia las “cabezas” de las figuras, y tocaron la piel. Ninguno de los tres llevaba máscaras, lo cual consideré razón para creer que Tattletale había estado diciendo la verdad. No estaban disfrazados. No había ninguna garantía de que los tres fueran realmente Tattletale, Grue y Regent, pero me sentía lo suficientemente segura como para dirigirme a la escalera de incendios y subir al tejado.
Eran ellos, sin duda. Los reconocí incluso sin sus disfraces. Dos chicos y una chica. La chica tenía el cabello rubio oscuro recogido en una trenza suelta, unas pocas pecas sobre el puente de su nariz y la misma sonrisa vulpina que reconocí la noche anterior. Llevaba una camiseta negra de manga larga con un diseño de estilo graffiti y una falda de mezclilla hasta la rodilla. Me sorprendió el color verde botella de sus ojos.
El más pequeño y más joven de los dos muchachos, más o menos de mi edad, era indudablemente Regent. Reconocí la melena de rizos negros. Era un tipo apuesto, pero no de una manera que me hiciera decir que era guapo. Era bello, con una cara triangular, ojos azul claro y labios carnosos en un ceño fruncido. Diría que tenía herencia francesa o italiana. Podía ver que fuera atractivo para muchas chicas, pero no podía decir que yo estuviera interesada. Los chicos guapos, Leonardo Decaprio, Marcus Firth, Justin Beiber, Johnny Depp, nunca me llamaron la atención. Llevaba una chaqueta blanca con capucha, jeans y zapatillas, y estaba posado en el borde elevado del techo, con una botella de cola en la mano.
Por el contrario, Grue era sorprendente en apariencia. Más alta que yo por lo menos por un pie, Grue tenía piel de chocolate oscuro, trenzas hasta los hombros y esa mandíbula cuadrada masculina que normalmente asocias con superhéroes. Vestía vaqueros, botas y una camiseta verde lisa, que me pareció un poco fría para la primavera. Noté que tenía una considerable definición muscular en sus brazos. Este era un tipo que hacía ejercicio.
“Y ella llegó”, cantó Tattletale, “Paga”.
Regent frunció el ceño un segundo, y buscó en su bolsillo un fajo de billetes, que pasó a Tattletale.
“¿Apuestas a si me aparecería?”, Me atreví a preguntar.
“Apostamos a si vendrías disfrazada”, me dijo Tattletale. Entonces, más para Regent que para mí, ella dijo, “y yo gané”.
“De nuevo”, murmuró Regent.
“Es tu culpa en primer lugar por aceptar la apuesta”, dijo Grue, “Incluso si no era contra Tattle, fue una apuesta tonta. Aparecer disfrazado tiene demasiado sentido. Es lo que yo haría.” Tenía una buena voz. Era una voz adulta, incluso si su apariencia me daba la sensación de ser un tipo en su adolescencia.
Él extendió su mano hacia mí, “Hola, soy Brian”.
Le di la mano, no tenía miedo de estrecharme la mano con firmeza. Le dije:
“Puedes llamarme Bicho, supongo. Al menos, hasta que se me ocurra algo mejor, o hasta que decida que esto no es un truco elaborado.”
Se encogió de hombros, “Genial”. No había ni la menor señal de ofensa bajo mi sospecha. Casi me siento mal.
“Lisa”, se presentó Tattletale. Ella no me ofreció su mano para sacudirla, pero creo que se habría sentido fuera de lugar si lo hubiera hecho. No era que pareciera poco amistosa, pero no tenía el mismo aura simpático que Grue.
“Soy Alec”, me informó Regent, con voz tranquila, y luego agregó: “Y Perra es Rachel”.
“Rachel prefirió no venir”, dijo Grue, “Ella no estuvo de acuerdo con el objetivo de nuestra reunión.”
“Lo que plantea la pregunta”, interrumpí, “¿Cuál es el objetivo de esta reunión? Estoy un poco incomoda con ustedes, revelando sus identidades secretas de esta forma, o al menos, fingiendo hacerlo.”
“Lo siento”, Grue... Brian se disculpó, “Esa fue mi idea. Pensé sería una muestra simbólica de confianza.”
Detrás de las lentes amarillas de mi máscara, mis ojos se estrecharon, pasando de Lisa a Alec a Brian. No pude sacar ninguna conclusión de sus expresiones.
“¿Por qué, exactamente, necesitan mi confianza?”, Le pregunté.
Brian abrió la boca y luego la cerró. Miró a Lisa, que se agachó y recogió una lonchera. Ella me la ofreció.
“Dije que estábamos en deuda. Todo tuyo, sin compromiso”.
Sin tomar la caja, incliné la cabeza para ver mejor el frente, “Alexandria. Ella era mi miembro favorito del Protectorado cuando era una niña. ¿La lonchera es coleccionable?”
“Ábrela”, me indicó Lisa, con girando los ojos.
La tomé. Por el peso y el movimiento de los contenidos, inmediatamente tuve una idea bastante clara de lo que era. Desaté los cierres y abrí la caja.
“Dinero”, respiré, sorprendida por tener de pronto tanto en mis manos. Ocho fajos de billetes, atados con bandas de papel. Cada una de las bandas de papel tenía un número escrito en él en marcador permanente. Dos cincuenta cada uno...
Lisa respondió antes de que tuviera el número total en mi cabeza, “Dos mil”.
Cerré la caja y fijé los cierres. Sin tener idea de qué decir, me quedé en silencio.
“Tienes dos opciones”, explicó Lisa, “Puedes tomar eso como un regalo. Como agradecimiento por, intencionalmente o no, salvar nuestro trasero de Lung anoche. Y tal vez un poco de incentivo para contarnos entre tus amigos cuando estés disfrazada y haciendo actos ruines”.
Su sonrisa se amplió, como si hubiera dicho algo que encontraba divertido. Tal vez fue la ironía de un villano hablar de 'actos ruines', o cuán cursi era la frase. Explicó: “Entre disputas territoriales, diferencias de ideología, luchas de poder en general y egos, hay pocas personas en la comunidad local de villanos que no nos ataquen a la vista”.
“¿Y la segunda opción?”, Le pregunté.
“Puedes tomar esto como su primera cuota en la asignación mensual a la que tienes derecho como miembro de los Undersiders”[1], dijo Brian, “Como una de nosotros”.
Pasé mi mirada entre los tres, buscando el chiste. Lisa aún tenía una sonrisa, pero me daba la impresión de que era su expresión predeterminada. Alec parecía un poco aburrido, en todo caso. Brian parecía muy serio. Maldición.
“Dos mil al mes”, dije.
“No”, interrumpió Brian, “Eso es justo lo que el jefe nos paga, para permanecer unidos y mantenerse activos. Hacemos, eh, considerablemente más que eso.”
Lisa sonrió, y Alec se rió entre dientes mientras agitaba el contenido de su botella de coca. Tomé nota mental de la mención de este 'jefe'.
No queriendo distraerme, rápidamente pensé en la parte inicial de nuestra conversación en el contexto de la oferta de trabajo.
Le pregunté, “¿Entonces Perra no vino porque estaba en contra del, eh, reclutamiento?”
“Sí”, dijo Alec, “lo votamos y ella dijo que no”.
“Por el lado positivo, el resto de nosotros votamos que sí”, Brian se apresuró a agregar, mirando a Alec con mala cara, “Ella cambiara de opinion. Ella siempre vota en contra de agregar nuevos miembros al grupo, porque no quiere dividir el dinero entre cinco”.
“Entonces, ya han hecho esto del reclutamiento”, concluí.
“Uh, sí”, Brian parecía un poco avergonzado, se frotó la parte posterior de su cuello, “No fue bien. Lo intentamos con Spitfire[2], y ella se asustó antes de que siquiera llegáramos a la oferta de trabajo. Nuestra culpa, por traer a Rachel con nosotros esa vez”.
“Y luego ella fue reclutada por otra persona”, agregó Alec.
“Sí”, Brian se encogió de hombros, “Ella fue captada por Faultline[3] antes de que tuviéramos una segunda oportunidad. Le hicimos una oferta a Circus, también, y ella nos dijo en términos muy claros que trabajaba sola.”
“Me enseñó algunas nuevas groserías en el proceso también”, dijo Alec.
“Ella fue bastante explicita sobre cómo vuela sola”, admitió Brian.
“Entonces, hacen un esfuerzo extra, sin disfraces como muestra de confianza y un bono en efectivo por adelantado, para que me una”, dije, mientras unía las piezas.
“Basicamente”, estuvo de acuerdo Brian, “En resumidas cuentas, especialmente con Lung fuera de acción y el ABB disminuido por su ausencia, es probable que haya conflicto sobre el territorio y el estado entre las diversos pandillas y equipos. Nosotros, La Cuadrilla de Faultline, el resto del ABB, el Imperio Ochenta y Ocho, los villanos solitarios, y cualquier equipo o pandillas fuera de la ciudad que crean que pueden entrar y tomar un pedazo de la Bahía. Si terminamos en una pelea, vamos a querer potencia de fuego. No hemos fallado un trabajo todavía, pero los tres estamos de acuerdo en que es solo cuestión de tiempo antes de que terminemos atrapados en una pelea que no podemos ganar, con Perra como la única de nosotros que realmente puede repartir daño.”
“Simplemente no entiendo por qué me quieren a mi”, le dije, “controlo bichos. Eso no va a detener a Alexandria[4], Glory Girl o Aegis[5].”
“Has jodido a Lung”, Lisa se encogió de hombros mientras hablaba, “Eso es suficiente para mí”.
“Um, no realmente”, le respondí, “en caso de que te lo hayas perdido, fueron ustedes quienes lo detuvieron antes de que me ejecutara anoche. Eso solo prueba mi punto.”
“Cariño”, dijo Lisa, “equipos enteros de capas se han enfrentado a Lung y les ha pateado sus culos. Que te manejaras tan bien como lo hiciste es fantástico. El hecho de que el idiota esté acostado en una cama de hospital por tu culpa es la cereza del postre.”
Mi respuesta se detuvo antes de que saliera de mi boca. Solo me las arreglé para decir un tonto, “¿Henh?”
“Sí”, Lisa levantó una ceja, “Sabías qué bichos hiciste que le picaran, ¿verdad? Viudas negras, reclusas marrones, mariposas cola parda, arañas Mildei, hormigas rojas-[6]
“Sí”, la interrumpí, “No sé los nombres oficiales, pero sé exactamente qué le mordió, qué le picó y qué hacen los venenos”.
“Entonces, ¿por qué estás sorprendida? Un par de esos bichos serían jodidamente peligrosos si mordieran solo una vez, pero los hiciste morder muchas veces. Eso es bastante malo, pero cuando Lung quedo en custodia lo revisaron los doctores, y el idiota médico a cargo dijo algo como, 'Oh, bueno, estos parecen mordidas y picaduras de insectos, pero los realmente venenosos no muerden varias veces. Veamos cómo está en unas horas”.
Pude ver hacia dónde iba la historia. Puse mis manos sobre mi boca, susurrando: “Dios mío”.
Tattletale sonrió, “No puedo creer que no supieras”.
“¡Pero él se regenera!” Protesté, dejando caer las manos, “Se supone que las toxinas no son ni siquiera el uno por ciento de efectivas contra las personas que se curan como él.”
“Son lo suficientemente efectivas, supongo, o su curación dejó de funcionar en algún momento”, me dijo Lisa, “cuando llegaron a él, el tipo grande estaba empezando a sufrir una necrosis de tejido a gran escala. Su corazón incluso se detuvo un par de veces. ¿Recuerdas dónde hiciste que lo mordieran los bichos?”
Cerré mis ojos. Podía ver mi reputación yéndose por las cañeria. Una de las arañas que había estado usando era la reclusa marrón. Podría decirse que es la araña más peligrosa en los Estados Unidos, más que incluso la viuda negra. Una sola mordida de una reclusa marrón podía hacer que un buen trozo de carne alrededor de la picadura se ennegrezca y se pudra. Tenía a mis bichos mordiendo a Lung en las partes más sensibles de su anatomía.
“Digamos que, incluso con la capacidad de sanar varias veces más rápido que la persona promedio, va a Lung sentarse para ir al baño”.
“Está bien, es suficiente”, Brian detuvo a Lisa antes de que pudiera continuar, “Lung se va a recuperar, ¿verdad?”
Con la mirada que Brian le estaba dando a Lisa, pensé que podría estar mintiendo, fuera cual fuera la verdad. Ella se encogió de hombros y me dijo: “Ya se está recuperando. Lentamente, pero está mejorando, y debería estar en buen estado dentro de seis meses o un año.”
“Mas te vale rezar porque no escape”, dijo Alec, su voz aún tranquila pero perpleja, “porque si alguien hiciera que mis partes nobles se caigan, estaría buscando sangre”.
Brian se pellizcó el puente de la nariz, “Gracias por eso, Alec. Si siguen así los dos, nuestro recluta potencial va a huir para tener un ataque de pánico antes de que la idea de convertirse en un Undersider se le pase por la cabeza.”
“¿Cómo sabes esto?”, Le pregunté, inmediatamente después de que la idea se cruzara por mi cabeza. Cuando Brian se volvió hacia mí con una expresión como si pensara que había dicho algo para ofenderme, aclaré: “Tattletale, o Lisa, o lo que sea que se supone que debo llamarte”. ¿Cómo sabes estas cosas sobre Lung... o sobre el hecho de que estuve en la Biblioteca, o que la capa estaba en camino, anoche? “
“¿Biblioteca?” Interrumpió Brian, dándole a Lisa otra mirada oscura.
Lisa ignoró la pregunta de Brian y me guiñó un ojo, “Una chica tiene que tener sus secretos”.
“Lisa es la mitad de la razón por la que no hemos fallado en un trabajo todavía”, dijo Alec.
“Y nuestro jefe es una gran parte del resto”, Lisa terminó por él.
“Eso dices tú”, refunfuñó Brian, “Pero no hablemos de eso”.
Lisa me sonrió, “Si quieres toda la noticia, me temo que los detalles sobre lo que hacemos solo vienen con la membresía en equipo. Lo que puedo decirte es que somos un buen grupo. Nuestro historial es de primera categoría, y estamos en esto por diversión y ganancias. Sin gran plan. Sin verdadera responsabilidad.”
Fruncí mis labios, detrás de mi máscara. Mientras que había conseguido algo de información, sentí que tenía muchas más preguntas. ¿Quién era este jefe que mencionaron? ¿Creó él o ella otros equipos de villanos de gran éxito, en Brockton Bay o en otro lugar? ¿Qué hizo que estos tipos fueran tan efectivos, y era algo que podía robar o copiar para mí?
No era como si estuviera firmando el trato en sangre o algo así. Y tenía mucho que ganar.
“Está bien, entonces, cuenten conmigo”, les dije.
[1]Incognitos. Algo que es secreto, privado, poco confiable.
[2] Lit. Escupefuego, también el nombre de un avión de combate de hélice.
[3]Línea de falla, el lugar donde chocan o se separan las placas tectónicas causando terremotos o volcanes.
[4]Alejandría: Además del nombre de la ciudad fundada por Alejandro Magno, significa defensora del hombre.
[5]Aegis: Del latín, nombre del escudo de Athena. En ingles significa protección, tutela.
[6]Todos bichos sumamente venenosos. Las reclusas marrones causan necrosis (se te pudre y cae la carne) el veneno de viuda negra ataca el sistema nervioso y es 15 veces mas poderoso que el de la serpiente de cascabel.

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2017.08.15 07:49 Subversivos .........Y mato porque me toca.

El relato del crimen que transportó a este país hacia las regiones mentales más frías de los asesinos anglosajones en serie comienza cuatro años antes del 30 de abril de 1994, noche en la que un estudiante de tercero de Químicas, de 22 años, y otro de tercero de B.U.P., de 17, eliminan a un hombre con 20 puñaladas porque lo exigía el guion del juego que ellos mismos inventaron.
LOS SUCESOS DE EL PAÍS ... Y mato porque me toca Los reportajes y ensayos de esta veraniega serie han sido extraídos del libro Los sucesos de EL PAÍS, publicado en 1996 como parte de la conmemoración de los 20 años del diario, lanzado el 4 de mayo de 1976. Históricas firmas del periódico, como Rosa Montero, Juan José Millás o Jesús Duva desmenuzan algunos de los crímenes que han marcado la reciente Historia de España, de la matanza de Atocha al crimen de los Marqueses de Urquijo.
Cuatro años antes de aquella madrugada, en un campo de fútbol del barrio madrileño de Chamartín, Félix Martínez, un niño de oc­tavo de E.G.B., se embelesa con los gritos desde la grada de un chaval cinco años mayor, ojos azules detrás de gafas gruesas, metro noventa sobre el nivel del suelo, moreno y desgarbado en el andar. Félix se le acerca creyendo que declama nombres de personajes del juego del rol, el invento que surgió a finales de los sesenta en Estados Uni­dos y conquistó en forma de negocio las papelerías españolas en la década de los noventa. Varias fichas, un tablero, una historia inven­tada y unos roles, interpretaciones o arquetipos que se adjudica a ca­da participante. Inteligencia, fantasía y tiempo libre para probarlas. Ordena y manda la figura del rol master.
A Félix no le gustaba ningún deporte, ni siquiera le apasionaba el cine, ni las chicas –su primera relación amorosa la tendría dos años después–, ni las motos, ni la ropa, ni los estudios. Tan sólo leer, a ser posible historias paranormales, escribir poemas y jugar al rol.
Félix se iba a llevar una sorpresa. Allí tenía un posible compañe­ro de Rol gritando aparentemente nombres de personajes. ¿A qué es­peraba para conocerlo? El chico de E.G.B. aborda por fin al miope de ojos azules y le pregunta si también sabe jugar al rol. Dos trage­dias se dieron la mano.
MÁS INFORMACIÓN ... Y mato porque me toca Todo lo publicado en El País sobre el caso 2008: Javier Rosado, el asesino del rol obtiene el tercer grádo 1999: Félix Martínez se rehabilita en un piso de estudiantes La de Félix, fácil de resumir: nunca tuvo hermanos, su padre ge­nético murió drogadicto y enfermo de sida cuando el niño cumplía un año, la madre mexicana, también drogadicta, conoció a su padre adoptivo cuando el chaval cursaba segundo de E.G.B. y se separaría cuatro años más tarde. Félix conocería entonces el cariño incondi­cional del nuevo padre y el desbarajuste colegial de todos los maes­tros por los que iba pasando, ya fueran de Madrid, Ibiza o La Rio­ja, según adjudicaran su estancia al lado de la madre o del padre. «Nunca hubo paz, eso no era una familia», confesaría el chico. La madre muere también de sida dos años antes del crimen y dos años después del encuentro con Javier en el campo de fútbol.
Félix, un carácter inseguro, nunca líder ni siquiera de sí mismo, lector empedernido, conoce en aquel campo a otro lector más empe­dernido, un fulano con una seguridad en sí mismo extraordinaria, alguien con frases del tipo «las mejores drogas están en la cabeza de uno», solitario, bien educado, taciturno y didáctico: Javier Rosado Calvo, vecino de Félix en una calle de Chamartín donde los pisos de cien metros cuadrados cuestan hasta 30 millones de pesetas de los años noventa. El del padre adoptivo de Félix, empleado en una empresa de máquinas tra­gaperras, era tan sólo alquilado.
Javier gritaba en las gradas varios nombres pero, para sorpresa del chiquillo, aquel tipo encorvado no sabía jugar al Rol. El chasco duró sólo un segundo, porque las palabras del otro llevaban un significado aún más atractivo y profundo que el del simple juego: eran nombres, pasajes, del gran novelista de literatura fantástica H. P. Lovecraft, el genio de principios de siglo cuyos relatos de tumbas, castillos temblorosos, sueños, monstruos y nieblas llegan cargados de frases tipo: «Los hombres de más amplio intelecto saben que no existe una verdadera distinción entre lo real y lo irreal; que todas las cosas aparecen tal como son tan sólo en virtud de los frágiles senti­dos físicos [...]». H. P. Lovecraft, la pasión confesa de Javier.
«Desde que conocí a Javier y me metió en su mundo», reconoció Félix en sus exploraciones psiquiátricas y psicológicas a raíz del cri­men, «todo cambió para mí, encontré otro tipo de pensamientos le­jos de los vulgares de cada día, cambió mi interior, me entregué a es­te tipo de filosofía que era apasionante, aún me sigue pareciendo apasionante, Javier se convirtió para mí en un ser extraordinario muy superior al hermano mayor que nunca tuve, me dejé arrastrar por él [...]. Al cabo de un tiempo llegué a hablar como él y a hacer gestos como él. Él hablaba mucho mejor que yo, mis ideas me las re­batía con facilidad [...]. Todo el mundo era estúpido para él, pero yo creo que yo para él no era estúpido».
Y Javier, la otra cara de la tragedia, encontró en Félix el público de banderita y trompeta que necesitaba su egolatría, el hermano pe­queño que tampoco tuvo, porque su único hermano, un año mayor, más fuerte, vencedor en las disputas físicas, apenas se trataba con Javier. Félix sería el discípulo predilecto de una filosofía alimentada con cuatro obras de Friedrich Nietzsche, Edgar Allan Poe o Stephen King mal mezcladas y otras tantas decenas seudoliterarias, peor di­geridas.
Durante una convalecencia por lesión en una pierna, Félix le lle­va un juego del rol y Javier aprende a jugar. Al poco tiempo el en­fermo crea Razas, un juego basado en el rol. La humanidad se di­vide en 39 razas o arquetipos que él ha inventariado basándose en personajes y nombres novelescos prestados por Lovecraft. Las razas, diría Javier, son ideas humanas llevadas al extremo. La raza 37 corresponde a los psicólogos, la 25 a las mujeres, la 22 al hombre, la 1 al bien y la 7 al mal. Cuando los psiquiatras le preguntan si jugaba al Rol, hay veces en que Javier llega a enojarse y dice que su juego era mucho más importante que el rol; era Su Obra, una «filosofía total» a la que había dedicado más de mil páginas y de la que espe­raba escribir un libro.
Hasta la noche del crimen, Javier pasa por un tipo normal, sin traumas perceptibles ni siquiera por su familia. Su padre, ingeniero industrial, solía jugar al ajedrez con él, su madre, enfermera, le sa­naba las heridas, y su hermano, compañero repetidor en tercero de Químicas, aseguraba que a Javier le bastaba con asistir a clase para aprobar.
Javier no era un joven de inteligencia superdotada, en eso coinci­den profesores y psiquiatras, pero disponía de la justa para creerse con mucha, para ganar un concurso de ajedrez en la cárcel y no disimular el orgullo o para impresionar a cuatro chavales del barrio menores que él. En los dos primeros cursos de Químicas consiguió seis aprobados, dos notables y un sobresaliente. Un expediente bueno, sin más.
Personalidad, conocimientos y edad suficiente, en cualquier caso, para erigirse en Master, líder de la banda del rol, que entre bromas y veras planeó matar la madrugada del 30 de abril a la primera víctima de lo que iba a ser una serie de crímenes. Los otros dos chava­les, Javier Hugo E. S. y Jacobo P., de 17 y 18 años respectivamente, fueron encausados por conspiración para el asesinato. A Jacobo le preguntó la policía por las normas de Razas y contestó que no había normas concretas como en el fútbol: «Se trata de sobrevivir en un mundo imaginario». Unas veces había que impedir la llegada a puerto de un barco, otras, era preciso destruir una ciudad y en al­gunas ocasiones se trataba de asesinar a alguna mujer que traicionó a su raza. Todo sobre la mesa.
Jacobo declaró que cuando Javier y Félix le llevaron al descampado donde habían eliminado a un hombre y se lo confesaron, él lo tomó como una fantasmada. Javier y Félix se vanagloriaban de aquello y lo equipararon al crimen de las setenta puñaladas, perpe­trado cerca de su barrio.
Empieza el juego
Un mes antes de la noche del 30 de abril, El País publicaba el hallazgo del cadáver de un hombre con unas setenta puñaladas y los ojos sacados. La noticia no causó otro efecto en los presuntos asesi­nos que el de animarles. A partir de ahora el tablero iba a adquirir la forma de toda la ciudad, con sus cuestas, sus descampados tene­brosos, sus personajes hundiéndose en la noche; las fichas serían pu­ñales y para moverlas vendría mejor usar guantes de látex que Ja­vier tomaría de sus clases de prácticas en la facultad; las reglas, sin límite.
Félix contó a los psiquiatras: "Yo creo que todo empezó a pla­nearlo [Javier] con decisión a raíz de un libro concreto de Lovecraft: Ciclo de aventuras oníricas de Randolph Carter, y en especial el capí­tulo "A través de la llave de plata", pasaje en el que un hombre se cansó del mundo y empezó a dedicarse a sus sueños hasta que al fi­nal estos sueños invadieron su propia realidad».
Carlos Moreno, la víctima del asesino del rol Javier Rosado. Carlos Moreno, la víctima del asesino del rol Javier Rosado. La realidad invadida puede ser la de un hombre casado como Carlos Moreno, con tres hijos y amigo de una viuda también con tres hijos, con la que había pasado la noche. Carlos visitaba desde hacía cinco años la casa de su amiga Modesta L., de 51 años, desde las diez hasta la una de la madrugada. Nunca pensó en separarse, ni Mo­desta se lo pidió, ni su mujer ni sus hijos, conscientes de la relación, lo obligaron. Los viernes Carlos salía más tarde de aquella casa y aquel viernes de abril salió a las tres. Si cobraba su nómina de 60.000 pesetas, montaba en taxi hasta la otra punta de la ciudad. Y si no, el búho, que es como se conoce en Madrid a la línea de autobuses nocturnos. La noche del crimen Carlos llevaba las 60.000 pe­setas en el bolsillo, pero optó por el autobús. Y en la parada encon­tró a los admiradores de Lovecraft dispuestos a soñar sus pesadillas.
El crimen perfecto exigía, según Henry, el psicópata de la pelícu­la Retrato de un asesino, un desconocimiento total de la víctima, ningún móvil, nada. Ya lo habían avanzado la novelista Patricia Highsmith y el director Alfred Hitchcock en Extraños en un tren: si un desconocido mata a mi esposa y yo a su madre, nadie ha de sos­pechar nada; en principio.
Así que ahí llegan los dos, Javier y Félix, en busca de una vícti­ma a la que nunca han visto. El escenario no podía ser más propi­cio. Un descampado de risco y pastizal, una casa desvencijada en medio de un llano, de esas que parecen existir sólo en días de vien­to, una luna de miedo y una parada de autobús, como un oasis sin nadie.
Para acercarse a los hechos valga el diario de Javier Rosado, un texto sin precedentes en la historia criminal de España:
«Salimos a la 1.30. Habíamos estado afilando cuchillos, preparán­donos los guantes y cambiándonos. Elegimos el lugar con precisión.»
«Yo memoricé el nombre de varias calles por si teníamos que sa­lir corriendo y en la huida teníamos que separarnos. Quedamos en que yo me abalanzaría por detrás mientras él [por Félix] le debilita­ba con el cuchillo de grandes dimensiones. Se suponía que yo era quien debía cortarle el cuello. Yo sería quien matara a la primera víctima. Era preferible atrapar a una mujer, joven y bonita (aunque esto último no era imprescindible pero sí saludable), a un viejo o a un niño. Llegamos al parque en que se debía cometer el crimen, no había absolutamente nadie. Sólo pasaron tres chicos, me pareció de­masiado peligroso empezar por ellos [...]. En la parada de autobús vimos a un hombre sentado. Era una víctima casi perfecta. Tenía ca­ra de idiota, apariencia feliz y unas orejas tapadas por un walkman.»
«Pero era un tío. Nos sentamos junto a él. Aquí la historia se tornó ca­si irreal. El tío comenzó a hablar con nosotros alegremente. Nos con­tó su vida. Nosotros le respondimos con paridas de andar por casa. Mi compañero me miró interrogativamente, pero yo me negué a ma­tarle.»
Félix no supo explicar después por qué Javier le perdonó la vida. Y el otro nunca lo contó.
«Llegó un búho y el tío se fue en él [...].»
«Una viejecita que salió a sacar la basura se nos escapó por un minuto, y dos parejitas de novios (¡maldita manía de acompañar a las mujeres a sus casas!).»
«Serían las cuatro y cuarto, a esa hora se abría la veda de los hombres [...]. Vi a un tío andar hacia la parada de autobuses. Era gordito y mayor, con cara de tonto. Se sentó en la parada.»
« [...] La víctima llevaba zapatos cutres y unos calcetines ridícu­los. Era gordito, rechoncho, con una cara de alucinado que apetecía golpeada, y una papeleta imaginaria que decía: "Quiero morir". Si hubiese sido a la 1.30 no le habría pasado nada, pero ¡así es la vida!»
«Nos plantamos ante él, sacamos los cuchillos. Él se asustó mirando el impresionante cuchillo de mi compañero. Mi compañero le mira­ba y de vez en cuando le sonreía (je, je, je).»
Félix alegó dos meses después ante la policía que se encontraba algo bebido y que le daba miedo desobedecer a su amigo.
«Le dijimos que le íbamos a registrar. ¿Le importa poner las ma­nos en la espalda?, le dije yo. Él dudó, pero mi compañero le cogió las manos y se las puso atrás. Yo comencé a enfadarme porque no le podía ver bien el cuello.»
«Me agaché para cachearle en una pésima actuación de chorizo vulgar. Entonces le dije que levantara la cabeza, lo hizo y le clavé el cuchillo en el cuello. Emitió un sonido estrangulado. Nos llamó hi­jos de puta. Yo vi que sólo le había abierto una brecha. Mi compañero ya había empezado a debilitarle el abdomen a puñaladas, pero ninguna era realmente importante. Yo tampoco acertaba a darle una buena puñalada en el cuello. Empezó a decir "no, no" una y otra vez. Me apartó de un empujón y empezó a correr. Yo corrí tras él y pude agarrarle. Le cogí por detrás e intenté seguir degollándole. Oí el desgarro de uno de mis guantes. Seguimos forcejeando y rodamos. "Tíralo al terraplén, hacia el parque, detrás de la parada de auto­bús. Allí podríamos matarle a gusto", dijo mi compañero. Al oír es­to, la presa se debatió con mucha más fuerza. Yo caí por el terraplén, quedé medio atontado por el golpe, pero mi compañero ya había ba­jado al terraplén y le seguía dando puñaladas. Le cogí por detrás pa­ra inmovilizarle y así mi compañero podía darle más puñaladas. Así lo hice. La presa redobló sus esfuerzos. Chilló un poquito más: "Jo­putas, no, no, no me matéis".»
«Ya comenzaba a molestarme el hecho de que ni moría ni se de­bilitaba, lo que me cabreaba bastante [...]. Mi compañero ya se ha­bía cansado de apuñalarle al azar [...].»
«Se me ocurrió una idea espantosa que jamás volveré a hacer y que saqué de la película Hellraiser. Cuando los cenobitas de la pelí­cula deseaban que alguien no gritara le metían los dedos en la boca. Gloriosa idea para ellos, pero qué pena, porque me mordió el pulgar. Cuando me mordió (tengo la cicatriz) le metí el dedo en el ojo [...].»
«Seguía vivo, sangraba por todos los sitios. Aquello no me impor­tó lo más mínimo. Es espantoso lo que tarda en morir un idiota [...].»
Carlos Moreno Fernández fue un idiota que trabajó desde los ocho años como aprendiz de relojero, un obrero que con el oficio más que aprendido se quedó en paro desde hacía nueve años y padeció de nervios hasta que su esposa lo colocó en la empresa de limpieza El Impecable Ibérico, probablemente un nombre estúpido también; Carlos Moreno Fernández fue un idiota que no consintió jamás la entrada de un fontanero, un albañil o un electricista en casa porque él solo se bastaba para arreglarlo todo, un hombre idiota que a fuer­za de trabajo había conseguido dinero para educar a sus tres hijos, que sabía cocinar y le encantaba cuidar flores, un hombre que huía de los televisivos «Quién sabe dónde», «Su media naranja» y «Códi­go Uno», porque le parecían «programas para marujas». Un hom­bre. Con sus aspiraciones a corto y largo plazo, sus pequeños y gran­des recuerdos, reducidos a un charco y un bulto entre las piedras.
«Vi una porquería blanquecina saliendo del abdomen y me dije: “Cómo me paso” [...].»
«A la luz de la luna contemplamos a nuestra primera víctima. Sonreímos y nos dimos la mano [...]»
«No salió información en los noticiarios, pero sí en la prensa, El País, concretamente. Decía que le habían dado seis puñaladas entre el cuello y el estómago (je, je, je). Decía también que era el segundo cadáver que se encontraba en la zona y que [el otro] tenía 70 puña­ladas (¡qué bestia es la gente!) [...]»
«¡Pobre hombre!, no merecía lo que le pasó. Fue una desgracia, ya que buscábamos adolescentes y no pobres obreros trabajadores. En fin, la vida es muy ruin. Calculo que hay un 30% de posibilida­des de que la policía me atrape. Si no es así, la próxima vez le toca­rá a una chica y lo haremos mucho mejor.»
Como no había nada que lamentar, sino todo lo contrario, la ha­zaña corrió de boca en boca entre la banda del rol. Así hasta que se enteró un amigo de ellos que se lo contó en confesión a un cura, des­pués al padre, y el padre lo puso en conocimiento de la policía.
Batallones de periodistas y psiquiatras comenzaron sus investiga­ciones. Nunca hasta este entonces se había dado en España un caso semejante.
Pascual Duarte, el genuino personaje de Camilo José Cela, co­menzó sus fecharías porque pensó que la perra le miraba mal. De un tiro la mató.
El ejecutivo rico, vacío y psicópata que protagoniza la novela del estadounidense Bret Easton Ellis narra con algunos años de antela­ción a Javier y con parecida frialdad su asesinato del mendigo: «Luego le corto el globo ocular... y él empieza a gritar cuando le cor­to la nariz en dos, lo que hace que la sangre me salpique un poco». El ejecutivo producto de la ficción contaba con el móvil filosófico de que los perdedores no cuentan en esta vida. El existencialista de El extranjero que inmortalizó Albert Camus en 1942 mató porque le atormentaba el calor, el resplandor insoportable del mar. A Javier y a Félix sólo les movió el juego.
Siete meses después del crimen, Félix Martínez, el compañero del autor del diario, declaró al psiquiatra José Cabreira, del Instituto Na­cional de Toxicología: «Después de leer todos los artículos de prensa que han hablado de nosotros, todo me parece basura periodística exagerada para distraer a la opinión pública de otras cosas más im­portantes. En particular se ha exagerado con el diario de Javier, en el que yo sé que lo que escribió estaba muy exagerado y fantaseado, es­cribió lo que él cree que pasó y en él es donde me inculpa. Además lo escribió muy deprisa, en dos o tres días, enseñándoselo luego a ami­gos comunes».
Javier también culpa a la prensa de su situación. Ninguno de los dos amigos ha hablado con rencor del otro. «Le llegué a idealizar», confesó Félix, «ése fue mi error y otro error, dejarme llevar demasiado». Para después añadir sin reparos: «Me dejé engañar, era cons­ciente de que me dejaba llevar, pero siempre aprendía algo».
Un monstruo
Félix sigue teniendo la impresión de que su amigo era un su­perdotado: «Javier es casi un inútil, alérgico, miope, con diarreas... Tiene de todo, incluso un estómago que es un caso único... Sin embargo en la parte mental es un monstruo... ».
Con un monstruo así era imposible que la policía los descubriese.
La banda confiaba en el Master, aunque no sabían que habían deja­do intactas las 60.000 pesetas en la chaqueta del idiota, con lo cual, la policía empezó a descartar el móvil del robo.
Nada más asesinarlo, Javier dedicó una ficha a Carlos con el nombre de Benito, el mismo que un profesor de Químicas. Lo dibu­jó con su bigote, con la bolsa donde guardaba su mono de trabajo, y puntuó sus cualidades: Fuerza 8, Poder 6, Carisma 4, Inteligencia 6, Tamaño 15, Voluntad 16.
Había que proseguir rellenando fichas, más cadáveres sobre la tumba del tablero, homicidios en serie, con la perseverancia de Jack el Destripador o sus secuaces anglosajones. Cuando fueron detenidos se disponían a salir de nuevo de cacería con los guantes de látex. Pe­ro a sus espaldas olvidaron una cosecha de pruebas. Restos de guan­tes en la cara del idiota, el reloj de Félix perdido en la pelea, el diario, el famoso diario en casa. Cuando la policía detuvo a Javier aún lleva­ba el dedo vendado que aseguró en el diario haberse herido al meter­lo en la boca del idiota. Se encaminaba a la casa de Félix, a veinte me­tros de la suya, con un paquete de guantes en la mano. Félix se derrotó enseguida, lo que en lenguaje policial significa ni más ni me­nos que reconoció todo. Entre sollozos declaró que el plan consistía en matar esa noche tórrida del 5 de junio a una chica y para eso los guantes. Pero Javier no se arredró ni por los agentes de la brigada de la Policía Judicial de Madrid, ni por las pruebas que le colocaban de­lante de su considerable nariz, ni por la lectura en vivo del diario.
–¡Dios mío, no puedo creer que yo haya hecho eso! Tengo la du­da de que sea verdad o ficticio.
–Si a las cuatro de la mañana –le preguntaba el policía– no esta­bas dando 20 puñaladas a un hombre, ¿qué hacías?
–Creo que estaba jugando al ordenador, no recuerdo bien. Después de los agentes llegó el batallón de psiquiatras a la cárcel.
Cada uno con sus entrevistas, con parecidas preguntas y distintas conclusiones. Si estaban locos, ningún crimen podría imputárseles; y si no, la condena sería por homicidio. Psicóticos o psicópatas, ése era el dilema.
Los psicóticos no son responsables de sus actos, los psicópatas, sí.
Los primeros se libran de cualquier condena, los segundos no. En el psicótico no existe conciencia del yo, en el otro, sí.
Los padres de Javier Rosado contrataron los servicios del profe­sor de Psiquiatría Forense de la Universidad Complutense de Ma­drid José Antonio García Andrade. El doctor se quedó extrañado de que su cliente declarase un cariño enorme por su padre, al tiempo que desconocía su edad y profesión. De la madre decía que trabaja­ba de ATS porque de vez en cuando le sanaba alguna herida.
Le confesó a García Andrade que de entre las razas, la que más le ha influido, la que más se asemeja a su persona es Cal, a quien de­finió como «un niño frágil, a veces una mujer rubia, que emana tal sufrimiento que es difícil acercarse a ella, aunque es peor cuando sonríe o tiene la cara machacada». Y aseguró: «Sin Cal yo no sería lo que soy. Con él aprendí a aprender. Lo conocí en 1988; Cal es do­lor; el bendito sufrimiento; ama los cuchillos, los objetos punzantes o cualquier cosa que pueda producir dolor, aunque lo que más le fas­cina es el dolor del alma».
De Cal aprendió Javier su simple teoría sobre la vida: «Aprender a usar el dolor es disfrutado como el placer. El dolor de los puntos de sutura que me dieron en la rodilla cuando tuve un accidente es mayor que el orgasmo con una mujer. El dolor es mejor que el pla­cer y más barato. La gente confunde al cenobita con el masoquista, pero no son lo mismo; éste disfruta siendo humillado y al someter­se, pero el cenobita disfruta al sufrir, porque con el dolor saca conocimiento. Cal dice que cometió el crimen del que se me acusa. Lo ha­ce para dañarme, para enseñarme, para causarme pena, desespera­ción, pero Cal no mata, sólo tortura».
¿Loco o actor? El 8 de octubre de 1994 le reveló a García Andra­de que el primer golpe a la víctima fue con un cuchillo pequeño de conchas naranjas. Le dio en el mentón y en la cara anterior del cue­llo y señaló el movimiento de su víctima bajando la cabeza hacia el tórax. García Andrade le hizo ver que este dato no venía en los pe­riódicos. Javier sintió miedo por primera vez, al menos, eso es lo que el forense contratado por su familia reseñó. «Estoy al borde de la lo­cura, necesito ayuda», cuenta el psiquiatra que dijo Javier, «es ver­dad, esto no venía en la prensa. Hay veces en que yo no miro, no veo, no siento, no huelo, no me fijo, no es una mente, es una máquina, tienes que hacer una cosa y la haces. Eso ocurrió».
En ese momento de la entrevista solicitó que se le sometiese al Suero de la Verdad, y se sumergió, según Andrade, en una gran an­gustia.
¿Loco o actor? Para el psiquiatra contratado por su familia, Ja­vier está loco, por tanto no se le podría imputar delito alguno. García Andrade sostiene que este chico de «inteligencia de tipo medio, con buena capacidad de abstracción y de síntesis» padece una «es­quizofrenia paranoide, además de personalidad múltiple psicótica y amnesia disociativa». Psicótico pues, sin lugar a la condena, además de esquizofrénico y con problemas de memoria.
Para el doctor, el juego no fue la causa de sus enfermedades, si­no precisamente la máscara. Dos años después del crimen, Javier se­guía jugando a Razas en la cárcel.
Pero el dictamen de García Andrade no era más, ni menos, que un estudio de parte, es decir, algo que había que contrastar necesa­riamente con otros estudios.
La titular del juzgado de instrucción número cinco de Madrid encargó otro informe a las psicólogas adscritas a la clínica médico-forense de Madrid Blanca Vázquez y Susana Esteban.
Cuando Javier les empieza a hablar de su perro Atila dice: «El pe­rro es una magnífica persona, cuando lea la prensa ya sabrá él a lo que me refiero».
Javier se declara ratón de bibliotecas, con más de 3.000 volúme­nes en su casa, y las psicólogas corroboran que el preso cuenta con cierto bagaje de cultura fantástica, pero no sabe quién es Martin Luther King, por no hablar de temas corrientes como ecología o Ter­cer Mundo, de los cuales asegura desconocer todo.
El dilema
¿Loco o actor? El informe de las psicólogas lo califica de psicópata pero... «este diagnóstico implica un trastorno de personalidad que no afecta en absoluto a su capacidad de entender y obrar [...]. El sujeto sabe lo que quiere hacer y quiere hacerlo cuando lo hace». Por tanto, susceptible de condena.
El informe de las psicólogas es bastante más duro que el del psi­quiatra contratado por la familia. Para ellas, Javier Rosado jamás se ha creído ser una de sus razas, sino que las conoce y controla a su voluntad y siempre desde una perspectiva de observador. Y conclu­yen: «Se trata de un sujeto altamente peligroso [...]. Bajo circuns­tancias favorables podría cometer cualquier crimen violento y sádi­co. Odia a la sociedad y a las personas, con las que no se siente implicado más que de forma racional. Busca activamente reconoci­miento social».
Blanca Vázquez y Susana Esteban concluyen su estudio de 21 pá­ginas el 7 de octubre de 1994. Doce días después Juan José Carras­co Gómez y Ramón Núñez Parras, especialista en psiquiatría el pri­mero y médicos forenses ambos adscritos a los juzgados de la plaza de Castilla, presentan a petición de la juez otro estudio sobre Javier de 51 páginas. Ambos análisis, el de ellas y el de ellos, se habían efectuado de forma paralela a petición de la juez y de eso se queja­rían por escrito Carrasco y Núñez al entender que «los retests practi­cados en fechas cercanas pierden fiabilidad».
Unos y otras se encierran con el preso, visitan a sus familiares, analizan sus escritos y, al emitir sus dictámenes, se contradicen. Ca­rrasco y Núñez sostienen que cualquiera de las múltiples personali­dades de Javier «pueden tomar el control absoluto de la conducta». O sea, exento de penas.
Aunque también hacen reseñar los doctores que tanto su madre como su hermano mayor no habían observado antes del crimen nin­gún comportamiento en Javier sospechoso de tratamiento psiquiátrico. Ni alteraciones de memoria, ni manifestaciones de las distintas personalidades, ni soliloquios. Siempre fue muy estudioso, introver­tido y lector infatigable. Nunca pensaron que precisase de psicólogos, aunque una vez en la cárcel comenzaron a verle con trastornos serios en sus visitas.
En una de sus entrevistas los dos psiquiatras llegan a plantearse si Javier actúa en plan estratega, porque alguna vez les había ad­vertido que durante su estancia en prisión iba a resucitar a Wul, el estratega que estaba adormecido, para defenderse así de funciona­rios, médicos y otros presos.
Tras varias horas de entrevistas con el recluso y su familia, tras consultar las más de 1.000 páginas que Javier escribió sobre su jue­go, además de bibliografía y jurisprudencia sobre personalidad múltiple en Estados Unidos, Carrasco y Núñez concluyen que sus tras­tornos no están buscados conscientemente como coartada porque sería muy difícil de simular un cuadro clínico de tanta riqueza, ex­presividad y contenidos. Resumen: enajenación mental completa. En cuanto a las posibilidades de cura, «no existe ninguna cuya indica­ción sea garantía de una evolución favorable».
Sin embargo, Javier Saavedra, el abogado de la familia de la víc­tima, asesorado por psiquiatras especialistas en casos de múltiple personalidad, sostiene que Javier es un psicópata dueño de todos sus actos. «Si hubiera encontrado junto a la víctima a un guardia civil, un psicótico habría cometido el crimen igualmente, pero Javier Ro­sado, no: él discernía el peligro. El psicótico puede ver perturbados sus sentidos afectivos, pero no es frío como el psicópata.»
Carlos Fernández Junquito, médico psiquiatra del Hospital Ge­neral Penitenciario, vio a Javier como una persona con la afectivi­dad prácticamente abolida. «Cierto día, estando presente en la en­trevista la psicóloga de la Unidad, le dijo: "Puede usted quedarse, es como el teléfono".»
Pero el psiquiatra Fernández Junquito le diagnosticó el 18 de oc­tubre de 1994, en el informe más breve de los tres elaborados, es­quizofrenia paranoide, algo que desecharon otros doctores.
Para el letrado Saavedra, Javier Rosado no sólo está exento de cualquier tipo de esquizofrenia sino que se trata de un psicópata res­ponsable y consciente de todo lo que hizo: «El lenguaje del psicópa­ta es estructurado, racional y lógico, como el de Javier; los psicópatas_ son seres racionales, muy manipuladores, engañan mucho, ambicio­nan el poder y para ello se valen del lenguaje, mientras que el psi­cótico pasa del poder. En el momento en que lo cogieron no es un psicótico, aunque después haya desarrollado una psicosis».
Javier se consideró impotente ante los psiquiatras para saber si él había cometido el crimen. Aseguró que si intentara averiguarlo se podía declarar dentro de su cabeza una guerra civil entre las razas, como la que sufrió con 17 años: «Hubo una rebelión en COU que fue la guerra de los Maras... fue cuando tuve el desengaño amoroso, mi depresión, Mara contra Fasein». Para investigar sobre aquel cri­men dijo que tendría que atravesar pasillos de su cerebro muy peli­grosos, porque hay razas que no dejan pasar a nadie por allí.
El 22 de junio de 1994 Javier salió esposado de la cárcel de Val­demoro para que lo examinara en los calabozos de la plaza de Cas­tilla un forense. En el trayecto del furgón a la cárcel, un redactor de El País le preguntó:
–Javier, ¿te arrepientes de lo que has hecho?
–Yo no he hecho nada –contestó con la cabeza gacha para eludir las fotos–, yo no he hecho nada.
Uno de los guardias civiles que lo custodiaban le levantó la cabe­za agarrándolo por la nuca y le dijo:
– ¿Que no has hecho nada, cabrón?
En la cárcel, algunos presos mucho más fornidos que él le respe­tan y le temen por el halo de inteligencia que le ha otorgado la pren­sa y sus partidas de ajedrez.
Pero su compañero Félix fue a parar a un pabellón de adultos donde los otros presos, en un alarde de originalidad, lo han bautiza­do con el alias de Niño.
Los psiquiatras Carrasco Gómez y Núñez Parra señalan que a pe­sar de todo Félix seguía admirando a Javier y se mostraba interesa­do por lo nuevo que podía estar escribiendo su amigo en prisión sobre Razas. «Ahora seguro que utiliza la raza 17, Wul, y la 18, la serpiente de lengua bífida, que intenta convencer haciendo daño a otros, implicar a otros para salvarse él mismo ... y es posible que Fa­sein pueda cortarse los dedos, Fasein es el que se automutila, que aprende con el sufrimiento, que se va cortando los dedos y va apren­diendo ... »
Félix a veces también duda de su personalidad: «No estoy seguro de haberlo hecho... pero quizás no fuera yo en ese momento... esta­ba muy identificado con Javier... me he metido en un lío... [sollozos], de una broma de matar a alguien nunca pensé que fuera a suceder lo que sucedió».
Mientras esperaban la sentencia del juez, Javier seguía jugando a sus Razas, inventando alguna de ellas basada en la persona de un policía que le interrogó, y Félix se entretenía con poemas como este que escribió antes del crimen:
Quiero romper las cadenas de la muerte
y volar por estepas infinitas
con un caballo de alas marchitas
cantando con el grito de un demente.
Pasarán estaciones pequeñitas
en el ritmo incesante de mi mente
con mi amargo recuerdo tan caliente
soñarán las mujeres más bonitas.
Mas te recuerdo y en mi memoria gritas.
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